¡En defensa de Cuba ante el ataque imperialista de Trump! ¡Ninguna confianza en el gobierno de Cuba!
El imperialismo estadounidense, fortalecido tras la invasión de Venezuela y el secuestro de Maduro, ahora quiere derrocar al régimen de Cuba.
Se equivocan quienes creen que las intenciones de Trump tienen algo que ver con la democracia. El imperialismo estadounidense apoya a las peores dictaduras del mundo, como Arabia Saudita y El Salvador, siempre que sirvan a sus intereses. Sostiene la brutal represión de Israel contra los palestinos.
Trump quiere revertir la decadencia del imperialismo estadounidense y así enfrentar al imperialismo chino en ascenso utilizando abiertamente su poderío militar y económico.
En Venezuela, con la invasión militar, consiguió lo que quería: el control del petróleo y un cambio en el gobierno del país, con Delcy Rodríguez alineada con sus intereses. De este modo, impuso un retroceso del creciente peso del imperialismo chino en el país.
Ahora Trump quiere estrangular la economía cubana, agravando el bloqueo —que existe desde hace 64 años— con la suspensión del envío de petróleo a la isla.
Tras la invasión de Venezuela, se bloqueó el envío de petróleo de ese país a Cuba, que era el principal sustento energético de este país. Trump declaró la «emergencia nacional» contra Cuba, amenazando con aumentar las tarifas a los países que suministren petróleo a la isla. Esto tiene un objetivo preciso: evitar que México supla las necesidades de la isla.
Hasta ahora, el gobierno mexicano solo está enviando petróleo en pequeños envíos «por razones humanitarias».
Según la prensa, Trump también está preparando un bloqueo naval a Cuba, similar al que hizo con Venezuela.
Se trata de un brutal ataque imperialista del país imperialista más fuerte del planeta contra un pequeño país, una isla, a menos de 200 kilómetros de su costa.
El objetivo es el mismo: imponer un gobierno títere de Estados Unidos y hacer retroceder el peso del imperialismo chino y ruso en la isla. Una brutal advertencia para toda América Latina.
Cuba: de la primera revolución socialista en América Latina a la crisis actual
Cuba fue el primer y único país de América Latina en llevar a cabo una revolución socialista victoriosa, en 1959.
Al derrotar la dictadura de Batista y avanzar hacia la expropiación de las grandes empresas estadounidenses, la revolución dirigida por Fidel Castro y el Che Guevara ganó un enorme prestigio entre las masas y la vanguardia de todo el continente.
La LIT y su organización antecesora liderada por Nahuel Moreno, siempre se ha opuesto al bloqueo estadounidense contra Cuba, desde su imposición en 1962.
Del mismo modo, nos opusimos al intento de invasión en Bahía de Cochinos en 1961.
Sin embargo, desde el principio criticamos al régimen cubano, que nunca desarrolló instituciones de democracia obrera como los soviets de la revolución rusa de 1917. Siempre fue un régimen autoritario, controlado por una burocracia, que luego se vinculó al estalinismo de la URSS.
Se impuso un régimen de partido único, a veces con una represión violenta en la base, persiguiendo a todos los opositores o críticos, incluso en la izquierda. Los sindicatos fueron incorporados al control del Estado, cerrando espacios centrales para la expresión de las propuestas de mudanzas de la clase obrera. Como parte del mismo modelo estalinista, en el reino de la burocracia siempre ha existido la continuidad de las opresiones racistas, machistas y LGBTIfóbicas. No es casualidad que la élite dirigente cubana sea blanca, desde la familia Castro hasta Díaz-Canel hoy en día.
Aun así, los logros de la revolución cubana en el ámbito de la educación y la salud mostraron al mundo las posibilidades de avance con la expropiación de la burguesía y la planificación de la economía.
Tras la restauración del capitalismo en la URSS, dirigida por la propia burocracia, Cuba comenzó a seguir el mismo camino. En la década de los 90 del siglo pasado, el propio régimen burocrático acabó con el monopolio del comercio exterior y la planificación de la economía, y comenzó a privatizar las empresas estatales. Abrió el país a las empresas multinacionales, lo que fue aprovechado por el imperialismo europeo para ocupar la isla. Comenzó a gestarse una nueva burguesía cubana, a partir del aparato de Estado y asociada a las multinacionales europeas.
