Rami Makhlouf: un joven propaganda de la corrupción. Los Panama Papers revelaron lo que todos los sirios que luchan por libertad y el sector coherente de la izquierda ya sabía: el régimen de Assad no solo es dictatorial, sangriento y extremadamente represivo sino también profundamente corrupto y un gran defensor del neoliberalismo.¡ Esa es la primera y más persistente cara de la política imperialista en el país, y no el pueblo en armas! Lamentablemente, aún hay un sector de la “izquierda” que se empeña en ignorar la realidad.

Por: Florence Oppen

Informaciones filtradas por los Panama Papers revelan que Rami Makhlouf, primo del presidente Bashar al-Assad, fue ampliamente beneficiado por la reciente ola de privatizaciones en el país. Adquirió industrias claves de la economía del país, tales como sistemas de transporte de petróleo y redes de comunicación. Representa un sector de la burguesía que obtuvo U$S 4 millones de ganancia líquida y los escondió en bancos suizos. La familia Assad es indiscutiblemente corrupta e hizo su fortuna aprovechándose del proyecto de privatización imperialista.

¡Qué linda familia, empeñada en servir al pueblo sirio! La familia Assad controla hasta ¡60% de la economía siria![1] Se estima que todos los hermanos tienen cerca de U$S 5.000 millones en el HSBC. Su imperio de negocios incluye tiendas “duty free”, minoristas, bancos, y la gigantesca red de telefonía móvil SyriaTel. Toda vez que esas empresas fueron constituidas en las Islas Vírgenes Británicas, ¡ellos no pagan impuestos!

Todo comenzó en 1998, cuando Rami Makhlouf usó la empresa Polter Investment Inc. para invertir en el mercado de comunicación sirio con sus amigos jordanos. Más tarde, en 2002, fundó la SyriaTel, hoy una gran empresa de red de telefonía móvil. Actualmente, Rami detenta directamente el 10% de opciones de acciones de la SyriaTel y 63% a través de una empresa británica (Virgin Island Drex Technologies SA). Rami esconde su dinero en el HSBC, porque no basta robar al pueblo sirio a través del establecimiento de un monopolio en un determinado sector, él también quiere evadir impuestos al país[2].

Pero Rami gerencia aún más empresas, a través del HSBC: la Cara, que él dirige personalmente; la Seadale International Corporation, donde él es copropietario con sus hermanos; la Eagle Trading & Contracting, propiedad de su hermano Hafez; y la Hoxim Lane Management, que pertenece a otro hermano. Rami también tiene 65% de las acciones de la Gulfsands Petroleum, una de las pocas empresas privadas en la industria petrolera.

La familia Assad abrió las puertas al imperialismo en Siria

La evolución de la economía siria no fue una excepción en el Norte de África y el Medio Oriente, al contrario de lo que insisten en afirmar el castro-chavismo y los estalinistas crónicos.

El FMI y el Banco Mundial presionaron por reformas de ajuste neoliberal y estructurales ahora “clásicos” en todas las regiones del planeta, incluyendo Siria, desde la crisis del petróleo de 1986, cuando los precios del petróleo se desbarrancaron y el endeudamiento de los productores de la OPEP iba en subida[3].

La explosión de la deuda pública y las crisis económicas de la región fueron recibidas con “ofertas” de préstamos del Banco Mundial y del FMI, a cambio de privatizaciones masivas y de la liberación de esas economías.

El gobierno sirio, liderado por Hafez al-Assad desde 1971 [padre de Bashar al-Assad], inició el giro neoliberal que empobreció drásticamente a la población y destruyó la base de una economía nacional independiente. En 1971, el año en que Hafez llegó al poder, se establecieron las primeras Zonas Francas económicas. No obstante, fue solo en la década de 1990 que las grandes “reformas” se realizaron. La respuesta de Assad para la crisis de 1986 y el débil desarrollo económico fue atacar los salarios de los trabajadores, cortar beneficios y subsidios, y abrir la economía a la inversión extranjera, o sea, a las empresas multinacionales.

La privatización de la economía se aceleró en la década de 1990, en particular con la Ley n.° 10 de 1991, que facilitó las inversiones privadas y la promoción de asociaciones “público-privadas”, o sea, la conocida privatización de empresas públicas estatales, debido a su ineficiencia. En los años 1980 y 1990, Siria vio lo que el economista sirio Bassam Hassad describió como “privatización no oficial y liberación”, como el uso de redes personales y formas de contornear las leyes existentes que protegían la economía nacional y los derechos de los trabajadores, combinados con pequeños cambios en las leyes, como los Decretos 158 y 160, de 1989, que permitían las importaciones directas por el sector privado (en lugar de usar productos nacionales), o el Decreto 51 de 1979, que prohibió la mediación entre las empresas estatales y privadas (nacionales o extranjeras) para atraer inversiones extranjeras[4].

