Desde el 10 de enero la población de Haití protagoniza un verdadero levante contra el gobierno Moïse, un presidente fantoche del imperialismo que debería haber dejado el puesto el último 7 de febrero, pero que resolvió quedarse y gobernar a través de decretos dictatoriales y represión. Lea la nota de la organización popular y sindical Batay Ouvriye (Batalla Obrera).

Por: Batay Ouvriye, 18/2/2021.-

Moïse debe dejar el poder. Todos esperaban el 7 de febrero de 2021 como la fecha para el término del mandato de cinco años del presidente, conforme prevé la ley en Haití. Pero, en el caso de Moïse, la mayoría de la población ya expresó de forma incisiva, desde 2018, que no aceptaba seguir teniéndolo en la jefatura del Estado, pues estaba constantemente tomando decisiones y actuando contra los intereses del pueblo y del país.

Hoy es aún más difícil, por todos los decretos que está haciendo para satisfacer sus propios intereses y los de aquellos que detentan el poder. Desde el 7 de febrero, el gobierno Moïse ha acelerado su represión a todos los principales luchadores, hijos de personas que no están de acuerdo con la forma como el país está yendo o contra organizaciones progresistas y partidos políticos de oposición. Él ya estaba tomando varias decisiones, como los decretos antipopulares y antidemocráticos que había emitido. Hoy, su objetivo de establecer un clima de represión –terror y miedo generalizados– para desmantelar la movilización y la lucha del pueblo es evidente.

El gobierno Moïse no consiguió comprobar que sus oponentes conspiraban o preparaban golpes contra la seguridad del Estado. Así, pasó a hacer prisiones arbitrarias y a usar dispositivos represivos bajo su control, como la policía, el poder Judicial, el ejército, bandas armadas y la base de partidarios del PHTK para aterrorizar y torturar a las masas populares. Mientras tanto, sus oponentes se lanzan a todo tipo de viejos acuerdos políticos o económicos con los representantes del imperialismo, de la burguesía y del gran capital haitiano, que apoyan al actual presidente a que permanezca en el poder.

El ejemplo más reciente que tenemos hoy son las prisiones ilegales que él hizo, y el permiso para establecer una zona franca agroindustrial para exportación en las áreas de Saint Michel d l’Attalaye (San Miguel de la Atalaya) y Pignon.

Al frente del Estado, Moïse tiene la misión de liquidar todos los recursos del país, sea a través de la minería o simplemente robando todas las tierras fértiles a los pequeños campesinos para dar a los capitalistas, a fin de continuar la explotación y el dominio sobre todos los trabajadores, y de reprimir salvajemente a las masas populares que no están de acuerdo con este proyecto capitalista. Es en este contexto que el equipo de Moïse trabaja por el regreso a un régimen aún peor que el de antes con Duvalier. ¡Dijimos no a la liquidación de las riquezas de nuestro país! ¡No a la represión a los combatientes militantes! ¡Quieren imponernos un régimen de consejo del neoduvalierismo!

Las masas cada vez más exigen que Jovenel se vaya. Él debe pegar sus trapos, esperar que los tribunales populares lo juzguen por todos los actos que cometió contra el pueblo, por la corrupción, por su apoyo a secuestros y a bandas armadas, la dilapidación de las riquezas naturales del país, y sus crímenes financieros.

Represión y terror, arbitrariedades y tortura contra los luchadores que se movilizan, son los medios de Moïse para bloquear el movimiento de protesta del pueblo y hacer regresar al país a un gobierno como el de Duvalier. Para que eso ocurra, los trabajadores deben asumir su responsabilidad. Deben asumir su destino para levantarse, forzar a Jovenel y todas sus camarillas a salir del comando del Estado, y hacer que las fuerzas del imperialismo paren de interferir en nuestros asuntos internos.

Para que eso sea verdad, el pueblo debe fortalecer sus organizaciones de combate para un levante democrático, a fin de defender su propia orientación frente (y nunca adentro) a cualquier gobierno de transición que sea establecido, y no sujeto a él como tal. De lo contrario, el campo del pueblo permanecerá bajo el dominio de los nuevos representantes de las clases dominantes. Solo así podrá tener en las manos su destino de llevar a cabo y construir proyectos de otro tipo de sociedad, sin depender de ningún político, incluso los de oposición a Jovenel.

La caída de Jovenel del mando del Estado es una lucha para resistir a las clases dominantes y una lucha para librar al país del dominio imperialista. Grupos centrales, la OEA, la ONU y las embajadas de los países imperialistas trabajan para mantener a Jovenel al frente del Estado, lo que va contra los intereses de Haití. Esta batalla no puede ser hecha sobre la base de maniobras. ¡El peso de las fuerzas está a favor del campo de los trabajadores! ¡Debe haber una revuelta general para librarse de este Estado de basura y de todo el gobierno PHTK/Jovenel Moïse! ¡Aba State Rotten Tyoul Bourgeois, Tyoul Grandon, Tyoul Imperialism!

¡Vamos a organizarnos para boquear el camino de todos los políticos y ladrones oportunistas que están dispuestos a sustituir al corrupto Jovenel en el Estado! ¡Viva la lucha propia de las masas populares y de los trabajadores como pieza central, bajo la dirección de la clase obrera!

¡VIVA UN ESTADO DE LOS TRABAJADORES!

10 de febrero de 2021.

Traducción: Natalia Estrada.