“El tradicional sistema bipartidista de los Estados Unidos sirvió muy bien en los períodos de normalidad. Las clases dirigentes no podrían pedir algo mejor […]. Pero, el agravamiento de la crisis que podemos observar a nuestro frente puede sacudir toda la situación política norteamericana.” (James P. Cannon).

Por: Daniel Solon

Por los noticieros y por las redes acompañamos las previas presidenciales de la campaña electoral en los Estados Unidos. Y, como estamos acostumbrados, apenas dos partidos tienen visibilidad en los medios, que trata el tema como un verdadero espectáculo. No obstante, hay una pequeña novedad en el aire. El aumento de la popularidad de quien es el preferido de la extrema derecha norteamericana, el mega empresario Donald Trump (Partido Republicano) y, entre los Demócratas, la fuerte campaña de Bernie Sanders (que se autodenomina “socialista”, incluso sin presentar un perfil claramente anticapitalista), acaban tornando el proceso electoral en los Estados Unidos más peculiar y atractivo. No es poco el entusiasmo de gran parte de la izquierda mundial por los últimos acontecimientos del todopoderoso terreno electoral estadounidense.

En realidad, aún ni sabemos con certeza si Trump y/o Sanders serán asimismo los representantes de los mayores partidos capitalistas de los Estados Unidos en la corrida presidencial propiamente dicha. Dentro de la “normalidad” de lo que es observar la recurrente falsa polarización, Republicanos vs. Demócratas, todavía suena bastante distante cualquier perspectiva para una campaña presidencial con la presencia de un partido revolucionario que presente un programa nítidamente clasista y socialista al conjunto de la clase trabajadora y de la juventud norteamericanas. Esa alternativa electoral realmente no existe en los Estados Unidos hoy. Pero fue en aquel mismo país, en los años de 1940, que los principales pioneros de la militancia de izquierda de la tradición trotskista tuvieron sus primeras experiencias políticas, osadas e innovadoras, en el terreno electoral. Las campañas trotskistas en las elecciones presidenciales de 1948, 1952 y 1956 en los Estados Unidos son una verdadera inspiración. Si no, veamos.

El SWP de entonces, el Socialist Workers Party o Partido Socialista de los Trabajadores, fue la organización revolucionaria de cariz trotskista que hizo las primeras experiencias electorales de esta corriente mundial en los Estados Unidos. El SWP fue la mayor y más fuerte sección de la Cuarta Internacional en los años ’40, y tuvo [en los años ’30] el acompañamiento cuidadoso y atento de León Trotsky, antes incluso de que este partido se legalizara. La Cuarta Internacional era la alternativa política de dirección mundial creada por Trotsky, junto con otros revolucionarios de diversos países, en contraposición a la Tercera Internacional, políticamente degenerada por la burocratización estalinista. Oficializado en 1938, y fuertemente enraizado en los grupos obreros de los EEUU, el SWP pasó a disputar la campaña electoral en los EEUU solo 10 años después.

Cupo a Farrell Dobbs, uno de los líderes de la poderosa huelga de camioneros de Minneapolis, la tarea de ser el primer candidato a presidente de los Estados Unidos por una corriente trotskista, en 1948. La victoriosa huelga de 1934, que sacudió el país, dio gran visibilidad a los trotskistas norteamericanos que durante años sufrieron el aislamiento, y la política de calumnia de los estalinistas del Partido Comunista (PCUS), organización de donde saldrían los principales cuadros para la futura construcción de la Cuarta, como resaltaba J. P. Cannon, el más importante dirigente trotskista en los Estados Unidos:

Una cosa importante para recordar es que nuestro moderno movimiento trotskista se originó en el Partido Comunista y no en otro lugar. A pesar de los aspectos negativos del Partido en estos años, a pesar de sus debilidades, su crudeza, sus enfermedades infantiles; sus errores; cualquier cosa que se diga retrospectivamente sobre las luchas fraccionales y su eventual degeneración; cualquier cosa que se diga sobre la degeneración del PC en este país –se debe antes reconocer que del Partido Comunista surgieron las fuerzas para la regeneración del movimiento revolucionario. Que del PC en los Estados Unidos surgió el núcleo de la Cuarta Internacional en este país.[1]

