Entrevistamos a Daniele Cofani, obrero de Alitalia, dirigente del sindicato Cub Transportes y del Partido de Alternativa Comunista – LIT-CI.

Daniele, desde hace unas semanas está en curso un ascenso impresionante de la lucha de los trabajadores de Alitalia, ¿puedes contarnos qué está sucediendo y de dónde deriva esta enésima crisis de la compañía?

Sí, mientras escribo nos encontramos en medio de la lucha, con iniciativas que cotidianamente nos han ocupados desde hace algunas semanas: no tenemos tiempo de concluir una manifestación que ya debemos meternos en la organización de la siguiente. El número de trabajadores que participa de las manifestaciones es impresionante. Todo esto está ocurriendo después de un año de pandemia, en el cual continuamos trabajando, poniendo en riesgo nuestra salud para garantizar un servicio definido “esencial”, y ahora nos vemos obligados a movilizarnos para defender nuestros puestos de trabajo, nuestros salarios y sobre todo el futuro de la compañía. Hay que decir que la crisis de Alitalia viene de lejos y ahora ha llegado una fase dramática en la que no está garantizado ni siquiera el pago de sueldos, pero esto, aunque es grave, no es el principal de los problemas dado que este gobierno está poniendo en discusión precisamente el futuro de los 11.000 trabajadores de Alitalia más otros miles relacionados. Estoy hablando del plan de “salvataje” de Alitalia propuesto por el precedente gobierno Conte [ex primer ministro, luego sustituido por Draghi, ndt.] que ahora quiere llevarse adelante con el nuevo gobierno Draghi bajo la atenta dirección de la Unión Europea. Un plan que, a través de una falsa nacionalización, prevé hasta 6.000 despidos y el desmembramiento de Alitalia en varias empresas, excluyendo de la compañía las actividades de asistencia en tierra (handling) y mantenimiento: el objetivo es vender todo a la competencia de la principales aerolíneas europeas, en primer lugar a la alemana Lufthansa. Todo esto es parte de un plan más general para reorganizar el rico sector aéreo en escala internacional, en el que Alitalia seguiría teniendo un papel subalterno respecto de las compañías aéreas de los principales países industrializados de Europa (Alemania, Francia y Gran Bretaña).

De febrero en Italia ha habido un cambio de gobierno con el nuevo liderazgo confiado a Mario Draghi, ¿ha cambiado algo respecto del conflicto en Alitalia?

Como dije antes, el plan de lágrimas y sangre propuesto a los trabajadores de Alitalia ha sido redactado por el anterior gobierno Conte, un gobierno con mayoría compuesta por el Partido Democrático (el principal partido de la gran burguesía italiana) y el Movimiento 5 Estrellas [M5S] (partido populista pequeñoburgués): un plan que hoy encuentra su continuidad con el nuevo ejecutivo de “unidad nacional” que puede contar con un amplio consenso parlamentario que va desde los partidos de la derecha (Salvini y Berlusconi) hasta algunos sectores de la izquierda reformista. Este nuevo gobierno ha sido confiado a Mario Draghi, uno de los principales representantes de los grandes banqueros y empresarios italianos e internacionales, ex presidente del Banco Central Europeo (BCE) y uno de los responsables de la masacre de las masas populares griegas a través de los planes de austeridad de la Troika, compuesta por el BCE, el Fondo Monetario Internacional y la Comisión Europea. Draghi es la punta de lanza de los grandes capitalistas europeos, llamado a gestionar directamente sus intereses, como también en el caso de Alitalia, que debe redimensionarse [reducirse] para satisfacer la mira expansionista de los principales lobbies del sector aéreo internacional.

¿Cómo se han organizado para rechazar este fuerte ataque de parte del gobierno y de la Comisión Europea?

