¿Adónde va Estados Unidos? (Parte 2) | La economía estadounidense cerró 2020 con una caída de 3,5% de su PIB, el peor retroceso anual desde 1946[1].

Por Alejandro Iturbe

Sin embargo, para entender plenamente el significado de esta cifra y la dinámica actual, es necesario ubicarla en una secuencia y, al mismo tiempo, considerar el impacto que puede tener en ella el megapaquete financiero de incentivos que propone aplicar el gobierno del demócrata Joe Biden.

EEUU fue el epicentro de la profunda crisis económica internacional iniciada en 2007-2008, a partir del “desinfle” de la burbuja especulativa existente en el mercado inmobiliario. Esta crisis derribó uno de los gigantes bancarios (Lehman Brothers) y amenazaba hacerlo con todo el sistema bancario nacional e internacional.

A partir de allí, la intervención del gobierno de Barack Obama, con un gigantesco paquete de ayuda a los bancos y empresas, evitó esta quiebra y también cortó la dinámica de “plano inclinado” que traía la economía estadounidense de conjunto.

Por eso, fue el primer país imperialista en superar la fase más descendente de la crisis. Pero lo hizo con lo que diversos economistas burgueses llamaron una “recuperación anémica” que nunca logró perforar el techo de 2,5% de crecimiento anual del PIB[2]. Estaba mejor que las potencias europeas pero el “motor económico” no había sido “rectificado” y funcionaba a medias, de modo que no podía “acelerar en subida”.

En 2019 comenzó una dinámica recesiva de la economía mundial y del país, que se hizo evidente en el último trimestre del año y se arrastró al primer trimestre de 2020, con un retroceso cercano a 1,5%. Las medidas restrictivas contra la pandemia (aunque fueron parciales e insuficientes) hicieron dar un salto en la caída, que en el segundo trimestre de 2020 llegó a 10%, la más alta desde la crisis de 1929[3].

En el tercer trimestre de 2020 comenzó una recuperación impulsada por los paquetes de ayuda a las empresas y por la criminal política de la “nueva normalidad”[4]. Pero esta recuperación, que se extendió al cuarto trimestre, no logró compensar las caídas anteriores y el saldo neto negativo anual, como vimos, acabó siendo de -3,5%. Es un retroceso un poco menor que el previsto.

Esta dinámica de recuperación continuará en 2021. Las previsiones de los organismos económicos internacionales prevén un crecimiento general promedio de 4% para el mundo [5]. Con ese aumento, el PBI de EEUU, a finales de este año, apenas llegaría a recuperar el mismo nivel de 2019, momento en que, como vimos, se incubaba una recesión.

El megapaquete de Biden

Es en este marco, y el de la continuidad de la pandemia de coronavirus y la extrema lentitud que lleva el proceso de vacunación, que Joe Biden anunció en su campaña electoral –y ahora impulsa como presidente– un paquete financiero de incentivos por un total de casi dos billones de dólares. Es decir, aproximadamente 10% del PIB[6].

De la información sobre la integración del paquete que hasta ahora ha trascendido, surgen los siguientes datos: 400.000 millones de dólares serían para acelerar el ritmo de las vacunaciones y cumplir su objetivo de inocular a 100 millones de personas en los primeros 100 días; 130.000 millones de dólares se destinarían a la reapertura de escuelas en todo el país; 1 billón de dólares para pagos a individuos y familias, incluyendo una nueva ronda de cheques de ayuda de 1.400 dólares por persona; y unos 440.000 millones de dólares en asistencia para los gobiernos locales y las empresas[7].

En ese marco, Biden realizó una serie de promesas. Pero no queda claro si el plan puede resolver problemas tales como “reducir la pobreza infantil a la mitad” durante el próximo año ni el aumento del salario mínimo a 15 dólares la hora, un permanente reclamo de numerosos sectores de trabajadores y organizaciones sindicales, y un reclamo de numerosas luchas y huelgas desde 2011-2012[8].

Al mismo tiempo, se dirigió a los diferentes sectores burgueses y a sus representantes en el Capitolio: “Sé que lo que acabo de describir no es barato”, dijo. “Pero no hacerlo nos costará más caro”. Una primera respuesta se la ha dado Rohit Kumar, ex jefe del gabinete del líder republicano del Senado, Mitch McConnell: «¿Está dispuesto a reunirse con los senadores republicanos, al menos con algunos de ellos?”, y agregó: “Eso probablemente no debería incluir el aumento del salario mínimo a 15 dólares por hora”[9]. Biden ya anunció que este punto no va a estar incluido en el paquete.

Los objetivos del plan Biden

Despojemos esta propuesta de Biden de su vestimenta demagógica y analicemos más profundamente los objetivos que le propone a la burguesía estadounidense. El primero y más claro es alcanzar rápidamente un funcionamiento de “nueva normalidad” que le permita a esa burguesía retomar los niveles normales de explotación y ganancia. El plan de reapertura del sistema escolar (con los grandes riesgos que implica en un momento de auge de la pandemia) es parte importante de ello. Ni la aceleración del proceso de vacunación ni la vuelta a clases tienen objetivos humanitarios sino que son claros cálculos económicos y políticos. Esto se disfraza con palabras tales como: “es fundamental para que los niños vuelvan a la escuela” y “hay que proteger a los trabajadores”.

El segundo objetivo es reforzar la dinámica de recuperación de la debilitada economía estadounidense: “el gasto ahora pondría a la economía en una base más sólida para un crecimiento renovado” (un tema que analizaremos en el próximo punto de este artículo).

Finalmente, y no menos importante, existe el tema de la lucha de clases: 2020 estuvo cruzado por las rebeliones antirracistas que generaron un salto en la crisis preexistente del régimen político burgués, y por una importante ola de huelgas. Las elecciones canalizaron y lograron hacer refluir el primer proceso, pero las profundas razones que las generaron siguen presentes: la crisis económico-social y sanitaria que golpea a los trabajadores y las masas, que veremos en un próximo artículo de esta serie. El gobierno Biden necesita un “período de gracia” para terminar de apagar aquel “incendio”, un año de tranquilidad en el que intentará aprovechar la ilusión de las masas de que “las cosas se están resolviendo”. Por todas estas razones, argumenta para la burguesía y sus legisladores: “Sé que lo que acabo de describir no es barato, pero no hacerlo nos costará más caro”[10].

