Alberto, un trabajador joven con dos hijos pequeños, está muy indignado. Exclama  ¡esto es criminal! Y no es para menos, ante la escacés de alimentos básicos, la falta de leche para los pequeños, la “nutrichicha” que se conseguía en el mercado- un compuesto de leche y nutrientes-  producida en Venezuela, ahora está a un precio inalcanzable. No es mentira que estamos pasando hambre, los adultos ya nos estamos acostumbrando a tener solo dos comidas al día, pero los niños, insiste, ¡esto es criminal!

Por Rosa Cecilia Lemus.

Prosigue, hace cuentas y definitivamente los llamados “Precios justos de Maduro”, no existen. Entre la especulación y  la inflación que se calcula en más del 700% para 2016, los devaluados bolívares no alcanzan para nada. Además, dice Albert, nuestro sindicato pactó un aumento salarial del 20% y el gobierno decretó un aumento del 50% para todos los trabajadores, es decir que tendríamos derecho a un aumento del 70%, y la patronal nos sale con el cuento que el aumento será solo del 50%, nos quieren tumbar el 20% acordado por contrato colectivo.

Así como Alberto, son cientos de miles los que están indignados. Las enormes colas que tienen que hacer para conseguir una bolsa de azúcar  o de harina o el pan, y no en el mismo lugar. En un extremo de la ciudad se consigue azúcar, en el otro la harina. Colas gigantescas para un solo producto, y eso si se tiene suerte, porque cuando llega tu turno puede ser que ya el producto se agotó y vuelve otra vez el círculo infernal. Las medicinas también escasean y ni se diga los productos de limpieza. Un suero fisiológico, tan necesario para las enfermedades infantiles, puede llegar a costar hasta 6000 bolívares, una bolsa de leche más de 5000, frente a un salario mínimo estipulado en 22.000 bolos (bolívares). Para el mes de junio la canasta familiar básica se calculaba en 365.101 bolívares. Es decir, que una familia de cinco miembros necesitaría 16 salarios mínimos para poder sobrevivir. La indignación de la población,  sobre todo de los trabajadores y los más pobres, es apenas lógica. El salario mínimo no alcanza ni siquiera para adquirir una bolsa de leche diaria. Pero todavía existen algunos paliativos. El bono alimentario que es una especie de bonificación, eleva un poco los ingresos reales ya que en algunos casos los duplica o triplica pero a costa de mantener el salario por abajo, porque este bono no es factor salarial. En relación a los alimentos, el transporte por ejemplo es muy barato. Es común ver a la gente cargando montones de billetes en un morral, porque la verdad no vale nada. Algunos dicen que si las cosas siguen así tendrán que llevar los devaluados billetes en carretilla.

La bronca contra el gobierno de Maduro crece

En las calles, en las colas, en las reuniones familiares y sociales, en los barrios, en las fábricas, no se habla de otra cosa. La gente se siente humillada, dicen que nunca vivieron una situación tan deplorable como la actual. Quieren que Maduro se vaya. Los discursos de “defensa de la revolución chavista”  son cada vez menos creíbles y también lo son los de la “conspiración” y los  de “intentos de golpe”. Por ejemplo los días previos a la toma de Caracas convocada por la MUD (Mesa de Unidad Democrática), que agrupa a los sectores de la burguesía tradicional – herederos de los viejos partidos COPEI y AD-,  el gobierno por todos los medios de difusión especialmente por la televisión, denunciaba que el 1 de septiembre la derecha tenía el plan de un golpe contra el gobierno. Detuvieron dirigentes de la MUD, a los que les habían incautado artefactos explosivos y material bélico. Se  creo todo un ambiente de tensión y de miedo frente a posibles acciones violentas, denunciaron que a pocos metros del palacio Miraflores (palacio de gobierno) habían detenido a 500 paramilitares  procedentes de Colombia. El gobierno para responder a la convocatoria de la MUD,  declaró que si la MUD se tomaba Caracas ellos tomarían Venezuela, y llamaron a movilizaciones en varias ciudades importantes con una pobrísima participación. Es decir el gobierno de Maduro para enfrentar la marcha del 1 de septiembre se jugó a dos tácticas: generar un clima de temor y por otro lado, mostrar que aún tiene respaldo de la población. Ninguna de las dos le funcionó la marcha del 1 de septiembre, convocada por la oposición burguesa, logró canalizar la bronca.

¿Las masas van a la derecha?              

Por  el bulevar Sabana Grande hasta la Avenida Miranda, (pleno centro de Caracas) desde muy tempranas horas, de las estaciones de metro comenzó a llegar la gente. Grupos de 30, 50 o más personas salían gritando consignas contra el gobierno e iniciaban su marcha hacia la Av. Miranda. Un río de gente caminaba gritando ¡Ya va a caer, ya va a caer, este gobierno va a caer! Mientras en la tarima instalada en Chacao, los dirigentes de la MUD exigían referéndum revocatorio. Había de todo en la marcha. Un sector de clase media alta, absolutamente clara de que para ellos la salida de Maduro y un gobierno de la MUD, es la solución a la crisis. Que desde siempre odiaron al chavismo y que piensan que su política de subsidios a sectores pobres de la población fue lo que llevo a su querida Venezuela, a la crisis. Pero también había mucha gente de los barrios pobres de Caracas y de otras ciudades que respaldaron al chavismo hasta hace pocos años, pero que decepcionados por la crisis espantosa a la que los ha llevado el chavismo y especialmente el gobierno de Maduro, lo único que tienen claro es que ya no quieren a este gobierno. Que ven en el revocatorio, la posibilidad de que el gobierno se vaya.

