En los últimos meses el pueblo estadounidense ha sido bombardeado con un sinfín de piezas de comunicación a favor y en contra de Obamacare.




Demócratas y sus aliados, que han apoyado la ley, se sintieron amargamente desmoralizados después que HealthCare.gov, el sitio responsable por la ejecución de los intercambios de seguros creados por el ACA –Ley de Asistencia Asequible–, se estrelló en varias ocasiones sin llenar las solicitudes de las personas.



Republicanos, que siempre se han opuesto a la ley –y fueron tan lejos como llamarla “socialista” y incluso la utilizaron como excusa para cortar los fondos del gobierno federal, provocando un “shutdown” (cierre del gobierno)–, de repente se sintieron optimistas de nuevo, y empezaron una cruzada para demostrar que los problemas técnicos eran de hecho problemas más profundos de la propia ley.



Sin embargo, la mayoría de las personas simplemente se sienten inseguras. Ellas saben que el sistema de salud actual no funciona, pero tienen miedo de poner todas sus monedas en Obamacare, sobre todo después de toda la publicidad negativa en contra del sistema de intercambios de seguros y la crisis con respecto a todas las personas que tuvieron sus planes de salud actuales cancelados en contra de su voluntad.



Así, la pregunta que realmente necesita ser contestada después que todo el humo se aclare, es: ¿será Obamacare capaz de realizar su promesa de proporcionar un mejor cuidado de la salud, que sea asequible para millones de estadounidenses que están actualmente sin seguro o haciendo milagros para pagar por el cuidado de la salud cuando realmente no pueden?



La crisis



El objetivo de la administración de Obama fue matricular siete millones de nuevos clientes para las compañías de seguros de salud a través de Obamacare, y otros nueve millones a través de la expansión de Medicaid, del 1 de octubre de 2013 hasta el 31 de marzo de 2014. Predijeron que 500.000 irían a inscribirse durante el primer mes.



Pero HealthCare.gov, el sitio donde los clientes supuestamente deberían comprar sus servicios de salud, no funcionó y constantemente se estrelló, dejando a millones sin saber cómo obtener un seguro de salud. Lejos de ser sólo un problema técnico, el fallo del sistema es una consecuencia de la intrincada complejidad de una ley de 2.000 páginas, que intenta cruzar la información personal de los clientes con docenas de diferentes coberturas, normas y precios de las aseguradoras privadas, y llegar a un adecuado plan de salud para cada persona o familia.



Para hacer las cosas aún peor, la crisis no sólo era virtual. Más de cinco millones de personas han recibido cartas de cancelación de sus aseguradoras actuales, anunciando que sus planes de salud ya no serían efectivos desde el 1 de enero. La razón alegada por las compañías fue que no pudieron cumplir con los requisitos de Obamacare –algo que Obama había dicho explícitamente que no iba a pasar: “Si le gusta su seguro, usted puede mantenerlo. Punto final.”



Como consecuencia, la popularidad de Obama se hundió hasta el punto más bajo de su tiempo en la presidencia: 39% aprueba al gobierno, 54% lo desaprueba. En cuanto a la ACA, sólo 19% cree que la calidad de su servicio de salud va a mejorar en el próximo año; 43% dice que va a empeorar.



No asequible a los trabajadores, pero rentable para la industria de seguros de salud



La primera y más importante promesa que hizo Obama cuando anunció su “Obamacare” era que iba a proporcionar cuidados de salud asequibles para la mayoría de la gente, incluyendo a los trabajadores y sus familias. Esto se haría por integrar a las personas más jóvenes, que tienden a ser más saludables, en el sistema, y sus mensualidades permitirían a las compañías de seguros ofrecer coberturas menos costosas para las personas mayores, que necesitan más atención de salud.



Pero el problema es que como la ley fue elaborada por y para las compañías de seguros privadas, ellas se aseguraron de que los nuevos clientes no sólo pagarán por las personas mayores sino que también aumentarán enormemente las ganancias de la industria de la salud y farmacéutica. El resultado es un sistema de salud que no es asequible por definición de nadie, sino del gobierno.



Alguien cuyos ingresos son más de cuatro veces el nivel de pobreza –alrededor de U$S 48,000 al año– tendrá que pagar mensualidades de U$S 9,000 al año y potencialmente otros U$S 5,000 en pagos directos de su bolsillo. Si uno tiene que ir afuera de su red de cobertura para atención de especialistas, tendrá que pagar extra por eso, ya que no se incluye en el tope de U$S 5.000. Muchos de los planes en materia de intercambio tienen redes muy estrechas, lo que significa que si alguien tiene una enfermedad muy grave o necesita un tratamiento especial, es muy probable que él o ella tengan que ir fuera de su su red y pagar extra por ello.



La otra cara de la moneda es que las compañías de seguros recibirán obscenos U$S 1 trillón de dólares en subsidios en 10 años, directamente de los contribuyentes: lo que significa U$S ¡100 mil millones al año! Y, además de eso, van a tener unos 16 millones de nuevos clientes en el sistema de salud. Eso es lo de que Obamacare ha tratado de hacer: aumentar las ganancias de las compañías de seguros y hacer que los trabajadores paguen la cuenta.



