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Burkina Faso

Burkina Faso: El imperio contraataca. Traoré, para defenderse, más bonapartismo

Cesar Neto e G. Hata

septiembre 11, 2026

Introducción

Las importantes movilizaciones de los trabajadores y de la juventud llevaron a la caída del gobierno de Roch Kaboré, en enero de 2022, mediante un golpe de Estado liderado por el teniente coronel Paul-Henri Sandaogo Damiba. El gobierno de Damiba duró ocho meses y, a finales de septiembre del mismo año, un nuevo golpe de Estado llevó al poder al capitán Ibrahim Traoré. La justificación del segundo golpe fue la incapacidad de Damiba para enfrentar la insurgencia yihadista en el país. Traoré llegó al gobierno proponiendo controlar a los grupos yihadistas, convocar elecciones en dos años y continuar el legado de Thomas Sankara[1].

¿Quién fue Thomas Sankara, también conocido como el Che Guevara de África?

Todo dirigente de las luchas contra la explotación y la opresión que haya sido asesinado debe ser tratado con respeto. Ese respeto no nos exime de realizar un análisis minucioso de su programa, de su origen social y, sobre todo, de sus métodos de lucha. En este sentido, queremos analizar la propuesta de Gobierno Democrático y Popular (GDP) defendida por Thomas Sankara.

El simpático nombre GDP oculta sus objetivos y su contenido de clase. El GDP prioriza la democracia burguesa en detrimento del poder obrero y sus métodos. En cuanto al contenido popular, no dice si se trata de un gobierno de los trabajadores, de la pequeña burguesía, de los campesinos o de la propia burguesía.

A decir verdad, Sankara no proponía la participación de la burguesía en el gobierno, entre otras cosas porque el país era eminentemente agrario y tenía un desarrollo bastante rudimentario en los años 80 del siglo pasado. Existía una burguesía comercial que mantenía estrechas relaciones de intercambio con el imperialismo, vendía caras las mercancías en el mercado interno y, por ese motivo, era rechazada por la población, así como por el propio Sankara.

El GDP era un gobierno policlasista. De manera diferente, la Revolución Rusa, de Lenin y Trotsky, fue dirigida por los trabajadores (empleados o desempleados) y tenía a los campesinos como aliados. Esta es nuestra primera diferencia con el GDP de Sankara.

Otra diferencia está relacionada con el internacionalismo y la expansión del proceso revolucionario. La mayor conquista de la Revolución Rusa fue la creación de la III Internacional, con el objetivo de expandir la revolución. Muchos en África dicen que Sankara es el Che africano; sin embargo, conviene recordar que Che Guevara defendía la creación de uno, dos, tres o más Vietnam en el mundo, luchó en Cuba y en el Congo y fue asesinado en Bolivia. Sankara, por su parte, no propuso la creación de una nueva Internacional, ni tampoco tuvo la postura del Che. Por el contrario, su gobierno participaba del Movimiento de Países No Alineados, que fue, en su apogeo, un movimiento burgués que se oponía tanto a Estados Unidos como a la URSS; de palabra defendía las luchas de la clase trabajadora, pero en la práctica aplicaba un programa alineado con la perspectiva de sus dirigentes burgueses.

El programa del GDP fue explicado en una conferencia el 2 de octubre de 1983. Su objetivo sería construir una nueva sociedad, libre de la injusticia social y de la dominación imperialista. En esa conferencia, Sankara explicó que: “La filosofía de la transformación revolucionaria ya está actuando en los siguientes sectores: 1. Ejército Nacional; 2. políticas relativas a las mujeres; 3. desarrollo económico”.