La burguesía opositora agrupada en la MUD, esa cuyos delfines hoy son los hijos de la burguesía que hace años explota y oprime a los trabajadores y al pueblo Venezolano, esa de los paquetazos del gobierno de Carlos Andrés Pérez, de Caldera y demás, hoy se recicla y aparece con caras nuevas, como la salvadora frente a una de las más profundas crisis no solo en Venezuela, sino en otros países de América Latina en los que los llamados gobiernos  “alternativos” bien sea de Frente popular como el del PT en Brasil, nacionalistas burgueses como los del chavismo, el de Morales en Bolivia, la Bachelet en Chile, los Kirchner en Argentina, Correa en Ecuador,  apoyados y defendidos por la mayoría de la izquierda latinoamericana, están mostrando su verdadero carácter.  Nunca dejaron de ser gobiernos burgueses al servicio del capitalismo. Están mostrando que el capitalismo no tiene rostro humano, y que sus políticas, de subsidios y algunas concesiones a las masas más empobrecidas, no cambia el carácter burgués de sus estados, ni el carácter capitalista de sus economías. Están demostrando que su nacionalismo recalcitrante, no los protege de las crisis capitalistas globales, y que sus economías nacionales dependientes del imperialismo son alcanzadas por las crisis recesivas.

No son las masas las que van a la derecha. Las masas luchan contra los efectos de las políticas capitalistas devastadoras, se movilizan contra los gobiernos que las aplican y lamentablemente no encuentran a la izquierda de estos gobiernos una dirección fuerte que los conduzca hacia una salida revolucionaria, porque la inmensa mayoría de la “izquierda” capituló y sigue capitulando a estos gobiernos llamados “alternativos”. La izquierda reformista, le ofrece a las masas como alternativa el “mal menor”, enlodó el concepto de revolución, el concepto de socialismo. Ahora para ellos, la revolución se hace con votos y para construir el socialismo no es necesaria una verdadera revolución social, no se necesita cambiar las estructuras de la sociedad ni del estado. Basta “tomarse el poder” por la vía electoral. Esta es la verdadera razón por la que las masas no ven otra alternativa y la burguesía se monta sobre los procesos de la lucha de clases. Por eso estos movimientos están siendo abandonados por las masas de trabajadores y de los sectores  más explotados y oprimidos. Es inadmisible, que hoy producto de sus fracasados proyectos de embellecer el capitalismo, culpen a las masas de que van a la derecha. Esto es lo que está pasando en Venezuela, en Brasil y en otros países de América latina, que cuando los revolucionarios hemos planteado la necesidad de que las masas y dentro de ellas la clase obrera y los trabajadores derroquen a estos gobiernos con su movilización independiente, nos acusan de capitularle a la derecha.

Construir una alternativa contra la MUD y contra el chavismo

La MUD, está secuestrando el legítimo sentimiento de los de abajo contra el gobierno de Maduro. Lo utiliza para presionar al gobierno para que apruebe un referendo revocatorio. Movilizó el 1 de septiembre y llama a otra movilización, esta vez en las principales capitales para el 14 de septiembre. Sabe que la gente que se movilizó el 1 y ante la respuesta de Maduro de aferrarse al poder y seguir dilatando la convocatoria al referendo, se está preguntando  ¿y ahora qué?  Por eso convoca una nueva marcha, pero sabe también del peligro de que la movilización se les salga de control y los rebase. Por eso su política es la de movilizar pero para llevar todo al terreno electoral, controlando (eso se encargaron de aclararlo muy bien en la marcha). Ahora ponen como centro de sus exigencias la liberación de sus presos políticos. A la MUD no le importa el hambre del pueblo, la utiliza para volver a controlar el gobierno y aplicar el plan de ajuste fiscal que el FMI está exigiendo.

Pero está puesta sobre el tapete también la posibilidad de un estallido social, la situación objetiva es cada vez más desesperante y todo indica que el gobierno de Maduro no tiene capacidad para resolver rápidamente los problemas de la falta de alimentos y de la inflación galopante, así como la especulación de la cual se benefician algunos sectores, entre ellos los militares responsables desde el Ministerio de defensa del plan de abastecimiento y control alimentario.

Comienza a surgir desde la izquierda un sector aún pequeño, minoritario, que está planteando un programa de defensa de los trabajadores y los pobres, y que propone una salida de los trabajadores distinta a la MUD y distinta al PSUV. Ella es la plataforma del Pueblo  en lucha y el chavismo crítico. Allí convergen distintos sectores que se proponen una alternativa política frente a los dos sectores burgueses en pugna. Es aún incipiente, pero es la mejor oportunidad para proponer que sean los trabajadores, los explotados y oprimidos, los de abajo, los que siempre han sido víctimas de la explotación capitalista, los que tomen en sus manos  su propio destino. Que sean ellos los que con su movilización independiente se preparen para ofrecer al pueblo venezolano una alternativa revolucionaria. Este agrupamiento se propone tratar de unificar la lucha de los trabajadores, cosa que a nadie más le interesa. Está conformada por el Chavismo Crítico, por un sector de Marea Socialista que rompió con el gobierno de Maduro, por el Partido Socialismo y Libertad (PSL) por la Unidad Socialista de los Trabajadores (UST) y por el colectivo popular Toromayma, por compañeros agrupados en sindicatos y colectivos de la lucha popular, entre otros. A esta posibilidad pondremos desde la LIT, todo nuestro esfuerzo y empeño.