Esto provocó una enorme confusión en la vanguardia de todo el mundo. Cuba seguía estando gobernada por una burocracia, pero se había producido un cambio fundamental: antes era una dictadura burocrática de un estado obrero deformado, ahora el Partido Comunista presidía las reformas que llevaron a la restauración del capitalismo. Más aún, con el apoyo del estalinismo a nivel mundial, que sigue hablando de la «Cuba socialista».
La economía cubana pasó a regirse por la ley del valor y no por la planificación de la economía. El centro de la economía de la isla pasó a ser el turismo, con grandes empresas españolas, como la cadena Meliá, ocupando destinos turísticos como La Habana y Varadero.
¿Por qué la burguesía imperialista estadounidense no hizo lo mismo que la europea, formando parte de la restauración capitalista en la isla?
La explicación está en la burguesía cubana radicada en Miami, expropiada por la revolución en 1959. Esta burguesía se integró a la burguesía imperialista estadounidense y no solo quiere volver a Cuba, sino derrocar la dictadura cubana y recuperar sus empresas expropiadas.
Desde el inicio de la restauración capitalista, Cuba se encuentra en completa decadencia, incluso en lo que respecta a los índices de educación y salud, que en el pasado eran motivo de orgullo. El turismo, centro de la economía cubana, solo atrajo a dos millones de visitantes en 2025, el peor resultado en veinte años, excluyendo la pandemia.
La decadencia ha devuelto la miseria a los trabajadores y al pueblo pobre de Cuba.
Esto ha provocado estallidos en varios momentos. El más importante de los últimos años fue el 11 de julio de 2021, con movilizaciones masivas en las principales ciudades. Estas luchas fueron duramente reprimidas por el régimen cubano. Para vergüenza de todos los que defienden el socialismo, los partidos estalinistas de todo el mundo apoyaron la represión de los trabajadores por parte de la dictadura burocrática y procapitalista.
Hasta la fecha, hay 1185 presos políticos en Cuba, la mayoría detenidos el 11 de julio.
La crisis actual
La explicación de fondo de la crisis cubana no es solo el bloqueo estadounidense, como dice la propaganda castrista-estalinista, sino la restauración del capitalismo en la isla.
Pero el bloqueo estadounidense siempre ha sido un factor que ha agravado la crisis. Y ahora se está convirtiendo en un factor absoluto, debido al bloqueo del petróleo.
La base de la generación de energía eléctrica en Cuba depende en gran medida del petróleo, entre un 80 % y un 95 %. El sistema se sustenta en ocho centrales térmicas principales. Cuba necesita 110 000 barriles de petróleo al día y solo produce 40 000. El petróleo venezolano abastecía entre el 30 % y el 40 % de las necesidades de Cuba y ha sido suspendido.
Hoy en día, la población cubana ya está pasando en varias ciudades por 20 horas al día sin electricidad. Hay una crisis humanitaria en curso.
El criminal bloqueo estadounidense tiene como objetivo imponer un gobierno títere. Trump llegó a decir que Marco Rubio, actual secretario de Estado del gobierno estadounidense, «será el presidente de Cuba». El objetivo es volver a ocupar la isla con capital estadounidense, desplazar al imperialismo europeo y alejar al imperialismo chino.
Esto supone una enorme amenaza para toda América Latina. Antes Venezuela, ahora Cuba. ¿Cuál será el próximo paso de Trump?
Desde la LIT hacemos un llamamiento a una campaña de defensa de Cuba sin prestar ningún apoyo al gobierno cubano.
En particular, es necesario exigir a los gobiernos mexicano y brasileño que suministren petróleo a la isla. Tanto México como Brasil son exportadores de petróleo y pueden satisfacer perfectamente las necesidades cubanas
Ante las amenazas imperialistas, es fundamental exigir al gobierno cubano libertades democráticas para el pueblo cubano. ¡Libertad para los presos políticos del 11J! ¡Libertad de organización sindical en Cuba! ¡Armamento para el pueblo cubano para defender se del imperialismo!