¿Cuál será el impacto de este paquete en la economía?

Hemos dicho que el conjunto de los incentivos que lanzará el gobierno de Joe Biden representan un 10% del PIB estadounidense. Sin embargo, es imposible que eso se traduzca en un crecimiento equivalente de la economía. Veamos por qué.

La parte destinada directamente a “individuos y familias” (en teoría, la mitad del paquete) sí va a alentar el consumo y, con ello, empujará una dinámica positiva del circuito económico. Por otro lado, en este segmento, también debe considerarse que una fracción de esa ayuda va a ser devorado por el sector financiero a través del cobro de hipotecas atrasadas y de cargos financieros por deudas. Lo que es seguro es que  toda la parte destinada a la vacunación y a la reapertura de las escuelas (y lo destinado a los Estados y municipios para ello) debe considerarse como “consumo de renta”, es decir, un consumo que se agota en sí mismo sin impulsar el circuito de reproducción del capital.

Al mismo tiempo, incluso aquella parte de los incentivos que sí pueden “dar la vuelta” en este circuito lo harán intermediados por el funcionamiento del capitalismo: una vez realizado el uso por parte de “individuos y familias”, solo una parte retornará como inversiones. Muchas empresas lo utilizarán para cubrir contablemente sus pérdidas del período anterior y otra parte será destinada a la especulación financiera, que no crea nuevo valor. Una especulación que ya no solo se realiza en los ámbitos oficiales, como Wall Street, sino también en circuitos paralelos como el bitcoin y otras criptomonedas cuyo valor no para de subir, en una nueva burbuja especulativa[11].

Si se analizan los datos ofrecidos por el Bureau of Economic Affairs (BEA) del gobierno federal sobre la recuperación del tercero y el cuarto trimestres de 2020, se ve que las nuevas inversiones capitalistas continúan siendo muy bajas[12]. Y eso se debe a la caída de la tasa de ganancia, que hemos analizado en diversos artículos en este sitio.

Con estas consideraciones, la previsión de crecimiento para el país se ubica en alrededor de 4%[13], aunque es posible que el paquete de Biden empuje un poco más hacia arriba. Uno de los principales objetivos de estos incentivos es precisamente garantizar esa recuperación. Es decir, en este caso, si utilizamos la figura de una V para graficar la secuencia de los ciclos económicos, tendríamos una V de lados simétricos en la cual la recuperación se equipara a la caída, hacia finales de 2021.

¿Qué pasará después? Nuestra impresión es que esa dinámica de recuperación tenderá a desacelerarse a partir de 2022 y, en un gráfico tomaría la forma de lo que ahora se llama “raíz cuadrada” o “pipa Nike” (por el logo de esta marca).

En esta previsión inciden dos factores. El primero es que el paquete de incentivos es “puntual”: solo se hará este año y, por lo menos hasta ahora, no está previsto que se repita en 2022. Es decir, ya no habrá ese efecto dinamizador. El segundo son las grandes contradicciones que arrastra la economía imperialista estadounidense desde hace décadas, en especial su carácter cada vez más especulativo y parasitario[14].

No es casual que, antes del paquete anunciado por Biden, el ya citado Nouriel Roubini previese que 2021 sería también un año de “frágil recuperación”[15]. Esto significa que, una vez terminado el efecto del “paquete Biden”, se volvería a las condiciones anteriores.

Los diferentes sectores de la burguesía

Es normal que hablemos de la “burguesía imperialista estadounidense”. Sin embargo, si bien hay bases e intereses profundos en común, dentro de ella existen sectores distintos, con diferentes situaciones en sus ramas económicas y también distintas dinámicas y contradicciones políticas (a veces con fuertes rocas entre ellas). Veamos de modo sintético algunos de ellos.

La burguesía agraria

La burguesía que luchó contra Gran Bretaña por la independencia del país, a finales del siglo XVIII, tenía una base agraria. Dentro de ella, había dos sectores diferentes: en el norte, predominaba una economía más autónoma, basada en los granjeros (farmers), con centros urbanos comerciales de intercambio local y una muy incipiente industria. En el sur, dominaba una agricultura de plantaciones (básicamente, algodón y tabaco) con trabajo esclavo y una producción destinada al mercado mundial[16].

Para mantener la unidad de los dos sectores que confluían, la fundación de EEUU dejó un gravísimo problema democrático pendiente: el tema del esclavismo, que fue conscientemente evitado en la declaración de la independencia y en la constitución. Esta diferencia explotaría en la Guerra de Secesión (1861-1865) que terminó con el triunfo de los Estados del Norte (la Unión) sobre los del Sur (la Confederación).

Desde su conformación como burguesía independiente y la llamada “guerra revolucionaria”, siempre hubo una clara política expansionista para extender el territorio de la Costa Este que dio origen al país hacia el Oeste de los Montes Apalaches, expulsando a los pueblos originarios que los dominaban  (la “guerra contra los indios”). Esta expansión continuó luego hacia las “Grandes Planicies Centrales”. En los nuevos territorios que se incorporaban, se replicaba en general la propiedad de nuevos farmers.

Algunos Estados fueron comprados a Francia (Luisiana) y a España (Florida). La ocupación del territorio actual se completó con el robo de todo el Norte de México (cerca de 50% del territorio que pertenecía a este país), a partir de la artificial creación de la República de Texas y su posterior incorporación a los Estados Unidos (1845), y continuó con la guerra entre ambos países (1846-1848), que terminó con la ocupación de Ciudad de México por tropas estadounidenses. México perdió (además de Texas), el territorio que corresponde a los actuales Estados de California, Nuevo México, Arizona, Colorado y Utah.

El clima, el tipo de tierras y el origen de la propiedad fueron determinando distintas especializaciones productivas y características sociales y políticas de los diferentes sectores. A trazos gruesos, podemos hablar de un predominio de los farmers en Nueva Inglaterra, las Planicies Centrales y la región que bordea los Grandes Lagos; un predominio del sistema de plantaciones en el Sur; un sector ganadero propietario de grandes extensiones en Texas; y una burguesía agraria californiana, de alta especialización en áreas como frutas y vitivinicultura[17]. También está una gran burguesía agro-industrial, corporaciones como Cargill y otras, que, con su lobby, garantizan subsidios por miles de millones de dólares y generan una superproducción que luego vuelcan con dumping en los mercados internacionales.

