Dom Jun 16, 2024
16 junio, 2024

Manifiesto: ¡Combatir la violencia contra las mujeres es una emergencia nacional!

Los movimientos de mujeres que componen la CSP-Conlutas convocan a todes a las calles el 25 de noviembre.

Por: CSP Conlutas

Cada día, las cifras que revelan la violencia contra las mujeres en el Brasil son alarmantes. Por eso, la CSP-Conlutas convoca a una jornada de movilización el 25 de noviembre – Día Internacional por la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres.

Vea a continuación el manifiesto contra el machismo y la violencia firmado por el MML (Movimento Mulheres em Luta), Coletivo Marielle Vive, Pão e Rosas, Ação Feminista, Quilombo Raça e Classe, y Rebeldia, que integran la central sindical:

¡Todos a la calle el 25 de noviembre! ¡Combatir la violencia contra las mujeres es una emergencia nacional!

La explotación de la fuerza de trabajo de la mujer fue la primera de la historia y, agravada por el capitalismo, generó una deuda social para las mujeres. Es así como la falta de políticas públicas, la desigualdad, la violencia de género y la escasez de oportunidades dificultan la movilidad social, generando disparidades salariales y restricciones a la participación de las mujeres en los órganos de toma de decisiones. Esto perpetúa la vulnerabilidad, la inseguridad y la reversión de derechos ya conquistados.

El país batió récord en casos de violencia sexual en 2022. Fueron 154 casos denunciados por día, 39.000 violaciones, 16.000 casos de acoso sexual y 1.134 casos de explotación sexual, según datos del Observatorio Brasileño de Igualdad de Género del Ministerio de las Mujeres. La muestra también apunta que han aumentado los casos de otras violencias, como la física y la psicológica. Según el Anuario de Seguridad Pública, en 2022 hubo un aumento de 6,1% en los casos de feminicidio respecto de 2021. Hubo 1.437 víctimas, 17 de las cuales tuvieron a sus propios hijos como testigos del crimen.

Las mujeres negras son las principales víctimas de la opresión y explotación capitalista, representando 57% de los casos en el país. También vale resaltar que la tercerización y la precariedad del trabajo en el Brasil tiene rostro de mujer. Y mujer negra.

Estas estadísticas son resultado del agravamiento de la pobreza que afecta a toda la clase, debido al hambre, el desempleo, las condiciones laborales precarias, la tercerización y la informalidad.

La naturalización de la opresión y la violencia contra las mujeres es parte de la agenda de la ultraderecha y fue apoyada por el discurso misógino del gobierno de Bolsonaro y sus aliados durante los últimos cuatro años.

Durante el gobierno de Bolsonaro, hubo continuos recortes en los recursos asignados para apoyar a las víctimas de violencia, así como la subutilización de los recursos ya limitados.

Sin embargo, actualmente, incluso con el cambio de gobierno al de Lula y Alckmin, el recorte de 90% en el presupuesto para políticas dirigidas a las mujeres del gobierno anterior no se ha revertido, y las restricciones financieras impuestas impiden avances significativos, lo que lleva a un empeoramiento de la asistencia a las víctimas y en el progreso de políticas que atiendan las necesidades de este grupo.

El gobierno Lula-Alckmin también guarda silencio ante los ataques a los derechos democráticos que tienen lugar en el Congreso por parte de diputados de la banca conservadora.

Al establecer una alianza con estos sectores, invitando a partidos como el Republicanos, dirigidos por el gobernador bolsonarista Tarcísio, y el PP, para componer ministerios, el gobierno de Frente Amplio rifa los derechos de los oprimidos para aprobar ataques como el marco fiscal y la reforma tributaria. Por eso, la conciliación de clases fortalece a la extrema derecha.

Es el caso del proyecto que pretende prohibir el casamiento entre personas del mismo sexo, aun cuando el Brasil lidera las estadísticas de violencia contra la comunidad LGBTI y la esperanza de vida de las personas trans es de sólo 37 años. Esto también se manifiesta en la votación urgente del proyecto de ley sobre el estatuto del nascituro [del feto], que busca prohibir el aborto, incluso en los casos de violación o de riesgo para la vida de la gestante.

Mientras estos temas se debaten en el Congreso, la cuestión de la legalización del aborto ha sido abordada en un juicio por el STF [Supremo Tribunal Federal]. Brasil enfrenta una gran demanda de abortos realizados clandestinamente, que a menudo resultan en la muerte de mujeres, especialmente mujeres pobres y trabajadoras.

La negligencia del Estado a la hora de recopilar datos y abordar adecuadamente esta cuestión persiste, incluso bajo el gobierno de Lula, influenciada por la banca conservadora. La penalización del aborto aumenta el riesgo de muerte para las mujeres de clase trabajadora e impide el desarrollo de estudios y políticas públicas eficaces para abordar este tema.

Es urgente implementar un plan de acción para enfrentar la terrible situación que afecta a las mujeres, especialmente las jóvenes y las trabajadoras. Actualmente, se ven sin perspectivas de progreso y son testigos del desmantelamiento de los derechos conquistados tras años de luchas. Esto demuestra la ineficacia del reformismo, ya que incluso los logros de la clase trabajadora se convierten en moneda de cambio cuando conviene.

La movilización de toda la clase es fundamental para proteger los avances alcanzados y continuar la lucha para que las opresiones históricas no sean más toleradas por esa estructura que tiene su origen en la explotación de nuestros cuerpos como trabajadoras y trabajadores.

Por todo esto, es esencial construir una lucha fuerte e independiente de los gobiernos, tanto en nivel nacional como en los Estados y municipios, y salir a las calles en defensa de nuestras vidas.

No podemos dejar de destacar el 25 de noviembre, reconocido como el Día Internacional por la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres.

Nosotras, mujeres de diferentes colectivos y organizaciones, lanzamos este manifiesto para convocar a todas las personas de la clase trabajadora y de la juventud a unirse a nosotras en este día de lucha.

Estamos con las mujeres palestinas en la lucha por su liberación nacional.

A lo largo de 75 años de ocupación israelí en territorio palestino, las mujeres y los niños siempre han sido objetivos del terror y la violencia sionistas. La violación es un arma común para humillar y forzar la salida de familias palestinas.

Sólo en los bombardeos que comenzaron en octubre, murieron casi 3.000 mujeres y 5.000 niños, y estas cifras siguen aumentando. Las mujeres embarazadas no tienen idea de cómo tendrán a sus hijos, ya que los hospitales han sido blanco de constantes ataques por parte de Israel.

La población palestina resiste heroicamente la ocupación racista y el intento de limpieza étnica de Israel, luchando contra la opresión nacional. Exigimos la ruptura inmediata de las relaciones económicas y políticas del Brasil con Israel.

Nosotras, que creemos que no podemos ser libres oprimiendo a otros, ¡nos unimos a esta resistencia y defendemos una Palestina laica, democrática, obrera y socialista, y libre del río hasta el mar!

Artículo publicado en www.opiniaosocialista.com.br, 14/11/2023.-

Traducción: Natalia Estrada.

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