El papel del Ejército Nacional, de acuerdo con Sankara, sería: “Entrenar a cada soldado como un militante revolucionario. Se acabó el tiempo en que el ejército era declarado neutral y apolítico, cuando en realidad servía como bastión de la reacción y guardián de los intereses imperialistas”. La idea sería buena si existiera una organización de los soldados por fuera de la jerarquía militar y estos se subordinaran a alguna forma de organización independiente de los trabajadores y del pueblo pobre, como fueron los soviets en la Revolución Rusa. Sin embargo, los CDR (Comités de Defensa de la Revolución), creados por el GDP, actuarían junto con el ejército y respetarían la jerarquía militar. Es decir, no habría —y no hubo— independencia de los soldados y cabos, como ocurrió en la experiencia de los soviets durante la Revolución Rusa.

En lo que respecta al segundo eje, es decir, las políticas relativas a las mujeres —un sector extremadamente marginado en la sociedad, y reivindicamos que haya sido uno de los ejes programáticos—, el GDP tenía algunas políticas que buscaban reducir la enorme subordinación de las mujeres en el país. Entre estas medidas estaba el fin de las prácticas de mutilación genital, recurrentes en el Sahel. También prohibió la poligamia y la prostitución, aunque la prohibición de la prostitución penalizaba a las mujeres y eximía a los hombres. Las mujeres fueron convocadas a ocupar importantes cargos, incluso ministeriales. Había guarniciones militares integradas exclusivamente por mujeres. Estas prácticas fueron, efectivamente, bastante progresivas, pero se restringían al terreno de la democracia burguesa.

El tercer eje programático estaba relacionado con la economía nacional, que Sankara defendía que debía ser independiente, autosuficiente y planificada al servicio del GDP. Las principales medidas económicas fueron: a) reforma agraria; b) reforma administrativa; c) reforma educativa; d) reforma de las estructuras de producción y distribución.

La reforma agraria, punto fundamental del programa, tenía como ejes: a) aumento de la productividad a partir de una mejor organización de los campesinos y la introducción de técnicas agrícolas modernas; b) desarrollo de la diversificación de la agricultura; c) abolición de las ataduras que mantenían a los campesinos ligados a estructuras opresivas; d) finalmente, hacer de la agricultura la base del desarrollo de la economía. Un programa burgués, muy lejos del programa para el campo expresado por Lenin en las Tesis de Abril y en varios otros documentos.

A partir de los elementos expuestos anteriormente y de las propias palabras de Sankara —a pesar de ser reivindicado como el Che Guevara africano—, puede afirmarse que el GDP desarrollado en Burkina Faso fue eminentemente un gobierno burgués. Diferente de los patrones africanos de la época, pero un gobierno burgués. Sankara dijo: “Nuestra Revolución es antiimperialista, pero es una revolución que tiene que realizarse dentro de la estructura económica y social burguesa ya delineada”. Y agregó, para que no quedaran dudas: “Estas son las características y las limitaciones de la Revolución que comenzó aquí el 4 de agosto de 1983. Comprendiéndola claramente y definiéndola con exactitud, podemos prevenirnos contra los peligros de desviaciones y excesos que podrían dificultar el éxito de la revolución”[2].

Las promesas de Ibrahim Traoré

El 30 de septiembre de 2022, Ibrahim Traoré fue un participante activo del golpe de Estado contra el teniente coronel Paul-Henri Sandaogo Damiba. Algunos días después (6 de octubre), asumió como nuevo presidente de Burkina Faso.

El nuevo presidente, según sus declaraciones, tenía dos objetivos políticos. El primero sería enfrentar y derrotar la creciente violencia instalada en el país por medio de las milicias yihadistas. Para tener una idea de la presencia de estas milicias yihadistas en Burkina Faso, el primer ministro burkinés, Jean Emmanuel Ouédraogo[3], en una audiencia en la Asamblea Nacional, presentó un informe bastante cuestionado según el cual las milicias todavía controlan el 25% del territorio del país. El segundo objetivo sería restaurar el gobierno civil mediante la convocatoria de elecciones en un plazo de dos años.

