Muertes y desempleo tienen a Bolsonaro como responsable, así como también a gobernadores y alcaldes; pero también tiene todo que ver con los 42 multimillonarios que se enriquecieron en la pandemia.

Por PSTU Brasil, 12/8/2020.-

Son 100.000 muertes en cinco meses, contando solo los casos notificados. Esa es, de lejos, la mayor mortandad ocurrida en el Brasil. Con el ritmo actual de muertes, en menos de tres meses llegaremos a las 200.000 víctimas fatales, y no es posible prever adónde irá a parar eso. Además de la falta de interés, está la burla: el presidente de la muerte manda a la población “a tocar la vida”.

Multimillonarios mandan en políticos

La revista Forbes mostró que 42 multimillonarios brasileños se enriquecieron aún más durante la pandemia. Cerca de cien empresas controlan más de 70% de todo lo que se produce. Los súper ricos son cerca de 1% de la población brasileña, dueños de las grandes empresas y de los bancos. Ellos mandan en los gobiernos y en los políticos.

Al inicio de la pandemia, un sector de esos súper ricos creía que algún aislamiento social podría ser ventajoso para las ganancias. Después, cambiaron de opinión. Por eso, hoy no hay diferencia entre Bolsonaro, gobernadores, alcaldes y Congreso Nacional. Envían, sin dolor alguno, a la población hacia el matadero.

Blandos con el autoritarismo y el “Que se quede Bolsonaro”

Amenazado por la prisión de Queiroz, Bolsonaro cayó en los brazos del centrão [grupo de partidos de centro] y bajó el tono de las amenazas golpistas. Los súper ricos, que se comenzaban a desbandar, volvieron a sostenerlo.

En campaña electoral para 2022, Bolsonaro vio caer su popularidad por una combinación de factores: el pago del auxilio de emergencia de R$ 600; la disminución de sus amenazas golpistas (que continuaron en la sordina), y la ausencia de una oposición de verdad. La oposición también contribuyó para mantener su popularidad, sea la oposición directamente burguesa, como Maia, Doria y Ciro Gomes, sea la de colaboración de clases, como PT, PCdoB y PSOL.

Oposición no confronta multimillonarios ni sistema capitalista

Aunque algunos partidos defiendan formalmente el “Fuera Bolsonaro”, su actuación no se condice con eso. Es verdad que hay un factor contradictorio en la pandemia y en el desempleo, desde el punto de vista objetivo. Ambos desnudan y desequilibran el sistema. Por otro lado, la pandemia tiende a cohibir manifestaciones callejeras masivas, y el desempleo dificulta la generalización de huelgas aisladas.

La insatisfacción, sin embargo, se puede manifestar con otras formas de movilización. La necesidad es de huelga general y manifestaciones con distanciamiento social, organizadas en los barrios populares. No obstante, esa no es la política de las organizaciones dirigidas por las burocracias sindicales y por los partidos de colaboración de clases, cuya prioridad son las elecciones burguesas.

Mientras tanto, gobernadores y alcaldes del PT y del PCdoB aplican la misma política de los demás gobernadores y alcaldes. Eso es así porque todos esos partidos (incluyendo el PSOL) no confrontan de verdad a los 42 multimillonarios y algunas centenas más de ellos.

Contra multimillonarios, la alternativa es socialista

Las necesidades de la clase trabajadora, de los desempleados y de la inmensa mayoría de la población brasileña se chocan de frente con los intereses del 1% de capitalistas y súper ricos.

La necesidad de aislamiento social con garantía de empleo, salario y renta; de impedir la catástrofe económica y social, garantizando pleno empleo, salarios dignos y sobrevivencia de los pequeños negocios; la necesidad de acabar con la desigualdad social, garantizar inversiones masivas para la universalización del saneamiento básico y del derecho a la vivienda, así como el fortalecimiento de la salud y la educación públicas, gratuitas y de calidad; la necesidad de defender la Amazonía y todo el medio ambiente e impedir el genocidio indígena; la necesidad de impedir las privatizaciones y la entrega del país.

Todas esas necesidades, para ser satisfechas, exigen que se saque a Bolsonaro antes de 2022 y que se tomen medidas valientes y profundas contra los capitalistas. Ninguna de esas medidas serán garantizadas por instituciones y gobiernos del 1% de capitalistas. Ni como fueron los gobiernos del PT, que se proponían supuestamente gobernar para todos sin tocar un pelo de los capitalistas.

Precisamos otra forma de sociedad, otro sistema, en el cual exista igualdad en lugar de explotación y opresión. El proyecto de dictadura de Bolsonaro y la falsa democracia de los ricos que existe hoy son formas para que los súper ricos ejerzan su poder contra la mayoría.

Precisamos inaugurar una democracia de verdad para que sean los trabajadores y los de abajo los que tengan el poder y definan todos los días los destinos del país. Precisamos de un gobierno socialista, obrero y popular, que implante esa verdadera democracia, en la cual los trabajadores gobiernen por Consejos Populares en los barrios, en las empresas, en las escuelas.

Para luchar por ese proyecto, precisamos construir un alternativa socialista y revolucionaria, un partido revolucionario, y también construir la autoorganización de los trabajadores y de la juventud desde la base.

Artículo editorial publicado en www.pstu.org.br con el título original “Todo a ver”.

Traducción: Natalia Estrada.