Sáb Feb 04, 2023
4 febrero, 2023

Un diálogo con la izquierda: el voto útil es un voto por una alternativa socialista

“La demanda de que abandonen a las ilusiones acerca de una condición es la exigencia de que abandonen una condición que necesita de ilusiones” (Karl Marx – Crítica de la Filosofía del Derecho de Hegel).

Por: Miqueas Wagner

Queremos dialogar aquí con todos aquellos que se oponen a Jair Bolsonaro y su gobierno genocida y corrupto y que, sinceramente, se inclinan por dar un voto útil a la fórmula Lula-Alckmin en estas elecciones. Anticipamos nuestro argumento: un voto útil no es solo un voto contra Bolsonaro, sino un voto socialista para derrotar definitivamente el bolsonarismo –producto del capitalismo y de las traiciones a los trabajadores producidas por los gobiernos de colaboración de clases— y avanzar en la construcción de una sociedad socialista. ¡Vamos allá!

Con el argumento de que es necesario elegir a Lula (PT) en la primera vuelta, existe una gran presión para que los electores renuncien a un voto ideológico en el proyecto político en el que creen, y concedan un voto utilitario a la fórmula Lula-Alckmin. 

Esta campaña no surgió, como dicen, “de la nada”. Es el corolario del Frente Amplio organizado por el PT desde 2020, en alianza con partidos de la burguesía y con la adhesión de partidos de izquierda como el PSOL.

Y, hoy, el llamado al voto útil viene del discurso de que la única forma de sacar a Bolsonaro del poder es votar por Lula. Eso sí, se oculta que, en estos cuatro años, la dirección del PT ha estancado las luchas por derrocar a Bolsonaro en las calles para que reste solo la opción de las urnas.

Paralelo a esto –y aprovechando el inmenso y justo repudio popular contra Bolsonaro– Lula hizo la mayor coalición electoral en la historia del PT, incluso con partidos de derecha y del llamado centrão. La coalición Brasil da Esperança Fé Brasil reúne a nueve partidos: PCdoB, PV, SOLIDARIEDADE, Federação PSOL-REDE, PSB, AGIR, AVANTE y PROS.

El discurso petista es que Bolsonaro dividió el Brasil y que, ahora, es necesario unir el país para restaurar la paz social. Pero lo cierto es que, incluso antes de que Bolsonaro llegara al poder, el país ya estaba dividido por el antagonismo entre clases sociales, el racismo, el machismo y la LGTBIfobia. Lo que ha hecho Bolsonaro es tornar más explícita y aún más brutal esta división.

Así fue, por ejemplo, durante la Dictadura Militar iniciada en 1964. La dictadura militar no dividió el país,ni inauguró el reino de la explotación. Los militares –apoyados por la burguesía nacional y el imperialismo norteamericano– abrieron de par en par el antagonismo entre las clases sociales y el carácter depredador de la burguesía y su sumisión al imperialismo.

Y aquí cabe un poco de historia. Durante décadas, siguiendo la política estalinista de “coexistencia pacífica” con la burguesía y el imperialismo, el partido de izquierda más grande en ese momento, el Partido Comunista Brasileño (PCB), defendía que era necesario aliarse y apoyar a la burguesía nacional y a los gobiernos burgueses con una fachada popular para cumplir una etapa democrática rumbo a una evolución ordenada y pacífica hacia el socialismo. Esta política, al desmovilizar y deseducar al activismo y a los trabajadores, facilitó el camino para que la extrema derecha llegara al poder en el país a través de un golpe militar.

Al final de la dictadura, el PT surgió como alternativa a esta política de alianzas con la burguesía. Sin embargo, en la lucha contra la dictadura militar y su partido ARENA, la abrumadora mayoría de la izquierda coincidió en apoyar el… ¡Movimiento Democrático Brasileño (MDB)!

Así es: buena parte de la izquierda decidió apoyar al MDB y repudió la creación de un partido que organizara a los trabajadores de forma independiente, como era la propuesta inicial del PT. Dijeron que eso dividiría la lucha por derrocar la dictadura y que la radicalización de los trabajadores podría provocar una reacción violenta del gobierno militar…

Por debajo de una dictadura militar, el PT surgió en 1980 asumiendo que la sociedad capitalista brasileña ya estaba dividida. Y frente a las innumerables acusaciones de que “dividía la lucha contra la dictadura” y que “dividía el movimiento sindical”, “que tendría una pifia votación”, etc., los trabajadores reunidos en el PT respondieron diciendo que la La lucha contra la dictadura no pasaba por la adhesión al MDB y la unidad electoral con la burguesía, sino por la defensa política de un proyecto propio de los trabajadores. La consigna en las elecciones de 1982 fue “trabajador vota por trabajador”.

Hoy, en setiembre de 2022, hay que decir que la inmensa mayoría de la izquierda estaría en 1980 apoyando al MDB en oposición frontal al PT. Pero no porque, como alguien podría decir, “los tiempos son otros”, sino porque el PT es otro.

De hecho, es porque el PT es otro que el banquero Henrique Meirelles y el ex ministro de la dictadura militar, Delfim Neto, expresaron su apoyo a Lula y el PT. Y es precisamente porque el PT abandonó la independencia de la clase trabajadora, escapó irremediablemente del control de los trabajadores, y se alió con la burguesía, que sectores de la clase media y muchos intelectuales, muchos de ellos abiertamente antimarxistas, hoy lo apoyan.