La presencia de las milicias yihadistas y la incapacidad de los gobiernos para derrotarlas fueron factores fundamentales que provocaron las movilizaciones juveniles y populares que protestaban contra la violencia y la usurpación de sus tierras por parte de los milicianos. Las movilizaciones ya habían derribado al gobierno de Damiba y al de su antecesor. Traoré conocía estas dificultades y, además de comprometerse a derrotar a las milicias, intentó mostrar una cara progresista, asociándose a la imagen de Thomas Sankara, que, sin dudas, todavía es reivindicado por las masas de Burkina Faso.

Ibrahim Traoré y el bonapartismo

Ibrahim Traoré ganó mucha visibilidad más por sus discursos que por sus acciones. Esta visibilidad, sumada a una buena campaña (con deepfakes en las redes sociales y apoyo ruso), oculta su verdadero rostro: el de un gobierno bonapartista. Existen varios ejemplos de las actitudes bonapartistas de su gobierno, y mostraremos algunos.

Represión contra los estudiantes de la Université Joseph Ki-Zerbo

En 2023, los estudiantes se movilizaron contra una ley que regula sus promociones y calificaciones. Esta ley adapta las normas universitarias del país a los estándares europeos. Promulgada en 2009, todavía durante la dictadura de Blaise Compaoré, nunca fue aplicada en su totalidad y, durante el gobierno de Ibrahim Traoré, los estudiantes se organizaron para impedir su aplicación total.

Para tener una idea de lo perjudicial de esta ley, de los 1.180 alumnos matriculados en el primer semestre de 2023, 523 fueron obligados a abandonar sus estudios. La orden de aplicar la ley provino directamente del ministro de Educación, quien, al ver crecer la movilización, autorizó la invasión del campus universitario por parte de la Compañía Republicana de Seguridad (CRS), que dispersó con gases lacrimógenos a estudiantes de la Maestría de la Unidad de Formación e Investigación en Ciencias de la Vida y de la Tierra (UFR/SVT) que se encontraban en huelga[4].

Burkina Faso se independizó de Francia el 5 de agosto de 1960. Entre los acuerdos firmados entre Francia y sus antiguas colonias, incluida Burkina Faso, había acuerdos militares. Así, dos meses después de la independencia, el 17 de octubre, fue creada la Compagnie Républicaine de Sécurité. Su primer director fue un policía francés —incluso después de la independencia—, y solamente después de que se estructuraran y crearan los métodos represivos que serían utilizados por la Compañía, su dirección fue asumida por un burkinés. Francia perdió su control sobre Burkina Faso, pero sus raíces represivas contra los trabajadores y los jóvenes del país permanecen en las actividades de la Compagnie Républicaine de Sécurité[5].

Emisora de radio suspendida durante tres meses por llamar “junta militar” al gobierno militar

Una publicación en la página de Facebook de Radio Omega, el 30 de julio de 2025, “fue considerada como portadora de comentarios maliciosos y descorteses contra las autoridades de Burkina Faso”. La publicación se refería a una manifestación en la capital de Burkina Faso, Uagadugú, por un influencer digital burkinés que murió bajo custodia en Costa de Marfil. En esa publicación se afirmaba que “Costa de Marfil es regularmente acusada por la junta militar de Burkina Faso de albergar opositores y fomentar conspiraciones”.

Periodistas que escribieron materiales que desagradaron al gobierno fueron detenidos y obligados a alistarse en el ejército para ser “reeducados”

Una denuncia de la Federación Internacional de Periodistas señala que cuatro periodistas fueron secuestrados entre junio y julio de 2024 y reaparecieron en condición de alistados en el ejército. En marzo de 2025, otros tres reconocidos periodistas, que habían escrito contra las restricciones a la libertad de prensa, fueron detenidos y reaparecieron diez días después con uniformes militares e incorporados compulsivamente a los frentes de batalla contra los yihadistas.