La vice de Farrell Dobbs fue Grace Carlson. Ella se desplazó del medio académico para la militancia en el SWP junto a los movimientos reivindicatorios de los negros y de los inmigrantes. El histórico de los candidatos reforzaba el carácter subversivo y antisistema de la campaña del SWP. Además de ser reconocidos luchadores, Farrell Dobbs y Grace Carlson, el 31 de diciembre de 1943 comenzaron a cumplir pena de un año y cuatro meses de prisión, junto con 16 camaradas del SWP, incluso el dirigente J. Cannon, y líderes sindicales del Sindicato de los Camioneros de Minneapolis. ¿El crimen de los 18? Ellos hicieron campaña activa contra la participación de los Estados Unidos en la Segunda Gran Guerra.

Tal postura fue encuadrada como conspiración contra el gobierno, de acuerdo con el “Smith Act”, ley bastante utilizada para reprimir e intentar intimidar activistas de izquierda. En la denuncia al conflicto mundial, el SWP afirmaba que aquella era una guerra imperialista “por ganancias” y no por “libertad”, “democracia” y/o “contra el fascismo”, como afirmaba el gobierno.

Figura 1. Tapa que contiene los discursos de los candidatos del SWP a la presidencia de los Estados Unidos en 1948.
Figura 1. Tapa que contiene los discursos de los candidatos del SWP a la presidencia de los Estados Unidos en 1948.

En las siguientes campañas electorales (1952, 1956 y 1960), Farrell tuvo como vice a la activista Myra Tanner Weiss, también ligada a las luchas de la clase trabajadora norteamericana y en defensa de los inmigrantes (mexicanos, japoneses, etc.) contra el racismo y contra el antisemitismo.

Pero, ¿cómo de presentaba el SWP en las elecciones burguesas, en el mayor y más fuerte país capitalista del mundo? Los discursos[2] (Figura 1) de la campaña de 1948 vehiculados en red nacional de radio, el más fuerte medio de comunicación de masas hasta entonces, mostraban un SWP atento a las principales cuestiones internacionales y nacionales. Eran programas de radio contundentes en la denuncia del imperialismo norteamericano, en la crítica de la burocracia estalinista en la URSS, y en defensa de un programa de gobierno socialista, para la atención de las reivindicaciones de la clase trabajadora.

El énfasis dado a la lucha del pueblo negro –extremadamente humillado en aquel momento, tenidos como “ciudadanos de segunda clase”– mostraba que el debate del SWP con Trotsky respecto del tema había surtido efecto. Candidaturas negras al Congreso, como la de William E. Bohannan, buscaban dialogar directamente con el sector étnico más explotado de la clase trabajadora, a través de cartillas como “Una Carta a los Negros Norteamericanos”[3] (Figura 2), trayendo al centro del debate la cuestión de clase y la necesidad de luchar unificadamente contra la opresión y por el socialismo. Bohannan era miembro de la NAACP, “National Association for Advacing of Colored People”, importante organización de la lucha por los derechos civiles y contra la segregación racial. Él alertaba que derechos no se conceden, sino se conquistan. El manifiesto también combatía las presiones por el llamado “voto útil”.

Hay aquellos que dirán a usted que votar al Partido Socialista de los Trabajadores es desperdiciar su voto porque el SWP no tiene posibilidades de vencer en 1948. Este argumento es falso desde la raíz. La forma de desperdiciar su voto es darlo a un candidato que es abiertamente o secretamente un amigo del sistema Jim Crow, quiera que él gane o no. La forma de usar su voto más efectivamente en lanzarlo para el candidato que representa el programa que usted quiere ver puesto en acción, quiera él venza esta vez o no[4].

Figura 2 – A letter to American Negroes, p.14.
Figura 2 – A letter to American Negroes, p.14.

Resáltese que además del documento citado en años anteriores el SWP publicó otros materiales especialmente volcados a la lucha contra la opresión al pueblo negro. Publicaciones como “A Pratical Program To Kill Jim Crow”[5] (Figuras 3 y 4), de Charles Jackson, y “Vigilante Terror in Fontana”[6] (Figura 5), firmado por Myra Weiss, hacían parte del arsenal del SWP para denunciar el racismo del Estado contra el pueblo negro y la violencia racista cometida cotidianamente en el país, además de atraer trabajadores negros y negras para la autoorganización dentro del partido revolucionario.

