El anuncio de la salida de Marcelo Freixo del PSOL este 11 de junio fue, sin duda, la crónica de una ruptura anunciada. Hace semanas, por lo menos, que Freixo negociaba públicamente con diversos partidos, incluso habiendo comentado más de una vez en la prensa que estaba sondando distintas siglas, como PT, PSB, PDT, etc.

Por Cyro Garcia

En el inicio de la pandemia, Freixo comenzó una nueva fase. Afirmando que estamos bajo un gobierno fascista, pasó a defender cada vez más abiertamente la construcción de un frente amplísimo. En una entrevista para Sakamoto, de la UOL, defendió, por primera vez que, incluso teniendo diferencias, personas como Rodrigo Maia [ex presidente de la Cámara de Diputados] y Eduardo Paes [ex gobernador de Rio de Janeiro] eran aliados, como mucho adversarios, y no enemigos.

En los meses siguientes, y con la aproximación de las elecciones municipales, Freixo intentó un frente con los diversos partidos de la izquierda fluminense. Sin embargo, su política fracasó, lo que lo llevó a una especie de boicot al PSOL. Freixo no solo se negó a ser candidato de este partido, lo que llevó a uno de los peores resultados mayoritarios en Rio de Janeiro de los últimos diez años sino, incluso, pidió el voto para un candidato a concejal de Cidadania [Cuidadanía].

La gota que rebasó el vaso, aparentemente, fue la discusión del diputado de condicionar su candidatura a gobernador del Estado de Rio de Janeiro a un abanico de alianzas que incluyese no solo PDT, PSB y PT sino también Eduardo Paes y Rodrigo Maia, y todos los sectores burgueses “demócratas” que estén dispuestos a enfrentar a Bolsonaro en lo que hace a la defensa del régimen democrático burgués, o del capitalismo como “Estado Democrático de Derecho” y punto.

En ese concepto amplísimo, poco importa a Freixo que esos supuestos demócratas hayan apoyado y apoyen en gran medida el proyecto económico de Guedes/Bolsonaro, como las reformas previsional y laboral, por ejemplo, como Maia, que por ese motivo, además, votó y llamó a votar este gobierno en 2018. El criterio es tan amplio que surgió hasta una amplia broma que decía que, si Bolsonaro pidiese disculpas, él también podría componer un frente amplísimo contra el bolsonarismo.

No obstante, es bueno que se diga, Freixo hizo un movimiento de este tipo –de apoyo al capitalismo y al “Estado Capitalista de Derecho”– hace mucho más tiempo. Podemos citar, sin agotar el tema, su apoyo a las UPP’s (Unidades de Policía Pacificadora), exigiendo que ellas fuesen sociales y no solamente policiales. O su defensa de las OS’s (Organizaciones Sociales), y de las PPP’s (Parcerías [Asociaciones] Público/Privadas). Igualmente, defendió el financiamiento privado de campaña por empresas y grandes burgueses, tanto en su propia causa como de otras candidaturas (como la de Wesley en la Bajada Fluminense).

La reacción del PSOL a todas esas políticas de Freixo, de sus innumerables declaraciones públicas de intenciones, fue nula o casi eso. Freixo, desde adentro del PSOL, tuvo total libertad para seguir defendiendo esas propuestas con cada vez más osadía. Al final, salió del PSOL porque quiso y no porque el PSOL le haya impuesto cualquier límite. Además, como afirmó el periodista Glenn Greenwald en la revista Carta Capital: “El movimiento de Freixo no es sorprendente –se oyen rumores hace semanas… (…) Lo que es notable, no obstante, es que nada de eso ocurriría sin el consentimiento del PSOL… El hecho de estar dispuestos a ver a su político más influyente y exitoso de la última década cambiar el partido por uno de centro-izquierda, y aún apoyarlo (al menos implícitamente) ilustra un cambio radical e importante en la identidad del partido”.

La cuestión es por qué se llegó a eso. Al contrario de Glenn, creemos que esto no se debe solo a las circunstancias, sino a los propios límites en la naturaleza del PSOL, o sea, un partido en esencia democrático radical (a pesar de autotitularse “anticapitalista” e incluso realmente tener en su interior sectores minoritarios que defienden el socialismo, lo que no cambia su naturaleza). Este tema, en mayor profundidad, lo tocaremos en otro artículo. Pero Glenn tiene razón cuando dice que esa actitud de Freixo y su aceptación por la dirección del PSOL, expresan un cambio del PSOL en general.