La ruptura con el imperialismo francés y la nueva subordinación, ahora al imperialismo ruso

Más de sesenta años después de la independencia, Burkina Faso y otros trece Estados africanos seguían estrechamente vinculados económicamente al imperialismo francés. La propia dinámica decadente del capitalismo en su fase imperialista llevó a Francia a aumentar sus imposiciones económicas y políticas sobre sus antiguas colonias. Así, el nivel de vida, que ya era malo, fue empeorando cada vez más y, paralelamente, aumentaba el sentimiento antifrancés en la región. La caída de Kaboré en enero de 2022 fue celebrada en las calles con consignas como “Fuera Francia” y con banderas rusas ondeando.

El sucesor de Kaboré, Damiba, que permaneció en el poder apenas ocho meses, estableció relaciones más estrechas con Rusia. Ibrahim Traoré, que lideró el golpe de Estado responsable de la caída de Damiba, intensificó aún más las relaciones con Rusia, primero a través del Grupo Wagner y luego dando un salto cualitativo en la Conferencia Rusia-África de 2023. Esta conferencia quedó marcada por el encendido discurso antiimperialista de Traoré, un discurso bastante limitado, en la medida en que identifica a Europa en general como imperialista y se propone construir nuevas relaciones con el imperialismo ruso.

El aumento de la insurgencia yihadista

Cuando el coronel Assimi Goïta, en agosto de 2020, lideró el golpe de Estado contra Ibrahim Boubacar Keïta, Malí inauguró un proceso político que combina la nacionalización de una parte de la producción minera del país, la expulsión de las tropas francesas, la restricción de los derechos democráticos y la expansión de estos métodos hacia Burkina Faso y Níger.

Como respuesta a este proceso, los yihadistas del autodenominado JNIM (Jamāʿat nuṣrat al-islām wal-muslimīn, Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes), afiliado a Al-Qaeda, y las tropas del Estado Islámico del Gran Sáhara (ISGS), con el apoyo del imperialismo europeo, especialmente del francés, no dejaron de avanzar. El general nigerino Abdourahamane Tiani, que tomó el poder mediante un golpe de Estado en 2023, acusó al presidente francés Emmanuel Macron y a los presidentes de Benín y Costa de Marfil, Patrice Talon y Alassane Ouattara, respectivamente, de estar involucrados en el ataque al aeropuerto de Niamey ocurrido en enero pasado.

Los tres países del Sahel (Malí, Burkina Faso y Níger) tienen dos tercios de sus 135 unidades administrativas controladas por las fuerzas islámicas. Como consecuencia, el número de muertos en la región, a finales de junio de 2024, alcanzaba las 11.200 personas, una cifra tres veces superior a la de 2021. Las restricciones a la libertad de prensa en los tres países dificultan obtener más información y acceder a datos más confiables.

En los tres países hay cinco millones de personas desplazadas de sus lugares de residencia. En Burkina Faso, el 20% de las unidades de salud y 5.300 escuelas están cerradas; como resultado, el 40% de los niños del país están fuera de la escuela. El hambre se extiende por los tres países y, en Burkina Faso, 2,3 millones de personas padecen hambre.

Presionado por la insurgencia yihadista, Traoré no apela a la clase trabajadora. Apela al bonapartismo

La presión del movimiento yihadista viene acorralando al gobierno de Ibrahim Traoré. Los yihadistas de hoy son muy diferentes de los de la época de la caída de IBK en Malí, en 2020. Actualmente están muy bien equipados, incluso utilizando drones que, según el general Abdourahamane Tiani, son financiados por Francia y el imperialismo europeo, con apoyo logístico de Benín y Costa de Marfil.

Además de los yihadistas, Traoré tiene que lidiar con la crisis del capitalismo y sus efectos sobre los países semicoloniales, en particular con la reducción del gasto del Programa Mundial de Alimentos de la ONU, que servía para paliar el hambre de la inmensa masa de personas hambrientas y desplazadas por las milicias en la región.

Paralelamente a estos dos problemas —el avance de los yihadistas y la crisis mundial del capitalismo—, la clase trabajadora, los estudiantes y los sectores populares de Burkina Faso, en los últimos cinco años, derribaron a dos presidentes, sus problemas no fueron resueltos y, para empeorar la situación del actual gobierno, no existe un clima de derrota entre las masas. De este modo, Ibrahim Traoré debe estar pasando noches sin dormir.

