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Estado español | Sobre la reforma del delito de sedición

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Contra la vulneración del derecho a la protesta.

Estas semanas, la eliminación del delito de sedición ha cubierto portadas de periódicos y de medios de comunicación. Se elimina un delito antiguo y obsoleto que ha afectado principalmente a los presos políticos del proceso independentista a partir del 1O, que podía castigarse hasta con 15 años de prisión, por ejemplo, por cuestionar la unidad impuesta del estado español. Con la supresión de este delito, se añade uno nuevo: desórdenes públicos agraviados.

Por Corriente Roja

¿Qué supone este cambio?

La nueva reforma del delito de sedición, que ya ha pasado el primer trámite parlamentario este 24 de noviembre, fue presentada por el gobierno del PSOE y UP, con el apoyo de ERC. Esta modificación supondrá la criminalización de [email protected] y activistas, pues «introduce la actuación en grupo con el fin de atentar contra la paz pública con existencia de violencia o intimidación», hecho preocupante porque se utilizan términos subjetivos como «intimidación» o violencia, sin definir muy bien lo que son, que harán más fácil judicializar la lucha social. De hecho, incluso a Amnistía Internacional le preocupa que esta reforma no especifique a qué se refieren estos términos. Siguiendo la legislación internacional tendría que limitarse a casos graves que no incluyan la interrupción del tráfico o empujones.

Lo que todavía es más grave, es que movilizarse sin violencia ni intimidación dentro de un edificio propiedad de una entidad privada o pública se constituirá como delito. Este hecho es preocupante para todo el activismo en general, puesto que cualquier movilización u ocupación del espacio público puede ser considerada como desorden público agraviado y, por lo tanto, sancionada. Además, nos quita todo el componente de presión social que tenemos para reivindicarnos o para reclamar la carencia de derechos, como puede ser tanto una acción estudiantil en el interior de un rectorado universitario, los piquetes de [email protected] [email protected] para defender el derecho colectivo a la huelga o, incluso, la actividad diaria de las plataformas en defensa de la vivienda para parar desahucios. Los castigos podrán ser multas, que desgastan a los movimientos sociales, o penas de prisión de 3 a 6 meses, eludibles si no hay antecedentes previos. Además, se prevén inhabilitaciones de 3 a 5 años para cargos públicos e inhabilitaciones de 6 a 8 años por autoridades (políticas). Por lo tanto, se reducirán las penas de [email protected] [email protected] polí[email protected] primer orden, mientras que el estado facilita represión a toda aquella persona que se organice y defienda sus derechos.

Sin embargo, esta situación no es nueva, hace poco nos hacíamos eco del episodio de criminalización de 15 activistas al barrio de Sants de Barcelona en una protesta dentro de una oficina del banco Santander[4], para tratar de suspender un desahucio y pedir una negociación urgente de alquiler social para una familia desamparada. Gracias a la Ley Mordaza, los activistas ya pueden ser judicializados y enviados a prisión.

Un nuevo ataque al legítimo derecho de movilizarse y luchar

Desde la aprobación de la Ley Mordaza en 2015 hemos asistido a la vulneración del derecho a la protesta y el endurecimiento legislativo contra la misma. El gobierno de PSOE-UP se comprometió en campaña electoral a derogarla, cosa que no han llegado a hacer. En su lugar, proponen una modificación de la ley, la cual en estos momentos se encuentra en trámite, y que muy posiblemente no garantizará que el derecho en la movilización deje de ser perseguido.

Volvemos a presenciar, una vez más, la hipocresía de Unidas Podemos y de los Comunes. Bajo la bandera de la defensa de los derechos democráticos y “la convivencia”, no están dispuestos a hacer algún paso que suponga romper con la solidaridad gubernamental. Es por este motivo que defienden el delito de desórdenes públicos agraviados – aun sabiendo que comportará la criminalización de la protesta – y es por el mismo motivo que no defendieron la amnistía en nombre de “no generar falsas expectativas” y de “no engañar la gente”, tal y como dijo Jaume Asens.

ERC, por su parte, sigue negociando con el gobierno PSOE-UP para liberar a sus dirigentes de la represión del estado a dos años del acuerdo de confianza en la Mesa de Diálogo que ya se ha demostrado fraudulenta. A cambio, están dispuestos a validar los presupuestos generales del estado y mantener la estabilidad en el frágil gobierno en solitario de Pere Aragonès en Catalunya.

Corriente Roja, que participamos en las manifestaciones contra la sentencia a [email protected] [email protected] polí[email protected] independentistas; que acompañamos a los miles de personas que salieron a la calle indignadas ante un juicio que resultó ser una farsa; que trabajamos, codo a codo con el movimiento de [email protected] para dar un altavoz a todos los casos de represión, estamos en contra de la implementación del delito de desórdenes públicos agraviados y defendemos:

1/ Ni sedición ni delito de desórdenes públicos agraviados! Esta es solo una maniobra más del PSOE y UP para cerrar las luchas sociales al redil institucional y para asegurar el apoyo de ERC, los grandes beneficiados de esta reforma.

2/ El fin de la criminalización de la lucha social, que exige el archivo de todas las causas judiciales abiertas y retirada de todos los cargos contra [email protected]

3/ La derogación inmediata de la Ley Mordaza, tal y como prometió el gobierno de PSOE-UP y de todos los artículos del Código Penal que contemplan delitos por “injurias a la Corona”, “enaltecimiento del terrorismo” o que protegen “los sentimientos religiosos”.

4/ La amnistía general para todos/as los/as presos/as políticos/as y luchadores/as represaliados/as y el retorno de los/as exiliadas que exigirá, necesariamente, retomar un plan de lucha colectivo.

5/ La depuración de las responsabilidades políticas, policiales y judiciales por las brutalidades cometidas durante el 1 y el 3 de octubre, durante la lucha contra la sentencia, pero también en los desahucios u otras luchas como las movilizaciones contra el encarcelamiento de Pablo Hasel.

6/ Defendemos las movilizaciones convocadas contra la implementación del delito de desórdenes públicos agraviados y gritamos a participar. La lucha, pero, exige unificar política y organizativamente a todos los sectores afectados por la represión policial y judicial e integrar en esta lucha las organizaciones de [email protected] y los movimientos sociales.

¿El equipo es brasileño o está formado por jugadores brasileños?

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Estamos en plena la Copa de Qatar. Existe una gran expectativa entre los brasileños con respecto a la posibilidad del sexto campeonato, pero a diferencia de los primeros campeonatos brasileños, principalmente los que componen el tricampeonato, vemos una distancia cada vez mayor entre los jugadores que integran nuestra selección y la afición brasileña.

Por: Cyro Garcia, presidente del PSTU Rio de Janeiro

Esto se debe en gran parte al hecho de que la mayoría de estos jugadores no actúan en campos brasileños, algunos de ellos ni siquiera los vimos jugar aquí porque pasaron casi directamente de la base para el fútbol europeo. Esto se debe a la gran concentración de capital que existe en el fútbol hoy en día. En la Copa de Qatar, 158 jugadores juegan en Inglaterra, 86 en España, 81 en Alemania, 70 en Italia y 58 en Francia, solo por mencionar los mercados más fuertes del fútbol europeo.