Por diversas razones, son sectores burgueses y pequeñoburgueses que se identifican con el Partido Republicano, con excepción de la burguesía agraria californiana, ya que entre 80 y 90% de sus trabajadores permanentes o temporarios son de origen mexicano y/o inmigrantes temporarios y, en ese sentido, se opusieron a la política de Trump hacia los inmigrantes.

Para concluir este análisis, digamos que las actividades agropecuarias disminuyeron mucho su peso en el PIB del país (1%). Pero su peso social es mucho mayor, en especial en las ciudades medianas y pequeñas, y en el “interior profundo”. A inicios del siglo XXI, generaba cerca de un millón de empleos directos, pero esta cifra se multiplica varias veces si consideramos las actividades de comercio, servicios e industria ligada a ellos que generan[18].

La burguesía industrial

Una vez que consiguió consolidar su dominio sobre su territorio continental actual, y luego del fin de la Guerra de Secesión, estuvieron dadas las condiciones para un salto impresionante de la burguesía industrial. La industria ferroviaria conectaba las ciudades en cada una de las costas y las redes troncales entre ellas, garantizando el flujo de mercaderías y pasajeros; la de carretas cubría los espacios que no abastecía el ferrocarril.

A partir de finales del siglo XIX e inicios del XX comienza a retroceder aceleradamente la producción de carretas y hace su aparición la que sería el símbolo de la industria estadounidense: la rama automotriz. Inicialmente, había varias decenas de empresas en ella y el sector se fue expandiendo y consolidando. La crisis de 1929 golpeó duramente toda la economía y detuvo esta expansión. Posteriormente, el ingreso del país en la Segunda Guerra Mundial llevó a una rápida reconversión para la producción de vehículos y material bélicos.

A finales de la década de 1940 e inicios de la de 1950 se produce una nueva y poderosa expansión, con centro productivo en la ciudad de Detroit (Motown), ahora con cerca de una decena de empresas. Al mismo tiempo, las empresas se expanden internacionalmente reemplazando las oficinas de importación y ventas por la instalación de plantas fabriles en muchos países del mundo.

Pero esta “época de oro” acabó con la crisis y el alza de los precios del petróleo en la década de 1970, que analizaremos en el subtítulo siguiente. La industria automotriz estadounidense se había especializado en vehículos potentes y de alto consumo y, en ese contexto, perdía aceleradamente mercados para las industrias japonesa, europea y coreana, que ofrecían automóviles de motores más pequeños y de menor consumo. Las gigantes automotrices tambalearon y varias de ellas cerraron. Solo sobrevivieron tres: la General Motors (GM), la Chrysler y la Ford, que debieron realizar duros planes de reconversión y reducción, arrastrando con ello a numerosas firmas proveedoras. Como un dato ilustrativo de la pérdida de mercados, en 2019, si bien las tres empresas figuraban entre la diez más importantes del ramo en el mundo, lo hacía en el tercer lugar (GM), el sexto (Ford) y el octavo (FCA, surgida de la fusión de la Chrysler y la italiana Fiat)[19].

Este proceso se dio también en otras ramas industriales, con el traslado de la producción mundial a los Tigres de Asia, China, India y las maquilas mexicanas y centroamericanas, en una nueva división internacional del trabajo. La industria estadounidense (aquella producción realizada directamente en el territorio) vio reducida drásticamente su participación en el PIB del país: en 1965, ese sector (incluyendo construcción, electricidad y servicios de agua) representaba 38%; en 1988 había caído a 33%, y, en 2004, ya se había reducido a menos de 19%. La dinámica de la industria propiamente dicha es aún más decreciente: entre 2001 y 2004, su participación se reducía de 14,1 a 12,1%[20]. A partir de 2010, hubo una cierta recuperación de los sectores industriales (el número de trabajadores creció alrededor del 10%) pero sin un cambio cualitativo. No tenemos datos precisos de cómo impactó la crisis de 2020. De modo separado veremos –más adelante en este mismo artículo– la dinámica de aquellos sectores ligados a las nuevas tecnologías.

Las empresas industriales estadounidenses no han tenido un alineamiento permanente ni único frente a los grandes partidos burgueses imperialistas. Podemos decir que “pusieron los huevos en distintas canastas” y se localizaron según lo que consideraban la mejor forma de defender sus intereses en cada momento histórico. Henry Ford, por ejemplo, nunca ocultó sus simpatías por el nazismo[21], pero toda la industria apoyó con simpatía el plan New Deal del demócrata Franklin Delano Roosevelt.

De conjunto, apoyaron la política de Ronald Reagan de rebaja salarial y deterioro de las condiciones laborales, pero la propia Ford, décadas después, manifestó públicamente sus críticas a la política de Trump hacia los inmigrantes. Apoyaron con entusiasmo la rebaja impositiva que impulsó Trump, pero muchas empresas industriales poderosas (agrupadas en la National Association of Manufacturers) rompieron públicamente con él por su cuestionamiento al proceso electoral y su aval implícito a la toma del Capitolio[22].

En ese marco, es necesario hacer una aclaración: las empresas industriales medianas y pequeñas, las más golpeadas por el retroceso de ese sector, se identifican con el Partido Republicano y, en particular, con el trumpismo, que les prometió volver a la “época de oro”. Por eso, numerosos propietarios y gerentes de esas empresas participaron de la concentración que rodeó el Capitolio, el 5 de enero pasado[23].

La burguesía petrolera 

En la medida en que EEUU se transformaba en una potencia industrial y que aparecían los motores de explosión interna, se produjo un recambio creciente del uso del carbón como combustible y su reemplazo por aquellos basados en el petróleo. Rápidamente, surgió una nueva rama productiva y, con ella, un poderoso sector de la burguesía imperialista.

Se fue conformando lo que el político italiano Enrico Mattei llamó las “siete hermanas” petroleras, de las cuales cinco eran estadounidenses (Exxon, Movil, Texaco, Chevron y Gulf Oil), además de la British Petroleum y la anglo-holandesa Shell. Durante décadas, su control de la producción y de la comercialización mundial fue casi absoluto, con algunas excepciones (la empresa estatal creada en la joven URSS, la formación de YPF en la Argentina y la nacionalización del petróleo por el gobierno mexicano de Lázaro Cárdenas en la década de 1930, aunque todos eran países de peso menor en las reservas petroleras). Las empresas estadounidenses contaban además con grandes reservas petrolíferas en su propio país. Las “hermanas” competían entre sí pero tenían un acuerdo para mantener un precio monopólico mínimo y así garantizar su renta.