Ese mismo movimiento que hace la mayoría del PSOL en el Brasil fue hecho también por Podemos en el Estado español y el Bloque de Izquierda en Portugal –partidos de la misma naturaleza que el PSOL– que pasaron a integrar los gobiernos burgueses de la Socialdemocracia. En Portugal, tal coalición recibió el nombre de Geringonça.

Salió Freixo, pero queda la política de frente amplísimo

Freixo salió después de ver que la política de frente amplísimo era abrazada por el PT y, especialmente, por Lula, que ha prodigado al diputado un “cariño” permanente en los últimos tiempos. No es sorpresa que sea así, Lula hace mucho tiempo defiende una política de frente amplio con cualquier burgués que quiera negociar con él. Ya estuvo con Renan, Sarney, Temer, José de Alencar, Paes, y por ahí va… en una lista interminable. Ahora, llega al PSDB y al DEM, intentando ser expresión de un gobierno de “unidad nacional”, o de composición con todos los sectores “democráticos” de la burguesía, sean liberales, conservadores, del centrón, y etcéteras.

Muchos de los sectores que están contra Freixo, incluso aquellos que condenan su salida, están en este momento junto con la mayoría de la dirección del PSOL construyendo una política de apoyo a Lula en el primer turno, como alternativa a la política de Bolsonaro. Así, , por ejemplo, en San Pablo ya Boulos declaró estar a favor de apoyar a Lula y ser candidato a gobernador del Estado con el apoyo del PT. Resistencia, que divulgó una nota donde critica a Freixo, ha hecho una campaña por la candidatura de Lula, incluso, acusando a otras corrientes del PSOL por estar construyendo otra candidatura a presidente. Algo que, en sus palabras, dividiría a la izquierda.

Por su lado, la izquierda del PSOL, que es minoritaria, ha concentrado sus esfuerzos en defender que el PSOL tenga una candidatura propia, y por eso ha sido blanco de la derecha de la partido. A pesar de que, en nuestra opinión, continúa presentando un programa democrático aunque más radical, con medidas antineoliberales pero no anticapitalistas, como dicen. Incluso, el propio MES, mayor corriente de este bloque, defiende una Frente de Izquierda, también de colaboración de clases, a pesar de menos amplia, con menos sectores burgueses, pero incluyendo al PDT, el PSB y la Rede.

No obstante, a este tema –los límites de las propuestas y de la candidatura de la izquierda del PSOL– también dedicaremos otro artículo. Queremos en este espacio, discutir otra cuestión: la necesidad de construir una alternativa socialista y revolucionaria.

Construir una alternativa socialista

Nosotros defendemos la necesidad de la más amplia unidad de acción para derrotar a Bolsonaro. Defendemos, desde el inicio de este gobierno, la necesidad de acciones unificadas de toda la clase trabajadora, e incluso de otros sectores que lo repudian.

Hemos sido no solo los defensores de esta unidad, hemos denunciado, en cada oportunidad, al gobierno y sus cómplices, y organizado, en la medida de nuestras fuerzas, todas las acciones posibles ¡para sacar a Bolsonaro y Mourão ya! Sin esperar hasta 2022 para eso.

Sin embargo, reconocer la necesidad de derrotar a Bolsonaro no significa que coincidamos con las salidas presentadas por todos sus opositores. Gente como Maia y Paes pueden hasta estar dispuestos a derrotarlo, pero fueron y siguen siendo, para decir lo mínimo, corruptos registrados, representantes del capital internacional y nacional (de los banqueros, del agronegocio, de la gran industria, y de las oligarquías regionales), y, por eso, defensores de los más puros ataques a los derechos de la clase trabajadora.

Del mismo modo, no estamos dispuestos a embarcarnos en un proyecto como el del PT, que como en los 13 años que estuvo en el poder gobernó en alianza y sintonía con el capital nacional e internacional, por eso privatizó, quitó derechos, y gobernó con aliados que después serían el trampolín para la subida de Bolsonaro.

Opinamos que en los actuales procesos de lucha debemos construir una alternativa socialista, con un programa que ataque a los ricos y poderosos y garantice a los trabajadores, a los pobres y oprimidos, mejores condiciones de vida, o sea, que presente un proyecto de revolución social, un proyecto socialista. Un programa socialista, en contraposición a todos los programas burgueses o que paren en el límite del capitalismo y de la democracia burguesa y, por eso mismo, no se pongan de forma explícita y categórica en el terreno de la independencia de clase.

Artículo publicado en www.pstu.org.br, 12/6/2021.-
Traducción: Natalia Estrada.