Esto reproduce, en el fútbol, ​​la lógica de la colonización por parte del imperialismo. Nuestra selección está compuesta por 22 jugadores que juegan en clubes europeos y solo tres jugadores en equipos brasileños: uno del Palmeiras y dos del Flamengo. Es muy comprensible el descontento de los hinchas del Flamengo con la no convocatoria de Gabigol, así como la certeza de que, si jugase en un equipo europeo, Gustavo Scarpa, elegido estrella del Campeonato Brasileño, tendría lugar en esa selección. Asimismo, podemos mencionar el caso de Cano, un goleador, aislado en un campeonato difícil como es el brasileño, es despreciado por la selección argentina. Seguro que si jugase en Europa estaría en la selección argentina.

Pero ese no fue siempre así. Nuestro primer título, en 1958, lanzó al mundo a dos de los jugadores más geniales de todos los tiempos: Garrincha y Pelé. Siendo que, en esa época, Brasil estaba dividido entre los que decían que Pelé era el mejor jugador y los que decían que Garrincha era mucho mejor que Pelé. Por cierto, me incluyo entre estos como buen botafoguense [aficionado del Botafogo] que soy.

Bueno, en el Mundial de 1958 los 22 jugadores convocados eran de equipos brasileños. Tuvimos cuatro jugadores del Flamengo, tres del Vasco, tres del São Paulo, el Botafogo y el Santos aportaron tres cada uno, el Corinthians con dos, y con un jugador el Fluminense, la Portuguesa de Desportos, el Bangu y el Palmeiras. Es interesante notar en esta relación que la Portuguesa de Desportos, hoy en las divisiones inferiores del Campeonato Paulista, y el Bangu, también en las divisiones inferiores del Campeonato Carioca [de Rio de Janeiro], aportaban jugadores importantes para la selección brasileña. En 1962, la Copa que los analistas de la época atribuyen al papel fundamental de Garrincha, desde que se lesionó Pelé, los 22 jugadores jugaban en el Brasil, siete de ellos en el Santos, cinco en el Botafogo, tres en el Fluminense, tres en el Palmeiras, dos en el São Paulo, uno en el Bangu y uno en la Portuguesa de Desportos. Aunque el Santos contó con siete convocados, el Botafogo fue mayoritario entre los titulares: Nílton Santos, Didi, Garrincha, Amarildo y Zagalo.

En la Copa del Mundo de 1970, esta tendencia aún persistía y todos los jugadores actuaban en el Brasil. Tuvimos cinco jugadores del Santos, tres del Cruzeiro y Botafogo, dos del Fluminense, Palmeiras y Corinthians, y uno de la Portuguesa de Desportos, Grêmio, Flamengo, São Paulo y Atlético Mineiro, el polémico Dadá Maravilha que fue convocado por el dictador de turno Emílio Garrastazu Medici, pero, a decir verdad, sabía hacer goles como nadie, siendo uno de los grandes goleadores de nuestro fútbol.

Pero resultaba incomprensible, por ejemplo, que Ademir da Guia, el maestroi de la Academia Palmeirense, quedara afuera de aquella selección, que para muchos, y me incluyo entre ellos, fue considerada la mejor selección de todos los tiempos. Sin embargo, este es un tema que queda para las apasionadas polémicas del fútbol. El propio Pelé dijo una vez que pensaba que el equipo de 1958 era más fuerte que el equipo de 1970. No vi jugar al equipo de 1958, pero sí vi jugar al equipo de 1970 y fue encantador ver un ataque compuesto por 4 jugadores que eran los 10 de sus equipos.:Jairzinho, Pelé, Tostão y Rivelino juntos en campo.

Solo a título de comentario, aun cuando los jugadores de la selección actuaban en el país, en 1982 tuvimos un gran equipo, formado por crackes como Sócrates, Zico, Toninho Cerezo, y que dejó afuera a Reinaldo, uno de los más grandes atacantes brasileños de todos los tiempos, y esto se debió mucho a su comportamiento político fuera de las canchas. Era un feroz crítico de la dictadura militar. Luego tuvimos que asegurar a Serginho Chulapa en medio de una constelación de estrellas.

La concentración de capital en el fútbol europeo empezó a gestarse durante la década de 1990, y en el cuarto título conquistado en 1994, nuestra selección ya contaba con diez jugadores que actuaban en Europa, entre ellos nuestras dos mayores estrellas, Romário y Bebeto, jugando en España. El São Paulo aportó cuatro jugadores, el Palmeiras dos, y con un jugador cedido estaban el Vasco, el Fluminense, el Cruzeiro, el Corinthians y el Flamengo. Además de estos, un jugador actuaba en Japón.

En 2002, en el penta campeonato, se repetía el cuadro, nuestras máximas estrellas, Ronaldo y Rivaldo, jugaban en el fútbol europeo, en Italia y España, respectivamente. Había diez jugadores jugando en Europa. Además de ellos, el São Paulo y el Corinthians aportaron tres jugadores, el Grêmio dos y con un jugador cedido constaban el Palmeiras, el Atlético Mineiro, el Atlético Paranaense, el Flamengo y el Cruzeiro.

Esta concentración de jugadores en el fútbol europeo ayuda a distanciar a los hinchas brasileños de la selección, transformando la Copa en una mezcla de la Champions League con uniformes de diferentes selecciones. En la selección actual, las hinchadas que tienen más identidad con el equipo son las del Santos, por la presencia de Neymar, y la del Flamengo, por la presencia de Pedro, Everton Ribeiro, Paquetá y Vini Jr.

Además de este distanciamiento, enfrentamos otros problemas coyunturales, como el secuestro de la camiseta de la Selección Brasileña por parte de bolsonaristas. Sin embargo, la expectativa por el hexa campeonato es legítima y vamos a hinchar para que esto se concrete.

Artículo publicado en www.pstu.org.br, 23/11/2022.- Traducción: Natalia Estrada.

Copa del Mundo en Qatar: cuando el deporte es usado para encubrir la explotación y la opresión

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El domingo 20, el Emir Tamim Bin Al Thani habló en la inauguración de la Copa del Mundo, saludando la diversidad. “Qué belleza juntar todas estas diferencias, toda esta diversidad para reunir a todos aquí”, dijo el máximo y, literalmente, “absoluto” líder de Qatar.

Por: Wilson Honorio da Silva

Sería una “belleza”, de hecho, si el discurso no fuera una expresión desvergonzada de la más pura hipocresía y parte de la cortina de humo que ha intentado utilizar el gobierno del país sede de la Copa y la Federación Internacional de Fútbol (FIFA) para encubrir los muchos y graves problemas que rodean a esta edición del torneo.

Problemas que, en modo alguno, se reducen a la prohibición del consumo de cerveza en los alrededores de los estadios, anunciada en vísperas del evento, y mucho menos a que el Mundial se celebre en Oriente Medio, en un país musulmán, como intentan señalar los más osados, ya que también atraviesan, de punta a punta, los países de Occidente, como la corrupción, la explotación de los trabajadores, y, principalmente, en este caso, la opresión machista, LGTBIfóbica, xenófoba y racista.

Cuestiones que, sin embargo, han adquirido proporciones absurdas debido al carácter dictatorial, fundamentalista y absolutista del gobierno qatarí y, también, a la forma criminal e irresponsable en que la FIFA ha abordado todo ello, desde la elección del país, en 2010, para albergar los juegos.

