Desde que asumió la coalición de derecha encabezada por Lacalle Pou del partido Nacional, se viene profundizando aceleradamente un conjunto de leyes y medidas que han habilitado un duro ataque contra los trabajadores, jubilados, estudiantes y los más humildes.

Esta embestida del gobierno golpea con fuerza al pueblo trabajador y ha producido decenas de miles de despidos, envíos masivos al Seguro de Paro, suba de tarifas y una rebaja salarial al conjunto de la clase trabajadora. Los beneficiados con lo que nos roban son los grandes capitalistas, latifundistas, exportadores y los sectores ricos y acomodados. Esta minoría de clase burguesa y sus lame botas ejecutan sin miramientos este enorme golpe a la mayoría del pueblo en medio de una pandemia, que ya no controlan, porque sus medidas fueron solo para no bajar las ganancias de los capitalistas.

Hay dos las leyes fundamentales que legalizan este robo: la primera, la LUC que tiene más de 450 artículos y la segunda, la nueva ley de Presupuesto con las que buscan legitimar su “nueva normalidad”. Ambas leyes abren de par en par las tranqueras para dar rienda suelta a las patronales, para pisotear nuestros derechos y conquistas. La LUC contiene además un capítulo sobre la Seguridad Social, con la cual una “comisión de expertos” planean rebajar las jubilaciones, aumentar la edad de retiro y exigir más años de aportes.

En 2020 nos movilizamos y paramos contra la LUC

En 2020, desde el anuncio de la LUC, la Intersocial convocó a varias movilizaciones. Incluso el PIT- CNT realizó un paro general que incluyó en su plataforma la bandera de enfrentar esa nueva ley nefasta. Desde IST sostuvimos que ese era el camino a recorrer para derrotar esta ley e incluso para enfrentar el recorte presupuestal y los miles de despidos.

Ese es el terreno donde los trabajadores tenemos más posibilidades de hacer retroceder los planes de la derecha al servicio de los ricos y el abuso patronal. Lamentablemente y a pesar de los miles de jóvenes que salieron a las calles y de la contundencia del paro obrero en el mes setiembre, la cúpula de la Central, sin consultar a la base, levantó el último paro general que había anunciado para noviembre y desmovilizó para discutir el referéndum.

Esta discusión fue por arriba, en las cúpulas; la discusión no bajó a toda la base en los sindicatos, no hubo ninguna votación de los trabajadores que haya reculado y dijera que solo había que derogar 135 de los 476 artículos de la LUC. Lo que si existió fue una enorme presión de la dirigencia del FA, que ya había votado con la derecha en el parlamento más de 200 artículos de la LUC, para que el referéndum fuera solo parcial.

Ello llevó sin duda al desaliento y la confusión entre los militantes y trabajadores que honestamente piensan –confiando en la dirección del FA- que entonces debe haber artículos “progresivos” en esta nefasta ley. Y a causa de esta política conciliadora con la derecha, impulsada por la dirección del FA y la mayoría de los dirigentes del PIT CNT, es que se terminó de una manera vergonzosa dividiendo la posición de la Intersocial y los trabajadores que luchamos contra toda la LUC.

Por esa razón es que hoy se recogen firmas en dos papeletas, una que derogaría 135 artículos apoyada por la cúpula del PIT-CNT, el FA, la FEUU y FUCVAM y otra que propone derogar la totalidad de la Ley, los 476 artículos, la cual es sostenida por algunos sindicatos y dirigentes de base y varios grupos de la Intersocial, entre otros.

EL PCU y el FA cambiaron de posición como en el plebiscito contra las privatizaciones del 1992

Desde que se conoció el anteproyecto de la LUC, fue denunciado incluso por altos dirigentes del FA y el PIT CNT. Nunca se habló de movilizarse contra una parte de la LUC, siempre se denunció al conjunto de esta Ley.

