Esta tal vez sea la publicación más importante en lengua portuguesa de este año. El libro reúne artículos de Karl Marx y Friedrich Engels escritos para el New York Daily Tribune, Die Presse, mensajes de la Asociación Internacional de los Trabajadores (AIT) y otros escritos que abarcan el período de 1861 a 1865.

Por: Wagner Damasceno

La reunión de estos textos –algunos inéditos en lengua portuguesa– ofrece la oportunidad de reevaluar el interés de Marx y Engels sobre el tema de la esclavitud negra y sobre la importancia de esta que fue, para ambos, la guerra más importante del siglo XIX.

Tamaña fue la importancia de este conflicto, que capturó las atenciones de Marx en el período en que él escribía su obra máxima, El Capital. Iniciada la Guerra Civil en América, él y Engels pasaron a acompañar cada detalle de ese conflicto.

Una batalla entre dos sistema sociales

Marx fue preciso al explicar la naturaleza de este conflicto: se trataba de “una batalla entre dos sistemas sociales, el sistema de la esclavitud y el sistema del trabajo libre. Ya que ambos sistemas no pueden más convivir pacíficamente en el continente norteamericano, la lucha fue instaurada. Ella solo podía terminar con la victoria de uno de esos sistemas” (2020, p. 64-65).

El sistema esclavista en el Sur exigía la expansión territorial ya que la esclavitud necesitaba de grandes extensiones de tierra que se agotaban progresivamente. Entre tanto, luego de la victoria de Lincoln en las elecciones de 1860, se instituyó poco después el principio que prohibía la expansión de los territorios esclavistas. Así, la Confederación del Sur declara “una guerra de conquista en pro de la diseminación y perpetuación de la esclavitud” ya que “al renunciar a sus planes expansionistas, la Confederación del Sur también renunciaría a su capacidad de existir y al objetivo de la Secesión” (2020, p. 64).

Pero, si la expansión territorial era económicamente vital para la Confederación de Sur también era política y socialmente vital para ella. Primero, porque debajo de los 300.000 oligarcas propietarios de esclavos, ¡habían cuatro millones de negros y negras esclavizados! El senador Toombs, portavoz del Sur, expresó bien el temor de los oligarcas: “si no hubiera un crecimiento significativo del territorio esclavista en los próximos quince años, tendremos que permitir que los esclavos huyan de los blancos. Eso si los blancos no tienen que huir antes de los esclavos” (2020, p. 54).

Segundo, porque entre los oligarcas y los negros y negras esclavizados habían cuatro millones de blancos pobres “cuyas condiciones solo pueden ser comparadas a las de los plebeyos romanos en la época de la decadencia inminente de Roma” (2020, p. 54).

Esa masa de blancos pobres crecía vertiginosamente, como especie de subproducto de alta concentración de la propiedad de tierras en el Sur. Y para contener la insatisfacción de esa masa blanca, la oligarquía usaba el racismo: lanzándolos al frente de sus embestidas expansionistas con la promesa de un pedazo de tierra y, tal vez, de tornarse también propietarios de esclavos.

Por lo tanto, sin la expansión y la conquista de nuevos territorios, esa exigua oligarquía podría terminar dilacerada por los negros esclavizados y por los blancos pobres.

Los diarios, la bolsa y los navíos de guerra

Sin duda, los Escritos sobre la Guerra Civil Americana son de interés general para todos los revolucionarios socialistas y trabajadores. Y son de especial interés para los negros de nuestra clase.

Pero también tienen mucho que ofrecer a aquellos que se interesan por los estudios militares y por el periodismo. En ellos podemos observar, entre otras cosas, los estrechos y sinuosos vínculos entre los diarios, la bolsa y los navíos de guerra.

Engels se dedica a cada espectro militar del conflicto, yendo de la formación de los regimientos, pasando por la crítica a las tácticas militares, y culminando en el análisis minucioso de las innovaciones navales de los Estados Unidos, que iniciaba, en sus palabras, ”una nueva época de la técnica armamentista” (2020, p. 280).

Por su parte, Marx analiza cada diario inglés, enunciando sus vínculos económicos y políticos no siempre bien disimulados. Marx tampoco deja de denunciar la hipocresía de Inglaterra recordando la fuente de su riqueza comercial, en particular de Liverpool: “el advenimiento de la grandeza comercial de Liverpool tuvo origen en el comercio esclavista. Las únicas contribuciones con las cuales Liverpool enriqueció la poesía de Inglaterra son odas al comercio de esclavos” (2020, p. 229).