Este control casi monopólico comenzó a verse afectado a partir de la década de 1950. Se nacionalizó la producción petrolera y surgieron grandes empresas estatales (o se fortalecieron las ya existentes) en Arabia Saudita, Irak, Kuwait y Venezuela. En 1979, la revolución iraní que derribó al Sha Reza Pahlevi también nacionalizó el petróleo, creando la empresa NIOC. Son estos países los que poseen, en conjunto, las mayores reservas mundiales. En ese mismo período, a partir de 1970 se produjo la declinación de los niveles de producción estadounidense, cumpliendo la previsión que en 1956 había realizado el geólogo King Hubert[24]. El país pasó a ser importador de petróleo.

En este contexto, surge la OPEP (Organización de los Países Exportadores de Petróleo), formada por los países productores del Golfo Pérsico, del Norte de África, y Venezuela. Las empresas petroleras imperialistas se debilitaban en el mundo y aceptaron la existencia de la OPEP pero establecieron acuerdos de hecho con ella (especialmente con las “petromonarquías”) para garantizar el abastecimiento, aunque debieran ceder una parte de la renta que antes obtenían.

La cinco “hermanas” estadounidenses se redujeron a dos: la Exxon-Mobil y la Chevron-Texaco. Siguieron siendo poderosas: en 2002, 12 de las mayores 20 empresas del mundo eran petroleras. En el ranking de las petroleras publicado por la IPW ese mismo año, Exxon-Movil figuraba tercera y Chevron-Texaco, décima[25]. Pero su peso ha ido disminuyendo cada vez más: en el ranking de 2020 sobre las mayores empresas del mundo, la Exxon-Mobil retrocedió al puesto 27 y la Chevron al 37[26].

Para revertir esta decadencia, las “dos hermanas” sobrevivientes no dudaron en impulsar golpes de Estado, invasiones, y nuevas tecnologías “sucias” para aumentar la producción, como la extracción de los yacimientos presal y off shore y el fracking. Con esto último, lograron equilibrar la balanza energética de producción-consumo del país (e incluso volver a exportar) pero al costo de una destrucción y una degradación cada vez mayor de la naturaleza[27].

Por todas estas razones, la burguesía petrolera estadounidense siempre fue parte de la coalición republicana. Estuvo por detrás del Proyecto del Nuevo Siglo Americano y de la Guerra contra el Terror del ex presidente George Bush hijo[28]. Más recientemente, Rex Tillerson, presidente y CEO de Exxon-Mobil entre 2006 y 2016, fue secretario de Estado del gobierno de Donald Trump.

El complejo industrial-militar

Entre los sectores burgueses que forman parte tradicional de la coalición republicana es importante mencionar a las empresas que, como contratistas, fabrican diversos productos y tecnología bélica para el Estado. Es decir, el complejo militar-industrial[29]. El volumen de estos contratos es tan importante que da lugar a poderosos lobbies sobre el Pentágono y los comités respectivos de ambas cámaras del Congreso, en lo que se ha llamado “el triángulo de hierro”.

Este complejo nace con el ingreso del país en la Segunda Guerra Mundial, a finales de 1941, y, como vimos, parte importante de la industria fue reconvertida con objetivos bélicos. Una vez finalizado este conflicto bélico y retomada la “normalidad” económica, una parte de la industria permaneció con esos fines, alimentada por la llamada Guerra Fría, la Guerra de las Galaxias de Ronald Reagan, y tuvo un nuevo impulso con la Guerra contra el Terror de George W. Bush, a la que ya nos hemos referido.

Si se analiza un gráfico elaborado sobre la base de datos de Departamento de Seguridad Interna (DHS por sus siglas en inglés) se ve que, entre 2002 y 2019, el peso de los gastos militares en el presupuesto del país se multiplicó 2,3 veces, en un crecimiento constante, aunque disminuye un poco su ritmo durante los gobiernos de Obama[30]. Se partía de una base alta ya que, por esa vía, el gobierno Bush había “inyectado”, en sus primeros años, 500.000 millones de dólares que reforzaron la alicaída economía estadounidense, en lo que algunos autores han denominado “keynesianismo militar”[31]. Incluso la Boeing, que se estaba yendo a la quiebra por su sector de aviación comercial, se salvó gracias a los contratos de fabricación de aviones militares que obtuvo con Bush. Lo cierto es que EEUU es, de lejos, el mayor fabricante y vendedor de material bélico del mundo[32].

Si bien, tradicionalmente, el complejo militar-industrial había estado centrado en la fabricación de material y armamento puramente bélico, después del 11 de setiembre de 2001 (atentados a las Torres Gemelas de Nueva York), el negocio se ha expandido a los campos de seguridad y ciberseguridad, y las nuevas tecnologías aplicadas al campo militar.

Sobre la composición actual del complejo, la mayor parte del negocio lo siguen ocupando las tradicionales grandes empresas fabricantes de aviones, vehículos y equipamiento de combate. Pero ahora también incorporaron la tecnología avanzada y producen elementos como radares, satélites, cámaras de vigilancia y drones, entre otros productos. Entre las más destacadas, se encuentran algunas de las empresas más grandes del país, como Boeing, Lockheed Martin, Raytheon, Northon Grumman, y General Dynamics [33].

La burguesía financiera

A lo largo del siglo XIX se fundaron diversas instituciones bancarias en EEUU. El acelerado desarrollo capitalista y la transformación en país imperialista hicieron que la burguesía bancario-financiera fuese el “corazón” de ese imperialismo, reflejado en el hecho de que Wall Street es el principal centro financiero del mundo. Entre otras instituciones, en 1812 se fundó lo que hoy es el Citigroup; en 1824 lo que luego sería el Chase Manhattan (propiedad de los Rockefeller); en 1852, Wells Fargo; en 1874, el Bank of America; en 1895, J.P. Morgan y Kum, Leb & Co. (luego Lehman Brothers).

