El actual Comandante en Jefe del Ejército, Ricardo Martínez Menanteau, publicó en la edición del Mercurio del día miércoles 04/11 una carta por la conmemoración de 50 años del asesinato de René Schneider, entonces Comandante en Jefe del Ejército en 1970. La carta es casi una pieza literaria. Como es tradicional en el lenguaje de los militares, los términos son siempre vagos y hay que buscar, por debajo de las sutilezas semánticas, el verdadero contenido.

Por MIT-Chile

Lo que hace el actual Comandante en Jefe es intentar sacar “lecciones” sobre el asesinato del general Schneider para comprender el momento actual. Y le da un recado a los chilenos y chilenas. Veamos entonces qué está diciendo el General.

En primer lugar, dice que el asesinato del General Schneider fue “producto de un cobarde y repudiable atentado con fines políticos, que buscaba suspender el proceso constitucional de elecciones presidenciales.” Después sigue: “[…] el general Schneider no debe ser utilizado para determinados fines políticos, le pertenece a Chile y su Ejército. Su conducta ante la agresión fue de irrestricto apego a sus principios y valores, no claudicando ante violentistas que trataban de imponer sus términos en la vida nacional.”

Lo que no dice el general Ricardo Martínez es que Schneider fue asesinado por grupos de extrema derecha, financiados por Estados Unidos y con estrecha relación con los empresarios y oficiales de las Fuerzas Armadas. No dice Ricardo Martínez que Schneider fue asesinado porque era un obstáculo para los intentos golpistas de esos sectores contra de la elección de Salvador Allende.

Sigue Martínez: “[el general Schneider] expresó con claridad la posición que históricamente ha tenido la institución, de un invariable apego a la Constitución y a las leyes ante los distintos escenarios que en esa época se presentaban”. Lo que no dice Ricardo Martínez es que el mismo Ejército, junto a la Armada y la Aviación, fueron los responsables de romper completamente esa misma legalidad que defendía Schneider, para derrumbar el gobierno de Allende y masacrar a los trabajadores/as, jóvenes y campesinos que exigían profundos cambios en el país.

Pero el General Ricardo Martínez no se queda ahí. Hace una comparación entre la posición de Schneider de apego a la legalidad con la posición en contra de los “violentistas” de hoy en día. Todos sabemos quiénes son los “violentistas” de hoy, el General no necesita explicarnos. Está hablando de los miles de jóvenes que se están defendiendo de la policía y los militares en las poblaciones, cerros y plazas de todo el país y exigiendo profundos cambios sociales. Esos “violentistas”, señor General, son apoyados por nuestro pueblo, porque son nuestros hijos, que están dando sus ojos para cambiar este país. La mayoría del pueblo los apoya y les repudia a ustedes.

El desprecio y el odio que siente el pueblo hacia el Ejército no es por culpa de los “violentistas” ni por ideas foráneas. Es a causa del comportamiento de la institución, responsabilidad de la alta oficialidad, la que amparándose en su espíritu de “servicio a la Patria” desfalca al Estado del país que dice defender (caso Milicogate, entre otros), mantiene un pacto de silencio en torno a los genocidas de la dictadura cívico militar sin revelar hasta hoy toda la información sobre desapariciones, financia con dineros públicos los privilegios de los reos de Punta Peuco y goza de pensiones millonarias. A pesar de la evidencia histórica (decenas de matanzas contra el pueblo chileno y mapuche, desde el siglo XIX como la “pacificación” de la Araucanía, Santa María de Iquique, etc), el Ejército insiste en sostener que está para defender a la Patria. Esa Patria defendida por ustedes, señor General, es la Patria de las 3 comunas y excluye a los pobres, trabajadores/as y pueblos originarios.

Así, con términos abstractos y una profunda hipocresía, Ricardo Martínez reivindica la memoria del General Schneider para defender exactamente el contrario de lo que defendió ese General en su momento, lo que le costó la vida.

Pero el actual Comandante en Jefe del Ejército va incluso más allá. Aprovecha de lanzar una amenaza a los millones que estamos en las calles luchando por cambios:

“Al cumplirse 50 años de su asesinato, quiero transmitir 
a mis compatriotas un mensaje de esperanza en donde se
procure asimilar las lecciones de la historia, teniendo
siempre presente que el Ejército de Chile, conforme 
mandato constitucional, está y estará disponible para 
contribuir a la construcción de un mejor futuro para 
nuestro país.
No hagamos que lo ocurrido hace medio siglo sea una
enseñanza no aprendida; es así que no podemos ni debemos
olvidar que siempre hay que cautelar y cuidar el juicio 
histórico, por sobre el juicio temporal de los tiempos que 
vivimos, única manera de ser coherentes con nuestra patria,
en especial aquellos que pertenecemos a una institución como
lo es el Ejército de Chile, que nació con la República y se 
debe a ella por siempre.”

Al leer tan enigmática carta nos preguntamos: ¿a qué se refiere el General cuando habla de aprender con las enseñanzas históricas? ¿Se está refiriendo al hecho de que el Ejército podrá ser llamado nuevamente a “defender la Constitución, las leyes y la República”, como hizo el 11 de septiembre de 1973?

Desde el Movimiento Internacional de los Trabajadores repudiamos completamente las amenazas veladas del actual Comandante en Jefe del Ejército. Les decimos a ustedes, que la historia enseña y que el pueblo ya aprendió a no confiar ni un milímetro en sus frases grandilocuentes y su “defensa” del Estado de derecho. Sabemos que la oficialidad de las Fuerzas Armadas siempre estuvo y seguirá estando bajo control del gran empresariado y de los Estados Unidos, que les ordenará nuevamente masacrar al pueblo si ven sus privilegios amenazados. Esta vez no pasará lo mismo. El tiempo les mostrará el lugar de ustedes, el tacho de basura de la historia, señor General.