El Chavismo y su Tendencia a Militarizar El régimen chavista, desde sus inicios, ha venido construyendo una base de apoyo sobre el sector castrense, recordemos que uno de los primeros programas implementados por el desaparecido presidente Chávez, allá por 1999, fue el llamado Plan Bolívar 2000; un programa de trabajo conjunto entre civiles y militares que tenía como objetivo “lavar la cara” y reconstruir el prestigio del Ejército, que se encontraba por el suelo a partir de su naturaleza altamente represiva, de las conocidas masacres de Cantaura, Yumare y el Amparo, y sobre todo después de la matanza perpetrada contra las masas en febrero de 1989, donde la represión militar dejó un saldo de más de tres mil personas asesinadas.
A posteriori, obligado por las circunstancias y como parte de las características del régimen que encabezaba, el gobierno de Chávez, incorporó a su base de apoyo la movilización popular e incluso a sectores de la burocracia sindical. Pero la tendencia marcada era la de cada vez incorporar y hacer lo más presente posible al elemento militar en todos los aspectos de la vida social, económica y política del país.

Por eso, no es casualidad ver permanentemente a jefes militares ocupar cargos ministeriales o de dirección en empresas estatales y organismos públicos e incluso en cargos de elección popular. Esa tendencia se ha acentuado, en detrimento de la presencia de elemento popular y sindical en el gobierno. Como no son causalidad tampoco el alto gasto militar, los incrementos salariales a los militares, las concesiones gubernamentales a este sector su participación en grandes negocios con la venia del gobierno.

Y es que la no resolución de las necesidades de la población, los bajos salarios, y toda la situación económica y social, todo esto motivado al carácter burgués del gobierno de Chávez y ahora el de Maduro, con su necesidad de explotar y garantizar las ganancias de los empresarios, debilitan aún más la relación del gobierno con las masas y los trabajadores, y lo llevan a echar mano de la fuerza represiva del Ejercito, contra los trabajadores y el pueblo que se movilizan en defensa de sus reivindicaciones y conquistas. Esto es lo que explica todo lo anterior.

Maduro Continúa la Ofensiva.
En los últimos meses, obedeciendo al carácter de clase de su gobierno, Maduro, ha avanzado en esta ofensiva militarizadora que ya venía desde los tiempos de Chávez. Ha militarizando la industria eléctrica, argumentado derrotar un supuesto sabotaje, que a su juicio estaria siendo causado por los trabajadores de ese sector. Esta es la respuesta del gobierno a la consabida crisis eléctrica. Acaba de militarizar Ferrominera por el conflicto con sus trabajadores.

Pero la cuestión no se reduce a esto, también ha habido intentos de militarizar otras empresas básicas, y ha colocado renombrados cuadros militares en su dirección, el IVSS es dirigido por un militar, lo mismo ocurre con el Banco de Venezuela y la Superintendencia de bancos, así como con un gran número de gobernaciones, también se le ha otorgado a los militares la administración y dirección de una empresa de “fabricación” de armas. Esto por mencionar los casos más conocidos.

Pero lo más preocupante del asunto es la permanente y represiva presencia de más de 3.000 efectivos militares en la calle, en el marco
del llamado “Plan Patria Segura”, alegando estar dando una batalla contra la inseguridad y la delincuencia. Este argumento, y concretamente la medida son usados para ganar la simpatía de algunos sectores de la población, principalmente de la burguesía y la pequeña burguesía, que reivindican la represión y que quieren que se les garantice su propiedad.

Una Medida Contra los Trabajadores y los Sectores Populares.
Alguna gente de los sectores populares de cierta manera reivindica el despliegue, preocupados por los altos niveles de inseguridad. Pero debemos ayudar a aclarar las confusiones de estos compañeros. En primer lugar esos métodos nunca han sido efectivos para resolver los problemas de inseguridad y delincuencia, todo lo contrario encierran un grave peligro debido al carácter altamente represivo de las Fuerzas Armadas, militares y también civiles, a la arbitrariedad de sus métodos y actuaciones y a la impunidad que encubre sus acciones. Recordemos la experiencia mexicana, de hace poco tiempo atrás donde el ejército en la calle, valiéndose del mismo argumento, dejó un saldo de 60.000 mil muertos, en un brevísimo corto de tiempo, la mayoría de ellos personas inocentes, sin que por eso desapareciera el problema de la delincuencia.

En segundo lugar, pero no por eso menos importante, el Ejército en la calle, será usado para reprimir con desmedida fuerza las movilizaciones obreras y populares, cuando estos salgan a defenderse de los ajustes y medidas antiobreras que el gobierno de Maduro viene aplicando e incrementara contra los trabajadores y el pueblo, contra sus conquistas y reivindicaciones. Por eso, debemos estar en guardia para defender los derechos democráticos de los trabajadores y el pueblo, que están en peligro de ser pisoteados nuevamente.