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Estados Unidos

EEUU: La lucha por los derechos de los inmigrantes es una lucha de la clase trabajadora

mayo 1, 2017

Este primero de mayo tiene una importancia histórica, y muchos esperan la movilización de masas más importante desde el 2006. La campaña electoral y la elección de Donald Trump ahondaron la crisis del sistema bipartidista. Esta crisis ha sacado a un gran número de jóvenes, trabajadores e inmigrantes a las calles: primero fue el 21 de enero, luego el 16 de febrero en el “Día sin inmigrantes”, el 8 de marzo para el Día internacional de la Mujer Trabajadora, y el 22 de abril con movilizaciones de masas por la ciencia y contra el cambio climático.

Desde las huelgas en Chicago por la jornada de 8 horas en 1886, el Primero de Mayo ha sido el “Día internacional de la clase trabajadora”. La actual crisis social combina dos factores. Por un lado vemos un auge agudo de los ataques racistas y anti-obreros por parte del nuevo gobierno Trump, un gobierno que se dice “de los trabajadores” pero que impulsa una legislación antisindical (la mal llamada “right-to-work” – “derecho al trabajo”), aumenta las deportaciones, la represión y las medidas de autoridad. Por el otro, nos encontramos frente a una oportunidad histórica para organizar a los trabajadores que quieren luchar por sus derechos de manera independiente de la casta política de los partidos Demócrata y Republicanos, que hoy han perdido toda credibilidad para los trabajadores. Por eso es muy importante salir a las calles este Primero de Mayo, y cuando sea posible organizar acciones y construir el poder obrero en la base. 

Trump aumenta los ataques racistas e anti-inmigrantes

A lo largo de la campaña electoral, Trump calumnió a los inmigrantes, contando mentiras y atacando a los Mexicanos y los musulmanes. Trump culpó a los inmigrantes de los fracasos de los gobiernos de Bush y Obama en generar puestos de trabajos y proveer servicios sociales para los trabajadores estadounidenses. Sus primeras medidas en el poder fueron el “Muslim Ban” (Veto a los musulmanes, que fue revertido por los jueces), la restricción de los controles fronterizos, y nueva olas de redadas en las comunidades inmigrantes. El nuevo gobierno eligió continuar con la criminalización de los inmigrantes que vinieron a este país huyendo de la pobreza, y buscando una vida mejor, inmigrantes que han probado ser más honestos que la élite corrupta que gobierna este país. De hecho, en el mes de enero, Trump prometió construir un muro en la frontera con México (un muro que ya existe parcialmente y que costará 21 mil millones de dólares)[1], cortar la financiación pública a las ciudades santuario y hacer listas públicas de los inmigrantes indocumentados que cometan crímenes. Todo eso sólo alimentó el racismo en el país.

Las deportaciones han vuelto a aumentar, pero esto no es nuevo. Obama probó ser el “Jefe en Deportaciones” de los EEUU con más de 2.4 millones de “traslados” o deportaciones, los dos tercios de ellos son trabajadores inmigrantes que no tienen antecedentes penales y que sólo han incurrido en infracciones muy menores, como multas de tráfico.[2] Obama dejó en las manos de Trump una “máquina de deportar” perfeccionada. Éste ahora se planea contratar a 10,000 agentes más de la ICE (policía migratoria) y a 5,000 agentes fronterizos más. En 1996, Clinton puso en marcha un plan de “traslado expeditivo” que podía ser implementado para deportar de manera automática a inmigrantes “ilegales” que se encontraran a 100 millas de la frontera y con menos de 14 días en el territorio. Este método se dispensa de respetar los derechos constitucionales de dichos inmigrantes, incluido el derecho a un abogado. Obama aumentó ese uso de las “deportaciones rápidas”. Las directivas del nuevo gobierno expanden el “traslado expeditivo” a todo el territorio, y son una clara violación de la Constitución de los EEUU.

Esta persecución despiadada de los más de 11 millones de indocumentados existentes en el país busca crear un clima de terror permanente en esa comunidad para reforzar su explotación. Por eso debe ser rechazada por todos los trabajadores y los grupos comunitarios. 

