¡Fuera imperialismo yanqui! Un viaje en apoyo al pueblo cubano
Hertz Dias, es miembro de la Secretaría de Negros del PSTU y
vocalista del grupo de rap Gíria Vermelha
La semana pasada estuve en Cuba. El país de la revolución más celebrada del continente, una pequeña isla del Caribe que se enfrentó a un imperio y conquistó no solo su independencia, sino también educación, salud y, durante algunos años, una economía planificada orientada a las necesidades de los trabajadores y el pueblo cubano.
Hoy, Cuba está amenazada con una ocupación militar por parte de Trump. Ante tanta importancia histórica para los revolucionarios y la necesidad de mostrar mi solidaridad en este momento de ataque imperialista, desembarqué en Cuba tratando de entender por qué esa revolución ya no existe más, por qué se están perdiendo sus conquistas y por qué lo que existe hoy es un sistema capitalista que opera con un gran control sobre la economía de la isla, coordenado por un régimen represivo que vigila a la población.
Día 1: de los apagones al diálogo con el gobierno de Trump
Llegué y ya viví la «experiencia completa», como dijeron los cubanos, riéndose de su propia situación. Ya el primer día nos enfrentamos a las consecuencias de la política de Trump, que impide el envío de petróleo de Venezuela a Cuba. Estuvimos más de treinta horas sin electricidad, sin agua y sin internet, un impacto inmenso para la población que ya vive en un escenario de muchas carencias.
Al final de la tarde, al conversar con los cubanos, nos enteramos del anuncio de las medidas de apertura comercial en un diálogo con Estados Unidos, garantizando la posibilidad de inversiones en los sectores energético, de infraestructura en general e incluso financiero.
La pregunta que nos hicieron los cubanos fue: «¿Por qué en una semana dialogan con Estados Unidos y en más de 60 años no son capaces de escuchar a su propia población?»
Día 2: hambre, personas en situación de mendigos en la calle y las desigualdades latinoamericanas
El segundo día seguíamos sin luz, pero con gas. Habíamos llevado goma de tapioca de Brasil, café y algunas especias para intentar cocinar allí. Salimos en busca de algo de proteína. El único supermercado que encontramos fue una de las «Tiendas MLC», locales dolarizados que venden productos importados a precios exorbitantes.
En las calles, vi mucha basura, de a montones y gente buscando comida en estos. Vi a una señora agarrar un huevo y luego tirarlo, porque estaba podrido. Me quedé con el corazón partido, pero, al mismo tiempo, repleto de odio.
Quien tiene la culpa es el histórico bloqueo económico impuesto a Cuba, pero el principal responsable tiene su nombre: es el capitalismo. La miseria y el hambre son producto de la restauración del capitalismo en la isla. Al gastar once veces más en turismo que en comida, el gobierno cubano escoge sus prioridades, y las evidencias de esto están en los documentos públicos.
Día 3: la falta de libertades democráticas
A lo largo del viaje, fuimos recibidos por jóvenes activistas críticos al régimen. Son socialistas, radicalmente antiimperialistas y organizan un comedor solidario en una parroquia y en las calles de La Habana Vieja, un barrio popular. Algunos de ellos son ex presos políticos por haber participado en las movilizaciones del 11 de julio de 2021, en las que exigían comida, remedios, empleo y libertades democráticas.
Eran apenas algunos de los más de 1.700 cubanos que fueron presos en los días y meses posteriores a las protestas. Casi 400 siguen encarcelados. Una de estas personas es Brenda, una joven trans con varias comorbilidades y recluida en una prisión masculina.
La arbitrariedad de las prisiones y la dureza de las penas, revelan el odio del régimen hacia cualquier tipo de protesta. Una de estas activistas nos contó que hay un fuerte contenido implícito de raza y clase en estas prisiones. Los pobres y los negros siguen encarcelados, mientras que a los blancos y a los sectores medios, su destino es el exilio forzado.
Día 4: la restauración del capitalismo
Al ver tanto sufrimiento, recordé las dos principales caricaturas que existen de Cuba. Una es de la extrema derecha, que dice que el país es socialista para asociar el socialismo con la pobreza, el hambre y el autoritarismo.
Por otro lado, casi toda la izquierda niega que exista pobreza y autoritarismo, e idealiza la isla llamándola «último bastión del socialismo» y «reserva moral de la humanidad». La extrema derecha niega que exista un bloqueo criminal desde hace casi setenta años.
Mientras que la izquierda, niega que el capitalismo haya sido restaurado. En definitiva, lo que parece es el encuentro, de los dos extremos: ambos dicen que Cuba es socialista.
Lo que ninguno de los dos bandos logra explicar es: ¿por qué, incluso con el bloqueo económico y la crisis económica mundial de los años 1970, Cuba pasó de ser uno de los países más pobres del mundo a un país sin desempleo, hambre, prostitución, analfabetismo ni mortalidad infantil? ¿Por qué tenía el mejor sistema de salud y educación de América Latina? ¿Por qué se enorgullecía de ser una potencia mundial en los deportes? La respuesta es simple: en aquella época, la economía cubana, aunque frágil, no estaba orientada a la lógica del mercado capitalista, sino planificada para satisfacer las necesidades de su pueblo.