Bashar al-Assad: el jefe continuador de las políticas neoliberales

En 2000, el dictador Bashar asume el puesto de su padre Hafez al-Assad y comienza a acelerar la apertura del país al capital extranjero y el proceso de liberación de la economía. En 2000, el decreto Presidencial n.° 7, que alteró la Ley 10 de 1991, autorizó a los inversionistas árabes y extranjeros a comprar la tierra para instalar sus empresas, y protegió todas las inversiones y ganancias de la expropiación. También permitió la repatriación de capitales luego de cinco años de inversiones y les dio exenciones fiscales generosas[5].

En 2001, a través de la Ley 28 sobre los bancos, el gobierno autorizó la creación de bancos privados, al permitir que la parcela de la propiedad privada de los bancos subiese de 49% a 60%, y al acabar con el monopolio estatal del sistema bancario[6]. En 2003, tres nuevos bancos privados fueron habilitados[7]. Algunos años más tarde, el Banco Sirio de Bienes Inmobiliarios y el Banco Libanés-Francés anunciaron el lanzamiento de tarjetas de crédito Visa y MasterCard[8]. Nuevas entidades extranjeras, tales como bancos privados (el Banco Saudita-Francés de Bimo, el Fransabank, el Banco Sirio-Jordano y el Banco Saudita Islámico) entraron en el mercado sirio, así como monopolios financieros (Citibank, HSBC) que estaban prestos a abrir sus negocios antes de que explotase la revolución[9]. En 2006, los bancos privados ya poseían cerca de 13% del total de activos bancarios[10].

En realidad, Bashar al-Assad aplicó la mayoría de las reformas estructurales “sugeridas” por el Banco Mundial y el FMI. Por ejemplo, un informe del FMI de 2006 sobre Siria señala que “la economía siria está enfrentando grandes desafíos”, pero que, felizmente, el gobierno de Bashar al-Assad enfrentó esos desafíos con “una serie de reformas ya iniciadas para incentivar la apertura de nuevas empresas privadas, promover mecanismos de mercado, abrir la economía al resto del mundo, liberar el sistema financiero, y comenzar a fortalecer las perspectivas presupuestarias a mediano plazo. Un número creciente de sectores fue abierto a la iniciativa privada (incluyendo, más recientemente, el sector de seguros) y expuesto a la competencia internacional (incluyendo, más recientemente a los sectores textil y del cemento), mientras el régimen cambiario ha sido gradualmente liberado. Y aun cuando Siria todavía esté mal posicionado en el indicador del Banco Mundial Doing Business (121 de 155 países) hay una dinámica de reforma para mejorar el clima de negocios en general, particularmente a través de una simplificación importante del sistema fiscal y una mejoría sustancial del sistema regulatorio del sector de turismo”.[11]

Un relevamiento del FMI (2005) explicó que su Consejo Ejecutivo elogió “a las autoridades [sirias] por hacer avanzar la agenda de reformas estructurales, incluyendo la liberación de los negocios y del régimen de cambio de las monedas extranjeras, la simplificación del sistema fiscal y la ampliación de la base tributaria, y refuerzo de los procedimientos presupuestarios para mejorar la eficiencia de los gastos públicos”[12] y, de hecho, Bashar al-Assad realmente entendió y respondió a este “elogio” hecho por las instituciones financieras internacionales con la continuación de la reversión de las nacionalizaciones de la economía hechas en la década de 1950, luego de la independencia (cuando el mercado de acciones fue suprimido y todos los bancos fueron absorbidos por el Banco Nacional bajo control del gobierno). En 2007, el sector privado representaba 60,5% del PIB, en comparación con 52,3% de 2000[13].

Bashar al-Assad creó la Agencia de Inversión siria y estableció una nueva ley de inversiones en 2007, lo que permitió el establecimiento de participaciones privadas y prácticamente eliminó el control del Estado sobre las inversiones privadas; en 2008, fue aprobada la Ley 32, que facilitó la posesión de tierras por los inversores y, en 2009, creó la Bolsa de Valores de Damasco. Un año después, el EFG-Hermes, un banco de inversiones con base en Egipto, abrió sus oficinas para lanzar una agencia de valores.

Además, Bashar al-Assad se esforzó mucho para que Siria fuese admitida en la Organización Mundial del Comercio (OMC) y consiguió, durante el gobierno Obama, el “estatus de observador” en 2010. El sitio de la OMC declaró que “cuando los términos de nuestras negociaciones [entre Siria y la OMC] fueran concluidos y acordados, ellos contribuirán para mejorar el acceso al mercado, fortaleciendo las reglas basadas en el sistema multilateral de negocios y contribuyendo tanto para bienestar global como para el bienestar del pueblo de Siria”.[14]

El gobierno sirio llama a eso “economía social de mercado”[15], supuestamente una combinación entre planificación central y lógica de libre mercado… Nosotros lo llamamos recolonización de Siria y de la región del Norte de África y Medio Oriente por los Estados Unidos y por los imperialismos europeos, realizada por los dictadores llamados “nacionalistas”, “socialistas” o “antiimperialistas”, que hace mucho tiempo traicionaron la lucha por la autodeterminación de los pueblos. Sepa cuál lógica dio su esencia a la política económica: la del capital financiero y la especulación.

