La Reforma de la Previsión Social, en vías de ser enviada al Congreso Nacional, pretende que usted trabaje hasta morir.

Por: Diego Cruz

Usted ya debe haber visto reportajes o análisis en los diarios que hablan sobre las pérdidas de la Previsión pública. Esa cantilena no es de ahora. De tanto en tanto esa historia reaparece: dicen que la Previsión tiene perjuicio, es insostenible, que de aquí a poco no va a haber dinero para pagar las jubilaciones, etc.

¿Recuerda cuando Lula impuso la reforma de la Previsión de los servidores públicos en 2003? Fue la misma cosa. El entonces gobierno del PT llegó a pagar una campaña masiva en los medios para convencer de eso a la población.

Durante un tiempo, esa historia pasó “sin pena ni gloria” pero, a inicios de este año, Dilma dijo que sería su prioridad en el primer semestre. No fue así, porque ella cayó, pero ahora el proyecto resurge. Son reportajes, artículos en los diarios, analistas en todos los lugares. ¿Por qué?

En tiempos de crisis, los patrones y los gobiernos atacan más nuestros derechos para mantener sus ganancias. Eso significa más desempleo, salarios menores y reducción de derechos. Y ataque a la jubilación.

La reforma de la Previsión que el gobierno Temer va a enviar todavía en octubre al Congreso Nacional va a imponer la edad mínima de 65 años, pudiendo llegar a los 70, va a acabar con la diferencia entre hombres y mujeres, entre otros ataques. No es exagerado decir que la jubilación se tornará un lujo para la actual y para las futuras generaciones, un beneficio para pocos.

Cobardía. Entienda cómo el gobierno quiere que usted trabaje hasta morir

Para que usted pudiera jubilarse precisaba tener 35 años de contribución [aportes]. Para jubilarse por edad, precisaba tener 65 años (60 en el caso de las mujeres). Incluso así, con como mínimo 15 años de contribución (a excepción del agricultor familiar, pescador, indígena, etc., cuya edad mínima es cinco años menos).

Llegó entonces [al gobierno] Fernando Henrique Cardoso (FHC) e impuso el Factor Previsional, en 1999. Impuso una barrera para que el trabajador no se jubilase con menos de 65 años. En ese cálculo entraban el tiempo de contribución, la edad y la expectativa de vida. Si alcanzase el tiempo de contribución, el trabajador hasta podría jubilarse, pero con un beneficio menor.

En junio de 2015, este factor fue sustituido por el gobierno Dilma, por la fórmula 85/95 progresiva, tan nefasta cuanto aquella. En esta regla, la suma del tiempo de contribución más la edad debe dar, como mínimo, 95 años para los hombres y 85 para las mujeres. Por ejemplo, el trabajador, para jubilarse, debe tener 35 años de contribución y 60 años de edad. A partir de 2019 la fórmula subiría para 96/86, y así sucesivamente cada dos años, hasta llegar a 90/100 en 2027.

La reforma de Temer

El gobierno todavía no divulgó los detalles de la reforma. Decidió esperar pasar las elecciones para no perjudicar a sus candidatos. Lo que hay, por ahora, son declaraciones de ministros y del propio Temer, que ya indican lo que se viene.

El cambio principal va a ser la edad mínima de 65 años. La idea es que sea progresiva, hasta llegar a los 70. Además, acaba con la diferencia entre hombres y mujeres. Por su parte, el tiempo mínimo de contribución (cuando ya se tiene la edad para jubilarse) sube de 15 a 25 años.

La reforma debe alcanzar a todos los trabajadores hasta 50 años. Quien tenga más de 50, va a poder jubilarse por las reglas actuales, pero va a tener que pagar un “peaje” de hasta 50%. Por ejemplo, si le estuviera faltando un año para jubilarse, va a tener que trabajar seis meses más, y así sucesivamente.

Ya la pensión por muerte y los beneficios asistenciales recibidos por deficientes, por ejemplo, serán desvinculados del reajuste del salario mínimo.

Es mentira que la Previsión tiene perjuicio

¿Es verdad que la Previsión da pérdida? Veamos: el país gastó, el año pasado (2015) cerca de 22% del Presupuesto Federal con Previsión, según datos de la Auditoría Ciudadana de la Deuda a partir de los datos del propio gobierno. Eso es lo que se gastó con más de 30 millones de jubilados y pensionados que, en casi su totalidad, ganan un salario de miseria. Ahora, los banqueros, gastaron 42% de todo lo que el gobierno recaudó… casi el doble.

