En el marco de la conmemoración del 25 de noviembre, Día contra la no violencia hacia la mujer, es esencial profundizar la lucha contra los alarmantes índices de violencia en El Salvador.

Por PCT – El Salvador

¿Cómo cubre los gastos familiares una mujer que fue despedida? ¿Cuáles son las medidas de emergencia ante los más de 464 casos de mujeres desaparecidas en el país?

Son 97 femicidios los que se registran este año, según datos de la Unidad de Acceso a la Información Pública de la Policía Nacional Civil.

Por desgracia, nuestro país es aún considerado por Amnistía Internacional como uno de los más peligrosos en el mundo para las mujeres y esto es debido a los índices de violencia que aumentan con cada año.

EL GOBIERNO ES CÓMPLICE

Más de dos años de gobierno de Nayib Bukele – GANA, han demostrado, como  anteriores administraciones, que la violencia hacia la mujer no es ni será un tema de prioridad. Muestra de esto es el nefasto papel que juega el Ministro de Trabajo, Rolando Castro, ante los casos de mujeres despedidas injustamente y sin el debido proceso, que siguen sin una respuesta como es el caso de las ex trabajadoras de Industrias Florenzi o en el sector público donde el Instituto Salvadoreño para El Desarrollo de la Mujer (ISDEMU) ha dejado sin trabajo a seis mujeres.

13 millones de mujeres cayeron en desempleo durante el 2020 y a día de hoy, siguen en igual condición, según un informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), y no existen medidas que pretendan cambiar esa situación.

El silencio de este gobierno ante todas las demandas y denuncias hechas por mujeres sólo lo hace un violador de derechos, que le niega la justicia a las mujeres y privilegia a la gran empresa privada.

El sistema capitalista se basa en la explotación donde, en época de crisis económica, son las mujeres trabajadoras las primeras y en mayoría en ser despedidas.

Aunque las leyes y medidas inmediatas son esenciales, la transformación del sistema económico actual es vital para la emancipación no sólo de la mujer sino también de toda la clase trabajadora oprimida.

Es urgente que las organizaciones sociales, sindicales, estudiantiles y populares nos organicemos para exigir al gobierno una declaratoria de emergencia nacional para que se destinen los recursos básicos a combatir la violencia, donde los programas de atención psicológica, los espacios de refugio para mujeres víctimas de violencia sean garantizados.

La exigencia de jardines infantiles en los centros de trabajo, el establecimiento y respeto a los 6 meses de licencia de maternidad pagados, el aumento al salario mínimo acorde al costo de la vida, campañas contra el acoso laboral y sexual es un trabajo y una lucha en conjunto con nuestro compañero de clase. Pero también debemos exigir la generación de empleos dignos así como que se proporcionen tierras a las mujeres campesinas. El acceso a una educación sexual y reproductiva que nos guie en el pleno respeto al cuerpo de la mujer debería ser también una bandera de lucha.

Ante la precariedad en las condiciones de vida materiales, el desempleo, el aumento de desaparecidas y femicidios nos urge a unificar las luchas con base en la independencia de clase, donde ningún partido del régimen burgués participe, porque esta lucha es nuestra, es de la clase explotada.

Que la millonaria propaganda no te haga indiferente a las injusticias que siguen realizándose en el país; se mantiene la consigna de crear una alternativa política de la clase trabajadora que luche contra todo tipo de opresión y explotación.

Este 25N la Plataforma de la Clase Trabajadora se une al grito de todas las mujeres en El Salvador y en el mundo:

¡CONTRA LA VIOLENCIA MACHISTA Y LA EXPLOTACIÓN CAPITALISTA!

¡PLAN DE EMPLEO PARA MUJERES DIGNO Y SALARIO JUSTO!

¡NUESTRA VIDAS IMPORTAN, JUSTICIA PARA LAS DESAPARECIDAS!

¡NI UNA MENOS, VIVAS NOS QUEREMOS!