Un ejemplo de California



A alguien con un empleo part-time, y con un salario antes de impuestos de 30.000 dólares, se le recomienda comprar el plan de bronce ofrecido por Blue Shield of California. El costo total de la mensualidad sería de U$S 512. La participación de la persona sería de U$S 213, y Blue Shield obtendría 298 dólares en subsidios. Eso haría un total de U$S 2,556 de mensualidades al año, y U$S 5,000 de deducible anual. Los co-pagos tendrían un límite anual de U$S 6.350 dólares. Algunos ejemplos de los co-pagos son: atención primaria, U$S 60; atención especializada, U$S 70; atención de urgencia, U$S 120; medicación genérica, U$S 19; medicamentos de marca, U$S 50; pruebas de laboratorio y radiografía, 30%. Esto significa que el costo total anual podría ser tan alto como U$S 14.000 ¡para el plan más asequible en Obamacare!



Calidad cuestionable



Obamacare no es un sistema universal, lo que significa que no ofrece la misma calidad de cuidados de salud para todos y no cubre todos los gastos que uno necesita cuando está enfermo. Todo lo contrario. Sólo se ofrece atención médica de primera calidad para aquellos que pueden pagar más, y atención de segunda clase para el resto; se cobra una tarifa de su propio bolsillo (out-of-the pocket) para la mayoría de los procedimientos y aún más para la atención de especialistas fuera de la red de cobertura.


Los planes se dividen en Bronce, Plata, Oro, Platino y catastrófico (?), de acuerdo con los ingresos, la edad, miembros de la familia, y condición de salud del cliente. Los mejores tienen mayores mensualidades, pero co-pagos más bajos. El de bronce tiene la mensualidad más baja, pero los más altos co-pagos.


Aunque no lo admiten, las compañías de seguros imponen todo tipo de limitaciones a los planes elaborados para las familias de bajos ingresos, lo que afecta la calidad del servicio que se ofrece y la gama de procedimientos cubiertos por el plan. Al final, los que no pueden pagar por cualquiera de los planes antes mencionados, tendrán que tratar de calificar para Medicaid, reconocidamente el plan de atención de salud para los pobres.



Beneficios eclipsados por problemas



Los principales beneficios incluidos en Obamacare son: 1) La expansión de Medicaid para familias con ingresos hasta 138% del nivel de pobreza, 2) las compañías de seguros no pueden negar cobertura a pacientes con condiciones pre-existentes, 3) a las mujeres se les deberán cubrir los cuidados preventivos y no se puede cobrar más por las mensualidades que a los hombres; 4) las empresas con más de 50 trabajadores full-time tienen que proporcionar atención médica a sus empleados (conocido como “Mandato de las empresas”), 5) niños pueden ser incluidos en los planes de sus padres hasta los 26 años.


Estos beneficios se incluyeron debido a importantes luchas y campañas realizadas por los trabajadores de salud, los pacientes, el movimiento sindical, y después de décadas de abusos cometidos por las compañías de seguros y las grandes empresas, que niegan sistemáticamente los derechos más elementales a los trabajadores, como ofrecer atención de salud a sus empleados y no discriminar los derechos de las mujeres.



Pero incluso ahora son parciales y constantemente bajo ataque. La expansión de Medicaid a nivel estadual fue declarada inconstitucional por la Corte Suprema, lo que hizo que la mitad de los estados se decidiese por salir de la expansión. Esto dejará a ocho millones de personas que califican para Medicaid sin seguro.



Las compañías de seguros no podrán negar la inscripción para los pacientes con condiciones pre-existentes, pero todavía no se garantiza que su tratamiento será totalmente cubierto, especialmente si requieren exámenes, medicamentos, procedimientos y especialistas muy caros. Y, al final, los clientes seguirán pagando mensualidades más altas y varios co-pagos para sus planes.



El mandato para las empresas se aplazó hasta 2015, después de una intensa presión por parte de las grandes compañías. Esta será una gran ventaja para estas empresas, que les ahorrará miles de millones de dólares en gastos con sus empleados. Por otra parte, el mandato individual, que dice que toda persona debe tener un seguro o pagar una multa, este sí empieza en 2014. Cada adulto sin seguro tendrá que pagar U$S 95; cada niño U$S 47,5; y la cuota aumenta cada año. En 2015 será el 2% de los ingresos o U$S 325 por persona. En 2016 y años posteriores ¡será de 2,5% de la renta o U$S 695 por persona! Después, se ajusta por la inflación.



El “Impuesto Cadillac” es un impuesto que los empleadores tendrán que pagar por los planes de salud de mayor costo de sus empleados. A pesar de la apariencia progresiva, este impuesto está dirigido a penalizar a los trabajadores sindicalizados, debido a que muchos sindicatos han establecido una prioridad en conseguir una cobertura de salud completa para sus miembros. Cuando se ha ido a la mesa de negociaciones, han estado dispuestos a aceptar salarios más bajos (¡vergonzosamente!) a cambio de beneficios de salud. Así que el “Impuesto Cadillac” se va a caer muy fuertemente en estos buenos planes –y más aún debido a que muchos miembros de los sindicatos están envejeciendo y tienen familias más antiguas, lo que tiende a elevar las mensualidades por arriba en la denominada faja Cadillac.



