El tema de la despenalización del aborto suele despertar mucha polémica y generar acalorados debates. Esto ocurre porque sigue intentando imperar el control sobre el cuerpo de las mujeres, donde las iglesias y los gobiernos intentan imponer medidas de control sobre decisiones personales de las personas gestantes.

Por PT – Costa Rica

Las razones por la que una mujer opta por practicarse un aborto son muy diversas, ya sea porque fue violada, porque ya tiene el número deseado de hijas o hijos, porque la maternidad no es parte de su proyecto de vida o por muchas otras razones. Al final de cuentas, la única persona que debería tomar la decisión sobre la interrupción del embarazo debería ser la propia mujer, y esto es lo que defendemos quienes estamos a favor de la despenalización del aborto.

Sin embargo, hay muchas trabas para que se garantice ese reconocimiento básico a la autonomía de las mujeres y para poder tomar libremente decisiones sobre el cuándo queremos o no ser madres.

Educación sexual laica y acceso a métodos anticonceptivos son fundamentales para el control de nuestra sexualidad

Según datos de la Encuesta Nacional de Salud Sexual y Reproductiva del 2015, un 14% de las mujeres y un 24% de los hombres en el país, habían tenido relaciones sexuales antes de los 15 años. Sin embargo, el inicio de una vida sexual activa, en la mayoría de los casos, no va acompañada de una efectiva educación sexual.

Con la pandemia, los limitados espacios de formación sobre derechos sexuales y reproductivos que se organizaban a través de centros de salud, grupos de mujeres u organizaciones políticas, se vieron aún más limitados con los cambios que se dieron con el cierre de actividades presenciales a raíz del COVID-19. De la misma forma, con las brechas en el acceso a la educación virtual, se debilitó el acceso a información que recibían miles de adolescentes a través de los programas de Afectividad y Sexualidad Integral.

El acceso a educación sexual con criterios científicos, es fundamental para que la personas puedan tomar decisiones informadas, especialmente en un país donde antes de la pandemia un 49,8 % de las mujeres y el 32,2 % de los hombres en el país no deseaban su último embarazo.

Deseo del último embarazo entre personas de 15 a 49 años según sexo

Aunado a esto, las barreras para el acceso a los métodos anticonceptivos, se incrementa cada vez más. Para el año 2020, tan solo por la disminución en las ventas de anticonceptivos en farmacias, se calcula que unas 18.222 mujeres discontinuaron su uso.  Esta situación está estrechamente relacionada con el aumento de la pobreza, donde han sido las mujeres las más afectadas, ya que con el aumento en el desempleo, hubo una disminución de 15% en la adquisición de anticonceptivos, debido a que muchas mujeres dejaron de contar con ingresos para acceder a métodos de anticoncepción de manera privada.

  Tasa de desempleo abierto y estimación de cambio en adquisición de anticonceptivos en establecimientos privados. 2015-2020

 

Los datos globales prevén que, a nivel mundial, más de 47 millones de mujeres podrían perder su acceso a anticonceptivos, lo que puede provocar 7 millones de embarazos no planeados.

La lucha continúa por el derecho al aborto

Datos de la Asociación Demográfica Costarricense estiman, que en Costa Rica ocurren unos 27 000 abortos inducidos por año. Las leyes restrictivas no han sido una limitante para que miles de mujeres en el país y alrededor del mundo, sigan recurriendo a estos métodos, pero lo hacen de manera insegura, poniendo en riesgo su salud y sus vidas. Y son especialmente las mujeres más pobres quienes deben recurrir a estos métodos clandestinos, mientras las que tienen mayores recursos económicos optan por salir del país y pagar centros privados para que les practiquen el procedimiento.

Ahora que nuestros derechos se ven amenazados más que nunca, es preciso redoblar la lucha por el derecho al aborto legal seguro y gratuito y enfrentar a los sectores conservadores que quieren imponer su agenda y el control sobre los cuerpos de las mujeres con la creación de leyes cada vez más restrictivas.

Es necesario apoyar la recolección de firmas en todo el país en apoyo al proyecto de ley por la despenalización del aborto. Pero junto a ello, es necesario seguir luchando desde las calles, y exigiendo que se garanticen los derechos para todas las personas, porque en medio de la pandemia nuestros derechos sexuales también deben ser una prioridad.

Por eso, este 28 de setiembre, Día por la despenalización del aborto en América Latina, exigimos: Educación sexual para decidir. Anticonceptivos para no abortar. Aborto legal, seguro y gratuito para no morir.