Los inmigrantes” un sector clave de la clase trabajadora norteamericana

Los trabajadores inmigrantes constituyen un sector clave y creciente del proletariado norteamericano. En el 2015 eran 43.3 millones (13.5% del total de la fuerza laboral), y en el 2016, la encuesta de Current Popular Survey calculó que los inmigrantes y sus hijos nacidos en el territorio son aproximadamente 84 millones, es decir el 27% de la población total.[3] Aunque el gobierno de Trump y los sectores de derechos argumentan que los trabajadores extranjeros están “robando” los trabajos de los Estadounidenses, las estadísticas y los sectores de contratación de inmigrante s muestran lo contrario. Los inmigrantes son utilizados como el “ejército de reserva industrial” de la clase trabajadora, ya que hacen los trabajos más duros, peligrosos y peor pagados, que los trabajadores estadounidenses no quieren hacer. Además son los primeros en ser despedidos en tiempos de crisis. Su estatus irregular es  utilizado para aumentar su explotación y opresión en el lugar de trabajo. Hoy los inmigrantes realizan el 45% de todo el trabajo privado contratado en casas de particulares donde casi no tienen derechos laborales. Además se encargan de llevar a cabo alrededor de un tercio de los trabajos en la industria textil, el sector hotelero y restauración.[4]

Los hechos también muestran que las acusaciones que los inmigrantes indocumentados son unos “gorrones” o “aprovechados” son infundadas y falsas. Al contrario, todos los cálculos muestran que los inmigrantes pagan miles de millones en impuestos, a pesar de no recibir los servicios sociales correspondientes. En el 2016, un informe del Institute of Taxation and Economic Policy afirmaba que “los inmigrantes indocumentados contribuyen de manera significativo a los impuestos locales y estatales, y que se estima que pagan colectivamente unos 11 640 millones de impuestos por año. Las contribuciones varían de 2.2 millones de dólares en Montana con 4,000 indocumentados a más de 3,100 millones en California, donde residen más de 3 millones de sin papeles.”[5] Además un artículo publicado en The Atlantic el año pasado concluyó similarmente que existía una injusticia: “El jefe de la administración de la Seguridad Social que alrededor de 1.8 millones de inmigrantes estuvieron trabajando con papeles falsos o robados en 2010, cifra que subirá a 3.4 millones en 2040. Calculó que los inmigrantes indocumentados pagaron 13,000 millones al fondo de pensiones pero sólo cobraron 1, 000 millones en prestaciones. “Estimamos que los ingresos por los inmigrantes no autorizados resultaron en un efecto positivo neto en los fondos de la Seguridad Social, ya que contribuyeron con alrededor de 12,000 millones de ingresos en 2010”.”[6]

Los patronos cuentan con esta división de la clase por nacionalidades (y también por género y raza) para oponer los trabajadores inmigrantes a los nacidos en los EEUU con el objetivo de bajar los salarios y los derechos de ambos, en una dinámica regresiva que nos afecta a todos. Esta división de la clase trabajadora impide la lucha unida por salarios dignos, derechos sindicales y beneficios plenos para todos (plan médico con dentista y optometría, pensión, vacaciones pagas). Una de las principales razones que explica que los EEUU sean el único país “industrializado” que no tiene protecciones laborales y ni unos estándares de vida mínimos para los trabajadores, es que las grandes multinacionales han logrado mantener dividida a nuestra clase, y el movimiento obrero no ha sabido movilizar a todos los trabajadores para imponer una ley laboral nacional que garantice derechos, e impugna una fuerte subida de salarios y los ligue a la inflación, además de conseguir 2 semanas de vacaciones pagas, salud gratuita y pensiones dignas para todos.

Las nuevas movilizaciones de trabajadores inmigrantes en Febrero y ahora el Primero de Mayo representan una oportunidad histórica, no una amenaza, para el resto de los trabajadores estadounidenses y para el movimiento sindical, una oportunidad para cambiar la relación de fuerzas con los patronos y el gobierno e imponer nuevos derechos, salarios dignos y protección social. Además, los trabajadores inmigrantes traen muchas experiencias de lucha de sus países respectivos, y eso refuerza el movimiento sindical.

Cuando los trabajadores inmigrantes van a huelga le recuerdan a la clase dominante de este país que no puede funcionar ni generar beneficios sin su trabajo. Al hacer huelga, los trabajadores muestras la debilidad de los de arriba. Además muestran la fuerza de todos los trabajadores contenida en la acción colectiva de huelga demostrando a todos donde reside el poder de los trabajadores: en el punto de producción y de circulación de las mercancías y en la realización de servicios básicos, no en las urnas. 