Como trabajadores de Alitalia nos encontramos frente a una gran responsabilidad; en los hechos nuestra disputa es el primera prueba de un gobierno representante directo del gran capital, que hará de todo para hostigar y reprimir una lucha radical que reivindica no solo la salvaguarda de los puestos de trabajo y el salario, sino también el retorno a la gestión pública de determinados servicios esenciales (en este caso el transporte aéreo). La principal reivindicación que los trabajadores de Alitalia están levantando en las calles es la de un compañía única, pública y sin despidos. Su determinación es superar también las barreras burocráticas y oportunistas de las principales direcciones sindicales, siempre listas para mantener divididos a los trabajadores en lucha. La primera manifestación organizada por el sindicato del que soy representante (Cub Transportes) se remonta a diciembre y con certeza ha tenido un papel detonador, pero el verdadero cambio e ritmo se produjo en el momento en el que diversas organizaciones sindicales alternativas se pusieron alrededor de una mesa en un intento por encontrar consignas compartidas para abrir un camino unitario de lucha. Ese intento sacó de inmediato a cientos de trabajadores a las calles en diversas ocasiones, sea en los aeropuertos, sea frente a los palacios institucionales, entre ellos también el parlamento. Manifestaciones que han sido protagonizadas por trabajadores de todos los sectores de Alitalia: pilotos, asistentes de vuelo, trabajadores aeroportuarios, obreros del handling y de mantenimiento, unidos en una única batalla que ha recogido alrededor de sí siempre más apoyo. Un cambio de calidad que se ha dado en el momento en el que hicimos un llamado a un frente único aún más amplio, en la tentativa de involucrar a todas las organizaciones sindicales presentes en Alitalia; tentativa que claramente ha puesto en dificultades a las grandes burocracias de los sindicatos mayoritarios (Cgil, Cisl, Uil e Ugl) que nunca quisieron unir a todos los trabajadores en una iniciativa de lucha. Si bien nunca llegó una respuesta oficial al frente único, este se ha concretado en los hechos gracias a la gran presión expresada por la base de los trabajadores, de la que han salido grandes manifestaciones unitarias en los aeropuertos de Roma-Fiumicino y Milán-Linate, pero sobre todo bajo el Ministerio de Desarrollo Económico, con la presencia de miles de trabajadoras y trabajadores.

 Según tu opinión, ¿qué más debería hacerse para sostener esta lucha incluso en una perspectiva de lucha más general?

Claramente, esta gran ola de choque de miles de trabajadores por las calles, que está obligando a las grandes burocracias sindicales a arrinconar a sus propias bases, debe convertirse en una constante y un patrimonio de esta lucha y más aún. Los trabajadores de Alitalia, también en el pasado, han demostrado que su unidad, más allá de las distintas alineaciones sindicales, ha llevado a importantes victorias en defensa de objetivos bien precisos, que en este caso son: rechazar la falsa nacionalización de “Ita”–una compañía que ya nació muerta– y reivindicar una gran compañía de bandera única, pública, bajo control de los trabajadores, sin ningún despido. Es importante que las y los compañeros desconfíen de las instituciones y sus promesas, que solo crean ilusiones dentro de este sistema socioeconómico basado en el lucro de unos pocos y la explotación de millones de trabajadores. Los reformistas y los burócratas sindicales no podrán ser nunca nuestros aliados, son ellos los que alimentan ilusiones de que en este sistema se pueden conciliar los intereses de clase entre especuladores multimillonarios y trabajadores asalariados, desviando las luchas hacia callejones sin salida. Nuestros únicos aliados, que pueden ayudarnos a vencer en nuestra lucha, son los trabajadores de los otros gremios y sectores a partir del sector de la aviación, a los que debemos apelar para que se unan a nuestra lucha, así como nosotros a la de ellos. No puede haber nada más poderoso que la unión de trabajadores en lucha contra los ataques de los patrones y del gobierno que nunca como en esta fase de crisis aguda desatan un ataque sin precedentes contra los trabajadores, con el solo fin de mantener sus ganancias en plena pandemia. Que sean los trabajadores los que defiendan Alitalia, que sean los trabajadores los que la pongan bajo su control. ¡Que sean los trabajadores los que impongan la unidad en las luchas contra el gobierno Draghi y contra este sistema que solo genera opresión y explotación!

Traducción: Natalia Estrada.