Tan absurdas que no solo generaron protestas en los últimos diez años, sino que, en contra de lo planeado, invadieron las canchas al día siguiente de la inauguración, con demostraciones a favor de la comunidad LGBTI y la lucha de las mujeres (de Irán y de todo el mundo) que, por cierto, se hicieron aún más evidentes debido a la censura que les fueron impuestas.

Y precisamente porque los problemas son muchos, los abordaremos en dos artículos. En este, consideraremos algunos temas generales, como las denuncias de corrupción y soborno que involucraron la elección de Qatar y la sobreexplotación que causó la muerte de al menos 6.500 inmigrantes durante la construcción de la infraestructura para la Copa del Mundo. A continuación, nos centraremos en cuestiones relacionadas con el machismo y la LGTBIfobia.

¡Ah, si solo fuese la cerveza!!! Mucha suciedad barrida para abajo del césped

El viernes 18 de noviembre, agencias y portales de noticias, programas de televisión y estaciones de radio destacaron la repentina decisión del gobierno de Qatar de prohibir la venta de cerveza en los alrededores de los estadios, rompiendo un acuerdo previamente firmado con la FIFA y, en tablas, con la multinacional de bebidas AB Inbev (fabricante de la Budweiser).

Evidentemente, la “Ley Seca” no tardó en convertirse en uno de los temas candentes en los círculos de conversación y en las redes sociales. Una fanfarria que incluso podría tener sentido, considerando el clima de fiesta y distensión que suele caracterizar a un Mundial, ya restringido por prohibiciones de diversos tipos de vestimenta y muestras públicas de afecto.

Sin embargo, cualquier indignación ante lo que se denominó una medida “autoritaria” y “ajena al espíritu deportivo” sonó particularmente hipócrita frente el silencio cómplice o, como mucho, el tímido murmullo que ha rodeado temas realmente escandalosos e inaceptables en relación con el Mundial de Qatar, empezando por el carácter del régimen local y, en particular, el deplorable trato que reciben en el país las mujeres, las personas LGBTI y los inmigrantes.

Por cierto, el simple hecho de que la prohibición del consumo de cerveza haya ganado más espacio en los medios que las muchas barbaridades que campan a sus anchas en Qatar ya dice mucho del mundo en el que vivimos e, inevitablemente, se refleja en todo lo que rodea a un evento como la Copa.

Es evidente que la “Ley Seca” provocó mucho descontento entre los casi 1,2 millones de fans que viajaron a Qatar, una cifra impresionante, teniendo en cuenta que el país tiene poco más de 3 millones de habitantes. Pero ni siquiera fue eso lo que causó el alarido. La razón es la de siempre: ganancias comprometidas.

El fabricante de la Budweiser monopoliza la venta de bebidas en los eventos de la FIFA hace 36 años (en un acuerdo que rinde US$ 75 millones, por año) y contaba con altas ganancias, sobre todo sabiendo el precio estipulado por el gobierno (que controla la distribución): 50 reales (U$S 10, aprox.) por 500 mml. Ganancias que se multiplicarían por el patrocinio de las empresas de comunicación y otras acciones que, ahora, se han vuelto más complicadas.

Pero, como también es típico en este sistema, la “garganta seca” no será un problema para todos. Sabemos que seguir la Copa “in situ” no es para todo el mundo, principalmente en Qatar, pero, incluso entre los muy ricos, hay quienes son considerados VIP’s (acrónimo en inglés de “personas muy importantes”) y estos seguirán teniendo acceso a las bebidas alcohólicas en tiendas especiales e incluso en áreas dentro de las arenas de la Copa del Mundo.

Además, cualquier declaración de sorpresa ante la decisión unilateral y autoritaria del Comité Supremo formado para organizar la Copa del Mundo en el país de Medio Oriente es ridícula. Todo el mundo sabe muy bien con quién está lidiando. Y desde mucho antes de 2010.

Al fin y al cabo, Qatar vive bajo la dictadura de un emirato absolutista hereditario (bajo el gobierno de la misma familia, la dinastía Al Thani, desde 1825) y bajo un rígido régimen teocrático, es decir, en el que las leyes se basan en preceptos religiosos derivados de la interpretación extrema, intolerante y fundamentalista de la “sharia” islámica.

Un país donde las últimas elecciones tuvieron lugar en 1970 y donde los partidos políticos están pura y simplemente prohibidos. Y, por supuesto, donde la opulencia, la riqueza y la “modernidad” (que han sido blanco de sucesivos reportajes televisivos) solo reflejan la situación de la elite local, ya que la gran mayoría de la población (82% de la cual está formada por no árabes, como veremos más adelante) vive literalmente al margen de la sociedad.

Por estas y muchas otras razones, solo podemos estar de acuerdo con el columnista del portal de la UOL, Chico Alves, quien el día 18 destacó que, hasta ahora, “en nombre de la mayor fiesta del fútbol, ​​la Copa del Mundo, y los negocios multimillonarios motivados por ella, Qatar recibió una especie de salvoconducto planetario” .

Una posición adoptada incluso por los medios de comunicación, como también destacó el periodista, ya que, «desde hace meses, el espacio dedicado al país en las noticias internacionales se ha ocupado mayoritariamente de la construcción de estadios, preparación del evento y atracciones turísticas del territorio” , menospreciando por completo la multitud de bárbaras violaciones de derechos humanos que campan a sus anchas en el país y que han sido “tratadas solo de pasada, de manera protocolar, una especie de pie de página que acompaña las informaciones deportivas” .

“Sportwashing”: el césped usado para tapar muchas podredumbres

Una pasada de paño que, de hecho, se ha producido desde la nominación de Qatar. En la eepoca, hubo protestas generalizadas, principalmente después de que Amnistía Internacional revelara que, además de numerosos ejemplos de violencia y discriminación machistas, solo entre enero y diciembre de 2009, al menos 18 personas, la mayoría extranjeras, habían sido condenadas a entre 40 y 100 latigazos, principalmente por delitos relacionados con “relaciones sexuales ilícitas” o consumo de alcohol.

Las protestas acusaban, no sin razón, la insistencia de Qatar en albergar el evento como ejemplo de la práctica del “sportwashing”; es decir, el intento de utilizar el deporte como una forma de “relaciones públicas”, para, al mismo tiempo, encubrir altos niveles de explotación y opresión y mejorar la imagen internacional de un país.

Objetivos que ni siquiera fueron disfrazados por el emirato, que incluyó la Copa como parte de un megaproyecto de ‘modernización’, transformando el torneo en el eje de proyectos arquitectónicos, de infraestructura, de transporte y de servicios. Lo que, incluso, ayuda a explicar el porqué esta es la Copa más cara de la historia, con un costo de US$ 220.000 millones, casi 19 veces más que la de Rusia (2018), y 14 veces la del Brasil (2014).

Gastos que también apuntan a incrementar el turismo como alternativa para una economía en la que el petróleo y el gas representan más de 50% del Producto Interno Bruto (PIB), alrdedor de 85% de las exportaciones y 70% de los ingresos del gobierno, pero cuyas reservas, según estimaciones, podrán mantener los niveles actuales de producción por solo 40 años.