El movimiento sindical y los llamados para un “Día sin inmigrantes” en 2017

Muchos grupos comunitarios nacionales, como Cosecha, o locales como Oakland Sin Fronteras o Un Día Sin Inmigrantes SF y muchos otros han llamado a grandes marchas y a la huelga para el Primero de Mayo, con la consigna de defender los derechos de los inmigrantes y de los trabajadores en general, y continuar las movilizaciones contra las medidas del nuevo gobierno. Muchas protestas están siendo organizadas por vía de las redes sociales y comités locales, como ocurrió el 16 de febrero.

Este año por la primera vez en décadas, algunos sectores del movimiento sindical se unieron para llamar a una participación de masas y para acciones militantes, como huelgas, para el Primero de Mayo. En California el local SEIU USWW, que representa a 40,000 trabajadores de la limpieza y seguridad de la industria privada llamó a la huelga. Este llamado fue apoyado por una red nacional en el país: el Food Chain Workers Alliance (Alianza de los Trabajadores de la Cadena de Alimentación), que representa a 300,000 trabajadores en el país, y algunos locales clave como el de UNITE HERE de Nueva York, el de UCFW Local 1500 de Nueva York y el UFCW Local 770 de Los Ángeles.

Además las 4 federaciones nacionales (el sindicato de transportes ATU, el de comunicaciones CWA, el sindicato independiente del sector eléctrico UE y el de enfermeras NNU) que rompieron con la disciplina de voto neoliberal impuesta por la dirección de la AFL-CIO para apoyar a Clinton, y que apoyaron a Sanders en vez, también llaman a la movilización. Afiliadas a la nueva plataforma de Sanders “Nuestra Revolución”, sacaron un llamado “Un día sin inmigrantes” en el que se comprometen a sacar a sus miembros a las calles: “ Como líderes de los sindicatos que apoyaron a Bernie Sanders para la presidencia, rechazamos seguir el camino del odio, el resentimiento y la división. Marcharemos lado a lado con nuestros hermanos y hermanas inmigrantes contra las tácticas de terror de la administración Trump… El Primero de Mayo del 2017 millones de inmigrantes tomarán acciones públicas de resistencia contra el gobierno, incluyendo huelgas y boicots. Millones marcharan en las ciudades y pueblos de este país. Nos comprometemos a apoyar estas protestas y pedimos con urgencia que nuestras organizaciones locales y miembros participen de las formas que puedan.”[7]

Los sindicatos arriba mencionados han formado una coalición nacional con el grupo Cosecha, una organización comunitaria de defensa de los derechos de los inmigrantes para movilizar juntos para el Primero de Mayo, se trata de un importante paso hacia adelante. Además en California, la Conferencia de Emergencia para la Educación Pública organizada por Labor Rising en el Área de la Bahía llamó a una huelga de solidaridad de los trabajadores de la educación, y los Concilios Laborales de Alameda y San Francisco sacaron, presionados por la base, resoluciones para apoyar las movilizaciones.

Estos son pasos muy prometedores por parte del movimiento sindical que está tomando acción en solidaridad de un sector clave del proletariado que está bajo ataque. Pero no son suficientes. Hoy estamos frente a una coyuntura histórica y nos enfrentamos a un aumento de los ataques racistas contra un sector creciente de los trabajadores, los inmigrantes, además de los ataques a toda la clase con la ley antisindical. En este contexto la dirección AFL-CIO y el movimiento sindical en su conjunto debería apoyar y organizar las movilizaciones de masas y explorar todas las posibilidades para apoyar a los trabajadores que salgan a huelga, lanzando a la vez una campaña nacional para sindicalizar a todos los trabajadores inmigrantes, en especial a los indocumentados.

En lugar de apoyar a los inmigrantes en las acciones, la AFL-CIO prefiere continuar con la política de siempre, buscando “buenos acuerdos” con los patronos y el gobierno de Trump a espaldas de los trabajadores, y se rehúsa a tomar una posición clara y fuerte contra las redadas, las deportaciones y en apoyo de los plenos derechos políticos para todos los trabajadores, sin importar la nacionalidad o el estatus legal. Este error lo están pagando todos los trabajadores. Necesitamos un nuevo movimiento sindical, que tenga un papel clave en la movilización de todos los trabajadores, controlado por la base, y sin ningún compromiso con o apoyo al Partido Republicano o al Demócrata. Labor Rising y otros locales independientes e iniciativas regionales que están llamando a la movilización son un paso en esa dirección.