Pero, ¿y esa parte de la Previsión tiene déficit de verdad? Esa es una inmensa mentira divulgada por gran parte de la prensa y por el gobierno. Primero, se utiliza un artificio contable para crear esa pérdida. Por la Constitución de 1988, la Previsión es parte del Sistema de Seguridad Social, compuesto también por el Sistema Único de Salud (SUS), el Fondo de Amparo al Trabajador (FAT), que financia el seguro de desempleo, entre otros.

El financiamiento de la Seguridad viene de varios caminos. Las contribuciones de los trabajadores y de los patrones a la Previsión es uno de ellos. Está todavía la Contribución sobre el Lucro Líquido (CSLL), la Contribución Social para el Financiamiento de la Seguridad Social (Confins), PIS/Pasep, todas esas sobre las ganancias y facturaciones de las empresas.

¿Cuál es la lógica de esto? Sigue el modelo tripartito de financiamiento: trabajadores, empresas y gobierno. Según estudio del Ipea, en los países que componen la Organización para la Cooperación y Desarrollo del Comercio (OCDE), los gobiernos asumen, en media, 35% de los costos con Seguridad. En el Brasil, la parte del gobierno es de solo 12%. Y peor aún, ¿qué es lo que hacen? Simplemente, separan la Previsión de ese sistema como si fuese una cosa diferente.

Ignoran lo que prevé la propia Constitución para crear artificialmente la pérdida. Dicen: “vean, aquí tenemos las contribuciones de los patrones y de los trabajadores, y aquí los gastos con jubilaciones… la cuenta no cierra”. Si fuese considerada la Seguridad como un todo, como prevé la Constitución, no hay pérdida ninguna, sino lucro. ¿Percibe la trampa? (Vea la tabla)

No solo tiene lucro, sino que 20% de su presupuesto es desviado por la Desvinculación de las Recetas de la Unión (DRU) [Desvinculación de los Ingresos de la Nación] para pagar la deuda. Todavía así, sigue teniendo lucro. Incluso con todas las exenciones fiscales multimillonarias concedidas durante los gobiernos Lula y Dilma.

Gobierno, banqueros y empresarios meten la mano en el dinero de los jubilados y de los trabajadores, y todavía hablan de pérdida.

Lucro de la Seguridad Social

2008    R$ 63,12 BI (miles de millones)

2010    R$ 53,82 BI

2012    R$ 82,69 BI

2013    R$ 76,24 BI

2014    R$ 53,89 BI

Fuente: Anfip

Los marajás que quieren robar su jubilación

Michel Temer se jubiló como procurador de San Pablo a los 55 años, y recibe hoy más de R$ 45.000 (14.000 dólares) mensuales.

El ministro que ha sido portavoz de la reforma de la Previsión, Eliseu Padilha, se jubiló a los 53 años con un salario de más de R$ 19.000 (U$S 5.900). Eso porque tuvo el privilegio de la jubilación parlamentaria.

Y el secretario del gobierno, Geddel Vieira Lima, se jubiló con 51 años, con más de R$ 20.000 (U$S 6.225).

¡No podemos negociar nuestra jubilación!

Mientras cerrábamos esta edición [de Opinião Socialista], el gobierno Temer se sentaba con las direcciones de las principales centrales sindicales del país para discutir la reforma de la Previsión. Las centrales sindicales no pueden negociar nuestros derechos y nuestro futuro.

Las centrales y demás organizaciones de la clase trabajadora y los movimientos sociales deben sumarse al llamado de la CSP-Conlutas para organizar una huelga general que pare el país y derrote las reformas del gobierno Temer, tanto la de la Previsión como la laboral.

Los empleados públicos vienen protagonizando grandes movilizaciones. Los bancarios, por su parte, hicieron huelga contra los banqueros. Los metalúrgicos encabezaron un día de paralización el 29 de setiembre, en que casi 600.000 obreros cruzaron los brazos.

Eso muestra que una huelga general no solo es necesaria para defender nuestros derechos, como es posible.

¡En derechos no se negocia! ¡No hay arreglo!

Traducción: Natalia Estrada.