El desempleo y el número de trabajadores con trabajo precario siguen aumentando en el Brasil. Datos del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE) divulgados hacia finales de noviembre indican que el desempleo subió a 14,6%. Ese número esconde una realidad aún peor. La tasa de subutilización, o sea, de aquellos que trabajan apenas una parte del tiempo, es de 30,3%, y los trabajadores por cuenta propia suman 26%. El número de personas con registro de trabajo cayó 2,6% y la informalidad pasó a 38% de la población.

Por: Jerônimo Castro

La masa de ingreso de los trabajadores (el conjunto de lo que la clase trabajadora gana) cayó 4,9%. El nivel de ocupación es de 47,1%, o sea, menos de la mitad de la población apta para trabajar. El ingreso medio tuvo un aumento de 8,3% en relación con 2019. No obstante, la inflación de la canasta básica en el último período fue de más de 20% y corroyó el salario real.

Mujeres, negros, LGBTs y jóvenes son los más afectados

Como no podía dejar de ser, los sectores más oprimidos de nuestra clase son los más afectados. Entre las mujeres, las desempleadas son 16,8%; entre los negros, 19,1%. En la juventud (entre 18 y 24 años) los números alcanzan 31,4%.

Negros y pardos son 64% de los desempleados y 66% de los subutilizados, y la informalidad alcanza a 47% de ellos. Esa parte de la población representa también 75,2% del grupo del 10% de población con menores ingresos.

En el caso de las travestis y transexuales, según la Asociación Nacional de Travestis y Transexuales (Antra), los números de julio-agosto de 2020 son aún más dramáticos. Solo 4% de la población travesti y mujeres trans tiene empleo formal; 6% tiene empleo informal y subempleo; y 90% tiene que recurrir a la prostitución como fuente de ingreso.

El gobierno tiene política para aumentar el desempleo y no para garantizar el ingreso

Además de no tener una política para disminuir el desempleo, el gobierno federal, siguiendo a sus antecesores, tuvo una política permanente de atacar el empleo formal (con registro), facilitando los despidos y la subcontratación con medidas como el contrato intermitente de trabajo, el aumento del banco de horas, la legalización de la tercerización en todos los ámbitos y la famosa “cartera verde-amarela” [libreta de trabajo de colores verde y amarillo, que representan la bandera del Brasil, ndt.].

Por otro lado, con el agravamiento de la crisis económica y la disminución del empleo en la pandemia, el gobierno y el Congreso se negaron a garantizar estabilidad en el empleo. Aprobaron el auxilio de emergencia de R$ 600, muy por debajo de lo que es necesario para garantizar la canasta básica y de la media de ingreso de los trabajadores precarizados (entre R$ 1.600 y R$ 1.800). En 2021, Bolsonaro va a sacar el auxilio, después de haberlo ya disminuido a R$ 300.

Es necesario ir a la lucha unificada para impedir y revertir los ataques

Tenemos años de continuados ataques y desmontes de los derechos laborales, desde la legalización de las tercerizaciones, que son un duro ataque a los trabajadores y a la organización sindical, pasando por las dificultades legales creadas a la organización sindical, hasta medidas que afectan a mujeres embarazadas y la reforma de la Previsión que acaba con la jubilación en el país.

Sin un frente único para luchar, no vamos a revertir esos ataques ni a detener los que están siendo preparados, tales como la soñada libreta verde y amarilla, que ataca todos los derechos laborales. Incluso medidas mínimas y insuficientes, como el auxilio de emergencia, corren el riesgo de desaparecer.

Pensamos que es importante llamar a los partidos que inciden sobre organizaciones de la clase trabajadora y de la juventud, como PT, PCdoB y PSOL, a abandonar la idea de que vamos a derrotar a Bolsonaro solo en 2022 y esperar hasta allá para que de hecho se haga algo. En lugar de preparar un frente amplio con partidos burgueses, deberían organizar las luchas para derrotar el gobierno y sus planes ya. De la misma manera, debemos llamar y exigir que sindicatos, centrales sindicales y movimientos populares articulen la lucha en lugar de negociar derechos en el Congreso. Desde ya, con todo, debemos hacer la autoorganización y avanzar por la base de la clase trabajadora, de la juventud, de las periferias, del campo y de la ciudad para luchar por empleo, salario, ingreso, salud, servicios públicos, y soberanía.

Propuestas que pueden unificar la lucha y permitir un frente único

El desempleo actual es fruto de la acción consciente de los patrones, que quieren un ejército de reserva permanente, o sea, un ejército de desempleados y semiempleados dispuestos a trabajar a cualquier costo. Eso rebaja el salario de los empleados, temerosos de perder sus empleos, y disminuye el precio de la mano de obra. También es fruto de la crisis económica internacional (y nacional), agravada por la pandemia.

La crisis social no será resuelta sin la acción común y coordinada de la clase trabajadora. Ella puede y debe buscar garantía de ingreso para los desempleados; reducción de la jornada de trabajo sin reducción de salarios; un plan de obras públicas realmente necesarias, tales como vivienda y saneamiento, lo que abriría millones de vacantes; prohibición de las tercerizaciones e incorporación de los tercerizados en las empresas tomadoras de servicios; fin de la flexibilización de la legislación laboral, de la precarización del trabajo y de la librera verde-amarilla; abertura de concursos públicos.

Esa lucha se combina con la defensa de los servicios públicos y del Sistema Único de Salud (SUS) contra la propuesta de reforma administrativa del gobierno y del Congreso, con las luchas contra las privatizaciones y la lucha de los sectores del campo.

¡Fuera Bolsonaro y Mourão!

Para llevar adelante esa lucha es fundamental que entendamos que el primer paso para revertir la actual crisis de desempleo es derrotar y sacar a Bolsonaro y Mourão, responsables por la crisis económica y por el desempleo.

Sacar dinero de los súper ricos para garantizar empleo, salario e ingreso

En esta lucha vamos a enfrentar a los súper ricos, los multimillonarios, los bancos y las cien mayores empresas privadas, que lucran con el desempleo, la rebaja salarial, la privatización de las estatales y la destrucción del medio ambiente.

No pagar la deuda pública y tasar fuertemente las grandes fortunas

A pesar de la crisis, los grandes bancos del país lucraron R$ 17,4 mil millones en el tercer trimestre. Por su parte, la minera Vale facturó más de R$ 16.000 millones. Lo que se gastó solo con amortización de la deuda pública en este año, o sea, mandando nuestro dinero al bolsillo de los banqueros, fue más de un billón de reales. Parar de pagar la deuda pública y tasar las grandes fortunas y la ganancia de las grandes empresas garantizaría los recursos necesarios para llevar adelante el programa de emergencia que proponemos.

Por un gobierno socialista de los trabajadores

No obstante, la clase trabajadora solo tendrá garantizado de forma duradera lo más básico de sus derechos cuando consiga acabar con el capitalismo y poner en su lugar un gobierno socialista de los trabajadores, que gobierne basado en consejos populares.

Artículo publicado en www.pstu.org.br, 16/12/2020.-Traducción: Natalia Estrada.