El mes de junio fue el mes del Orgullo Gay, un mes en el cual la atención debería estar volcada principalmente a la opresión que la comunidad LGBT vive todos los días. En este período, muchas manifestaciones llenaron las plazas de Italia de personas, jóvenes o no, que manifestaron su apoyo a los derechos de esa comunidad, reivindicando plenos derechos para ella. Este artículo tiene el objetivo de realizar un análisis de clase sobre ese movimiento, destacando su gran importancia, pero también haciendo las críticas necesarias.

Por: Ines Abdelhamid y Sara Trotta

Cómo nace el Orgullo Gay

Antes de analizar qué es el movimiento del Orgullo Gay hoy, es necesario dar un paso atrás y saber cómo nació históricamente para comprender incluso su objetivo inicial. Como muchos de los lectores de este artículo saben, el movimiento moderno de la comunidad LGBT tiene como punto de referencia las rebeliones de Stonewall que son hasta hoy su piedra fundamental.

Las rebeliones de Stonewall se insertan en un contexto de gran represión: en los años 1950 y 1960 se adoptaron una serie de medidas y políticas que intensificaron la represión contra la comunidad LGBT estadounidense y fue exactamente en esos años que se movilizaron y se formaron las primeras organizaciones de la comunidad.

La famosa noche del 28 de junio de 1969 hubo una irrupción de la policía al local conocido como Stonewall Inn, al cual le siguieron tres días de revueltas, eso porque las mujeres y los hombres transexuales se habían negado, por primera vez, a mostrar los documentos para ser controlados por la policía. Eso provocó innumerables detenciones, pero no sin una respuesta por parte de las masas que, indignadas, se opusieron organizando tres días de encuentros en los cuales se enfrentaron con coraje a la policía antomotines. A partir de aquel día, y enlos años sucesivos, se organizaron cada año manifestaciones del Orgullo LGBT (o día del Orgullo Gay) en los cuales se celebraba la revuelta de Stonewall.

Esta pequeña reconstrucción histórica nos hace comprender bien el espíritu de esas primeras revueltas, que seguramente no tenían un espíritu de compromiso sino, antes, de total rechazo no solo con la moral burguesa sino con todo el sistema, contra los aparatos policiales y con una feroz crítica al capitalismo. Es necesario preguntarse si hoy el movimiento del Orgullo Gay aún representa aquel espíritu. Vamos entonces a nuestro análisis.

Juego de las sillas: el caso del Proyecto de Ley Zan

En los últimos años, el tema del Orgullo Gay apareció nuevamente en el debate público, más precisamente en función de la propuesta de ley del diputado federal Alessandro Zan. Para promover la aprobación del proyecto de ley Zan se realizó una campaña social durante el lockdown, de la cual participó el Partido Democrático (PD) y el Movimiento 5 Estrellas (M5S). Fue una pena que durante el aislamiento estos últimos no gastaran una sola palabra en relación con los efectos del cierre de los centros de escucha y de otros servicios esenciales para la comunidad LGBT, que en ese período vio aumentar las agresiones homobitransfóbicas.

De un lado, el PD y el M5S colaboran activamente con el gobierno y con la Liga [Norte], partido explícitamente homofóbico y racista, y, de otro, decoran sus perfiles sociales con banderas del arco iris y consignas cautivantes. Eso no hace otra cosa que desenmascarar la finalidad propagandística de sus acciones, en especial desde que son parte del gobierno Draghi, gobierno de la gran burguesía.

Observando la situación, se llega a la conclusión de que el Orgullo Gay fue la enésima ocasión para que los partidos burgueses consiguieran algunos votos, “marcaran” la lucha y, incluso este año apadrinaran la ley Zan, un decreto muy “corto” que lamentablemente –aun si es aprobado– no garantizaría libertades democráticas reales para la comunidad.

El movimiento del Orgullo Gay hoy

Hace muchos años el movimiento del Orgullo Gay se tornó una ocasión para que las empresas y multinacionales hagan publicidad, ostentando algunas banderas del arco iris, utilizando el palco para poder no solo exhibir su logo sino también para hacer algunas intervenciones retóricas vacías condimentadas con el discurso del “empoderamiento” sin fin. En los últimos años, el Orgullo Gay se tornó una ocasión para ser bien visto y políticamente correcto: eso vale tanto para las empresas como para aquellos partidos que lo usan para mostrar una cara más progresista y conseguir algunos votos más. Vimos eso en toda su teatralidad con el PL Zan, pero lo vemos todos los años con los distintos sindicatos que se movilizan por el Orgullo Gay sonrientes y seguros de haber hecho su buena acción cotidiana.

Lamentablemente, esta situación no es nueva: cualquier movimiento que tenga una resonancia mediática y que no tenga una dirección revolucionaria se arriesga a ser usado y tal vez institucionalizado. Vimos eso con el movimiento Friday For Future. Lo que significa que es indispensable que el movimiento adopte instrumentos que lo protejan de un cierto tipo de instrumentalización burguesa.

Actualmente, el movimiento Orgullo Gay es muy amplio y tiene gran resonancia mediática. No obstante, cada vez más el movimiento está despolitizándose y la única reivindicación que parece ser exigida en voz alta es el reconocimiento por parte de las instituciones capitalistas de la existencia del propio Orgullo Gay. Las direcciones de ese movimiento generalmente son burguesas o explícitamente liberales y eso entra en total contradicción con la propia naturaleza original del Orgullo Gay, aquella de un movimiento de ruptura con el sistema.

¿Es necesario participar?

A pesar del análisis que proponemos sobre el Orgullo Gay, consideramos fundamental participar de él, pues la cuestión LGBT es una cuestión de clase. Aunque las empresas y las multinacionales intenten instrumentalizar el movimiento, en realidad, la base de los jóvenes que participa de él tiene un potencial revolucionario: los jóvenes LGBT en este sistema son doblemente oprimidos y marginalizados.

Cualquier partido que piense que la cuestión LGBT no es una cuestión de clase, para nosotros comprende muy poco de la teoría marxista. La teoría marxista es dialéctica y reconoce que la opresión y la explotación se entrelazan siempre: la opresión de la comunidad LGBT es parte de este entrelazamiento.

Aunque critiquemos el Orgullo Gay en algunos aspectos, debido a su dirección actual, eso no nos lleva a no participar de él: es tarea del partido educar a las masas y construir una dirección revolucionaria en los movimientos. Nosotros creemos, también, que la cuestión LGBT es una cuestión de clase pues esa comunidad podrá ver garantizados sus propios derechos y obtener una real libertad solo con un cambio de sistema. Aunque este parezca dispuesto a conceder algunos derechos democráticos, se trata siempre de migajas. El sistema capitalista tiene grandes intereses en perpetuar la opresión, pues esta favorece una mayor división en el interior de la clase obrera, división útil para dificultar la unidad que es necesaria para combatir a la clase dominante. La cuestión LGBT es una cuestión de clase, pues tiene que ver con la clase: gran parte de la clase obrera es LGBT. Y todo lo que tiene que ver con la clase, tiene que ver con el partido de la clase obrera.

Artículo publicado en www.partitodialternativacomunista.org – PdAC, Italia, 25/8/2021.-Traducción: Natalia Estrada.