¡La calle vuelve a latir contra la amenaza de la ultraderecha!
Voto crítico por Iván Cepeda
En la primera vuelta de las elecciones colombianas, realizada el 31 de mayo, el candidato Abelardo De la Espriella, del Movimiento Defensores de la Patria, de extrema derecha, obtuvo el 43,7% de los votos, frente al 40,9% del candidato Iván Cepeda, del Pacto Histórico y Alianza por la Vida, que representa la continuidad del actual gobierno de Gustavo Petro. Reivindicando a Milei en la economía y al presidente de El Salvador, Bukele, en la seguridad pública, el candidato De la Espriella cuenta con el apoyo entusiasta de Trump.
Petro y Cepeda inicialmente no reconocieron los resultados electorales durante una semana, cambiando de posición después. En un proceso electoral totalmente polarizado, la segunda vuelta de las elecciones tendrá lugar el 21 de junio, con denuncias de interferencia imperialista en el proceso electoral, al mismo tiempo que una Comisión del Congreso pidió la suspensión del mandato de Petro hasta la finalización de la elección por acusación de participar indebidamente en la campaña.
La calle vuelve a latir
Tras la primera vuelta presidencial del 31 de mayo, miles de jóvenes, trabajadores, estudiantes y sectores populares han salido espontáneamente a las calles de las principales ciudades colombianas, para rechazar el avance de la ultraderecha que representa Abelardo de la Espriella.
La primera muestra fue en Bogotá. Cientos de jóvenes tomaron las avenidas del norte y el centro de la ciudad las noches del 1 y 2 de junio, llenando las calles con energía, banderas y consignas contra el autoritarismo. En Cali, Medellín, Barranquilla, y otras ciudades del país se están dando concentraciones especialmente juveniles. En la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia (UPTC) en Tunja, los estudiantes salieron masivamente a las calles; lo mismo ocurrió en la Universidad del Tolima, donde la juventud universitaria se hizo presente con fuerza para rechazar el proyecto de la ultraderecha. Durante los siguientes días, este proceso de movilizaciones y marchas se ha mantenido, con importante componente espontáneo pero también convocadas por sindicatos.
También mediante un proceso sumamente rápido, las redes y grupos que parecían olvidados de las asambleas populares empezaron a reactivarse por todo el país. Aparecen convocatorias por doquier para reuniones sindicales, gremiales y locales. Asambleas por localidad y barrio, reuniones sectoriales que surgen de manera espontánea, por ejemplo de trabajadores del sector salud, muestran por un lado la necesidad de organizarse y el error de haber dejado de lado estos espacios con la llegada del Gobierno de Petro; pero también muestra la capacidad de recuperación y respuesta del movimiento social.
¡Saludamos con entusiasmo estas expresiones de calle!
El Paro Nacional de 2021 sigue vivo en la memoria del pueblo.
Hace cinco años, millones de colombianos salimos a protestar contra la reforma tributaria de Duque, contra la miseria, el desempleo juvenil, la represión policial y la violencia sistemática. Surgieron las Primeras Líneas, las ollas comunitarias, las asambleas populares, la resistencia indígena, campesina y afro. Aunque el movimiento fue duramente reprimido, dejó una lección imborrable: la calle es el verdadero camino para conquistar derechos. Pero la memoria y la experiencia del paro no se apagó, estuvo contenida gracias a que se desvió hacia las urnas en 2022, resurgió en las protestas de estos días y debe fortalecerse ahora. No permitamos que la memoria del estallido social se convierta solo en un recuerdo. Transformémosla en organización permanente, independiente del Gobierno o de los candidatos.
Cepeda ahora tiene la presión de los sectores burgueses que lo apoyan y también desconfían de un candidato anti instituciones (autodenominado “antisistema”), frente a un descontento latente sembrado con el ascenso del paro nacional de 2021, que no ha sido derrotado y el temor que la crisis social que puede volver a estallar en cualquier momento, arrebatando su poder y sus privilegios; es el temor a que estalle una revolución.
Ellos saben que, así como el Gobierno de Petro concertó favoreciendo sus intereses, el de Cepeda continuará con la política de alianzas del Acuerdo Nacional. Desde fracciones del partido liberal, del santismo, los verdes y otros sectores, no están dispuestos a aventurarse a salidas de derecha con Abelardo de la Espriella, igualmente se apartan quienes han sido directamente atacados en forma machista y homofóbica, como el caso de Juan Daniel Oviedo y Claudia López, condicionando su apoyo a Cepeda y Quilcué. La presión por las alianzas y por rebajar aún más el programa del Pacto Histórico será mayor.
La organización y la movilización son las tareas del momento.
Gobierne quien gobierne el próximo 7 de agosto, los derechos de la clase trabajadora, los campesinos, las mujeres, los pueblos originarios y la juventud no se defenderán en el Congreso o la Casa de Nariño, sino en las calles, con organización y lucha de masas.
El voto crítico por Cepeda y Quilcué el 21 de junio no tiene el carácter de un apoyo político al actual gobierno, ni al proyecto de continuidad de Cepeda; significa un acompañamiento a las masas trabajadoras que, todavía confiando en ellos, luchan em las calles contra la ultra derecha.
Es un voto crítico porque, así como el actual gobierno de Petro no es un gobierno de los trabajadores, el de Cepeda tampoco lo será, debido a que defiende el mismo programa de conciliación de clases y de concertación de los planes económicos.