El periódico estadounidense The Militant (Figura 6), periódico semanal del SWP, era la principal arma política del partido revolucionario y fortalecía la actuación de los trotskistas en momentos de disputa electoral. Lejos de ser un tema abordado apenas en el calendario electoral, la cuestión negra tenía espacio fijo en las ediciones del The Militant. La columna “The Negro Struggle” abordaba la opresión racista en diferentes aspectos (salarios, preconcepto, persecución policial, la legislación segregacionista “Jim Crow” que separaba lugares para blancos y “personas de color”) y la necesidad de unificar a trabajadores negros y blancos en acciones de masas contra la creciente violencia racista y la necesidad del socialismo.

Figura 3. Tapa de la cartilla del SWP llamando a la lucha unitaria de los trabajadores contra la opresión racista y contra el capitalismo.
Figura 3. Tapa de la cartilla del SWP llamando a la lucha unitaria de los trabajadores contra la opresión racista y contra el capitalismo.

Figura 4 – Al final de la pág.13 se lee: “Comprendiendo apenas una pequeña minoría de las personas, los gobernantes capitalistas, a fin de salvar sus propias pieles, quieren mantener a los trabajadores constantemente luchando unos contra otros”, decía la publicación del SWP[7]. Nótese, en la ilustración, al capitalista insatisfecho con la unidad de los trabajadores blancos y negros.
Figura 4 – Al final de la pág.13 se lee: “Comprendiendo apenas una pequeña minoría de las personas, los gobernantes capitalistas, a fin de salvar sus propias pieles, quieren mantener a los trabajadores constantemente luchando unos contra otros”, decía la publicación del SWP[7]. Nótese, en la ilustración, al capitalista insatisfecho con la unidad de los trabajadores blancos y negros.
Junto con la defensa de los derechos civiles, uno de los temas bastante tocados durante la campaña de 1952 era la denuncia del proceso de instalación de un Estado Policial en los Estados Unidos, con diversos ataques a las libertades democráticas en la época de la “Caza de Brujas” y contra la guerra. Había un gran temor sobre nuevo conflicto mundial, esta vez involucrando a China y la URSS.

Es obvio que los trotskistas del SWP sufrieron consecuencias diversas debido a su actuación prioritaria de agitación y propaganda junto al sector obrero y las luchas en curso y no solo en las elecciones, cuestión meramente táctica para el trotskismo mundial: despidos, investigaciones policiales, tentativas de intimidación, represión policial, prisiones, todo eso en la “mayor democracia del mundo”. Las bajas ocurrían entre las principales figuras públicas del partido, lo que reforzaba la política del SWP de continuar denunciando las restricciones democráticas crecientes en el país. Grace Carlson, por ejemplo, que fue candidata a vicepresidente del SWP en 1948 –y que ya había aceptado nuevamente la tarea para la campaña de 1952– rompió con el partido poco antes de la oficialización de la lista alegando conflictos ideológicos de la organización trotskista y de la Iglesia católica.

Figura 5 – Publicación del SWP denuncia asesinato de familia, víctima de grupo racista, en 1946.
Figura 5 – Publicación del SWP denuncia asesinato de familia, víctima de grupo racista, en 1946.
Figura 6 – Tapa: plataforma electoral del SWP en 1952; unidad de los trabajadores contra el racismo, balance de huelga obrera; crítica a los candidatos burgueses; crítica al estalinismo.
Figura 6 – Tapa: plataforma electoral del SWP en 1952; unidad de los trabajadores contra el racismo, balance de huelga obrera; crítica a los candidatos burgueses; crítica al estalinismo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La decisión de Grace Carlson parecer haber tomado de sorpresa a los militantes, incluyendo los principales dirigentes. James P. Cannon, en la época Secretario General del SWP, utilizó espacio en The Militant para escribir sobre “Cómo ganamos a Grace Carlson y cómo la perdimos”. El artículo dejaba explícito que problemas materiales tuvieron gran peso, además de la cuestión religiosa personal de Grace. Luego de 16 años de militancia intensa y honesta que la hicieron salir de un cuadro financiero confortable hacia una situación de dificultades en conseguir empleo, Grace Carlson cedía a las persecuciones macartistas:

Grace Carlson es una víctima, en general, de la atmósfera reaccionaria, y en particular, de la caza de brujas. La súbita acción de ella en salir del numéricamente pequeño y perseguido Socialist Workers Party para el santuario en la rica y poderosa Iglesia católica es apenas el efecto final de muchos sucesivos golpes de persecución, empobrecimiento y discriminación que le fueron infligidos durante el largo tiempo que ella luchó al lado de los pobres por el gran ideal del socialismo.[8]

Era exactamente este el escenario nada democrático que el SWP atravesó en las elecciones presidenciales entre 1948 y 1956: un período marcado por legislaciones reaccionarias que ya había llevado a varios militantes a los presidios por hacer oposición a la política belicista del gobierno norteamericano (“Smith Act”), por la “Caza de Brujas” que puso a Grace Carlson y tantos otros en la lista del macartismo, y por la violencia creciente de grupos fascistas como el Ku Klux Klan contra negros e inmigrantes. Pero para el resto del mundo, el imperialismo hegemónico vendía la imagen de un paraíso democrático, del American Way of Life, mientas se estimulaba el nacionalismo exacerbado en los asuntos domésticos.

Un programa electoral socialista en el corazón del imperio

La tapa del manifiesto electoral del SWP de 1956[9] (Figura 7) traía a un trabajador “barriendo” a los candidatos patronales del Partido Republicano y del Partido Demócrata, imagen publicitaria bastante conocida en la Rusia soviética. El primer punto destacado en el manifiesto evidenciaba el carácter internacionalista del SWP. La plataforma electoral del partido defendía el reconocimiento del gobierno revolucionario de China (algo que también había sido defendido en la campaña de 1952). Abogaba por el retiro inmediato de todas las tropas norteamericanas de cualquier país o territorio; la defensa y apoyo a la lucha de los trabajadores de otros países por la caída revolucionaria de la burguesía y la creación de gobiernos de la clase trabajadora, con la implantación de economías planificadas. También hacía parte del manifiesto electoral de 1956 el apoyo a una esperada lucha del pueblo soviético por una revolución política para barrer al estalinismo, en defensa de la democracia obrera, y la denuncia contra el Kremlin por dar continuidad a la política de Stalin de “coexistencia pacífica” con los distintos imperialismos, que lanzaba a los partidos comunistas de varios países en alianzas con los capitalistas.

Orientado por el Programa de Transición[10], el SWP usaba el espacio electoral para defender la estatización de los bancos y las grandes empresas. Defendía el acceso de la juventud a la universidad y la reducción de la jornada de trabajo a 3 horas semanales sin reducción de salario. Aún dentro de la plataforma electoral, el SWP enfatizaba la necesidad de garantizar aumento sustantivo de los salarios, amplia libertad de sindicalización, derecho a la previsión social y ampliación de derechos a las mujeres con guarderías públicas como parte de las políticas para liberarlas; salario igual para trabajo igual entre hombres y mujeres. El fin de cualquier segregación racial, políticas de apoyo crediticio a los pequeños agricultores, y un gobierno de trabajadores del campo y de la ciudad componían sus banderas.

Tal programa pudo ser defendido –de la forma que lo fue– debido a la resolución del SWP de no ceder a la presión de frentes electorales con otras organizaciones de la izquierda norteamericana en la época, como el Workers Party. Había muchos desacuerdos importantes con las demás corrientes, principalmente en nivel internacional. En lo que se refiere al calendario electoral, la candidatura propia era la mejor táctica según el SWP, en aquel momento histórico y político particular, para construir y organizar el partido entre la mayoría de la población.

Figura 7 - Tapa del Manifiesto de 1956.
Figura 7 – Tapa del Manifiesto de 1956.

Para buscar la participación de los trabajadores y la juventud en la campaña electoral, el SWP recolectaba firmas de simpatizantes. El manifiesto de 1956 explicaba que, al contrario de los partidos de los capitalistas, con campañas multimillonarias financiadas por grandes grupos empresariales como Morgan, Rockefeller y Dupont, el SWP hacía la campaña con donaciones voluntarias de los trabajadores, con pocos dólares, sin ningún apoyo de empresas. La ficha de apoyo a la campaña electoral presentaba formas de contribución voluntaria con la campaña (donación, participación en actividades, recibo de material explicativo de las propuestas) y un llamado a la construcción del partido (Figura 8).