Se excluyen a los inmigrantes indocumentados



Los inmigrantes indocumentados, que representan 11,6 millones de personas en los EEUU, están explícitamente excluidos de la participación en los intercambios de seguros creados por Obamacare, por estar en el país ilegalmente.



A pesar de que trabajan, pagan impuestos, viven y estudian aquí, tendrán que permanecer sin seguro, sin acceso a la atención preventiva de la salud, y depender solamente de los servicios de emergencia. Y a medida que más estadounidenses obtengan un seguro que ofrece atención preventiva, la administración Obama planea reducir los reembolsos por los servicios de emergencia.



La ley también crea enormes problemas para las familias mixtas, donde algunos están aquí legalmente y otros no. Los padres sin ciudadanía, por ejemplo, pueden ser recelosos de inscribir a sus hijos que son ciudadanos estadounidenses si eso significa correr el riesgo de deportación.



California será el Estado más afectado. Es el hogar de 2,6 millones de inmigrantes indocumentados, casi una cuarta parte del total del país. 900.000 viven en Los Ángeles County y 400.000 en la Bay Area, según un informe de 2013 del Centro para el Estudio de Integración de los Inmigrantes . Si bien se estima que uno de cada cinco inmigrantes indocumentados recibe algún tipo de seguro a través de sus puestos de trabajo, más de la mitad no tienen seguro en absoluto, de acuerdo con el informe del UCLA Center for Health Policy Research.



¡Salud pública y gratuita para todos!



Obamacare es un sistema elaborado por y para las compañías de seguros privadas, que irán a aumentar sus ganancias recibiendo un billón de dólares en subsidios y siete millones de nuevos clientes, que se espera se inscriban en el programa.



La consecuencia es que en lugar de tener acceso a la asistencia de salud de calidad y asequible cuando están enfermos, la mayoría de la gente no tendrá otra alternativa a no ser comprar planes de salud con mensualidades elevadas, altos gastos de su propio bolsillo, deducibles y honorarios fuera de la red, o permanecer sin seguro y pagar una multa anual.


Pero, ¿cuál sería la alternativa? ¿Cómo es posible asegurar asistencia de salud de calidad para todos?



Lo primero que tenemos que discutir es que el cuidado de la salud debe ser visto como un derecho humano, al que toda persona debe tener acceso, desde su nacimiento hasta sus años de vejez, independientemente de sus ingresos, edad, sexo o cualquier otra consideración.


Si ese es el caso, la atención de salud no sólo debe ser “asequible”, sino gratuita y universal. Cada persona debe contribuir al sistema de salud colectivamente a través de sus impuestos, y eso debería ser suficiente para garantizar el acceso a todos los servicios que necesita. Todo lo demás –exámenes, atención de emergencia, atención preventiva, procedimientos especializados– debería ser gratuito. La misma calidad de atención médica y cobertura se debe ofrecer a todos.



Eso sólo será posible a través de un sistema público de pagador único (single-payer), que no se base en la ganancia como el objetivo principal, sino verdaderamente en la prestación de cuidados de salud. En lugar de subsidiar la industria privada, el gobierno recaudaría los impuestos y subsidiaría todo el sistema, construyendo hospitales, comprando equipamientos, contratando médicos, etc.



Esto no es sólo una cuestión de “quién paga la factura”, es una lógica totalmente diferente de sistema de salud. Para las empresas privadas, la atención de salud es un servicio como cualquier otro, que sólo se les debe ofrecer, siempre y cuando sea rentable. La lógica es: cuanto menor sea el costo, mayor la ganancia, por lo que siempre deben ofrecer la mínima atención médica posible. La lógica de un sistema público de pagador único debe ser la de ofrecer la mayor cantidad de atención de la salud que la gente necesite, aunque sea caro, porque eso es lo que un gobierno debe hacer en primer lugar.



Este modelo de salud pública y gratuita fue parcialmente cumplida en Europa y Canadá desde hace muchas décadas, especialmente después de la Segunda Guerra Mundial, y sólo recientemente ha comenzado a desmontarse por la privatización. En los EEUU, un sistema de este tipo podría ser fácilmente construido unificando y desarrollando programas dirigidos por el gobierno como Medicare, Medicaid y otros.



Esto no va a ser regalado por el gobierno de Obama o por cualquier maniobra detrás del escenario de los partidos gemelos. Esto sólo puede lograrse a través de una movilización de la clase obrera en lucha por sus derechos. La construcción de un movimiento de este tipo debe ser una prioridad para los socialistas y progresistas en todo Estados Unidos.



Henry Melo es trabajador de la industria de alimentos, sin seguro de salud y miembro de La Voz de los Trabajadores.