La pandemia de coronavirus nos enfrenta de forma dramática con las consecuencias reales de la austeridad y los problemas de la gobernación bajo el sistema capitalista en el mundo. Es preciso poner la salud delante de las ganancias capitalistas y rechazar que la crisis del coronavirus sea utilizada para atacar empleos y derechos, o sirva de entrada para nuevos planes de austeridad sobre los trabajadores.

Por: Em Luta, Portugal

Encarar la pandemia con el país sobre austeridad

Por un lado, encaramos esta pandemia con un Servicio Nacional de Salud (aquí y en toda Europa) que fue atacado y depauperado por los gobiernos de la Troika y de la Geringonça. La destrucción de la salud pública (en los ataques a sus trabajadores y en los cortes presupuestarios constantes) y el favorecimiento de la salud privada fueron una de las consecuencias más brutales de las políticas de déficit cero, de los que la Geringonça y Costa fueron los campeones. Por eso, hoy, en Italia, frente al desarrollo de la enfermedad y la incapacidad de los servicios de salud, los servicios médicos están obligados a escoger quien es o no ligado a las máquinas de ventilación asistida. Hoy, en Portugal, aunque estemos en el inicio de la propagación de la enfermedad, ya está claro que no hay material suficiente para proteger a los profesionales de la salud, ni camas, ventiladores y otros materiales necesarios para internación y asistencia a los enfermos. Es fundamental el esfuerzo que los trabajadores de la salud y de otros servicios esenciales están poniendo en su trabajo al servicio de todos; pero sin medios humanos y materiales eficaces no será posible proteger al colectivo.

Al mismo tiempo, la austeridad llevó a que la precariedad sea también mucho más generalizada en los lugares de trabajo, sea a través de vínculos laborales más inestables, sea a través de salarios más bajos. Por eso, los trabajadores encaran la pandemia del coronavirus y sus consecuencias en una situación de mucha más fragilidad y con un colchón social mucho menor.

Costa está más preocupado con los empresarios que con la salud de los trabajadores

Por otro lado, está claro que lo que orienta las preocupaciones del gobierno del país son más los lucros de los patrones y la protección de las empresas que la salud de los trabajadores. Son los lucros capitalistas (que “no pueden parar”) que están impidiendo que se tomen medidas de contención más serias –principalmente el cierre de todos los servicios no esenciales–, que son la mejor forma de parar la propagación del virus. Por ejemplo, en Italia, a pesar de la cuarenta en todo el país, las fábricas continúan trabajando; los obreros de varias fábricas hacen ahora huelga para que la producción pare y también ellos puedan estar protegidos.

En el mismo sentido, Costa demoró en dar indicación de cierre de las escuelas y de los lugares de grandes concentraciones de personas por causa del impacto económico de las mismas y, hasta ahora, no decretó la cuarentena general necesaria para parar la propagación. Pero rápidamente se había aprestado a pasar de 100 para 200 millones de euros el monto disponible para apoyo a las empresas afectadas por el coronavirus. No obstante, la ministro de salud dice que ya tuvieron que fortalecer el presupuesto de salud en 10 millones de euros, como si eso fuese un gran costo. Son dos pesos y dos medidas.

Además, el gobierno rápidamente simplificó el lay-off (reducción temporaria de los períodos de trabajo o una suspensión de los contratos de trabajo), quedando los trabajadores con 2/3 del rendimiento (30% a cargo de las empresas y 70% de la seguridad social). Las personas infectadas y el aislamiento profiláctico serán pagos en 100%, ¡pero si fuesen trabajadores con recibos verdes (normalmente falsos) el valor es apenas 1/3 del rendimiento! Los trabajadores que queden en casa debido al cierre de las escuelas y para cuidar de terceros recibirán solo 66%. En cualquier caso, significa que son los trabajadores (y sus impuestos a través de la Seguridad Social) a apoyar a las empresas y a cargar con los costos de esta crisis. Los bancos y las grandes empresas se lavan las manos, como siempre hacen.