Y, como se sabe, hay fuertes indicios de que parte de los “esfuerzos” que hizo el gobierno para ganar la vacante incluyeron corrupción y soborno. Basta recordar que, en la época, una ex asesora de la propia Comisión pro Copa del propio Qatar denunció que al menos tres dirigentes africanos del Comité Ejecutivo de la FIFA habían vendido sus votos. Cada uno de ellos por US$ 1,5 millones.

Además, también hubo sospechas de venta de votos por parte de representantes del Brasil, Francia y la Confederación de Fútbol de Ameerica del Norte, Centroamérica y el Caribe. Maracutaias que, como siempre, “acabaron en pizza”.

Más allá de la Copa: la “modernización” cimentada con el sudor y la sangre de inmigrantes

Para entender algo sobre Qatar, es necesario conocer algunas características de la población local, cómo esta se vio afectada por el “proyecto Copa” y, también, cómo se relacionan la sobreexplotación y la opresión con todo esto.

El proyecto implicó no solo la construcción de siete nuevos estadios, sino también un nuevo aeropuerto, carreteras, sistemas de transporte, hoteles e incluso una ciudad entera para albergar la final del campeonato. Todo esto levantado exclusivamente por manos de trabajadores inmigrantes, algo que tiene que ver con la particularidad de la composición poblacional del país.

Para empezar, no es casualidad que la población haya aumentado desde 2010. En la época, Qatar tenía alrededor de 1,8 millones de habitantes. En 2020, eran 2,8 millones. Y, ahora, poco más de 3 millones. Sin embargo, lo que convierte a Qatar en un caso excepcional es la composición de esta población.

Según el último Censo (2020), el país tenía solo 12% (313.000) de ciudadanos qataríes y 82% (2,3 millones) de extranjeros migrantes de la India (la mayoría, con 545.000), Nepal (341.000), Filipinas (185.000), Bangadlesh (137.000), Sri Lanka (100.000) y Pakistán (90.000), entre muchas otras nacionalidades, varias de ellas africanas, como Kenia.

Evidentemente, estas cifras están directamente relacionadas con la Copa del Mundo y para entender su impacto sobre las opresiones, particularmente la xenofobia, el racismo y el machismo, es necesario saber que la gran mayoría de los migrantes no son árabes (aunque están sujetos a una legislación basada en la “sharia”) y, además, la rápida afluencia de trabajadores de sexo masculino significa que las mujeres representan actualmente menos de 25% de la población (concentradas en gran número entre los considerados “ciudadanos” locales).

El caso es que todo lo relacionado con la población migrante raya la barbarie, como quedó particularmente patente en un reportaje publicado por el diario británico The Guardian en febrero de 2021, que comprobaba que casi siete mil trabajadores migrantes habían muerto en Qatar entre 2010 y el año pasado, todos ellos en situaciones directamente relacionadas con las construcciones por la Copa y, como mínimo, irregulares y sospechosas.

Los datos recopilados en las embajadas locales y junto con  la Organización Internacional del Trabajo (OIT) encontraron 5.927 de estos casos en la India, Bangladesh, Nepal y Sri Lanka, y otros 824 solo en Pakistán. Lo que significa que cada semana una media de 12 trabajadores migrantes, de estos cinco países del sur de Asia, murió.

Cifras que podrían ser muy superiores, ya que no incluyen a países como Filipinas y Kenia, de donde salieron muchos migrantes, y tampoco cubren los últimos dos años, caracterizados por la aceleración de las construcciones, lo que, evidentemente, implicó mayores niveles de explotación y trabajos aún más extenuantes, bajo una temperatura media de 50 grados centígrados.

La oficialización de la esclavitud moderna

La falta de interés del gobierno ante esta situación comienza por el hecho de que, oficialmente, se reconocen solo 37 trabajadores muertos en estos 12 años. Lo cual dispensa comentarios (solo recuerde la cantidad de casos registrados en el Brasil). Además, el reportaje descubrió que en la mayoría de los muertos no se realizaron autopsias (como exige la legislación internacional).

E, incluso, según Amnistía Internacional, el gobierno emitió miles de certificados de defunción sin indicar la causa de la muerte o con informaciones vagas o literalmente fraudulentas, como «causa natural» o «falla cardíaca». Algo extranno, sobre todo teniendo en cuenta que la edad media de los trabajadores muertos era de 30 años.

Tan absurdo como el sistema de trabajo al que se somete a los inmigrantes. El nombre es “kafala” (que significa “patrocinador” en árabe), pero podría traducirse fácilmente como “análogo a la esclavitud”, ya que básicamente consiste en vincular el visado de un trabajador extranjero a su empleador, impidiendo, entre otras cosas, que él cambie de trabajo, quedando completamente dependiente del empleador.

Además, la mayoría tuvo que pagar una “tasa de reclutamiento”, por un monto de alrededor de US$ 2.000, lo que, como es común en la “esclavitud moderna”, genera una deuda que, en la práctica, nunca consigue pagarse;  sus pasaportes fueron retenidos por las empresas; y, aun así, terminaron cumpliendo funciones completamente diferentes de aquellas para las que fueron contratados, recibiendo salarios de hambre.

Y, por si fuera poco, en 2016, un informe publicado por Amnistía Internacional, basado en entrevistas a 132 trabajadores empleados en la construcción de estadios, reveló que absolutamente todos ellos “sufrieron abusos sistemáticos, en algunos casos con trabajos forzados”, además de algún tipo de amenaza.

Todos estos temas ya eran de conocimiento público incluso antes de la nominación de Qatar como sede de la Copa del Mundo. Pero ni siquiera las numerosas denuncias realizadas durante la última década hicieron que la FIFA realizara verdaderos esfuerzos para que hubiera cambios (en una actitud muy diferente de los poderes imperiales que asumió en anteriores Copas del Mundo, dicho sea de paso).

Así como también guardó silencio ante la postura igualmente criminal de Qatar hacia las mujeres y las personas LGBTI. De hecho, más que eso: ha sido más que un cómplice activo, como veremos en el próximo artículo.

Artículo publicado en www.pstu.org.br, 22/11/2022.-

Traducción: Natalia Estrada.

Nuestra despedida a Pablo Milanés, el trovador del amor, la latinidad y la revolución

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El músico cubano falleció el martes 22 de noviembre, a la edad de 79 años, dejando tras de sí una obra inmortal. Durante décadas, Pablito, como se le conocía, hizo de su voz, sonidos y composiciones expresiones de amores, dolores, cosas de la vida, sueños y luchas de los pueblos, principalmente de América Latina.

Por: Wilson Honório da Silva, de la Secretaría Nacional de Formación del PSTU Brasil

Voz y poesía enraizadas en las culturas y tradiciones del pueblo de su amada isla y bañadas por la revolución. Y, por eso mismo, desde hace mucho, también se levantaron contra el régimen castrista y el estalinismo.

No porque se haya convertido en un “contrarrevolucionario”, como muchos lo acusaron. Sino precisamente porque él, a diferencia de sus acusadores, no traicionó a su pueblo ni los ideales que lo llevaron a luchar por la revolución, incluso a través de sus músicas.

A pesar de que es prácticamente imposible separar su carrera de su trayectoria política, hemos dividido nuestro homenaje en dos partes. En este artículo, hablaremos más de sus canciones. En el siguiente, de sus divergencias con el castrismo.

El trovador de la revolución

Su nombre quedará para siempre ligado a la “Nueva Trova”, la versión cubana de un movimiento denominado “Nueva Canción Latinoamericana” que en la década de 1960 arrasó en varios países del continente, acompañando lo que sucedía en el Teatro, las Artes Plásticas y el Cine.

