¡Por un polo de independencia de clase contra los ataques del capital!

A pesar de todos los intentos de la burguesía internacional y de las burocracias para borrar su significado, el Primero de Mayo continúa vigente como día internacional de lucha de la clase obrera y de todos los oprimidos del mundo.

 
Es la fecha en que los trabajadores recordamos a los heroicos mártires de Chicago, que hace 128 años dieron sus vidas para que la clase obrera conquiste la jornada laboral de ocho horas. Es el momento en que cerramos los puños y homenajeamos a todos los caídos en las luchas obreras contra la explotación y la opresión del capitalismo, lo cual nos da más fuerza para encarar los enfrentamientos actuales.
 
El Primero de Mayo es sinónimo de organización y lucha obreras a nivel mundial. Es el día que reivindica la lucha de los explotados contra sus explotadores en todos los países; una jornada de lucha contra los gobiernos patronales, las burocracias y de defensa de la independencia política de nuestra clase y el internacionalismo proletario.
 
Este profundo significado del Primero de Mayo tiene hoy más actualidad que nunca.

Esta fecha encuentra a la clase trabajadora y a los oprimidos del mundo entero pasando por una situación política mundial de las más convulsionadas que se dieron en muchas décadas.

Para salir de la crisis estructural en la que está inmerso todo el sistema capitalista mundial, las burguesías nacionales y el imperialismo continúan atacando los derechos históricos y el nivel de vida de la clase obrera y los pueblos. Lo hacen a través de durísimos “planes de ajuste” dictados por el imperialismo y que son aplicados por los distintos gobiernos capitalistas.

Estos ataques, que en muchos casos se combinan con la creciente dificultad de los aparatos burocráticos para contener la acción popular, han desatado una explosión de innumerables luchas en varios países y continentes. Los pueblos del mundo han decidido que no marcharán hacia la degradación y la barbarie sin luchar.

Esta es la base social y política para una realidad internacional que está marcada por grandes movilizaciones populares, huelgas generales, insurrecciones, revoluciones, guerras civiles, caídas de gobiernos y de regímenes, etc.

Los epicentros de este escenario mundial continúan siendo las heroicas revoluciones que, con altos y bajos, siguen su curso en la estratégica región del Norte de África y Medio Oriente. En esa parte del mundo se destacan la guerra civil en Siria y los procesos revolucionarios en Egipto, Libia y Túnez. Por otro lado, el continente europeo sigue en ebullición, sobre todo en los países del sur (Grecia, España, Portugal). Esta lucha de la clase obrera y las masas populares europeas dio un salto en los últimos meses con la explosión social que vive el este del continente con la revolución ucraniana y los procesos búlgaro y bosnio.

A esto se suma la creciente inestabilidad (económica y política) que comienza a expresarse en América Latina, donde después de varios años reaparecen las masivas movilizaciones populares y las huelgas generales (Brasil, Argentina, Venezuela, México, Paraguay), muchas de ellas enfrentando gobiernos de colaboración de clases que se refieren al supuesto “socialismo del siglo XXI”, que en el periodo anterior habían conseguido frenar el ascenso de inicios del siglo XXI.

Las revoluciones en el mundo árabe, las luchas contra el ajuste estructural en Europa, la revolución ucraniana y el proceso de movilizaciones y huelgas en varios países de América Latina nos muestran la necesidad urgente de batallar para que sea la clase obrera organizada la que intervenga con sus métodos tradicionales de lucha y lidere estos procesos, pues es la única clase social que puede sostener una lucha consecuente contra el capitalismo imperialista ofreciendo una solución revolucionaria para los problemas de la humanidad.

¡Unir las luchas y construir un polo de independencia de clase!

En este marco de crisis y enfrentamientos entre las clases, no hay necesidad más urgente que la de unir todas estas luchas en cada país y a nivel mundial para derrotar la política de los capitalistas y el imperialismo de descargar la crisis sobre nuestras espaldas.

En este Primero de Mayo es necesario expresar la solidaridad incondicional con los procesos de lucha que están en curso y plantear la necesaria unidad internacional de los trabajadores.

Por ejemplo, en Europa la unidad entre los trabajadores del continente es una necesidad para derrotar a la Unión Europea imperialista y los planes de la “troika”. La solidaridad activa a nivel internacional también es urgente y sería determinante para la victoria militar del pueblo sirio contra el dictador Al Assad.

Lo mismo podemos decir de cada gran movilización, huelga o proceso revolucionario que ocurre en el mundo. Es fundamental retomar y hacer avanzar la conciencia internacionalista de nuestra clase, que fue una característica del surgimiento mismo del movimiento obrero.