También la Unión Europea muestra claramente su verdadera cara. El FMI defendió para el Estado español medidas de austeridad, preocupado con el impacto del coronavirus en la economía. El Banco Central Europeo orienta a los países a inyectar dinero en la economía. Nada sobre fortalecer los servicios de salud y medidas de protección de los trabajadores en el combate al coronavirus. Además, ya hablan de aumentar los impuestos para sostener los gastos extras del Estado con la respuesta a la crisis del coronavirus. Queda así claro que se preparan para que sean los trabajadores los que paguen la factura de las medidas tomadas: si es una crisis social, la respuesta tiene que ser social y, por lo tanto, que sea el Estado y aquellos que más tienen los que la sostengan, y no los trabajadores.

¡Las ganancias de los patrones no está por encima de nuestras vidas! Por eso exigimos:

  • ¡Cuarentena inmediata! ¡Es preciso parar la economía hasta que la crisis de salud esté contenida! Cerrar todas las empresas y servicios no fundamentales. Garantizar el funcionamiento de los servicios esenciales en mínimos necesarios, con medidas de protección garantizadas a sus funcionarios (máscaras, guantes, desinfección, etc.). ¡Los trabajadores no son carne de cañón para que el capitalismo continúe produciendo! ¡Si el gobierno y los patrones no quieren parar, que sean los trabajadores a decidir si paran o no! ¡Prevención ya: el turismo no está por encima de nuestras vidas! Aeropuertos, puertos y transportes públicos que funcionen con servicios mínimos y esenciales, garantizando refuerzo de medidas de higienización.
  • Solo un SNS fuerte y con fondos puede contener los impactos dramáticos de esta pandemia. ¡Refuerzo inmediato de material médico! Contratación de todo el personal médico necesario y pago aumentado de las horas extras. Requisición pública inmediata de hospitales y laboratorios privados para internación y aceleración del tratamiento de los análisis, y en caso de recusa, nacionalización de los mismos. Que la línea Salud 24 sea reforzada y totalmente administrada y controlada por el servicio público de salud. Desburocratización y ampliación de los criterios para realización de los testes a los posibles afectados, hoy sujetos a autorización de la DGS [Dirección General de Salud].
  • Ningún despido y ninguna pérdida de derechos hasta el fin de la crisis del coronavirus. Pago de todas las bajas médicas a 100% en todas las relaciones con el coronavirus (contagio, preventivo, por apoyo a la familia, o por el cierre de lugares de trabajo o de estudio), incluyendo a trabajadores precarios y a los de recibos verdes. Rechazo del recurso de lay-off o bancos de horas por las empresas. Prohibición de despidos y de no renovación de contratos durante el período de crisis del coronavirus.
  • Congelamiento del precio de los bienes esenciales. Control de las grandes superficies comerciales y mercados para garantizar el abastecimiento y evitar la especulación.
  • Suspensión del pago de la deuda y de las políticas del déficit cero para generar fondos inmediatos para el combate al coronavirus.
  • Rectificación inmediata del presupuesto del Estado para 2020: ¡tomar cautivo el dinero de inyección en el Novo Banco para garantizar las bajas a 100% a todos los trabajadores en cuarentena y el presupuesto necesario para reforzar el SNS y a sus profesionales!

Oponer a la hipocresía capitalista la solidaridad entre trabajadores

El gobierno quiere decirnos que estamos todos en el mismo barco, pero se apresuró a salvar las empresas, no a los trabajadores. Esconden por detrás del interés general, los intereses de los capitalistas. PCP, BE y centrales sindicales se limitan a exigir medidas paliativas, no defendiendo que es preciso parar todo para contener la propagación del virus. Son, así, conniventes con la lógica del lucro por encima de las necesidades de los trabajadores.

Rechazamos también la utilización de medidas represivas sobre los trabajadores y las periferias, a propósito del coronavirus. Si están intentando poner la crisis en nuestras espaldas, tenemos el derecho de organizarnos y movilizarnos. Es importante que la cuarentena y el apoyo a los que más precisan sean garantizados por los habitantes y trabajadores de los barrios, con apoyo de los profesionales de la salud.

Queda claro que para el capitalismo somos solo números. Sus lucros valen más que nuestras vidas. Por eso, solo una economía planificada y organizada por los trabajadores puede dar respuesta a crisis sociales y de salud como esta, poniendo el interés colectivo por encima de los intereses privados. Es la necesidad de hacer la revolución socialista que se impone como la única respuesta a una demostración más de barbarie capitalista.

Artículo publicado originalmente en: https://emluta.net
Traducción: Natalia Estrada.