En la música, el movimiento se caracterizó por una profunda inmersión en las raíces de la cultura popular y, al mismo tiempo, por una fina y creativa sintonía con las innovaciones estéticas de la época. Un reflejo “distorsionado” de lo que sucedía en el contexto histórico y tocaba profundamente el corazón y la mente de la izquierda: apoyándose en las historias y tradiciones de “los de abajo” para, ligado a los acontecimientos y contradicciones del presente, construir los puentes para un futuro más libertario, igualitario y justo.

En este contexto, Pablito, de hecho, fue un “trovador”, incluso en el sentido medieval del término: un poeta-músico.

Un trovador que en un primer momento (junto a músicos como Silvio Rodríguez y Noel Nicola) cantó la Revolución de 1959, cómo esta acercó al pueblo cubano a la posibilidad de construir un mundo nuevo y, también, hizo arder en el continente el deseo de cambio.

Un cantautor, como se suele llamar en referencia a los músicos que escriben, componen y cantan su propio material. Y, por eso mismo, alguien que inspiró a generaciones con composiciones que, incluso aquí, fueron grabadas o tuvieron versiones en las voces de Chico Buarque, Milton Nascimento, Simone, Fagner, Olivia Byington, Diana Pequeno, Gal Costa y Caetano Veloso, entre otros.

Músicas como “Yolanda” (“…Te amo, te amo, eternamente te amo…”) , que cantó por primera vez en 1970 a su entonces pareja, Yolanda Benet, mientras ella amamantaba a su hija Lynn); “Años” (“El tiempo pasa / Nos vamos poniendo viejos…”); “Yo no te pido” (“…que me bajes una estrella azul / solo te pido / que mi espacio llenes con tu luz” ), “Amo esta isla” (“soy del Caribe/ jamás podría pisar tierra firme / porque me inhibe”) o “Comienzo y final de una verde mañana” –que tuvo una versión de Chico Buarque (“de qué callada manera / llegas así sonriendo / como si fuese la primavera” ), entre muchas otras.

Joven bohemio, rebelde y revolucionario

Pablito nació en 1943, en Bayamo, hijo de un soldado y de una costurera a quienes él prácticamente “arrastró” a La Habana en 1950, para que pudiese estudiar en el Conservatorio Musical de la capital cubana, donde, a los 15 años, ya era una figura frecuente en el escenario bohemio.

Y fue en sus salidas nocturnas cuando se enamoró de un estilo conocido como “filin” (corrupción de la palabra inglesa “feeling”, que significa “sentimiento”), caracterizado por la interpretación “sentimental” de las canciones, muy identificadas con las músicas románticas norteamericanas, en particular el jazz y el “blues”. Además, según él mismo, la música brasileña fue una parte importante de su formación.

Con el correr de los años, además de acercar el estilo a la realidad de su pueblo, Milanés lo revolucionó, de la misma manera que los cubanos iban rehaciendo la historia de su país. Por eso, no fue casualidad que su primer disco, “Mis 22 años” (1965), fuera visto como la transición entre el “filin” y lo que sería la “Nueva Trova Cubana”.

El “salto”, no obstante, solo ocurriría con el estallido del proceso revolucionario. Sin embargo, en el camino de Milanés había un obstáculo muy fuerte: la burocracia castro-estalinista, que hizo que el músico sufriera una de las experiencias más dramáticas y destacadas de su vida.

Memorias de las cárceles castro-estalinistas

Todavía en 1965, cuando cumplía el servicio militar y actuaba como militante en defensa de la Revolución, Pablito fue destinado a uno de los campos de trabajos forzados de las famosas Unidades Militares de Ayuda a la Producción (UMAP), destinadas a “reeducar LGBTI, religiosos, intelectuales, artistas, jóvenes y cualquier persona que tuviese una conducta considerada no revolucionaria.

Ubicado en la provincia de Camagüey y convertido, como dije, en un prisionero en un “campo de concentración”, Milanés protagonizó una osada fuga a La Habana, donde comenzó a denunciar las barbaridades que había vivido y presenciado.

Algo que acabó desembocando en su encarcelamiento en la Fortaleza de La Cabaña, cuyas condiciones de represión eran incluso peores que las de los campos de las UMAP, al punto de motivar una campaña internacional que acabó con su cierre a principios de 1967, dos meses después de la llegada de Milanés, quien fue liberado con los demás prisioneros.

El cantar de la latinidad y de la negritud

Al poco tiempo de obtener la libertad, Milanés estuvo en el “Primer Encuentro Internacional de la Canción de Protesta”, realizado en la “Casa de las Américas” entre julio y agosto de 1967, y que contó con la participación de varios nombres del cancionero político latinoamericano, reuniendo a músicos de Uruguay, Paraguay, Chile, Argentina, Haití, México y Perú.

Los brasileños, sofocados por la dictadura, no pudieron participar del evento, que también contó con músicos de Europa y de Vietnam, el mayor símbolo de la lucha antiimperialista en aquel momento.

Influenciado por lo que vio y oyó, Milanés se sumergió en la producción de canciones con contenido político y, al año siguiente, se presentó con Silvio Rodríguez y Noel Nicola en el mismo recinto, en un espectáculo que es considerado por muchos como el “certificado de nacimiento” de la “Nueva Trova”.

Dos años después, se integra al Grupo de Experimentación Sonora del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (GES-ICAIC), componiendo bandas sonoras para cine, experiencia que, sin embargo, como tantas otras, fue barrida por la burocracia castrista en 1977, precisamente por su carácter experimental y, por lo tanto, fuera de las estrictas orientaciones del gobierno.

El cantautor nunca dejó de creer que toda lucha o expresión artístico-cultural debía romper las fronteras impuestas por el colonialismo y el imperialismo y, al mismo tiempo, respetar y celebrar la diversidad de nuestros pueblos.

Por eso, en 1972, cuando un proceso revolucionario sacudía a Chile, Milanés, Rodríguez y Nicola viajaron a este país y actuaron allí con representantes de la “Nueva Canción”, como Víctor Jara, Violeta Parra y su familia.

En 1974, su primer disco, “Versos Sencillos” (versos simples o singulares), contó únicamente con versiones musicales de poemas de José Martí (1853-1895), como el hermoso “Yo soy un hombre sincero”, escrito en 1895 por el héroe de la Independencia de Cuba, poco antes de ser asesinado por los españoles.

En 1975, lanzó “Pablo Milanés canta a Nicolás Guillén”, musicalizando poemas del también escritor, periodista y activista político, cuyas obras y militancia reflejan un movimiento conocido como “negrismo”, influenciado por el Renacimiento de Harlem (cuyo principal nombre fue el poeta gay norteamericano, Langston Hughes, con quien Guillén entabló amistad en 1930) y movimientos similares en el Caribe.

Al año siguiente, el primer disco con solo composiciones propias incluía dos temas que se convirtieron en verdaderos himnos de las luchas en Latinoamérica. “Yo pisaré las calles nuevamente”, un canto contra la dictadura genocida de Pinochet, y “Canción por la unidad latinoamericana”, un clamor por la liberación y reunificación del continente que ganó, en 1978 (en el fantástico “Clube da Esquina 2”), una versión con Milton y Chico, bastante apropiada para denunciar también las dictaduras que infestaban el continente.

