El país quedó horrorizado con el reciente caso de la niña de 10 años, abusada por años por el propio tío y que, después de quedar embarazada, tuvo innumerables obstáculos puestos para la interrupción del embarazo. La legislación brasileña permite la realización del procedimiento solo en tres casos: cuando el embarazo es resultado de violencia sexual, cuando la vida de la gestante está en riesgo, y en los casos de anencefalia. El caso de esta niña se encajaba, no solo en una sino en dos de estas condiciones: era una víctima de violación y su vida corría riesgo con la gestación.

Por: Maria Victória R. Ruy, Cutiriba, Brasil

Sin embargo, incluso respaldado por la ley, el derecho al aborto de la niña se hizo blanco de una verdadera cruzada moral y religiosa, encabezada por los dirigentes del conservadorismo moral ligado al gobierno Bolsonaro.

Pero, aunque una parte de los sectores religiosos y conservadores hayan insistido en que la víctima debería llevar la gestación hasta el fin, la gran mayoría se indignó con la posibilidad de que una niña víctima de años de violencia fuese obligada a mantener una gestación que, además de perpetuar la violencia del violador, aún podría ser fatal para su propia vida.

Y en esa atmósfera de horror e indignación, la palabra “aborto” volvió a circular con mucha fuerza. Pero, al final, ¿qué es el aborto? ¿Quién debería tener derecho a este procedimiento? ¿El aborto es un asesinato?

Tema controversial, la interrupción del embarazo es parte del cotidiano de las mujeres en el mundo todo, pero aún es poco debatido. Causante de rechazo moral, cercado de mitos, y objeto de obsesión del fundamentalismo religioso, el aborto no es un asunto fácil de abordar. Pero, más que nunca, la defensa de la legalización y de la descriminalización del aborto es necesaria y urgente para la defensa de los derechos de las mujeres.

Todas las mujeres tienen derecho de escoger el aborto, en cualquier situación

Que la niña de 10 años tiene derecho a la interrupción de su gestación es absolutamente incontestable: es lo que la mayoría de la población brasileña pensó y dijo en estos últimos días. Incluso si nunca pensó mucho respecto del asunto, o hasta si pensaba contrario al aborto, llegó a la conclusión de que era imprescindible en este caso.

Prestamos total solidaridad a la víctima, y exigimos punición al violador y a todos los involucrados en la perturbación y exposición pública de su caso. Y también debemos preguntarnos: ¿y en otros casos, cuando no hubo violación y la mujer no corre riesgo de vida? ¿Incluso así, la mujer tiene derecho a la interrupción del embarazo, si así lo desea? Nuestra respuesta es sí.

Autodeterminación sobre su propio cuerpo

La burocracia del Kremlin dice a la mujer soviética: como en nuestro país hay socialismo usted debe ser feliz y no abortar (o sufrir el castigo consecuente). A los ucranianos les dice: como la revolución socialista resolvió la cuestión nacional es su deber ser feliz en la URSS y renunciar a toda idea de separación (o aceptar el escuadrón de fusilamiento).

¿Qué le dice el revolucionario a la mujer? “Debes ser tú la que decida si quieres un hijo; yo defenderé tu derecho al aborto contra la policía de Kremlin”. Al pueblo ucraniano le dice: “Lo que a mí me importa es su actitud sobre su destino nacional y no los sofismas ‘socialistas’ de la policía del Kremlin; ¡apoyaré su lucha por la independencia con todas mis fuerzas! (León Trotsky, La Independencia de Ucrania y la Confusión Sectaria).

Un primer motivo para la legalización del aborto es que la mujer debe ser la única que decida sobre su propio cuerpo y esto, lógicamente, incluye si ella dará continuidad a una gestación o no. Esa decisión no cabe a nadie más: ni al marido ni a la familia ni al Estado, y mucho menos a la Iglesia.

La autonomía del cuerpo es muy obvia en otros casos. Sus órganos, por ejemplo, no podrán ser donados sin su autorización expresa o la de su familia; ni siquiera después de muerto el derecho sobre su propio cuerpo se puede violar. Suponiendo que usted sea la única persona en el mundo con un riñón compatible con alguien enfermo que precisa de donación de riñón, de forma alguna su riñón le será retirado del cuerpo sin su consentimiento.

Además, incluso exámenes médicos precisan de la autorización del paciente. ¿Por qué, entonces, alguien debería ser obligada a mantener un embarazo que no desea?

Inevitablemente, el debate sobre el aborto envuelve debates morales acerca de la sexualidad femenina, además de mucha desinformación sobre métodos anticonceptivos. Aquí cabe una respuesta a los siguientes argumentos:

“Pero, ¿por qué no usó preservativo o píldora?”

