Impresionante la capacidad de los gobiernos y del Congreso Nacional en empeorar algo que ya era malo. Es lo que sucedió en el Senado el jueves 28 de octubre, con la aprobación del suplente del senador Aloysio Nunes (PSDB), al proyecto de ley que tipifica el crimen de terrorismo en el Brasil. El proyecto es un grave ataque a los trabajadores, pues, en la práctica, busca la criminalización de los movimientos sociales. 

Por: PSTU de Vale

El proyecto «antiterror», aprobado ayer en el Senado por 38 votos a 18 es tan absolutista y vago que las manifestaciones políticas y sociales podrían ser encuadradas como “terroristas”. En la práctica, dependerán de la interpretación de la Policía Militar (PM) y de la justicia, lo que es extremadamente preocupante.

El informe «Las calles bajo ataque» de la ONG Artículo 19 analizó 740 manifestaciones, de enero de 2014 a julio de 2015 –contra la Copa del Mundo, por vivienda, de profesores, entre otros–, y contabilizó 849 detenciones arbitrarias y diversas violaciones a los Derechos Humanos, cometidas por el Estado. La falta de identificación de la tropa –contraria al propio Reglamento de Uniformes de la Policía–, la detención preventiva, que es ilegal, y el uso indiscriminado de balas de goma y bombas de gas lacrimógeno, son apenas algunas violaciones cometidas por la PM.

El proyecto, que surgió a partir de la elección del propio gobierno de Dilma (PT), ya había sido aprobado en agosto en la Cámara de Diputados, donde la presión de los movimientos sociales y de organizaciones de la sociedad civil logró incluir en el texto un párrafo que decía que las acciones de “manifestaciones políticas, movimientos sociales, sindicales, religiosos, de clase o de sectores profesionales, direccionados por propósitos sociales o reivindicativos” no serían consideradas terroristas.

Así y todo, sin embargo, en el Senado, el párrafo fue retirado de la ley por el “tucano” Aloysio Nunes.

“El ciudadano no puede estar disfrazado de movimiento social y, por eso, infringir las normas del Estado Democrático de Derecho”, dijo el reaccionario líder del DEM, senador Ronaldo Caiado.

Como el proyecto fue modificado por los senadores, regresó a la Cámara de Diputados, donde las modificaciones podrán ser acatadas o rechazadas. En caso que los diputados rechacen las alteraciones del Senado, el texto, originalmente aprobado en la Cámara, es el que se convertirá en ley. La propuesta sigue con carácter de urgencia.

“Un Congreso, cuyo propio presidente de la Cámara debería salir del cargo pues está atascado de denuncias de corrupción y con cuentas millonarias en Suiza, con dinero desviado de Petrobras, sin contar otras centenas de parlamentarios que son blanco de acciones judiciales y de denuncias, no tienen moral para votar un proyecto que busca reprimir las manifestaciones sociales”, afirma Toninho Ferreira, presidente del PSTU de Sao José dos Campos y suplente de diputado federal.

“Quieren acallar al pueblo para continuar con la corrupción y con los ataques a los trabajadores, como el ajuste fiscal. Los trabajadores necesitan dar un ¡basta al PT, PMDB, PSDB y a este Congreso de piratas! En las calles y luchas es que podemos construir un gobierno de los trabajadores, sin corruptos y sin patrones”, dijo.

Vea la entrevista con el abogado y colaborador del Instituto José Luis y Rosa Sundermann, Alberto Albiero Junior, sobre las implicancias de esta ley antiterrorista.

Traducción: Laura Sánchez