De hecho, en estos “años de plomo”, Pablo Milanés se convirtió en uno de los polos aglutinadores con nombres como Mercedes Sosa, los españoles Víctor Manuel y Luis Eduardo Aute (también, como Chico, presentes en el disco “Querido Pablo”, de 1985) y una infinidad de artistas latinos.

La cultura como instrumento de organización y liberación

Al mismo tiempo, formó su propio grupo, dando inicio a una etapa caracterizada por la riqueza de recursos musicales y también por la mezcla “antropofágica” (es decir, que se alimenta, como un “caníbal”, de lo que se considera el “otro” para asimilar su fuerza vital) de géneros, tradiciones y estilos, manteniendo siempre la crítica y la política, en discos como “Identidad” (1990); “Canto de la abuela” (1991); “Orígenes” (1994); “Despertar” (1997), entre otros.

También invirtió mucho en la Cultura, como forma de crear alternativas de organización y expresión populares, creando una Fundación que desarrollaba proyectos en torno a la música, las artes plásticas, la danza y el teatro, y creó una revista, una emisora ​​de radio y una editorial, entre otras iniciativas. Una vez más, gracias al régimen castrista, la Fundación duró poco.

La década de 2000, sintomáticamente, estuvo marcada por proyectos más allá de los límites de Cuba. En 2001 se lanzó un nuevo “Pablo Querido”, con cantantes del Brasil, Argentina, Perú y México, entre otros, además generaciones más jóvenes de músicos cubanos. Una idea que también estuvo detrás de “Como un campo de maíz” (2005).

En 2013 fue lanzado “Renacimiento”, grabado tras una delicada transfusión de riñón (donado por su compañera, la historiadora española Nancy Pérez), en el que rescata tradiciones negras, como el “guaguancó” (una variante de la rumba) y el “changüí”, un estilo originado en los campos de trabajo esclavo, a partir de la fusión de los instrumentos de cuerda españoles con la percusión rítmica de los pueblos “bantúes” de África.

También lanzó nuevos álbumes en 2014 (“Canción de otoño”), 2017 (“Flores del futuro”) y, en 2019, junto a su amigo José María Vitier, “Flor oculta de la vieja trova”, con homenajes a unos 10 poetas latinos.

La salida de La Habana y un retorno para una despedida conquistada por el pueblo

Las insatisfacciones de Pablito con el régimen crecieron con fuerza a principios de los años 2000 y, paulatinamente, a partir de 2004, empezó a vivir entre La Habana y Madrid, donde acabó mudándose definitivamente.

Su última presentación, el 21 de junio pasado, fue, significativamente, en La Habana, donde Pablito no pisaba desde hacía tres años. Y fue nada menos que una despedida, emotiva y apoteótica, en la que Milanés soltó su voz haciendo delirar al público.

En un hermoso reportaje publicado en El País el 22 de junio, Mauricio Vicent fue muy preciso al relacionar las 25 canciones presentadas tanto con la trayectoria del Trovador como con el significado social y político de este último espectáculo, cuyo único “pero” fue el hecho de que el régimen castrista volvió a mostrar sus garras contra el cantautor.

Enfermo desde hacía años y con su sistema inmunológico severamente comprometido por el cáncer, hacía tiempo que Milanés había expresado el deseo de despedirse de su tierra. Las negociaciones, sin embargo, no fueron fáciles y la propuesta del gobierno fue que actuara en el Teatro Nacional de La Habana. Hermoso, pero con solo dos mil lugares.

Con un detalle sumamente significativo sobre cómo funcionan las burocracias estalinistas: la dirección del teatro había decidido que solo se pondrían a la venta unos cientos de ingresos, mientras que la gran mayoría sería “distribuida” por organizaciones e instituciones del Estado.

“Nunca se explicó el motivo de la restricción en la venta de ingresos, pero hubo un precedente de lo ocurrido recientemente durante una presentación del músico Carlos Varela, en el marco del festival Havana World Music, cuando parte del público acabó gritando “Libertad, Libertad” cuando Varela interpretó sus canciones más críticas. Las redes sociales denunciaron lo ocurrido con Pablo como una maniobra de las autoridades para evitar que algo así volviese a ocurrir durante el concierto”, escribió Vicent.

Debido a las protestas generalizadas, la maniobra, sin embargo, no prosperó y el régimen se vio obligado a ofrecer el estadio de la Ciudad Deportiva de La Habana y sus 15 mil lugares para el último encuentro entre el Trovador de la Revolución y su amado pero sufrido público.

Coherente y conmovedor hasta el final

Y el trovador no lo era por menos. “Pablo cantó sus canciones de amor inmortales (…) y entre ellas incluyó sus letras más comprometidas, esas que señalan las manchas y promueven la reflexión, en un equilibrio que fluyó con la complicidad absoluta de un público muy conectado y entregado, que lo esperaba hacía mucho tiempo”, escribió el reportero, recordando que él abrió su show con una música más que emblemática: “Marginal”, del álbum “Orígenes” (1994).

Como escribió Vicent, “fue una declaración de principios, llena de mensajes y sutilezas”: “Vengan todos a mi jardín / Toquen y deshojen las flores a su gusto / Besen los labios cercanos con ternura / Derramen una lágrima por cada uno de nosotros / que incomprendido es…”.

“Sutileza” repetida en otras canciones, empezando por el homenaje a la comunidad LGBTI, con “El pecado original” (lea el próximo artículo), cantada a todo pulmón por las 15.000 personas presentes. Lo mismo sucedió con “Éxodo”, presente en el disco “Los días de gloria” (2000), cuyo título es una mezcla de nostalgia, sarcasmo y crítica abierta al régimen.

“Y luego vinieron otras de sus composiciones más llamativas sobre lo que ha pasado en Cuba en las últimas décadas, como Éxodo, que grita en sus versos de abertura: “¿Dónde están los amigos que tuve ayer? / ¿Qué les pasó? / ¿Qué sucedió? / ¿A donde fueron? / Qué triste estoy…”) y que fue una de las canciones en las que la multitud entró en trance y aplaudió hasta el delirio”, comentó el periodista de El País.

Gracias hermano y compañero

Pablo falleció después de una larga lucha contra el cáncer. Antes de su muerte, Díaz-Canel y otras figuras del régimen hicieron declaraciones protocolares, exaltando su importancia para la cultura cubana y su pueblo.

En lo que respecta a nosotros, sin embargo, la mejor forma de rendir homenaje a este “cantante” que se convirtió en “hermano” en nuestra latinidad y “compañero” en nuestras luchas, sueños y placeres, es incluso apoyar a quienes, hoy, luchan contra el régimen cubano y continúan, junto a Pablo Milanés, cargando su sueño de una revolución que verdaderamente libere a la humanidad, sin burocracias, sin opresiones.

Un “sueño” que puede parecer “marginal” a los ojos de quienes han optado por orbitar en torno a un sistema decadente como el capitalismo, pero que sigue siendo el único que puede alimentar las luchas capaces de hacer que la humanidad pueda un día vivir en plenitud, como dice la letra del Trovador: “Y juntos hagamos / un solo canto a la felicidad / que nos espera” (“Y juntos haremos / un único himno a la felicidad / que nos espera”),

En un año en el que ya hemos perdido a Elza Soares, Gal Costa, Rolando Boldrin y Erasmo Carlos, la muerte de Pablo Milanés es sin duda uno más que nos lastima. Pero, una de esas pérdidas cuyo dolor viene acompañado por un profundo sentimiento de gratitud. Tanto por el hecho de haber tenido el enorme placer de compartir el planeta con alguien como él, como por la generosidad con la cual nos ofreció sus trovas.