Porque esos métodos son inaccesibles para muchas mujeres, sea por falta de educación sexual en las escuelas, sea por precarización del sistema de salud, sea por condiciones financieras, sea porque los efectos colaterales de la píldora son insoportables para muchas mujeres, sea porque los hombres se niegan a usar preservativo.

E incluso cuando los métodos anticonceptivos son usados, todos ellos poseen tasas de falla. La mayoría de las píldoras anticonceptivas, el método más común de contracepción, tiene tasas de falla de alrededor de 10%. O sea, incluso cuando los métodos son accesibles y puestos en práctica, la mujer todavía no tiene total control para evitar una gestación accidental.

Lo que quiera que haya ocurrido, es un completo absurdo “punir” a la mujer con un embarazo no deseado. Es una tremenda injusticia con la mujer, e incluso con el niño que nacerá. Embarazo no es punición.

Otro argumento que acostumbramos oír es: “Si no quiere embarazarse, entonces, ¡es solo no tener sexo!”

Ahora, el libre ejercicio de la sexualidad es un derecho de todas las personas. Al final, la sexualidad es parte fundamental de la naturaleza humana. Decir a las mujeres que abran mano de sus relaciones afectivas y sexuales para que puedan tener control sobre sus cuerpos y sus vidas es una gran injusticia, especialmente cuando hay tecnologías de contracepción y –en caso de falla– métodos para interrumpir el embarazo no deseado con seguridad y dignidad.

Perciban que jamás dirían a los hombres que dejen de tener sexo para que no sean necesarios abortos –a pesar de no ser novedad para nadie que es necesaria la participación de un hombre para que la fecundación ocurra–. Entonces, ¿por qué para las mujeres esta sería una sugerencia razonable?

La sexualidad femenina no es “pecado” ni “degeneración moral” para merecer punición o represión. Es necesario comprender esto para entender y posicionarse en el debate sobre la legalización del aborto.

Autodeterminación sobre su propia vida

Aún en la cuestión de la autodeterminación (esto es, independencia y autonomía personal), la mujer tiene el derecho de tomar decisiones respecto de su destino. Tener un hijo es uno de los acontecimientos más impactantes en la realidad de alguien y muchas veces es determinante para su trayectoria de vida.

Por eso, la maternidad no puede ser una obligación. Tener o no hijos y cuándo tenerlos es una decisión que debería caber únicamente a la mujer. Pero, lamentablemente, la mayoría de las mujeres hoy no tiene acceso al derecho de elegir.

Al contrario de lo que dicen aquellos que intentan impedir el debate sobre el derecho de las mujeres al aborto, el debate que estamos entablando aquí no visa incentivar el aborto. Por el contrario, si todas las políticas públicas propuestas a lo largo de este texto fuesen implementadas, el número de abortos caería drásticamente. Es lo que muestra Portugal, donde hubo una caída de 10% en el número de abortos en solo 13 años de legalización.

Cuando hablamos de autodeterminación proponemos lo opuesto de orientar que las mujeres aborten o no aborten. La autodeterminación se da cuando la mujer decide por sí misma, a partir de las motivaciones que son solo de ella. Las que opten por la maternidad igualmente merecen apoyo y asistencia del Estado por su elección. Trataremos del derecho a la maternidad más adelante.

Una vez más, perciban que, para los hombres, no hay efectivamente este obstáculo a la autodeterminación pues, en la práctica, el ejercicio de la paternidad es opcional en el Brasil. Muchos hombres abandonan a sus hijos y jamás son punidos o responsabilizados por eso, en otras palabras, una vez más la opresión recae sobre la mujer.

Mientras tanto, decimos que es un equívoco llamar “aborto masculino” el abandono paterno. Abandonar a un niño es esencialmente diferente de interrumpir la gestación de un feto aún en los primeros estadios de su desarrollo. El abandono paterno es crimen, el aborto no (o no debería serlo).

¿El aborto es un asesinato?

Llegamos, por fin, a uno de los principales argumentos de aquellos contrarios a la legalización de la interrupción del embarazo: el de que la mujer que aborta estaría cometiendo un asesinato. De ahí, el epíteto mentiroso de “pro-vida” que estos grupos adoptan para sí. Para empeorar la confusión alrededor del tema, esos grupos propagan imágenes de bebés o incluso hasta de niños crecidos en las propagandas contra el aborto.

E incluso los grandes medios, en una enorme falta de consideración, usa imágenes de bebés en los reportajes sobre aborto (incluso en las notas sobre el caso de la niña de 10 años), reforzando el imaginario de que un feto es equivalente a un niño.