Necesitamos un movimiento de base e independiente de los trabajadores inmigrantes

El movimiento inmigrante en los EEUU está en una encrucijada: muchos trabajadores inmigrantes y sus familias quieren organizarse para enfrentar las redadas y luchar por mejores condiciones de trabajo y lograr un sindicato. Pero aún no tenemos organizaciones de inmigrantes regionales, ni mucho menos nacionales que sean lo suficientemente fuertes para dar la confianza y los recursos necesarios para lograrlo.

Muchas de las organizaciones que existen hoy, como Chirla en Los Ángeles, están ligadas al Partido Demócrata, y han traicionado y sofocado el desarrollo de un poderoso movimiento de los inmigrantes. En 2015 surgió una nueva organización, Cosecha, que se ha radicalizado con la elección de Trump. Fue Cosecha quien lanzó el llamado de movilización en Febrero para el “Día sin inmigrantes” y desde entonces ha tomado posiciones importantes como la no-cooperación con la policía y las autoridades del estado, y el confiar en la movilización de los trabajadores, las huelgas y las acciones de masa, en lugar del método inútil de lobby a los políticos tradicionales: “Cosecha cree en usar la no-cooperación para hacer valer el poder de trabajo y consumo de los inmigrantes y lograr un cambio en la opinión pública”, además “ no confía en las tácticas tradicionales o el baile con los partidos políticos. Se enfoca en vez en ir a la ofensiva y en llamar a una serie de huelgas y boicots para probar que este país no puede funcionar sin los inmigrantes.[8].

En febrero de este año Cosecha realizó una asamblea nacional exitosa en Massachusetts con más de 350 participantes, prometiendo “un año de resistencia” contra el gobierno y un plan de escalar la ola de huelgas de trabajadores inmigrantes antes y después del Primero de Mayo. Pensamos que Cosecha tiene toda la razón en abogar por la huelga como herramienta de la lucha de los inmigrantes y llamamos al resto del movimiento obrero a sumarse a la acción. También pensamos que es clave que Cosecha desarrolle un plan democrático y de base para organizar la huelga y las demás acciones a través de comités locales que desarrollen el poder de los trabajadores, y que apoye el derecho de autodefensa de los trabajadores inmigrantes cuando son atacados por milicias racistas.

La plataforma de Cosecha aboga por “una protección permanente, dignidad y respeto por la comunidad migrante”. Si bien esas reivindicaciones nos parecen importantes, es aún más importante tomar una posición clara de independencia de los dos partidos burgueses del establishment y afirmar que todos los inmigrantes merecen plenos derechos de ciudadanía, el derecho de tener un sindicato, el fin del acoso y la brutalidad policial, acceso igual y gratuito a todos los servicios sociales y el fin de la militarización de las fronteras.

Construyamos un Primero de Mayo militante en nuestras ciudades, y empecemos hoy a construir la organización de base e independiente que los inmigrantes necesitan para defender sus derechos, desarrollando la necesaria alianza entre el movimiento inmigrante y los sectores más combativos del movimiento sindicales para defender los derechos de los inmigrantes y de todos los trabajadores.

Todos a las calles el Primero de Mayo 

Por un Día sin inmigrantes 

Ninguna retaliación a los inmigrantes que salgan a huelga 

Alto inmediato a las redadas 

Papeles para todos

Workers’ Voice/La Voz de los Trabajadores

Notas:

[1] https://www.usatoday.com/story/news/2017/02/21/5-ways-trump-increase-deportations/98197442/

[2] https://www.nytimes.com/2014/04/07/us/more-deportations-follow-minor-crimes-data-shows.html

[3] http://www.migrationpolicy.org/article/frequently-requested-statistics-immigrants-and-immigration-united-states

[4] http://www.pewresearch.org/fact-tank/2017/03/16/immigrants-dont-make-up-a-majority-of-workers-in-any-u-s-industry/

[5] http://www.itep.org/pdf/immigration2016.pdf

[6] https://www.theatlantic.com/business/archive/2016/09/undocumented-immigrants-and-taxes/499604/

[7] https://drive.google.com/file/d/0B-uSSG_f2ZvzaGtybFNGN2cyWGM/view

[8] http://www.lahuelga.com/about/

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