En este corto período de tiempo, para defender a su gobierno, Ibrahim Traoré atacó al movimiento de oposición, como ya demostramos (represión contra los estudiantes, cierre de radios, detención de periodistas, etc.) y, además, nombró para los principales cargos del gobierno a sus hermanos, tíos, primos, cuñados y militares muy cercanos[6].

Después de la insurrección militar que derribó al gobierno del teniente coronel Paul-Henri Sandaogo Damiba, el nuevo gobierno, encabezado por Ibrahim Traoré, se comprometió a convocar elecciones en un plazo de dos años, además de devolver el gobierno a los civiles. Sin embargo, en mayo de 2024, cuando el plazo de dos años ya estaba próximo a cumplirse, se realizó un “diálogo nacional”, del cual “participaron representantes de la sociedad civil, de las fuerzas de seguridad y defensa y parlamentarios de la Asamblea Nacional de Transición. Sin embargo, la mayoría de los partidos políticos boicotearon las conversaciones”[7].

En la reunión del diálogo nacional se aprobó que la duración del mandato sería extendida por otros sesenta meses, según el presidente del Comité Organizador del Diálogo Nacional, coronel Moussa Diallo. Además de extender el plazo otros cinco años, Traoré podrá presentarse en las próximas elecciones. Es decir, serían dos años de mandato ya cumplidos, más cinco años de la extensión y otros cinco años de un posible nuevo mandato, lo que daría como resultado al menos 12 años en el poder. En la misma reunión también se aprobó que los escaños de la Asamblea de Transición ya no serían distribuidos entre los partidos tradicionales. De ahora en adelante, los cargos serán definidos por el “patriotismo”, que será el único criterio para la elección de los diputados.

El coronel Moussa Diallo forma parte del círculo íntimo de Ibrahim Traoré y, según The Africa Report, “Moussa Diallo es el segundo de los ‘padrinos de la seguridad’ de Traoré. Instructor en la academia militar, este oficial de artillería del regimiento de Kaya enseñó a Traoré y a varios de sus compañeros el arte de la artillería. Fue, por lo tanto, a esta figura paterna a quien el capitán recurrió naturalmente después de su golpe. Elevado al mando de las fuerzas armadas en diciembre de 2024, el jefe del Estado Mayor recibió la misión de reestructurar el ejército, apoyándose en el reclutamiento masivo de milicianos para formar los Voluntarios para la Defensa de la Patria”[8].

La última gran jugada del gobierno bonapartista de Traoré fue la disolución de todos los partidos políticos, que ya tenían prohibido realizar actos públicos. Para el actual gobierno, “la proliferación de partidos llevó a abusos, alimentó divisiones entre los ciudadanos y debilitó el tejido social”[9]. “Antes del golpe, el país tenía más de cien partidos políticos registrados, de los cuales quince estaban representados en el Parlamento después de las elecciones generales de 2020”[10].

Por un programa anticapitalista y antiimperialista

Para mejorar las condiciones de vida de las masas es necesario nacionalizar la producción minera. Los minerales tienen que ser 100% nacionales y explotados por empresas estatales, sin burócratas ni militares, sino controladas por los trabajadores. Traoré, en un arrebato de nacionalismo, propuso “la creación de una empresa minera estatal, que pasó a exigir a las empresas extranjeras una participación del 15% en sus operaciones. Incluso las mineras rusas, como Nordgold, tienen que cumplir estas reglas”[11].

El periódico Brasil de Fato celebró la decisión del gobierno de Burkina Faso de crear una empresa estatal y su exigencia de una participación del 15% en las operaciones de las empresas extranjeras en su territorio. Sin embargo, esto es muy poco, por debajo de la participación exigida por Malí, que pasó del 20% al 30%, y muy por debajo de lo que recibían las empresas mixtas de Hugo Chávez, que exigían un 50%.

