¡Contra los despidos y por la nacionalización YA!

La pandemia ha detonado el segundo capítulo de la crisis económica. Las proyecciones son catastróficas: más de un 10% de desplome del PIB, el desempleo superando el 20% y la deuda disparándose a un 115% del PIB.

Por Corriente Roja

Con el arranque de la nueva normalidad, el anuncio del inminente cierre de las factorías de Nissan representa sólo la punta del iceberg de todo el proceso de desmantelamiento de la industria y los sectores del transporte. A este hecho le acompaña el conocido cierre de las factorías productoras de aluminio Alcoa y Alu Ibérica, los despidos de la compañía de transporte aéreo Airbus con un total de 2.664 afectados/as en Europa de los cuales 722 serán en el Estado Español. Abertis (firma de Florentino Pérez), ya anunciado el segundo ERE a cuatro meses del anterior que ya afectó a 140 trabajadores/as en Cataluña. La empresa energética Siemens Gamesa anunció el cierre de las seis factorías ubicadas en Navarra, en un proceso de diez años. Otro caso es el ERE presentado por la multinacional Sener, empresa de tecnología e ingeniería, con el despido de más de 100 empleadas/os.

Esta es la realidad de la “nueva normalidad”, que ni es nueva, ni es normal. Hablamos de un total de más de 5.100 despidos ya anunciados de manera directa, que con la suma de los indirectos nos vamos a centenares de miles de trabajadores/as a la calle. Frente a estos ataques la respuesta no es poca, son ejemplo las plantillas de Nissan y Alcoa que están en huelga con movilizaciones de solidaridad en los territorios. En las movilizaciones las/os de Alcoa y Alu Ibérica reclamaban “Si no hay solución gobierno dimisión” o “No más reuniones y más soluciones”.

El Sindicato de Médicos de Extremadura (Simex) ya anunció protestas ante el Parlamento regional y una huelga en otoño. Las/os trabajadores/as de Acciona Barcelona están acampando y preparando movilizaciones, las/os de la empresa Hortalizas de Europa (Águilas) han convocado huelga indefinida para defender los puestos de trabajo ante el ERE que les han impuesto. Las trabajadoras de la limpieza del Hospital General Universitario Gregorio Marañón llaman a la huelga contra la privatización del servicio. Se les suma las de telecomunicaciones de Navarra, en huelga desde el día 1 de julio por unas condiciones de trabajo dignas o el colectivo de celadores del hospital de Denia donde la asamblea ha acordado que o se mejoran las condiciones de trabajo o irán a la huelga.

Los cierres y los despidos son la receta de la patronal para solventar sus bajadas de beneficios

Esta segunda parte de la crisis económica está llevando a un reajuste de la economía mundial con el primer afectado el sector automovilístico. El cierre de sectores de la industria en el Estado Español es la profundización del proyecto de construcción de una economía únicamente supeditada a los servicios, cuando actualmente el turismo ya significa un 13% del PIB y territorios enteros dependen exclusivamente de él. La consecuencia de todo esto, miles y miles de trabajadores/as a la calle sin una esperanza de mejora, llegando a la situación de tener actualmente un desempleo estructural del 14%.

Pero la patronal puede llevar a cabo sus planes gracias a las facilidades dadas por el Gobierno de coalición PSOE-UP. El Gobierno “progresista” en colaboración directa con CCOO y UGT, no sólo no ha derogado las reformas laborales, la ley mordaza, revertido los recortes y la privatización de los servicios públicos o solucionado el drama de las pensiones o el de los desahucios, sino que ha hecho todas las concesiones para que la patronal puede mantener sus beneficios a costa de todos/as los trabajadores/as. Con la crisis de la pandemia es responsable de la cantidad de ERTEs aplicados, muchos de los cuales aún están pendientes de pago, y algunos ya se están convirtiendo en EREs. Ha dado ayudas millonarias a las multinacionales, como es el caso de los 175 millones a Nissan, mientras al resto de la población nos siguen exponiendo a los despidos y la pobreza. De esta manera se ha subordinado las necesidades sociales a los planes de reajuste económico mundial siguiendo los dictámenes de la UE, es decir las políticas del Gobierno con la burocracia sindical se supeditan a los planes del capitalismo alemán y francés.

Construir un bloque de lucha

Frente a este panorama de cierres y despidos es urgente construir la lucha por la nacionalización de todas las empresas en proceso de ERE. Poniendo las empresas en manos del Estado para la planificación de la producción según las necesidades sociales y no en base a los intereses del capital, y las factorías bajo control de las plantillas. Pero para conseguir esto el único camino es la unificación de las luchas para la nacionalización y la defensa de los puestos de trabajo, y esta vía implica combatir a la burocracia sindical y sus traiciones.

CCOO y UGT mientras se suman a la retórica de la “unidad nacional” contra la pandemia del Gobierno, están aislando las luchas, excluyendo toda solidaridad y vendiendo los puestos de trabajo a cambio de un aumento en las indemnizaciones, como es el caso de Nissan. Debemos enfrentar estas políticas porque los puestos de trabajo no se venden, se tiene que defender para revertir el paro estructural y construir un futuro digno para la juventud. Para esto es imprescindible la unidad de la clase trabajadora y la coordinación de todas las luchas, con la defensa de la sanidad y la educación pública, con la defensa por una vivienda digna.

Construir un bloque de lucha que integre las organizaciones revolucionarias, el sindicalismo alternativo y combativo con los movimientos sociales, levantándose como una alternativa de clase independiente a las políticas del Gobierno y de CCOO y UGT. Un bloque que ante los cierres, los despidos, los recortes y la privatización construya en el calor de las luchas una HUELGA GENERAL en contra de los despidos y por la nacionalización. Poniendo en el centro la industria y los transportes como los sectores más afectados por los planes de reajuste económico mundial de la patronal, el Gobierno y la UE, pero a la vez los más estratégicos para combatirlos con la defensa de la industria.