El Partido Comunista en su semanario El Popular del mes marzo de 2020 afirmaba que la LUC: “promoverá la desindexación salarial y ampliará la posibilidad de descuelgue de las empresas de los convenios colectivos y los recortes a la ejecución presupuestal (..). Sobre el anteproyecto de la LUC expresamos, junto con el movimiento popular, que lo rechazamos, por su forma y por su contenido. Por su forma porque utiliza un instrumento constitucional pero lo violenta, no es una Ley, es un conjunto de leyes, e intenta impedir la discusión Parlamentaria y ciudadana de temas de enorme impacto social y económico. Por su contenido porque expresa las urgencias del bloque de poder y no las del pueblo, porque, entre otras cosas, se intenta retomar la privatización de las empresas públicas, desmantelar la educación pública a favor de la privada, instalar una regla fiscal para reforzar estructuralmente la brutal disminución de la inversión pública, atacar el derecho de huelga, facultar la represión de la movilización popular.” (1)

Nada de esto que se denunciaba cambió en lo sustancial, por el contrario la LUC confirmó con creces estas y otras denuncias. A pesar de ello, la negociación en los pasillos parlamentarios y en las alturas sindicales, finalizaron transando otros intereses a espalda de los trabajadores. Es que la política del FA apunta principalmente a las próximas elecciones y a recuperar los cargos, esa es la razón de fondo por la que solo impugnan algunos artículos de esta ley.

De esta manera se vuelve a repetir el escenario, la vieja política de conciliación, cuando en 1992 el FA y la cúpula del PIT CNT dejaron sola a la PLUNA e ILPE. Entonces, se presentaron 2 papeletas una blanca y otra rosada. Nuestra corriente morenista estuvo junto al sindicato de PLUNA contra todas las privatizaciones y no solo por la derogación de algunos artículos. (2).

Nuestra posición hoy

Hoy desde IST, nos pronunciamos en forma consecuente contra toda LUC. En esta recolección de firmas propiciamos y militamos por la derogación total.

Hay artículos que dejan en pie la derogación parcial como por ejemplo el porte de armas por retirados policiales, artículos que brindan herramientas para continuar con el desmantelamiento y la privatización de la educación pública, otros que favorecen y alientan centros privados, el desmantelamiento de los Centros de Primera Infancia en INAU, el aumento de penas como único recurso a enormes y complejas problemáticas sociales y muchas otras normas que queremos charlar con los trabajadores en esta campaña.

Sabemos que hay cientos de compañeros honestos de base en el FA y en los sindicatos que recogen firmas por la derogación parcial, los respetamos y con ellos queremos dialogar. Nosotros opinamos que el camino fundamental es organizarnos todos juntos, más allá de esta recolección de firmas, para preparar una enorme lucha que derrote al gobierno de derecha y sus leyes nefastas como la LUC; esto solo será posible hacerlo con paros y movilizaciones.

Hace unos meses, miles de jóvenes salieron a las calles y encabezaron la lucha contra la LUC y el gobierno. Muchos de ellos, ahora toman el referéndum como herramienta para continuar la pelea; sabemos que para derrotarla deberemos volver a las calles.

Por eso, queremos conversar fraternalmente con las nuevas generaciones, sobre la necesidad que tenemos las y los trabajadores, las mujeres y los estudiantes, todos, de poner en pie una nueva herramienta política y sindical, que plantee una lucha de fondo, una lucha sin claudicaciones contra las patronales y el gobierno, para terminar con la lacra de este sistema capitalista que nos explota y oprime.

 

Notas:

1) PCU: “El ajuste ya está en marcha, ya empezó” viernes 20 de marzo semanario el Popular

2) 1992: papeleta Blanca y Rosada. Cuando se entregó PLUNA para ser privatizada

En 1992 para derogar La ley de Privatizaciones se presentaron dos opciones. Una, la papeleta Blanca, impulsada por la dirección del FA, la cúpula del PIT CNT y apoyados por algún dirigente Blanco y Colorado. Ellos levantaron impugnar solo 5 artículos de los 32 que tenia la Ley.

La segunda opción fue la papeleta Rosada, que planteaba la derogación total de la Ley de Privatizaciones, o sea, sus 32 artículos. Esta Papeleta fue impulsada por los trabajadores del Sindicato de Pluna, activistas independientes y organizaciones de vanguardia entre las estuvo Convergencia Socialista (LIT-CI), nuestra corriente morenista que en 1992 tenia ese nombre.

Desde esta comisión se planteo llevar a votar a las bases de los sindicatos estas dos propuestas para que los que decidieran fueran los trabajadores. Y así definir que papeleta debían impulsar los altos dirigentes del PIT-CNT. La burocracia sindical se negó.

La papeleta Rosada, casi sin recursos y enfrentando ese enorme aparato que defendió la derogación parcial, sacó 22 mil votos que fueron muy valiosos. La papeleta Blanca, en segunda instancia, fue la que logró el 25% de los votos y luego triunfo frente al NO. Con ese triunfo se dio la derogación parcial de la Ley de Privatizaciones, bajo el gobierno de Lacalle padre. Hoy con la LUC la misma situación vuelve a repetirse.