¿Quién realmente lucha por la libertad y la independencia del pueblo sirio?

Entonces, cuando compañeros de la Socialist Action (de los Estados Unidos, Acción Socialista – SA) y otros grupos de izquierda argumentan que “la guerra de hoy en Siria se da entre las fuerzas directas e indirectas capitalistas-fundamentalistas y reaccionarios del imperialismo norteamericano, por un lado, y el gobierno capitalista de Assad, por el otro”, nosotros afirmamos que ellos no ven las conexiones reales del imperialismo en Siria[16].

Los gobiernos de los Assad no son capitalistas “independientes” (que son vistos por la SA como un “mal menor” frente al imperialismo). Ellos son los agentes del imperialismo en Siria, desde Hafez al-Assad, pero, en particular, con la llegada al poder del Bashar al-Assad[17]. Ellos son la herramienta más directa de dominación imperialista que existía en el país antes de que ocurriera la revuelta popular, que fue objetivamente una rebelión contra el resultado de las políticas de ajuste estructural aplicadas en las últimas cuatro décadas por los regímenes de los Assad y la progresiva aprobación de la reforma neoliberal.

Nosotros no somos ciegos a la realidad de que el imperialismo norteamericano está intentando controlar indirectamente algunas facciones del Ejército Libre de Siria (ELS) y de la resistencia. Como dijimos, el imperialismo siempre va a intentar controlar los posibles resultados de cualquier revolución; ese es su trabajo usual. No obstante, pensamos que la única esperanza para la liberación del imperialismo y de la opresión, la única resistencia real para derrotar su dominio en la región vendrá del pueblo en armas, de las milicias armadas locales, que se rebelan contra el gobierno dictatorial y neoliberal de Bashar al-Assad.

Nuestro papel como socialistas revolucionarios es el de juntarnos a las filas de la revolución contra Assad y oponernos, juntos en la lucha, a cualquier control externo de las fuerzas imperialistas, para luchar por la independencia nacional y de clase y para llevarla hasta el fin necesario: la expropiación de las empresas imperialistas y de la burguesía nacional (bancos, fábricas, tierras) y la constitución de un gobierno obrero y campesino.

Es por eso que nos gustaría enfatizar una vez más: “Continuamos apoyando la revolución del pueblo sirio contra el régimen opresor de Bashar al-Assad. Aún creemos que la principal tarea de la revolución es derrocar el régimen. Continuamos junto con el pueblo sirio contra las intervenciones extranjeras de Rusia, Estados Unidos, Arabia Saudita, Turquía e Irán. La Revolución Árabe continúa su curso, con altos y bajos, y vamos a apoyarla por todo el camino”.[18]

¡Viva la Revolución Siria!

¡Abajo Bashar al-Assad!

¡Contra el Estado Islámico y las intervenciones extranjeras!

¡Abrir las fronteras de la Unión Europea!

¡Liberación de todos los presos políticos!

Traducción del portugués: Natalia Estrada.

Notas:

[1] http://www.theguardian.com

[2] http://www.laizquierdadiario.com

[3] Primeramente, luego del embargo de petróleo de la OPEP para los Estados Unidos en 1973, y como resultado de una inversión de varios miles de millones de los países imperialistas para diversificar sus importaciones de petróleo y de explotar nuevos campos de producción del petróleo fuera de la OPEP (Siberia, Alaska, Mar del Norte y Golfo de México), la cuota de producción de petróleo de la OPEP cayó drásticamente. “La OPEP había visto su cuota caer en el mercado mundial hasta cerca de la mitad durante la década de 1970, a menos de un tercio en 1985”. Además, y como consecuencia, “en 1986, el precio del petróleo cayó rápidamente de U$S 27 en el inicio de 1986 a menos de U$S 10 por barril”. Robert Hershey, “Nuevas preocupaciones sobre la importación de petróleo”, New York Times, 1989, http://www.nytimes.com

[4] Bassam Haddad, Business Networks in Syria: The Political Economy of Authoritarian Resilience, pp. 119-153.

[5] Ibid, p. 15.

[6] www.thedailybeast.com

[7] Anna Galdo, Policies for business in the Mediterranean Countries, The Syrian Arab Republic, 2004, p. 17

http://unpan1.un.org

[8] Ibid.

[9] http://www.thedailybeast.com

[10] http://www.thedailybeast.comhttp://www.thedailybeast.com/articles/2013/04/08/in-syria-follow-the-money-to-find-the-roots-of-the-revolt.html

[11] http://www.imf.org/

[12] http://www.imf.org/ p. 338

[13] Haddad, «The Political Economy of Syria”, Middle East Policy, XVIII, 2, (2011), p. 53.

[14] http://www.bloomberg.com/

[15] Bassam Haddad, Business Networks in Syria: The Political Economy of Authoritarian Resilience, p. 4.

[16] http://socialistaction.org/us-imperialisms-syria-policy/

[17] http://litci.org/es/lit-ci-y-partidos/

[18] http://litci.org/en/