La legalización del aborto no significa poder interrumpir voluntariamente el embarazo en cualquier momento, sino solo en los estadios iniciales de desarrollo del feto (salvo casos exceptuados por recomendación médica). En la mayor parte de los países donde ya está legalizado, el aborto es restricto hasta las 22 semanas o cinco meses y medio de gestación (hay variaciones de país a país). En el Brasil, la orientación del Ministerio de Salud es considerar el aborto dentro de las primeras 22 semanas (en los únicos tres casos previstos en la legislación actual).

En el emblemático caso Roe contra Wade, que legalizó por jurisprudencia el aborto en los Estados Unidos, el criterio escogido fue el de la viabilidad. Hasta alrededor de las 24 semanas, el feto no es capaz de sobrevivir fuera del útero. También es solo en este período que se inicia la actividad cerebral del feto –las ondas cerebrales no aparecen hasta por lo menos las 30 semanas–. O sea, antes de eso, el feto es incapaz de pensar o sentir dolor.

Habiendo políticas públicas que garanticen la educación sexual, el amparo y la atención médica a las mujeres, es probable que la mayoría de aquellas que deseen recurrer al aborto lo hagan aún en las primeras semanas de gestación. En el primer trimestre, el procedimiento es más simple y presenta riesgos mínimos a la salud de la mujer, además de ocurrir cuando el feto aún está dejando de ser un embrión.

Una de las muchas perversidades del aborto clandestino es que la falta de acceso al acompañamiento médico decente obliga a las mujeres a prolongar el embarazo hasta estadios más avanzados, cuando el procedimiento se torna más peligroso para la mujer, especialmente si es clandestino. Eso sí es asesinato –cuando una mujer no tiene elección sino recurrir al aborto clandestino y muere por no tener acceso a un procedimiento seguro–.

Falta de respeto a la vida es criminalizar el aborto

La criminalización del aborto no impide que los abortos sean realizados. El Ministerio de Salud dice que cerca de un millón de abortos son realizados por año en el Brasil –el número real es inestimable, ya que no todas las mujeres que abortan pasan por el sistema de salud–. La legislación es absolutamente ineficaz para impedir o incluso reducir las interrupciones de embarazo.

La real consecuencia de la criminalización del aborto es que aquellas que no pueden pagar por abortos seguros en clínicas clandestinas acaban gravemente heridas o muertas. Cada dos días una mujer muere por aborto clandestino en el Brasil, y 250.000 mil son internadas cada año. La mortalidad no está relacionada con el aborto –el procedimiento puede ser seguro si fuera legalizado o si la mujer puede pagar–. Lo que mata es la clandestinidad.

Mujeres de todos los estratos sociales abortan, pero solo las pobres mueren. Según datos del propio Ministerio de Salud, las internaciones graves y óbitos son mayoritariamente de mujeres negras, moradoras de la periferia y de baja escolaridad. La legislación brasileña actual sobre el aborto solo sirve para profundizar la opresión a las mujeres de la clase trabajadora –solo para ellas el aborto es verdaderamente ilegal–.

¡Defender la vida es defender el aborto legal, seguro y gratuito! La criminalización victimiza a centenas de mujeres todos los años. Nadie está interesado en aumentar el número de abortos realizados –la cuestión es que ese número ya es altísimo–. Para que ninguna mujer precise arriesgar su vida, para tener derecho a escoger, e incluso hasta para reducir el número de abortos, es urgente la legalización acompañada de políticas públicas de educación sexual y derechos reproductivos.

Derechos reproductivos más allá de la legislación del aborto

El problema de los embarazos no deseados no es combatido solo con el acceso al aborto, aunque este sea imprescindible. Cuando una mujer precisa recurrir al aborto, de hecho algo falló: la escuela pública falló en ofrecer educación sexual, el Estado falló en proveer o facilitar el acceso a métodos anticonceptivos, el método falló en evitar el embarazo. El derecho al aborto nunca será dispensable; pero si estas otras políticas públicas no fuesen tan precarias, ciertamente el número de abortos realizados sería menor.

La legalización hace del aborto asunto de salud pública y no de justicia penal. Por consecuencia, hace disminuir el número de procedimientos, una vez que esté acompañado por orientación médica sobre métodos contraceptivos, campañas de educación sexual, etc.

Podríamos dedicar otro texto solo para la debilidad de las condiciones actuales de acceso a los métodos anticonceptivos. El preservativo y la píldora, los métodos más usados y accesibles, tienen tasas de eficacia que dependen de los usuarios y, por lo tanto, son más susceptibles de falla. Como mencionado anteriormente, el preservativo aún es rechazado por muchos hombres y los efectos colaterales de la píldora pueden ser duros y hasta graves para la salud. Por su parte, los métodos de largo plazo (tales como DIUs, inyecciones hormonales, implantes, ligadura de trompas y vasectomías) son sometidos a procesos burocráticos interminables; eso cuando están disponibles en el Sistema Único de Salud (SUS). También poseen efectos colaterales diversos y aún son permeados de moralismos –hay innumerables relatos de exigencia de autorización del marido para la inserción del DIU, por ejemplo–. Casi todos requieren consultas médicas regulares, cosa que es casi inalcanzable en el sistema público precarizado. ¿Quién realmente consigue evitar el embarazo en el Brasil? Pues, la mayoría de las mujeres, especialmente las más pobres, viven apostando a la suerte.