Figura 8 - Formas de participación en la campaña electoral del SWP.
Figura 8 – Formas de participación en la campaña electoral del SWP.

Las campañas de los candidatos del SWP de 1948 y 1956 estaban al servicio de las luchas de la clase trabajadora y sectores oprimidos, levantando firme la bandera del socialismo y de la revolución mundial. Sin duda, fueron importantísimas experiencias electorales protagonizadas por el SWP en aquella hora histórica, aunque el pequeño número de votos denotase la poca audiencia de masas para el programa presentado por el partido. En 1948, se obtuvieron 13.614 votos. En 1952, 10.312 votos. En la campaña de 1956, 7.797 votos.

Ya en 1960 fueron 60.166 votos. El partido había sobrevivido al macartismo, movimiento este cada vez más debilitado, y las luchas sociales del movimiento negro se intensificaban. El SWP estaba cada vez más oxigenado, con el aumento de la militancia política y gran agitación entre la juventud. La revolución cubana de 1959 estaba en el centro de los debates en todo el mundo. En las páginas de The Militant se leía el desafío hecho por Dobbs para un debate público con el candidato J. F. Kennedy sobre el gobierno de Cuba, isla considerada por el demócrata como un satélite de la URSS. Los tiempos eran otros. Y el régimen político de Fidel Castro pasó a ser un elemento importante en las crisis que alcanzarían al SWP y a la joven Cuarta Internacional. Pero eso ya es asunto para otra ocasión.

Traducción: Natalia Estrada

Artículo publicado originalmente en: blogconvergencia.org “História & Sociedade”, 28 de abril de 2016.-

Notas:

[1] Cannon, J.P.  La historia del trotskismo norteamericano. 1942. Disponible en https://www.marxists.org/espanol/cannon/1942/histrot/1.htm Último acceso el 29 de abril de 2016.

[2] The Voice of socialism: Radio speeches by the Socialist Workers Party candidates in the 1948 election. Piooner Publishers. Disponible en http://ucf.digital.flvc.org/islandora/object/ucf%3A4935 . Último acceso el 7 de febrero de 2016.

[3] BOHANNAN, W. E. A letter to American Negroes. New York, N.Y: Pioneer Publishers, 1948. Disponible en https://www.marxists.org/history/etol/document/swp-us/pamphlets/1948-letter-to-american-negroes.pdf Acceso el 8 de febrero de 2016.

[4] Ídem, p. 14 y 15, traducción nuestra.

[5] JACKSON, C. A pratical program to kill Jim Crow. New York, N.Y: Pioneer Publishers, 1945. Disponível em http://purl.flvc.org/FCLA/DT/2072202 Acceso el 8 de febrero de 2016.

[6] WEISS, Myra Tanner (org). Vigilante Terror in Fontana. Los Angeles. Pioneer Publishers, 1946. Sobre el asesinato de cuatro personas de una familia negra, en incendio provocado por grupo fascista tal cual el Ku Klux Klan, en 1946. Disponible en https://www.marxists.org/history/etol/document/swp-us/pamphlets/1946-vigilante-terror-in-fontana.pdf . Último acceso el 8 de febrero de 2016.

[7] JACKSON, op. cit, p.13.  Acceso el 8 de febrero de 2016.

[8] CANNON, J.P . How we won Grace Carlson and how we lost her. In: The Militant, Vol. 16, n° 27, p.4, 07/07/1952, New York, N.Y. Disponible en https://www.marxists.org/history/etol/newspape/themilitant/1952/v16n27-jul-07-1952-mil.pdf . Último acceso el 9 de febrero de 2016.

[9] PARTY, S. W. Vote for socialism in 1956. Disponible en http://ucf.digital.flvc.org/islandora/object/ucf%3A4934. Último acceso el 7 de febrero de 2016.

[10] TROTSKY, Leon. O programa de transição para a revolução socialista. São Paulo: Editora Sundermann, 2008.