La clase obrera en Inglaterra rompe el silencio

Todos los grandes diarios de Inglaterra eran abiertamente favorables al Sur esclavista de los Estados Unidos. Y, luego de la interceptación americana de un navío inglés que transportaba a dos agentes del Sur (Mason y Slidell), en 1861, parte de la prensa inglesa intenta modelar la opinión pública a favor de la intervención militar en los Estados Unidos, por el Sur.

Marx redobla entonces sus esfuerzos, disputando con todas sus energías la opinión pública de Inglaterra contra una intervención inglesa y también contra una intervención oportunista de Francia y de España –bajo el liderazgo de Inglaterra– en México. Y nos ofrece increíbles registros de solidaridad y espíritu de sacrificio de la clase obrera inglesa e irlandesa, en nombre de la libertad de los negros de los Estados Unidos y de la clase obrera americana.

Hablamos de sacrificio porque, con el inicio de la Guerra Civil en los Estados Unidos, la exportación de algodón para Inglaterra cesa y termina paralizando todas las industrias que dependían de esa materia prima. El resultado es que la burguesía inglesa descuenta toda esa parálisis económica sobre las espaldas de los obreros, despidiendo a millares de obreros y llevándolos a la miseria, la indigencia y el hambre.

En consecuencia, los políticos ingleses y su prensa, decían a los trabajadores ingleses e irlandeses que los responsables por la crisis eran los estadounidenses del Norte, que guerreaban sin razón contra los del Sur (esclavistas), que solo se defendían…

Sin embargo, no consiguieron doblar al proletariado, que se mantuvo en silencio cuando el gobierno aguardaba su grito para justificar una intervención en los Estados Unidos. Y cuando rompió este silencio fue para demostrar su internacionalismo y su solidaridad con los negros y negras y con los trabajadores en los Estados Unidos.

Una muestra de esto fueron dos mociones aprobadas por unanimidad en una asamblea obrera realizada en Londres, en enero de 1862. He aquí los fragmentos de cada una de estas mociones:

“Esta asamblea delibera que los agentes rebeldes, Mason y Slidell, que dejaron América a camino de Inglaterra, son absolutamente indignos de las simpatías morales de la clase obrera inglesa, toda vez que son señores de esclavos, así como agentes declarados de una fracción despótica que, en este exacto momento, se encuentra en rebelión contra la república de los Estados Unidos y es enemiga jurada de los derechos sociales y políticos de la clase obrera de todos los países” (2020, pp. 226-227).

“Teniendo en cuenta los esfuerzos mal disimulados del Times y otros diarios en el sentido de inducir al error a la opinión pública inglesa acerca de los asuntos americanos, deseando envolvernos, con diversos pretextos en una guerra con millones de nuestros hermanos de sangre, y explotar las actuales dificultades experimentadas por la república para calumniar las instituciones democráticas, la presente asamblea considera que es deber muy especial de los obreros que no están representados en el Senado de la nación declarar sus simpatías para con los Estados Unidos en su lucha gigantesca por la preservación de la Unión, denunciando la escandalosa deshonestidad de estos abogados del esclavismo como son el Times y otros diarios aristocráticos del mismo calibre, exteriorizando de la manera más clara su oposición a la política de intervención en los asuntos de los Estados Unidos, y su apoyo a una resolución de los eventuales litigios por comisarios o tribunales de arbitraje escogidos por las dos partes; denunciando la política de guerra del diario de los estafadores de la bolsa de valores, manifestando nuestra más ardiente simpatía por los esfuerzos de los abolicionistas en pro de una solución definitiva del problema de los esclavos” (2020, pp. 227-228).

De Abraham Lincoln a la Reconstrucción

Durante la guerra, Marx criticó las innumerables vacilaciones de Abraham Lincoln, a quien caracterizaba como un sujeto de “naturaleza mediana con buena voluntad” (2020, p. 159). A pesar de eso, no tenía dudas de que Lincoln entraría en la historia de los Estados Unidos, reconociendo que allí del otro lado del Atlántico bastaban “naturalezas medianas con buena voluntad para la realización de aquello que, en el Viejo Mundo, ¡exigiría héroes!” (2020, p. 159).