Artículo publicado en www.pstu.org.br, 24/11/2022.-

Traducción: Natalia Estrada.

25N: ¡Para acabar con la violencia hacia la mujer, necesitamos terminar con el capitalismo!

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Motivos sobran para salir a las calles este 25 de noviembre para manifestarse en contra de la violencia hacia la mujer. La violencia machista sigue avanzando, según los propios datos del SERNAMEG, en Chile a la fecha se registran 35 femicidios consumados y 141 frustrados; siendo la Región Metropolitana y de Valparaíso las que concentran mayor cantidad de este tipo de delito. Pero la violencia machista -entendida como las diversas formas de violencia que ejerce la pareja y el entorno a una mujer sólo por hecho de serlo- representa sólo una parte de las distintas violencias que nosotras vivimos a diario, pues a ello se suman la violencia estructural o económica, la violencia del Estado y de sus fuerzas de represión.

Chile, no es ajeno al contexto internacional. En el marco de una crisis económica mundial las condiciones materiales de vida de la clase trabajadora se recrudecen y con ello, aumenta no sólo la pobreza y la precarización de la vida sino también las taras de descomposición de una sociedad capitalista basada en la opresión y la explotación.

La ola inflacionaria de un 11% que experimenta nuestro país, se traduce en el alza del costo de los alimentos, transporte, arriendos en vivienda, etc. También debemos sumar el aumento del empleo informal post pandemia (27,1% del total de las personas ocupadas), el subcontrato, los altos niveles de explotación (en una jornada laboral de 8 horas, sólo 3 horas de trabajo están destinadas al salario y 5 restantes a las ganancias del capital), la doble jornada laboral, donde las mujeres dedican 41 horas semanales para la realización de labores domésticas. Todo ello refleja la otra cara de la violencia, aquella estructural que afecta directamente a las mujeres de la clase trabajadora cifra relevante, ya que, de los hogares monoparentales en nuestro país, el 84,9% tiene a una mujer a la cabeza. Como si no fuera esto suficiente, también cargamos con pensiones miserables, de hecho, 1 de cada 4 personas recibe una pensión inferior a la línea de pobreza y en el caso de las mujeres que jubilaron entre el 2007 y 2021 con pensiones autofinanciadas de vejez; reciben $30. 685 pesos, es decir; ni siquiera alcanza para cubrir un kilo de pan diario con un precio promedio de $1.600. ¿Quién puede vivir con ese monto de pensiones?


Según un informe del Banco Mundial, 2.400 millones de mujeres en el mundo no tienen los mismos derechos económicos que los hombres; estas cifras dan cuenta de la brecha que tenemos para nuestra participación en la economía. Esto también se refleja en nuestro país, donde según las estadísticas oficiales del INE la participación de las mujeres en el mercado laboral va en desmedro de las mujeres, se repite dicha brecha si eres de un pueblo originario.
Todas estas estadísticas demuestran los niveles de pobreza en el que vivimos las mujeres de la clase trabajadora y si de males se trata, muchas de nosotras somos empujadas también a la esclavitud o trata de personas.


Una de las violencias invisibles está relacionada con el aumento de la prostitución a vista y paciencia pública. En su mayoría mujeres migrantes – muchas que ingresaron de forma clandestina al país- y negras, empujadas por las condiciones materiales de vida, son explotadas en el comercio sexual siendo víctimas de la esclavitud, de las redes de prostitución que conforman verdaderas mafias y también de todo tipo de violencias – tanto desde los proxenetas como a quienes pagan por lo que consideran un “servicio” – o enfermedades de transmisión sexual, porque bajo el actual código sanitario en su segundo párrafo, indica se indica la prohibición de prostíbulos, pero se legitima la posibilidad de la existencia del comercio sexual.


Frente a todos estos hechos de la realidad el sistema capitalista se devela una vez más incapaz de resolver nuestras necesidades, peor aún, en tiempos de crisis, los capitalistas sacrifican a la clase trabajadora de conjunto y más agudamente a su sector más oprimido: las mujeres.

El gobierno de Boric es incapaz de resolver las diversas violencias hacia la mujer

Una de las líneas programáticas del gobierno del Frente Amplio y el Partido comunista, encabezado por Boric; tenía un eje denominado feminista, sin embargo, las políticas de género por un lado han demostrado ser insuficientes para detener la violencia machista y por otro las políticas económicas del gobierno evidencian en beneficio de quién se gobierna, es decir, para los grandes grupos económicos y para las transnacionales.

La llegada de la ex Concertación y la victoria del Rechazo aceleraron las negociaciones para la firma del TPP 11 con el cual las economías pequeñas como la nuestra, quedan relegadas a la exportación de materias primas y a expensa de los países imperialistas. Pero ello tiene un alcance mucho más amplio y que también afectan a las mujeres trabajadoras, porque será muy difícil mantener la prohibición de la entrada de alimentos transgénicos para el consumo afectando la soberanía alimentaria, las farmacéuticas mantendrán su monopolio en la producción de medicamentos y sobre los precios de estos, así como los derechos laborales y el poder de negociación de la clase trabajadora, estarán restringidos a la legislación internacional, donde una empresa ante la exigencia de derechos para los trabajadores o una huelga; podrá demandar al país y exigir compensación cuando vea amenazadas sus ganancias.
Pero el gobierno feminista, promotor del principio de paridad, ha puesto mujeres en la dirección de los ministerios incluso para reprimir a mujeres y niños como es el caso del pueblo mapuche o expulsar de los Liceos emblemáticos a las secundarias que se han movilizado frente a la violencia machista y en la exigencia de una educación no sexista. Pero si de intereses se trata, la reforma de las AFP anunciada por este gobierno, si bien no acaba con la capitalización individual y sólo mete como competidor al estado, en otras palabras, un sistema mixto de acumulación de capital que cambia el nombre de Aseguradores por el de Gestores de inversión Privada que serán los mismos de las siete AFP, cuyos dueños 4 son de transnacionales y una es controlada en partes iguales con un actor local. Aunque para efecto de pensiones, se reconoce el trabajo en labores de cuidados y que aumentaría las pensiones en el caso de lagunas previsionales, esas medidas son insuficientes. Esto implica en los hechos el aplazamiento de la jubilación y que nuestras ancianas sigan trabajando, porque para obtener todo beneficio de parte del estado tendremos que esperar en la incertidumbre 5 años más, hasta cumplir los 65 años para optar a la Pensión Garantizada Universal (PGU), que con las alzas ya está el monto desfasado y no superaría la línea de la pobreza.