Sus orígenes fueron distintos: el City surge de capitales de comerciantes de Nueva York; el Chase de la industria química; Wells Fargo aprovechó la expansión territorial y el surgimiento de nuevos pueblos y ciudades para ofrecer servicios bancarios minoristas; J.P.Morgan ya surge como banco de inversiones, con claro criterio de capital financiero… Pero todos fueron creciendo hasta transformarse en empresas gigantes, con las porciones más grandes del mercado, en el que coexistían con bancos regionales y pequeños bancos locales. En 1913 se funda la Reserva Federal, que ejerce las funciones de Banco Central.

Al mismo tiempo, de modo inevitable, eran partícipes, impulsores y beneficiarios del carácter cada vez más especulativo y parasitario de la economía capitalista imperialista reflejado en la burbuja financiera creada en la Bolsa de Valores, con un alza permanente del precio de las acciones. Una burbuja que explotaría en la crisis de 1929 con un durísimo impacto para la economía del país y del mundo [34]. Bancos como el Morgan, el Chase y el City intentaron cortar o atenuar el crack comprando acciones de algunas empresas, pero fracasaron. En el sector bancario, la crisis acabó derribando numerosos bancos medianos y pequeños.

Frente a esta profundísima crisis, el gobierno demócrata de Franklin D. Roosevelt adoptó y aplicó a nivel interno las políticas económicas propuestas por el británico John Keynes (el New Deal). A nivel internacional, en 1943-1944 (aún en curso la Segunda Guerra Mundial), apoyó e impulsó su plan para el “restablecimiento del comercio mundial” y la constitución de una “autoridad monetaria internacional” que permitiese la existencia de “monedas sanas”. El plan fue adoptado por la conferencia realizada en Bretton Woods (New Hampshire, EEUU), en julio de 1944.

Los “acuerdos de Bretton Woods” establecieron varias cuestiones centrales. La primera de ellas fue que el dólar sería la “moneda patrón” del sistema monetario, comercial y financiero internacional basado en la convertibilidad dólar-oro, garantizada con las reservas almacenada en Fort Knox. En la misma conferencia fueron creados el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF, más conocido como Banco Mundial), ambos con un claro predominio de EEUU.

Se expresaba así la hegemonía económica, política y militar lograda por este país con la Segunda Guerra Mundial. Por un lado, a través del dólar, intervenía, de hecho, en todas las operaciones monetarias internacionales. Por el otro, era el dueño de la “máquina de imprimir dólares”, y realizó una verdadera “sobreimpresión”. Fue una de las razones que llevaron a la caída del sistema monetario establecido en Bretton Woods, por decisión unilateral del gobierno de Richard Nixon, en 1971. El dólar siguió siendo, de hecho, la moneda central del capitalismo imperialista, pero el sistema monetario internacional pasó a ser mucho más volátil e inestable.

El sistema establecido en Breton Woods y el boom económico de posguerra fortalecieron a la burguesía financiera estadounidense y le permitieron una gran expansión y una consolidación internacional en las décadas de 1950 y 1960. Pero, a partir de la crisis de inicios de la década de 1970, mostró nuevamente que la especulación y el parasitismo “estaban en su naturaleza”. Así, impulsó la “bola de nieve” de la deuda externa de los países semicoloniales en los ’70, la privatización y la rapiña de las empresas estatales de esos países en los ’90 y, finalmente, la creación de un número cada vez mayor de operaciones especulativas y burbujas financieras.

Este último proceso se da con mucha fuerza dentro de EEUU, en especial a partir de la derogación, en 1999, de las regulaciones y controles al sector, establecidas por la Ley Glass-Steagall (1933) y la aprobación de la Ley de Modernización de Futuros (2000). Se fue produciendo lo que se ha caracterizado como la hipertrofia del sistema financiero, cuyo volumen de operaciones superaba varias veces la base real sobre la que estas se asentaban.

Se construyó así un verdadero castillo de naipes sobre el mercado inmobiliario y los créditos hipotecarios, que era alimentado por los bancos hipotecarios, los bancos de inversión, las compañías de seguros y las evaluadoras de riesgo. Pero el castillo comenzó caerse en 2007 y se derrumbó definitivamente en 2008 (caída del Lehman Brothers).

En otro orden de cosas, este sector financiero también operaba aprovechando coyunturas críticas en diversos países (México, Rusia, Argentina, Grecia, entre otras, e incluso sobre el propio euro) con los llamados “ataques especulativos. La reciente miniserie Devil mostró algunos de esos procesos.

Lo cierto es que, con la crisis de 2007-2008, todo el sistema bancario-financiero del país y del mundo estaba al borde de la quiebra. Ahí intervino el gobierno de Obama (y otros en el mundo) para actuar como “compañías de seguros” de los “hermanos grandes” y, con gigantescas “inyecciones de liquidez” desde los gobiernos, hechas al costo de un empobrecimiento de los trabajadores y las masas, les permitieron cubrir las pérdidas y recapitalizarse.

Sin embargo, el grupo de los gigantes financieros dentro del país se redujo y se concentró, a partir de quiebras, compras y fusiones. Hoy permanecen, en ese orden de importancia, el JP Morgan Chase (5º en el ranking mundial pero primero después de los bancos estatales chinos), el Bank of America que absorbió a Merril Lynch (8º en el mundo), Citigroup (11º), Wells Fargo (13º), Goldman Sachs (33º) y Morgan Stanley (39º). Si se consideran otros criterios, como la “capitalización de mercado”, el JP Morgan Chase, es el primero del mundo[35]. Si analizamos las empresas más grandes del mundo por valor de capital en el mercado, el JP Morgan Chase se ubica 10º (superado por varias empresas ligadas a las nuevas tecnologías) y el Bank of America 18º[36].

En 2004, el sector denominado “Finanzas, Seguros e Inmuebles” representaba 20,56% del PIB estadounidense. En los datos provisorios de 2020, su peso había crecido a más de 30%[37].

Tal como hemos visto, se trata del “corazón” de la burguesía imperialista estadounidense. En ese sentido, siempre ha aportado a las campañas políticas de ambos partidos. Pero, por razones históricas, ha tendido más a integrar la coalición burguesa demócrata.

Otros sectores burgueses

En el cuadro de participación en el PIB 2020 ya citado, el rubro de “servicios educacionales y cuidados de salud” representa casi 9%[38], con claro predominio del sector sanitario. En varios artículos hemos señalado que en EEUU no existe un verdadero sistema de salud pública y que estos cuidados acaban siendo carísimos para la clase trabajadora, y generando un gigantesco negocio[39].