Cuando Lincoln finalmente proclamó la libertad de todos los negros esclavizados en los Estados Unidos, el 1 de enero de 1863, profirió un golpe mortal a la Confederación del Sur. El ejército de la Unión se fortaleció con centenas de millares de soldados negros, que con armas en las manos fueron a combatir contra el ejército confederado, haciendo de la Proclamación de la Emancipación también una medida militar.

En diciembre de 1864, Marx escribió una carta a Lincoln felicitándolo por su reelección a la presidencia de los Estados Unidos. Hablando en nombre de la Asociación Internacional de los Trabajadores (AIT), Marx adopta un tono amistoso ofreciendo al presidente estadounidense el vislumbre de sus análisis sobre las consecuencias de la esclavitud para los trabajadores blancos en los Estados Unidos:

Mientras los trabajadores, el verdadero poder político del Norte, permitieron que la esclavitud contaminase la propia república, mientras frente al negro, dominado y vendido sin ser consultado, se glorificaban por disfrutar del privilegio de ser libres para venderse a sí mismos y escoger a sus patrones, ellos fueron incapaces de combatir en pro de la verdadera emancipación del trabajo o de apoyar la lucha emancipadora de sus hermanos europeos; esa barrera para el progreso, sin embargo, fue llevada por el mar escarlata de la Guerra Civil (2020, p. 290).

Luego del asesinato de Lincoln –consciente del significado histórico de esa muerte y del arreglo político en el gobierno estadounidense– Marx adopta un tono de exigencia al demócrata y expropietario de esclavos, Andrew Johnson, en el Mensaje de la Asociación Internacional de los Trabajadores al Presidente Johnson: “es a vos, señor presidente, que cabe la tarea de eliminar por ley lo que fue decidido por la espada y de emprender la difícil obra de reconstrucción política y de regeneración social” (2020, p. 293).

Andrew Johnson –con la fragmentación de la coalición dirigida por el Partido Republicano– negó cualquier reparación a los negros y negras, lo que incluía la expulsión de las tierras que los exesclavos ocupaban y la prohibición al voto[1].

En 1867, los llamados republicanos radicales consiguen iniciar una Reconstrucción Radical, con la aprobación de la 14° Enmienda en respuesta a los llamados códigos negros, y amplían el acceso a la educación, y el derecho al voto para los negros y negras. Con todo, la convergencia de intereses económicos y agrarios de los capitalistas del Norte y de los latifundistas del Sur –así como el temor de revueltas de blancos pobres y de negros en el marco de la gran depresión de 1873– hicieron que los demócratas y republicanos entrasen a la Reconstrucción sin conceder de hecho una política de reparación a los negros por los siglos de esclavitud en suelo estadounidense. Así, el camino quedó abierto para el fortalecimiento del Partido Demócrata en el Sur y para el surgimiento de la organización terrorista y supremacista Ku Klux Klan.

Pero el fracaso de la Reconstrucción no era inevitable. Y, como bien destacara Ahmed Shawki, no se puede deducir de este fracaso la incapacidad de unión entre blancos y negros trabajadores. ¡Al contrario! Lo que vimos en los Escritos sobre la Guerra Civil Americana fue una de las mayores demostraciones de solidaridad y de internacionalismo de la historia y de que el miedo a la unidad entre blancos y negros (ex) esclavizados fue una constante para la clase dominante del Norte y del Sur, que tenía que utilizar recurrentemente el racismo para dividirlos y preservar su dominación sobre ambos.

Bueno, hay aún muchas cosas a ser dichas sobre el conjunto de esos escritos, pero nos quedamos por aquí y recomendamos al lector que conozca estos escritos de Karl Marx y Friedrich Engels. Con seguridad, no se arrepentirá.

Bibliografía

MARX, Karl; ENGELS, Friedrich. “Escritos sobre a Guerra Civil Americana”. Artigos do New-York Daily Tribune, Die Presse e outros (1861-1865). Londrina: Aeitia Editorial; São Paulo: Peleja, 2020.

Referencias

[1] Ver Libertação Negra e Socialismo, de Ahmed Shawki publicado por la Editora Sundermann, en noviembre de 2017.

Artículo publicado en Teoría & Revolución, 1/11/2020.-
Traducción: Natalia Estrada.