Para lograr esto, el principal obstáculo son las direcciones de las centrales sindicales y los partidos tradicionales de la clase obrera, completamente alineados a  los gobiernos y los explotadores y que se niegan a impulsar planes de lucha unificados y una jornada mundial contra el ajuste de los banqueros, las multinacionales y sus gobiernos.

Por eso, es fundamental exigir desde las bases que estas direcciones rompan con sus pactos con los gobiernos y con las burguesías nacionales, proponiendo todo tipo de acciones unitarias en torno a las reivindicaciones más sentidas de la clase obrera y el pueblo.

Pero este llamado no es suficiente. Al mismo tiempo que les exigimos a los viejos dirigentes que convoquen luchas unificadas, debemos avanzar “desde abajo” en la construcción de nuevas direcciones con independencia de clase, democráticas y combativas de los trabajadores para encabezar las luchas.

La clase obrera debe ir abriéndose camino y luchar por su programa de clase, manteniéndose independiente y en oposición a todos los gobiernos y a todas las variantes burguesas que intervienen en los procesos políticos.

La construcción de este polo de independencia de clase en los procesos es fundamental para que las grandes movilizaciones y revoluciones no sean abortadas o terminen desviadas hacia salidas burguesas. En este sentido, la clase obrera debe mostrar el camino y ofrecer una salida clara a la crisis económica y a los procesos revolucionarios en curso, acaudillando a los demás sectores explotados en la lucha contra los gobiernos y sus planes de austeridad.

Desde la LIT-CI apostamos a fondo por esta salida obrera. Y encaramos esta tarea desde una ubicación y estrategia claras: estamos con los explotados y oprimidos contra los explotadores y los opresores, en la lucha por la revolución socialista mundial.

Por eso, estamos con los trabajadores, la juventud y los pueblos árabes contra sus dictadores, sus burguesías y el imperialismo; estamos con el pueblo sirio contra Al Assad; estamos con la clase obrera y el pueblo egipcios contra la dictadura militar de Al Sisi; estamos al lado del pueblo palestino contra Israel; al lado del pueblo ucraniano que lucha por su unidad e independencia total contra el opresor gran ruso y contra los planes de colonización del imperialismo norteamericano y europeo; estamos con los trabajadores europeos contra sus gobiernos y contra la Unión Europea y la “troika”; estamos al lado de los inmigrantes en su lucha por lograr plenos derechos políticos, laborales y sindicales en todos los países; estamos al lado de las mujeres, de los jóvenes, de los negros, de todos los que tienen opciones sexuales diferentes y contra todo tipo de opresión, discriminación y persecución que estos sectores sufren en los marcos del capitalismo.

La necesidad de una dirección revolucionaria mundial

En este marco, la LIT-CI también plantea que está al rojo vivo la necesidad de construir una dirección revolucionaria internacional, capaz de impulsar y unificar estas luchas y llevarlas hasta su triunfo definitivo (la derrota completa del imperialismo).

La crisis de dirección revolucionaria como crisis fundamental de la humanidad está demostrándose de manera dramática en cada uno de los procesos revolucionarios actuales. Por eso, es esta la “madre de todas las tareas” que la LIT-CI propone a cada uno de los luchadores/as obreros/as y populares del mundo. Para nosotros esa tarea se concreta en la reconstrucción de la IV Internacional y sus partidos revolucionarios nacionales. Es en esa tarea que la LIT-CI concentra todos sus esfuerzos.

Al mismo tiempo, sostenemos que la construcción de esta dirección revolucionaria mundial sólo podrá llevarse a cabo mediante una lucha política e ideológica permanente contra todas las direcciones burocráticas, conciliadoras, frente populistas, nacionalistas burguesas, reformistas y neo reformistas, que tratan de desviar la lucha de los trabajadores y las masas hacia callejones sin salida y que, con cualquier argumento, capitulan al imperialismo y a las burguesías nacionales.

Desde la LIT-CI seguiremos dedicando todos nuestros esfuerzos para construir el “estado mayor” internacional que está faltando para que las heroicas acciones de los pueblos del mundo puedan obtener triunfos definitivos.

En este Primero de Mayo es fundamental que todas estas luchas y revoluciones estén representadas y que golpeemos juntos, como parte de una misma clase. Es hora de marchar más convencidos que nunca de que “la emancipación de los trabajadores será obra de los trabajadores mismos”.

28 de abril de 2014