Esto nos lleva al análisis de lo que llamaremos “burguesía de la salud”, es decir, el conglomerado de empresas productoras de farmacología, tecnología e insumos, y el sistema hospitalario y las fundaciones asociadas que lo utilizan, así como las empresas de seguros médicos que intermedian el proceso.

En 2016, las cinco empresas más rentables del sector eran Johnson & Johnson, GE Healthcare, Medtronic, Siemens y Philips Healthcare. Salvo la primera, dedicada a medicamentos e insumos, las otras se dedican a la tecnología y producción de aparatos especializados, como parte de conglomerados empresariales mayores[40]. Johnson & Johnson se ubicaba en el puesto 12a de las mayores empresas del mundo y la 9ª de EEUU[41]. Caben mencionar también dos conglomerados de farmacología muy importantes como Merck & Co. y Pfizer Inc., ubicadas respectivamente 35ª y 39ª en el ranking ya citado.

La educación tiene un peso mucho menor que la salud en el PIB del país (1,2%) pero, considerado el volumen de este, no deja de ser un gran espacio para negocios. La estructura del sistema educativo de EEUU es muy compleja, combinando sectores estatales, mixtos y privados. Podemos decir que forma una pirámide en cuya parte superior está la educación universitaria, que acaba siendo carísima para las familias de la clase trabajadora ya que, salvo las llamadas “universidades comunitarias”, deben pagar no solo las matrículas y las mensualidades sino también el costo de la hotelería, dado que la mayoría de los cursos son con residencia en los campus.

Esto lleva a que muchas familias ahorren desde el nacimiento de sus hijos (o de alguno de ellos) para enviarlos a la universidad y/o que estos deban trabajar medio período en esos años o pedir los “créditos estudiantiles” que luego deberán pagar como profesionales. Muchos de los estudiantes universitarios hijos de familias trabajadoras pasan hambre y viven en condiciones precarias. La deuda estudiantil es de un 1,71 billones de dólares y es una burbuja a punto de estallar [42].

En la cima de esa pirámide se ubican las universidades más prestigiosas, la llamada Ivy League (Liga de la Hiedra). El nombre proviene de una vieja liga deportiva formada por alumnos de esos centros educativos. Todas ellas situadas en Estados de la parte norte de la Costa Este y son, en orden alfabético: Brown, Columbia, Cornell, Darmouth College, Harvard, Pensilvania, Princeton y Yale. Allí se forman gran parte de los cuadros de la burguesía estadounidense[43]. Existen, por supuesto, otras universidades de mucho prestigio como el MIT (Massachusetts Institute of Technology), cercana a Harvard y en la que se graduaron 80 personas que ganaron premios Nobeles de ciencia; la Universidad de California, en especial su sede de Berkeley; la de Chicago; la Universidad de Stanford; y otras.

Estudiar en esos centros de primer nivel es aún más caro: el pago anual por alumno oscila entre 40.000 y 60.000 dólares (recordemos que el salario mínimo que cobra parte importante de los trabajadores estadounidenses apenas llega a los 15.000). Además de este ingreso, estas universidades reciben donaciones y aportes de empresas, a través de fundaciones. El presupuesto anual de Harvard, por ejemplo, era en 2017 de 4.100 millones de dólares, una cifra que equivalía a la mitad del que tenían todas las universidades españolas juntas[44]. La Universidad de California es estatal y su costo promedio anual es 15.000 dólares por alumno.

Finalizamos esta parte señalando que tanto por razones históricas como estructurales, la burguesía del sector de la salud y la “burguesía educativa” han tendido a ligarse más al partido demócrata.

Burguesía comercial y de servicios

Otros sectores burgueses de cierto peso son aquellos dedicado al comercio mayorista y minorista y los dedicados a otros servicios, como el de comida rápida. Varias de ellas son empresas con grandes cadenas nacionales e internacionales. Un dato importante es que el rubro de “comercio mayorista” representaba 5,7% del PIB y el de “comercio minorista” un porcentaje similar[45].

En este sector del mercado minorista se destaca claramente Walmart, fundada en la década de 1940 por Sam Walton. Posee 11.000 puestos de ventas en 27 países (en algunos opera con otros nombres) y marcas asociadas como el Sam´s Club (bebidas). En 2020, se estimaba que empleaba a más de 2.000.000 de trabajadores. Es el más grande empleador del país.

Otro dato importante es que gran parte de los productos industriales que vende (como los pequeños cuatriciclos cortadores de césped) son producidos en China por diversas empresas “cautivas”. Por esta vía, la empresa controlaba en el año 2008 cerca de 15% de las exportaciones de ese país. Esto llevó a que la empresa se opusiera al aumento de los aranceles a la importación de productos chinos, impulsada por Donald Trump como parte de la guerra comercial-tecnológica con ese país[46].

En otro orden de cosas, al igual que las empresas comerciales en general, paga los salarios más bajos del mercado laboral y las condiciones laborales son muy duras. Por eso, se ha enfrentado reiteradamente con los sindicatos del sector y su campaña por el salario mínimo de 15 dólares la hora[47]. Finalmente, ha sufrido varios procesos judiciales por discriminación de género, ya que las mujeres representan 2/3 de su fuerza laboral pero solo 1/3 de los puestos de supervisión y gestión[48]. Todo esto se ha visto incluso reflejado en documentales como Wal-Mart: The High Cost of Low, dirigido por Robert Greenwald, en 2005.

El sector de “servicios de comida” representa 2,8%. Allí se destaca claramente McDonald’s Corporation, la mayor cadena mundial de restaurantes de comida rápida, iniciada en 1940 por Richard y Maurice. Hoy posee 37.000 puntos de venta en 119 países y 460.000 trabajadores[49]. Otras empresas importantes del sector son Burguer King, fundada en 1953, actualmente con 13.000 restaurantes en 79 países; Kentucky Fried Chicken (KFC), fundada en 1939 y actualmente propiedad de una subsidiaria de la Pepsi Co., posee hoy 8.200 restaurantes en 60 países y 150.000 empleados, y Taco Bell, fundada en 1954, que posee 6.000 puestos en EEUU y 500 en el mundo, que también propiedad de la Pepsi Co.