Derecho a la maternidad

Una contradicción más de los grupos “pro-vida”, además de que no defienden de hecho la vida, es que insisten tanto para que las mujeres no aborten y sin embargo no mueven un dedo para que ellas tengan condiciones de ejercer esa maternidad. Sin acceso pleno a la licencia por maternidad (como en el caso de muchas trabajadoras informales, grupo que crece cada vez más), sin vacantes suficientes en las guarderías y en las escuelas, sin una salud pública de calidad, en medio del creciente desempleo y la disminución de los salarios, muchas veces sin la participación del padre del niño, ser madre en el Brasil es cargar sola una responsabilidad que debería ser compartida por toda la sociedad.

No hay cómo cuantificar las motivaciones para el aborto, pero no precisamos de pesquisas para concluir que en este contexto muchos son motivados por la desesperación de la pobreza y del abandono. Criminalizar la interrupción del embarazo en esta realidad es aún más cruel.

Por más que la maternidad sea deseada por muchas, y estas se realicen como madres, la maternidad es un problema social para la mujer. No por “culpa” de ella o del niño, sino de la sociedad capitalista que oprime y explota a las mujeres de la clase trabajadora. De forma alguna el aborto es algún tipo de solución para este problema. Aquellas que desean ser madres tienen el derecho de recibir todo el apoyo del Estado para ejercer una tarea que es vital para la sociedad: criar a sus hijos.

El avance del gobierno Bolsonaro contra los derechos de las mujeres es implacable, y el show de horrores en que se transformó el caso de la niña de 10 años es solo una demostración más de esta ofensiva. En este caso, la reivindicación fue para hacer valer la legislación ya vigente. Ni siquiera fue el caso de una lucha para la ampliación de derechos, sino para hacer valer aquellos ya conquistados.

Ese es un certificado del carácter del gobierno Bolsonaro, pero no de la derrota de la lucha de las mujeres. En los últimos años, las mujeres vienen protagonizando luchas inmensas por el mundo, muchas de ellas en defensa sobre la cuestión del aborto. En 2018, más de un millón y medio de personas fueron a las calles en la Argentina para exigir la legalización del aborto, obligando al Congreso a aprobar el proyecto de ley. En el Brasil, las mujeres han sido la punta de lanza de las principales luchas del último período, como Fuera Temer, contra la cultura de la violación, por justicia para Marielle Franco, #EleNão y Vidas Negras Importan.

La inmensa tristeza que nos dio acompañar el caso de la niña de 10 años puede y debe volverse rebelión contra este gobierno machista y asesino y por la legalización del aborto. ¡Basta de morir por aborto clandestino! ¡Nuestro cuerpo, nuestra decisión! ¡Es por la vida de las mujeres trabajadoras!

¡Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal, seguro y gratuito para no morir!

¡Fuera Bolsonaro, Mourão y Damares!

Referencias

Aborto: ¿es posible ser pro-vida y pro-opción al mismo tiempo? Carl Sagan y Ann Druyan. Disponible en: https://medium.com/feminismo-e/aborto-%C3%A9-poss%C3%ADvel-ser-pr%C3%B3-vida-e-pr%C3%B3-escolha-ao-mesmo-tempo-tradu%C3%A7%C3%A3o-60f4f6cbd9ce

La legislación sobre aborto en el mundo. Deutsche Welle. https://www.dw.com/pt-br/a-legisla%C3%A7%C3%A3o-sobre-aborto-no-mundo/a-41414071

Una mujer muere cada dos días por causa del aborto inseguro, dice el Ministerio de Salud. Leda Antunes y Marcella Fernandes para Huffington Post. https://www.huffpostbrasil.com/2018/08/03/uma-mulher-morre-a-cada-2-dias-por-causa-do-aborto-inseguro-diz-ministerio-da-saude_a_23495452/

Lo que disminuyó el aborto es la legalización. Carta Capital. https://www.cartacapital.com.br/blogs/dialogos-da-fe/o-que-diminui-o-aborto-e-a-legalizacao/

TROTSKY, León. La Independencia de Ucrania y la Confusión Sectaria. Archivo Marxista en la internet, México, 30 de julio de 1939. Disponible aquí, acceso 20 de agosto de 2020.

Artículo publicado en www.pstu.org.br, 21/8/2020

Traducción: Natalia Estrada.