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Bolivia

Derrota electoral del MAS: Una revolución que se frena inevitablemente trae de vuelta a la derecha

agosto 30, 2025

Por Alicia Sagra y Julián Ledezma

El resultado de las elecciones bolivianas, con la derrota del MAS, tuvo una gran repercusión en la prensa internacional, que festejan el fin de 20 años de un pretendido socialismo: Los titulares en Bolivia y el mundo anuncian ruidosamente: ¡Se terminaron 20 años de socialismo del Siglo XXI! ¡Bolivia cambia de rumbo! ¡Los bolivianos optan por partidos de derecha!

Pero hay dos grandes falsedades en esa narrativa

La primera falsedad. Tiene que ver con que en Bolivia nunca hubo socialismo.  El gobierno de Evo, solo fue posible por las revolución obrera y popular de 2003-2005. Fue un subproducto de la revolución, pero nunca fue un gobierno revolucionario. Como ya hemos dicho en otros artículos, ese gobierno fue aceptado por la burguesía y el imperialismo con el objetivo de desviar el poderoso proceso revolucionario que cuestionaba el poder. Y eso se logró, la revolución fue frenada. La mayor prueba de eso es que en todos los años de gobierno del MAS, Evo Morales y Luis Arce, nunca hubo una economía socialista, es más esos años fueron de mucha bonanza para la banca nacional e internacional, para las transnacionales mineras y petroleras y en especial para la oligarquía terrateniente de Santa Cruz y el Oriente.

Es cierto que gran proceso revolucionario de 2003 y 2005 obligó a Evo a impulsar una mayor participación de las mayorías indígenas en la administración del Estado y en espacios antes cerrados a las elites blancoides, así como medidas culturales, que significaron conquistas para un pueblo oprimido por centenas de años.  Además, el viento favorable de la economía mundial en relación al precio favorable de las materias primas incrementó la renta de hidrocarburos en especial por la exportación de gas, lo que permitió una relativa mejora de los ingresos de las familias a través de una moderada política de bonos y algunas mejoras cosméticas en la educación y salud pública.

Esas medidas progresivas y de democratización se dieron especialmente durante los primeros dos gobiernos de Evo Morales, por el empuje y fuerza de las organizaciones sociales que tenían fresca la experiencia de las revoluciones de 2003 y 2005, a la par de la bonanza económica por la exportación de gas.

Esos avances sociales empezaron a detenerse los últimos diez años y se protegió más abiertamente los intereses de la agroindustria, las petroleras y mineras transnacionales por encima del derecho al territorio de los pueblos indígenas y la preservación ambiental. Producto de eso, se dio el conflicto de los pueblos del Tipnis, la represión a los indígenas que se oponían a la mega carretera; el avasallamiento de tierras comunales y campesinas a favor de la explotación minera; represión el 2013 a la movilización de los trabajadores que pedían una jubilación del 100% y terminar con la Ley de pensiones neoliberal, actualmente los jubilados tienen que vivir con rentas miserables. Sumado a todo eso, la cooptación e instrumentalización de las organizaciones sindicales, terminaron generando un sentimiento de decepción en importantes sectores de trabajadores, campesinos y sectores empobrecidos. Todo eso fue generando una progresiva pérdida de prestigio de Evo y sus gobiernos.

Por su lado, la burguesía boliviana comenzó a ver que  la reducción de la  exportación del gas se profundizaba, que se contraía la torta de las rentas estatales, sintió que el MAS era un estorbo y para sacárselo de encima, aprovechó el creciente desprestigio de Evo para promover el golpe militar de 2019, para así asumir de manera directa la administración del Estado y asaltar la reducida renta estatal.

Pero, las masas podían estar desencantadas con el gobierno del MAS, pero no aceptaban que se volviera al autoritarismo militar tan conocido en la historia boliviana, e iniciaron una fuerte resistencia que impidió la estabilización del gobierno golpista y en 2020 el MAS volvió a ganar las elecciones imponiendo la presidencia de Luis Arce, indicado por Evo.

Gobierno que no sólo no dio una respuesta positiva ante la crisis económica, sino  que la descargó sobre la espalda de los trabajadores, campesinos y pobres y profundizó la entrega de los recursos naturales inicia por Evo. Y después vino el vergonzoso enfrentamiento entre ellos que dividió y enfrentó a las organizaciones sociales, que concluyo en la división en tres frente a  las elecciones.

La segunda falsedad es la afirmación de que la amplia mayoría de los trabajadores, campesinos pueblos indígenas, sectores oprimidos se derechizaron y fueron a votar masivamente por opciones neoliberales. Los medios y los titulares minimizan y hasta ocultan que un sector mayoritario voto nulo en gran parte respondiendo al llamado de Evo Morales. El voto nulo alcanzó el tercer lugar a nivel nacional con un millón trescientos mil votos y que si sumasen los votos de los otros dos sectores masistas que fueron a las elecciones llegarían a un millón novecientos mil votos, muy por encima del voto que tuvieron Rodrigo Paz y Lara los actuales ganadores, que deben ir al balotaje contra Tuto Quiroga.

Eso deja claro que el actual triunfo de la derecha es de total responsabilidad de EVO y el MAS por anteponer sus pugnas de interés mezquino al interés de las mayorías.  Esta elección no expresa un estado de ilusión en la derecha como si sucedió en 1985, producto de la desilusión con el gobierno de Frete Popular de la UDP. De hecho, los candidatos sorpresa que ganaron Rodrigo Paz y capitán Lara (que hizo su campaña por las redes sociales en contra la corrupción) funcionaron como un refugio de los votantes que antes apoyaban a Evo y el MAS para cerrar el paso a la derecha más reaccionaria expresados en Tuto Quiroga y Doria Medina.

¿La derrota del MAS, Evo, Andrónico, plantea un cambio cualitativo en Bolivia?

 No, no habrá un cambio radical en la política económica. Seguirá siendo una política económica al servicio de los empresarios y del imperialismo.  Sí habrá ajustes duros, pero que incluso un gobierno del MAS o de Evo, en un hipotético otro resultado electoral, hubieran tenido que aplicar. Las diferencias entre un gobierno de Evo, de Andrónico, de Tuto Quiroga o de Rodrigo Paz, apenas serían de tono. Ni los candidatos del MAS, ni Andrónico, ni Evo, se proponían enfrentar mínimamente al imperialismo, por eso las diferencias de los ajustes que vendrían de uno u otro serían de ritmo, pero siempre en contra de los trabajadores y a favor de los grandes empresarios, nacionales o extranjeros.

Ante el nuevo gobierno que surge del segundo turno, habrá que continuar y profundizar las luchas que se venían dando contra el gobierno del MAS.  Es probable que con el nuevo gobierno se retroceda en el espacio social ganado por las mayorías indígenas y que recomiencen los aspectos de discriminación característicos de los sectores de derecha más reaccionarios. Lo que hay que tener en cuenta es que existe una ley universal: cuando se frena la revolución, por el accionar de gobiernos de alianza de clases, se le abre el paso a la derecha. Por eso, la gran tarea sigue siendo la lucha por imponer un gobierno de obreros y campesinos que rompa con la burguesía el capitalismo.

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