Al igual que Walmart y el sector de comercio, pagan salarios muy bajos y tienen condiciones laborales de superexplotación, que chocan de modo permanente con las organizaciones sindicales. Al mismo tiempo, por las características de su fuerza laboral, algunas empresas del sector se opusieron a la política de Trump para los inmigrantes. Por ejemplo, la gran cadena de cafeterías Starbucks anunció que, en respuesta a esa medida, contrataría 10.000 inmigrantes y ofreció alojamiento a los afectados por la medida[50].

Las FAANG

Dejamos para el final, a la nueva “crème de la crème” de la burguesía imperialista estadounidense: las llamadas FAANG, sigla que surge de las iniciales de las empresas Facebook, Amazon, Apple, Netflix y Alphabet-Google, a las que luego se sumaron Alibaba, Baidu, NVidia, Tesla y Twitter. Salvo Alibaba y Baidu (chinas), las demás tienen su sede central en EEUU. Las FAANG son las superstars de los índices bursátiles S&P 500 y Nasdaq. Solo cuatro empresas (Amazon, Alphabet-Google y Facebook + Microsoft) acumulan la cuarta parte del capital representado en el S&P 500[51]. Todas ellas ocupan los primeros lugares entre las empresas más grandes del mundo (solo son superadas por Aramco, la petrolera estatal de Arabia Saudita).

Tienen algunos elementos comunes: producen o se apoyan en las nuevas tecnologías (la telemática), que ha generado grandes cambios en los procesos productivos y de administración, en los mercados, y en los hábitos de consumo. Son empresas fundadas en las últimas décadas, con un crecimiento muy acelerado. Algunas de ellas también son identificadas con sus fundadores y CEOs, que se transformaron en parte de los hombres más ricos del mundo (Bill Gates, Steve Jobbs, Jeff Bezos, Elon Musk, Mark Zuckerberg), como una nueva “versión 2.0 del sueño americano”.

Sin embargo, a pesar de esta identificación y de elementos comunes, se trata de empresas distintas. Apple y Microsoft son empresas que se concentran en la producción de nueva tecnología y el software necesario, mientras fabrican el hardware en China y otros países; Amazon es una especie de gigantesca gran tienda minorista virtual; Google, Facebook y Twitter se apoyan en las nuevas tendencias de comunicación social y, básicamente, lucran con la venta de información sobre las personas que utilizan sus plataformas. El caso de Tesla es muy interesante: fue fundada en 2003, produce diversas tecnologías relacionadas con el uso de la electricidad. El precio de sus acciones ha tenido un desarrollo exponencial con la fabricación de automóviles de motores eléctricos y sus proyectos en curso para la construcción de dos nuevas plantas en Texas (EEUU) y en las afueras de Berlín (Alemania), que emplearán 5.000 obreros cada una[52].También el de construir una “ciudad inteligente” con bajo consumo y autosostenible[53].

En general, todas se oponen a la organización sindical dentro de ellas. Algunas que pagan salarios más altos y tienen condiciones laborales más flexibles argumentan que resuelven los temas laborales en relación directa con sus trabajadores. Amazon paga salarios mucho más bajos y tiene condiciones laborales muy duras, por las mismas razones que la burguesía comercial que ya hemos analizado. A pesar de ello, en ambos sectores comienzan a formarse los primeros sindicatos[54].

Políticamente, algunos de sus CEOs, como Bill Gates, Mark Zuckerberg y Jack Dorsey (Twitter) se alinearon claramente con los demócratas contra Trump. Incluso Facebook y Twitter bloquearon los comunicados y mensajes de Trump y los trumpistas[55]. Bill Gates, por ejemplo, busca presentar una imagen “progresista” y de preocupación con “los problemas del mundo”. Jeff Bezos (Amazon) mantiene un bajo perfil político y opera a través de lobbys. Elon Musk (Tesla) se ha autodefinido como «mitad demócrata y mitad republicano« porque es “socialmente liberal y fiscalmente conservador”[56].

Notas:

[1]https://cnnespanol.cnn.com/2021/01/28/la-economia-de-ee-uu-registro-en-2020-su-peor-contraccion-desde-1946/#:~:text=En%202020%20en%20total%2C%20el,5%25%20durante%20la%20crisis%20financiera

[2] Quien utilizó esta exprersión fue Nouriel Rubini. Ver entre otros materiales: https://www.project-syndicate.org/columnist/nouriel-roubini?utm_term=nouriel%20roubini&utm_campaign=&utm_source=adwords&utm_medium=ppc&hsa_acc=1220154768&hsa_cam=10956889658&hsa_grp=107932122616&hsa_ad=459550940592&hsa_src=g&hsa_tgt=kwd-302013018868&hsa_kw=nouriel%20roubini&hsa_mt=e&hsa_net=adwords&hsa_ver=3&gclid=CjwKCAiAjp6BBhAIEiwAkO9WugtWwMz7h9mUGforPmc-WZOZ5TxB7YURkXbzgECTTTOcuWV6ToDNnRoCgYEQAvD_BwE

[3] Sobre este tema, recomendamos el artículo “¿Hacia dónde va la economía mundial?” en https://litci.org/es/hacia-donde-va-la-economia-mundial/

[4] https://litci.org/es/la-verdadera-cara-de-la-nueva-normalidad/

[5] Ver nota [3].

[6] https://www.latimes.com/espanol/eeuu/articulo/2021-01-14/biden-propone-un-plan-de-1-9-billones-de-dolares-para-enfrentar-la-pandemia-y-la-crisis-economica

[7] Ídem.

[8] Ver, por ejemplo: https://litci.org/es/la-recuperacion-economica-y-la-lucha-por-un-salario-minimo-de-15-dolares-por-hora/

[9] Ver nota [6].

[10] Ídem.

[11] https://www.roadshow.com.ar/el-precio-del-bitcoin-se-acerca-a-los-50-000-dolares-tras-impulso-de-elon-musk/. Sobre el tema de las criptomonedas, recomendamos leer la parte respectiva del artículo https://litci.org/es/el-desinfle-de-las-burbujas-especulativas/

[12] https://www.bea.gov/news/2021/gross-domestic-product-4th-quarter-and-year-2020-advance-estimate

[13] https://www.bankinter.com/blog/economia/prevision-pib-estados-unidos

[14] Sobre este tema, recomendamos leer los análisis del artículo de la nota [3].

