Mientras cerramos esta edición, el rebrote de la pandemia se arrastra de forma avasalladora por el país. Estados como Rio de Janeiro están con su sistema de salud nuevamente al borde del colapso. En San Pablo, Covas y Doria, un día después de la elección, ya practicaban estelionato electoral: mintieron sobre la pandemia y, al día siguiente, dieron una brusca frenada e invirtieron la marcha.

Por: Editorial PSTU, 3/12/2020.-

Mientras tanto, el gobierno Bolsonaro sigue con su negacionismo genocida, dejando arruinar siete millones de testes y sin ningún plan de vacunación.

El gobierno federal, junto con el Congreso Nacional, los gobernadores y la mayoría de los alcaldes recién electos ya se preparan para una nueva ronda de ataques exigidos por la burguesía, parcialmente paralizada a raíz de las elecciones. Es urgente la organización de la lucha contra esos ataques, que solo podrán ser derrotados con movilización. Es en el tercer turno que se definirá si los grandes empresarios y los banqueros, junto con sus representantes, conseguirán imponer un nuevo nivel de explotación y entrega del país o si los trabajadores conseguirán dar vuelta el juego.

Unidad para luchar y frente único de la clase

Es preciso un llamado a la más amplia unidad para luchar y un frente único de la clase trabajadora para luchar, con partidos, movimientos y organizaciones de la clase, de los sectores oprimidos y de la juventud, con un programa mínimo que se contraponga al programa de profundización de la guerra social, de la barbarie y de la entrega del país y ponga a la orden del día el “Fuera Bolsonaro y Mourão”.

Es necesario avanzar rumbo a la construcción de una huelga general y de otras formas de lucha y movilización. Al mismo tiempo, es preciso avanzar en la autoorganización de los trabajadores por la base, en las fábricas, en los barrios, en las escuelas.

Contra el hambre y el desempleo, en defensa de los salarios, de los derechos y de la igualdad, y contra las privatizaciones

El gobierno quiere profundizar su política de genocidio. Precisamos luchar por el derecho al aislamiento social, por los testes en masa, y por el empeño máximo para la producción de vacuna para todos. De la misma forma, debemos luchar por la defensa, el fortalecimiento y la ampliación del SUS [Sistema Único de Salud] y contra la vuelta a las aulas antes de la vacuna.

Junto a la lucha contra la pandemia, precisamos también de un conjunto de medidas que garanticen la sobrevivencia y las condiciones de vida de los trabajadores y de los más pobres: por el mantenimiento del auxilio de emergencia hasta el fin de la pandemia; garantía de empleos con reducción de la jornada de trabajo y un plan de obras públicas; exención de tarifas como agua e IPTU [inmobiliario]; pase libre a los desempleados. También es necesario exigir el congelamiento de precio de los alimentos.

Es preciso luchar en defensa de los derechos laborales y de los servicios públicos como salud, educación, vivienda y saneamiento para todos; por la demarcación de las tierras indígenas, reglamentación de las tierras quilombolas, y una reforma agraria radical.

Ese programa también debe luchar por justicia e igualdad para con los negros y negras, las mujeres, las LGBTs, los indígenas, los pobres y los inmigrantes; contra la violencia policial y por la desmilitarización de las PMs [policías militares]; y defender el patrimonio nacional, reestatizando las estatales privatizadas, bajo control de los trabajadores y luchando contra las nuevas privatizaciones y la entrega del país, incluyendo el medio ambiente y la Amazonía.

Basta de ajuste contra los pobres, vamos a sacar de los capitalistas

Para viabilizar estas medidas precisamos invertir la política del gobierno y de la burguesía. No puede ser que la clase trabajadora sea la más penalizada en esta crisis. Ya es hora de sacar de los ricos y de los capitalistas. Precisamos defender la suspensión del pago de la falsa deuda a los banqueros.

Precisamos aún tasar las grandes fortunas, incluyendo 40% de las riquezas de los 43 multimillonarios brasileños, además de los lucros, dividendos y patrimonios de las 100 mayores empresas, del agronegocio y de las grandes redes de supermercados, y poner el sistema financiero bajo el control de los trabajadores.

Por un gobierno socialista de los trabajadores

No basta, sin embargo, luchar contra los ataques que más adelante serán retomados, mientras el día a día de nuestras vidas solo empeora. Para cambiar de hecho la vida de nuestra clase es preciso tener como estrategia el derrumbe del sistema capitalista que solo nos reserva desempleo, miseria y muerte. En su lugar, precisamos construir un gobierno socialista de los trabajadores que gobierne en consejos populares.

Para luchar por eso, precisamos organizarnos y construir una alternativa socialista y revolucionaria.

Traducción: Natalia Estrada.