Para empeorar las cosas, Brasil de Fato dice que las empresas rusas “tienen que cumplir la regla”. En realidad, esta defensa vergonzante de Rusia tiene que ver con la caracterización realizada por los sectores reformistas, que hasta hoy no reconocen que Rusia y China ya se transformaron en países imperialistas. De hecho, esta falta de caracterización de Rusia como imperialista lleva al gobierno de Ibrahim Traoré a cometer un error gravísimo, en la medida en que simplemente sustituye el imperialismo francés por el ruso.

Un programa imposible sin una dirección revolucionaria

Las masas de Burkina Faso ya demostraron su valentía. Desde 2020 derribaron a dos gobiernos. Al mismo tiempo, con pocas armas —y, dicho sea de paso, armas obsoletas en estos tiempos de utilización de drones—, resisten a los grupos yihadistas.

La disposición para luchar existe. El problema es que el gobierno de Ibrahim Traoré, al contrario de lo que dicen los reformistas, es un gobierno autoritario que avasalla a sus opositores y, por ese motivo, no despierta la confianza de las masas. De hecho, el actual gobierno de Burkina Faso, no tenemos dudas, no será consecuente en la lucha antiimperialista, habiendo incluso encontrado un imperialismo “progresista” al que llamar propio.

Solamente con la construcción de una organización revolucionaria programáticamente sólida, que reivindique los postulados de la III Internacional anteriores a la burocratización estalinista y que actualice el marxismo a partir de la IV Internacional de Trotsky, existirá la posibilidad de avanzar en la expropiación de la burguesía nacional y extranjera y avanzar hacia el socialismo con democracia obrera.

[1] Burkina Faso: Three Years of Broken Promises. Disponível em: https://www.ipsnews.net/2025/11/burkina-faso-three-years-of-broken-promises/.

[2]Thomas Sankara. The “Political Orientation” of Burkina Faso. Review of African Political Economy, No. 32 (Apr., 1985), pp. 48-55. Disponível em: http://www.jstor.org/stable/4005706.

[3] Burkina: «près de 74% du territoire reconquis». Disponível em: https://www.wakatsera.com/burkina-pres-de-74-du-territoire-reconquis/.

[4] Université Joseph Ki Zerbo: courses-poursuites entre policiers et étudiants en grève. Disponível em: https://www.wakatsera.com/universite-joseph-ki-zerbo-courses-poursuites-entre-policiers-et-etudiants-en-greve/.

[5] Burkina Faso: Students Mobilize and Police Storm University. Disponível em: https://litci.org/en/burkina-faso-students-mobilize-and-police-storm-university/?utm_source=copylink&utm_medium=browser.

[6] How Ibrahim Traoré has built his fiefdom in Burkina Faso. Disponível em: https://www.theafricareport.com/406559/how-ibrahim-traore-has-built-his-fiefdom-in-burkina-faso/#group_1.

[7] Burkina Faso extends military regime by five years after national consultations. Disponível em: https://www.france24.com/en/africa/20240525-burkina-faso-s-military-rule-extended-for-five-years.

[8]  How Ibrahim Traoré has built his fiefdom in Burkina Faso. Disponível em: https://www.theafricareport.com/406559/how-ibrahim-traore-has-built-his-fiefdom-in-burkina-faso/#group_1.

[9] Burkina Faso junta dissolves all political parties – https://www.dw.com/en/burkina-faso-junta-dissolves-all-political-parties/a-75720851

[10] AES : le Burkina Faso annonce la dissolution des partis politiques – https://fr.africanews.com/2026/01/30/burkina-faso-le-gouvernement-militaire-annonce-la-dissolution-des-partis-politiques/

[11] BRASIL DE FATO – A revolução de Ibrahim Traoré: o que está acontecendo em Burkina Faso? – https://www.brasildefato.com.br/2025/08/17/a-revolucao-de-ibrahim-traore-o-que-esta-acontecendo-em-burkina-faso/

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