[15] https://exame.com/mundo/retomada-em-v-w-ou-u-por-que-2021-sera-um-ano-de-fragil-recuperacao/

[16] Sobre este tema, recomendamos leer https://litci.org/es/la-independencia-de-los-estados-unidos/

[17] Sobre este tema, ver https://litci.org/es/trump-y-la-burguesia-estadounidense/

[18] Datos extraídos de https://web.archive.org/web/20070522185006/http://www.bls.gov/oco/ocos285.htm

[19] https://www.clicacoches.com/diez-mayores-fabricantes-coches-mundo/

[20] Datos extraídos del libro La crisis del petróleo y sus consecuencias en la crisis de EE.UU. de Efraín Baldaos Bensa.

[21] https://www.muyhistoria.es/contemporanea/articulo/henry-ford-el-amigo-americano-de-los-nazis-851526467737

[22] https://www.nam.org/manufacturers-call-on-armed-thugs-to-cease-violence-at-capitol-11628/?stream=series-press-releases

[23] https://www.theatlantic.com/ideas/archive/2021/01/thoroughly-respectable-rioters/617644/

[24] Sobre los temas considerados en este punto, recomendamos leer los artículos “El fin del petróleo” y “La renta petrolera” publicados en la revista Marxismo Vivo n.° 12, editada por el Instituto José Luís y Rosa Sundermann, San Pablo, Brasil, 2005.

[25] Ver https://br.investing.com/etfs/spdr-s-p-intl-energy-sector-user-rankings

[26] https://economipedia.com/ranking/empresas-mas-grandes-del-mundo-2020.html

[27] https://www.lavanguardia.com/economia/20190916/47376394851/petroleo-estados-unidos-fracking-opep.html

[28] Sobre este tema, ver entre otros artículos publicados en esta página: https://litci.org/es/atentado-las-torres-gemelas-2001/

[29] Los datos que utilizamos han sido extraídos de los trabajos “Long-term Historial Reflection on the Rise of Military-Industrial, Managerial Statism” y “Military-Industrial Complexes”, publicados en los Kimball Files. University of Oregon.

[30] Ver: https://www.descifrandolaguerra.es/el-complejo-industrial-militar-estadounidense/#:~:text=En%20este%20grupo%20de%20empresas,Northon%20Grumman%20y%20General%20Dynamics

[31] Ver, por ejemplo, el trabajo de la autora brasileña Gabriela Tamiris Rosa Corrêa, publicado con ese nombre por Universidade Nacional de Santa Maria en https://seminarioabri2020.org.br/poster/o-keynesianismo-militar-o-papel-do-complexo-industrial-militar-academico-na-materializacao-da-hegemonia-estadunidense-no-pos-guerra-fria/#:~:text=de%20Inicia%C3%A7%C3%A3o%20Cient%C3%ADfica-,O%20keynesianismo%20militar%3A%20o%20papel%20do%20complexo%20industrial%2Dmilitar%2D,estadunidense%20no%20p%C3%B3s%2DGuerra%20Fria

[32] https://epocanegocios.globo.com/Mundo/noticia/2019/03/os-5-paises-que-fabricam-75-das-armas-do-mundo-e-seus-maiores-compradores.html

[33] Ver nota [30].

[34] Sobre este y otros temas de este subtítulo, recomendamos leer el libro de Alejando Iturbe, O sistema financiero e a crise da economía mundial, Editora Sundermann, San Pablo, Brasil (2009) y, en español, su publicación en una serie de artículos de la revista Marxismo Vivo.

[35] Datos extraídos de la página de S&P Global en: https://www.spglobal.com/marketintelligence/en/news-insights/trending/t-38wta5twjgrrqccf4_ca2

[36] Ver nota [26].

[37] Datos extraídos de: https://apps.bea.gov/iTable/iTable.cfm?reqid=150&step=2&isuri=1&categories=gdpxind

[38] Ídem.

[39] Además de los numerosos artículos publicados de este sitio, ver: https://www.politize.com.br/sistema-de-saude-dos-estados-unidos/

[40] https://clinic-cloud.com/blog/las-5-empresas-de-tecnologia-medica-mas-rentables/

[41] Ver nota [26].

[42] Sobre este tema, ver https://litci.org/es/sueno-americano-ha-muerto/  y https://educationdata.org/student-loan-debt-statistics

[43] https://www.estudarfora.org.br/conheca-as-8-universidadades-que-formam-a-ivy-league/

[44] https://www.eleconomista.es/empresas-finanzas/noticias/8303603/04/17/El-presupuesto-de-Harvard-es-casi-la-mitad-del-de-todas-nuestras-universidades-publicas-.html#:~:text=Un%20ejemplo%20sobre%20las%20diferencias,los%2010.000%20millones%20en%202010

[45] ver nota [26].

[46] https://elceo.com/negocios/walmart-advierte-que-aranceles-a-productos-de-china-aumentaran-los-precios-en-estados-unidos/

[47] https://periodismoinvestigativo.com/2014/03/walmart-salarios-bajos-todos-los-dias/

[48] Wal-Mart Faces Class-Action Lawsuit, Newsmax (6/2/2007).

[49] http://www.burgerbusiness.com/?p=9168

[50] https://g1.globo.com/mundo/noticia/starbucks-e-airbnb-darao-emprego-e-alojamento-gratuito-a-afetados-por-decreto-anti-imigracao-de-trump.ghtml

[51]https://cincodias.elpais.com/cincodias/2020/08/06/mercados/1596729079_487354.html

[52] https://parabrisas.perfil.com/noticias/novedades/asi-sera-la-fabrica-de-tesla-en-alemania-elon-musk-giga-berlin.phtml

[53] https://ecoinventos.com/teslacities/

[54] Ver https://eleconomista.com.ar/2021-01-por-primera-vez-trabajadores-de-google-arman-un-sindicato/ y https://www.elfinanciero.com.mx/bloomberg-businessweek/hola-amazon-aqui-esta-el-sindicato-de-trabajadores-que-nunca-pediste

[55] https://www.nytimes.com/es/2021/01/18/espanol/twitter-bloqueo-censura-trump.html y https://www.infobae.com/america/eeuu/2021/01/06/twitter-y-facebook-removieron-las-ultimas-publicaciones-de-donald-trump-sobre-los-disturbios-en-el-capitolio/

[56] Elon Musk: the way of the future, en: https://www.youtube.com/watch?v=B1OPxitgvmw