El PT se ha convertido en su opuesto, un partido del orden y de alianzas con la burguesía y trata de enturbiar eso apelando a una simbología (imagética y sonora) de un PT y un Lula de los años ’80 (que va del “Lula lá…” a las abundantes imágenes de un joven Lula barbudo y sindicalista) etc. Como si entre 1980 y 2022 Lula y la política del PT siguiese siendo esencialmente la misma.

El socialismo es una necesidad

De tanto posponer la lucha por el Socialismo en el Brasil, en nombre de la urgencia, ha olvidado cuán urgente es el Socialismo para el Brasil, un país marcado por cuatro siglos de esclavitud y que nunca ha dejado de ser la colonia de alguien.

Y decimos esto porque los problemas más inmediatos de los trabajadores y del pueblo pobre (como el hambre y el desempleo) definitivamente no pueden resolverse dentro del capitalismo y sin una revolución. Los cambios estructurales que necesita el país no se lograrán junto con la burguesía, sino contra la burguesía.

Tomemos el caso del hambre. Bolsonaro ha impuesto el hambre a más de 33 millones de personas en este país. Pero cualquiera que conozca el Brasil sabe que el hambre solo desapareció en los informes estadísticos y cuando se admitieron los criterios rebajados de organismos como el Banco Mundial. La erradicación del hambre solo es posible a través de una reforma agraria radical que culmine en la destrucción de la propiedad privada de la tierra latifundista y socialice en manos de trabajadores y pequeños agricultores los grandes medios de producción de la agroindustria que, hoy, están en manos de un puñado de capitalistas del sector de la agroindustria, de la agroquímica e inmobiliarios.

El arco de alianzas construido por el PT en estas elecciones y la elección a la vicepresidencia de Geraldo Alckmin (PSB) –expresidente del PSDB– aseguran un proyecto de gobierno burgués y alineado con la agenda neoliberal. En otras palabras, se trata de un proyecto contrario a la resolución de los problemas de los trabajadores y del pueblo pobre de este país.

En el plano discursivo, el PT puso en campo una especie de versión electoralera del eslogan neoliberal de Margaret Thatcher (“there is no alternative” – no hay alternativa) para quitar del horizonte de partes del activismo la posibilidad de una alternativa socialista a derrotar a Bolsonaro y el bolsonarismo.

El llamdo al voto útil se ha convertido en una suerte de chantaje político y, como todo chantaje, no cesa cuando sus peticiones son atendidas: al contrario, no hace más que aumentar. En un probable gobierno de Lula, el chantaje será no luchar ni protestar contra las medidas de ataque a los trabajadores (como el proyecto de Reforma Administrativa), con el argumento de que esto precipitaría el retorno de la extrema derecha. Ya vimos esta película en gobiernos anteriores del PT y este chantaje desmovilizó a los trabajadores y allanó el camino para el surgimiento del bolsonarismo. Lo recordamos porque nuevas traiciones a los trabajadores pueden insuflar nueva vida a la extrema derecha, y el bolsonarismo, esté o no encabezada por Bolsonaro.

Por una alternativa socialista para derrotar definitivamente el bolsonarismo

En estas elecciones hay una alternativa socialista para derrotar definitivamente el bolsonarismo. Esta alternativa estea representada por Vera, candidata a la presidencia por el PSTU y por el Polo Socialista Revolucionario, que tiene como vice a Raquel Tremembé.

Vera es socialista, negra y representante de los intereses de la clase trabajadora. Y, por eso, ha sido invisibilizada de las más variadas formas posibles. Vera no es convocada en los debates de las principales cadenas de televisión y su voz no se transmite por radio ni por televisión. Y como su campaña es sostenida por militantes y simpatizantes y no depende del dinero de la burguesía, este bloqueo mediático reduce el alcance de las ideas políticas que defiende.

Esta hostilidad de los principales medios de comunicación no es gratuita. La burguesía teme que palabras como “socialismo” y “revolución” sean escuchadas por las masas trabajadoras, sean debatidas y asimiladas por ellas. Por eso la burguesía y los grandes medios de comunicación prefieren dar la voz a políticos de extrema derecha como Bolsonaro y fundamentalistas como el padre Kelmon (PTB), que dar un solo minuto en horario de máxima audiencia a alguien como Vera y el PSTU.

Pero no hay nada nuevo en esto. A lo largo de la historia, los socialistas siempre han sido blanco de calumnias, bloqueos y toda suerte de represión. Es normal que nos teman.

La lucha por la revolución y por el socialismo es la gran tarea de nuestro tiempo. Si usted está de acuerdo, lo invitamos a votar las candidaturas del PSTU y del Polo Socialista este domingo 2 de octubre. Cada voto por la 16 fortalece el camino para derrotar definitivamente el bolsonarismo y enterrar de una vez por todas a la extrema derecha en este país, y construir una sociedad socialista libre de toda forma de explotación y opresión.

Artículo publicado en www.pstu.org.br, 30/9/2022.-

Traducción: Natalia Estrada.

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