Vamos a votar críticamente por Cepeda, pero al mismo tiempo llamar los trabajadores a desconfiar de su política de concertación de conciliación de los intereses antagónicos de los empresarios y los trabajadores, impulsando al mismo tiempo la independencia que debemos tener los trabajadores frente a todos los gobiernos que defienden el capitalismo.
El gobierno de Petro viene pasando a la historia como el primer gobierno de izquierda en Colombia, pero un gobierno no se debe definir por sus discursos, sino por su composición de clase y por lo que defiende. El gobierno de Petro ha sido claramente un gobierno en el marco del Estado capitalista, el cual ha mantenido. Su composición desde el inicio hasta hoy incluye tanto a personajes de la izquierda reformista como a independientes y representantes de sectores y partidos burgueses; por lo tanto, es un gobierno capitalista de conciliación de clases.
Rechazamos cualquier intento de fraude, la campaña de desinformación y la injerencia imperialista.
La derecha ha desplegado una brutal campaña de mentiras y manipulación mediática para intentar torcer la voluntad popular. Rechazamos cualquier intento de fraude y levantamos nuestra voz contra la injerencia del imperialismo norteamericano y de sus aliados, que buscan definir el rumbo de Colombia según sus intereses geopolíticos y económicos.
Este es el momento de retomar la organización independiente de la clase trabajadora y los sectores populares.
Las asambleas populares por barrio, por vereda, por facultad, por sindicato y por sector deben multiplicarse en todo el país. Estas asambleas deben ser decisorias y por ningún motivo deben volver a desactivarse después de la segunda vuelta. No podemos esperar que desde arriba resuelvan nuestros problemas. La historia reciente lo demuestra: solo la presión masiva desde abajo obliga a los gobiernos —incluso los progresistas— a ceder conquistas.
Quien gane la segunda vuelta se enfrentará a una crisis económica profunda, presiones del Fondo Monetario Internacional, del imperialismo y una derecha rabiosa que no aceptará fácilmente la derrota. Si gana Cepeda, debemos movilizarnos para exigir el cumplimiento real de las promesas de cambio y enfrentar la contraofensiva patronal. Si gana De la Espriella, la resistencia en las calles será aún más urgente y necesaria.
Seguir el camino de la lucha
El pueblo boliviano nos muestra el camino. Su experiencia nos señala que la derecha, en caso de ganar, impondrá contrarreformas para arrasar con los derechos, como lo hizo el presidente Rodrigo Paz, y que la única forma de detenerlo es en las calles con la huelga general, con el paro nacional. Es la lucha en las calles la que puede derrotar a la derecha. En Colombia ya tenemos la experiencia. Si no pudimos derrocar a Iván Duque en 2021 fue porque los dirigentes del paro lo desmontaron para canalizar el descontento en las urnas.
Si gana Iván Cepeda, también tendremos que movilizarnos para exigir al gobierno que rompa con los capitalistas y resuelva los grandes problemas de fondo de los trabajadores, campesinos, sectores populares y campesinos.
Con la unidad de los explotados y oprimidos, en la lucha directa, podemos derrotar el régimen político que aún se mantiene, y conquistar las reformas y reivindicaciones que necesitamos. Es mediante una revolución en las calles que podremos derrotar a los poderosos y por fin gobernar los trabajadores y el pueblo. De lo contrario, caeremos en la dinámica de la alternancia entre gobiernos de derecha y de izquierda que no resuelven los problemas y por el contrario los agudizan.
Independencia política de la clase trabajadora
Con los resultados, en los que la candidatura de ultraderecha Abelardo de la Espriella gana por escasa ventaja a la candidatura de Iván Cepeda del Pacto Histórico y de continuidad del gobierno de Petro; se ha abierto una coyuntura que combina los movimientos de las campañas para ganar en la segunda vuelta, con una coyuntura de movilizaciones enfrenta al avance electoral de la ultraderecha. Estas movilizaciones retoman algunas características del proceso del paro nacional.
A nivel internacional asistimos a una coyuntura de luchas contra gobiernos de derecha, como en Bolivia y Chile, que muestran que los procesos de lucha abiertos hace pocos años continúan latentes.
El capitalismo es un sistema que explota el trabajo asalariado, expropiando la riqueza que producimos los trabajadores, no es un sistema que los trabajadores podamos reivindicar como nuestro; en el mismo sentido, un gobierno que pretenda desarrollar el capitalismo no es un gobierno de los trabajadores. Por eso los trabajadores debemos mantener independencia política con la consigna: gobierne quien gobierne, los derechos se defienden.
Estratégicamente impulsamos la construcción de un partido, no electoral, sino para la lucha y la revolución socialista, para conquistar un gobierno de los trabajadores y un sistema económico sin explotadores ni explotados.
¡Contra la intervención de Trump y el imperialismo norteamericano en las elecciones!
¡Voto crítico sin apoyo político por Iván Cepeda y Aída Quilcué!
¡Por la lucha en las calles y la organización independiente para derrotar el imperialismo y a la burguesía!
¡Contra la política de conciliación y de Acuerdo Nacional de Cepeda, un acuerdo de los de abajo por las reivindicaciones del Paro Nacional!
¡El gobierno del Pacto Histórico no es nuestro gobierno, por un verdadero gobierno Obrero y Popular!
¡Desde los procesos de lucha y organización, estimular la movilización y la organización independiente, retomando los procesos de lucha del Paro Nacional!
¡Gobierne quien gobierne, los derechos se defienden!