Sin embargo, a partir de la década de 1990, el régimen del Partido Comunista cubano acabó con el monopolio del comercio exterior, también con la planificación de la economía, y comenzó a privatizar las empresas estatales.
El imperialismo europeo volvió a la isla, enfocado en la explotación del turismo. Como resultado, surgió una burguesía, dentro del propio partido y entre los altos funcionarios del régimen.
Hoy, Trump busca no solo entrar en la isla en el terreno económico, sino recolonizarla, un plan similar al de Venezuela.
Día 5: ¿qué es lo que quieren los trabajadores cubanos?
Fui a Cuba decidido a entender la realidad, y conversar con la población. En esos días, hablé con activistas, con el pueblo cubano y recorrí los barrios de Centro Habana y La Habana Vieja. Lo que escuché y vi no tiene nada que ver con lo que la izquierda mundial dice del pueblo cubano. Lo que los cubanos quieren, al menos la mayoría de ellos es el fin de dos cosas: del embargo económico y de la dictadura.
Pero ese deseo de libertades democráticas es muy intenso, y también lo es la falta de una alternativa por la izquierda, por eso es que hoy en día buena parte de los cubanos se declara de derecha o anticomunista, sobre todo la generación más joven.
Desafortunadamente, aquellos que continúan diciendo que Cuba es socialista, tal vez no lo sepan, pero le hacen una propaganda gratuita a la derecha ya que ésta afirma lo mismo, aunque con intenciones diferentes.
Para construir en el país una nueva conciencia revolucionaria de izquierda y socialista es necesario escuchar y confiar en el pueblo cubano, reconstruir su identidad como clase y apoyar la formación de sindicatos, movimientos y organizaciones que luchen por una vida digna, derechos y un país más justo.

Día 6: la Flotilla de la Solidaridad – donaciones bienvenidas, apoyo al régimen rechazado
Fuimos a Cuba para brindar nuestra solidaridad antiimperialista y llevar donaciones a la flotilla «Convoy Nuestra América». Los alimentos fueron entregados a una cocina solidaria; los medicamentos los llevaríamos al acto de recepción de la flotilla. Llegamos el lunes (16) y la flotilla llegaría el sábado (21).
Pasamos toda la semana buscando información sobre dónde sería el gran acto con los cubanos, pero esa información no existía.
Preguntamos a la población, y nadie sabía nada. En las pocas horas que había luz, la televisión tampoco anunció ninguna concentración contra el imperialismo ni para recibir las donaciones. Todo esto muy extraño; al fin y al cabo, Cuba estaba frente a una agresión imperialista de Estados Unidos, y lo mínimo que se esperaba era que el gobierno convocara al pueblo a las calles.
Nos enteramos de que hubo un acto cerrado el viernes (20), con invitados seleccionados. No había pueblo, solo delegaciones internacionales y el Partido Comunista de Cuba. Al día siguiente, hubo otro pequeño acto, nuevamente sin el pueblo cubano. Queda la pregunta: ¿quién es la mayor amenaza para el régimen cubano, Trump o el pueblo cubano?
Desafortunadamente, la flotilla fue utilizada a favor del régimen, y su potencial como demostración de fuerza antiimperialista se perdió al no contar con participación popular.

Día 7: ¿qué ayuda real podemos dar al pueblo cubano?
Después de una semana en Cuba, no tengo dudas sobre la fuerza de este pueblo. Una pequeña isla llena de vida, con una cultura explosiva y un pueblo crítico, inteligente y que anhela vivir con dignidad.
Lo que nunca ha existido en Cuba es una confianza real del régimen en la fuerza de los trabajadores. La organización popular, la democracia directa y el destino de los cubanos fueron siendo sofocados. Pensar y ser diferente siempre ha sido un delito, como lo demuestran las represiones y las UMAP (campos de trabajos forzados) a los que fueron enviados, además de los disidentes políticos, los homosexuales, los artistas y todos aquellos que no encajaban con el régimen autoritario.
Ser solidario con un pueblo es entender sus anhelos, escuchar sus reclamos por justicia y derechos básicos. Es también presentar otra visión del socialismo que no sea autoritarismo y escasez.
Después de estos días, sé que nuestra lucha por una Cuba soberana, independiente y libre del imperialismo es más necesaria que nunca, pero esta solo puede existir confiando en la fuerza del pueblo cubano.
Escuchar a los cubanos ahora es fortalecer sus luchas contra la represión, el autoritarismo y la miseria. Por eso, no podemos dejar de exigir: libertad para los presos políticos y el fin de las condenas arbitrarias.
En Brasil, debemos exigir al gobierno que envíe petróleo a Cuba y luche por el fin del embargo. Debemos luchar por la autonomía de Cuba en cada lugar de trabajo, estudio o movimiento. Pero sin ocultar nunca la verdad.
Cuba no es socialista porque el socialismo no es miseria. El socialismo es la satisfacción de las necesidades colectivas. No es socialista porque el socialismo es democracia obrera, con la participación activa del pueblo. No es socialista porque no puede ser un régimen autoritario y de privilegios.
Vamos a ofrecer nuestra solidaridad con el pueblo cubano, y eso comienza por ver la realidad y decir la verdad.