Por otro lado, el pasado 16 de octubre, una mujer trabajadora del Terminal Portuario Valparaíso murió atropellada por una grúa horquilla a la salida de su turno, simplemente porque en uno de los sectores estratégicos de nuestra economía, los empresarios asumen la seguridad como un gasto. ¿Hasta dónde debemos aguantar las mujeres para seguir trabajando en tales condiciones?
Pero el caso de la trabajadora portuaria, Carolina Monardez, se repite en las últimas semanas con trabajadores de la minería y la construcción, siendo un botón de muestra de las condiciones de miles de trabajadores a lo largo del país.
Al parecer, nada ha cambiado desde el 18 de octubre y bajo cualquier gobierno de esta mal llamada democracia nuestros derechos sólo podrán ser cumplidos parcial o transitoriamente, incluso revertidos por una casta política que defiende aterrada los intereses del gran empresariado, el orden institucional, la propiedad privada – la de ellos, por cierto- y un sistema que mantiene intactos sus privilegios. Así es como aquellos, sea el Parlamento o sus partidos, que, en nombre de la supuesta paridad, equidad e igualdad de género, hoy desconocen gran parte de las demandas planteadas por miles de mujeres en las calles para llevar adelante sólo lo que está en el marco de lo posible, que se enmarca en el programa de ONU Mujeres y que nos dejará como merecedores de los países pertenecientes a la OCDE.

Desde el MIT, creemos que la única posibilidad para acabar con todo tipo de violencias hacia las mujeres es acabando con el sistema capitalista y si bien compartimos gran parte de las demandas del movimiento de mujeres, sostenemos a diferencia de las corrientes feministas, que estos cambios tienen un carácter de clase, pues no todas las mujeres tenemos los mismos intereses. Por ello sostenemos que la lucha estratégica para nosotras va de la mano con la lucha de nuestros compañeros de clase, que no basta con reformas a un sistema neoliberal, con políticas públicas y que en nada cuestionan un sistema que nos oprime, nos explota y nos condena a vivir en zonas de sacrificio medioambiental. Para nosotros, sólo un gobierno de los trabajadores, podrá llevar adelante la igualdad de las mujeres ante la ley y ante la vida.
Las mujeres de la clase trabajadora debemos declarar una guerra sin cuartel para llevar a fondo la lucha por los derechos sexuales y reproductivos. Por casas de acogida para las mujeres que viven la violencia machista. Más escuelas, más salas cunas y comedores populares. Por una educación sexual integral para educar sin misoginia o Lgtbfobias a nuestros jóvenes. Por una Red Nacional de cuidados y labores domésticas que liberen a las mujeres de la esclavitud del hogar. Para financiar todo ello, debemos recuperar todo lo que los grandes empresarios nos han saqueado, principalmente el cobre, principal riqueza producida por la clase trabajadora chilena. Es necesario expropiar las grandes empresas estratégicas que están bajo control de las 10 familias más ricas de Chile y algunas transnacionales y poner todo eso al servicio de la clase trabajadora, las mujeres y sectores oprimidos. Sólo así será posible solucionar las demandas populares (vivienda, sueldos, pensiones, etc.) y frenar la destrucción medioambiental que afecta a miles de familias y comunidades.

Por nuestros derechos sindicales y el fin del acoso laboral. Por un sistema social de pensiones que asegure jubilaciones para vivir dignamente.
Que la rebelión de las mujeres iraníes, la resistencia de las mujeres ucranianas y sudanesas, nos de un nuevo impulso para seguir luchando por una sociedad donde cada uno de nosotros se sienta pleno!

La LIT-CI y su combate al reformismo

Cuatro décadas sosteniendo la estrategia de la revolución socialista

Albert Camus, filósofo y escritor existencialista francés, dedicó un ensayo al mito griego de Sísifo. La mitología cuenta cómo Sísifo es castigado por los dioses a subir por una cuesta una gran roca, que con esfuerzo logra subir hasta la cima, para luego caer rodando de vuelta; y así, Sísifo es condenado a este trabajo inútil y absurdo de subir la roca eternamente sin concluir su labor. Camus, como buen existencialista, aunque lúcidamente usa el mito de Sísifo como metáfora del hombre moderno, más específicamente del obrero que realiza una y otra vez un trabajo alienado sin sentido y sin final, ante la imposibilidad de terminar con el absurdo propone que “El esfuerzo mismo para llegar a las cimas basta para llenar un corazón de hombre. Hay que imaginarse a Sísifo dichoso”[1].

Por Jorge Martínez

Eduard Bernstein, amigo y discípulo de Engels, terminó negando el marxismo proponiendo algo similar, al postular que al socialismo se podía –y debía llegar– ya no por medio de una revolución y la dictadura del proletariado, sino a través de la lucha por reformas paulatinas que impulsaran la tendencia del capitalismo a superarse a sí mismo a través de un movimiento de democratización continuo. Sintetizó toda su concepción cuando escribió: “Este objetivo (El objetivo final del socialismo), sea lo que sea, no significa nada para mí; el movimiento lo es todo”[2]. Esta, que es la premisa fundamental del reformismo se presenta como la conciencia feliz de Sísifo que propone Camus. Para el reformismo, el sentido y objetivo de la lucha en el capitalismo es la satisfacción de la obtención de reformas, careciendo de toda importancia práctica la superación de la sociedad capitalista y la llegada al socialismo.

¿Qué fuerza extraña hace que los obreros, al igual que Sísifo luchen una y otra vez obteniendo triunfos para luego perderlos y tener que empezar de nuevo? León Trotsky hacía conciencia de esta tragedia en el Programa de Transición cuando sentenciaba que “la crisis histórica de la humanidad se reduce a la dirección revolucionaria”[3]. Con esto pretendía mostrar cómo el imperialismo decadente a las puertas de la Segunda guerra mundial, no podía traer nada progresivo a la humanidad; y, por el contrario, demostraba que las condiciones objetivas para la revolución y el socialismo no solo estaban más que maduras, sino que empezaban a descomponerse. En consecuencia, la superación del capitalismo dependía de que la clase obrera pudiera superar los obstáculos que la separaban de la conciencia y el programa revolucionario. Y en últimas, el obstáculo decisivo eran las direcciones mayoritarias del movimiento obrero que conducían sus luchas al movimiento perpetuo del reformismo.

Por eso, una de las más importantes tareas de los revolucionarios es romper este círculo vicioso. Romper el hechizo que, al igual que el castigo a Sísifo, condena a la clase obrera y con ella a toda la humanidad a soportar el absurdo y decadente sistema capitalista. Es lograr desterrar la influencia y el control de la burguesía sobre la conciencia de la clase obrera. Esta influencia se expresa directamente en la propaganda y las ideologías burguesas que naturalizan el capitalismo como la única sociedad posible, o que es posible transformarla mediante la “buena voluntad”, o las reformas paulatinas.

La LIT-CI y su origen frente al reformismo

La LIT-CI surge en medio de varias polémicas y discusiones al interior del trotskismo. La corriente dirigida por Nahuel Moreno se fue forjando hace casi 80 años de manera diferenciada de las otras corrientes trotskistas, sobre la base de defender tres cuestiones fundamentales: el programa revolucionario sintetizado en el Programa de Transición de Trotsky, una política de lucha y movilización dirigida a la clase obrera y la construcción de partidos revolucionarios independientes de las organizaciones pequeñoburguesas, reformistas y centristas en el marco de una internacional centralizada democráticamente. De estas polémicas se desprendían políticas distintas hacia las distintas formas del reformismo y la presión que ejerce sobre el trotskismo.

En la década de los setenta, en la crítica al fenómeno del eurocomunismo y la postura capituladora que desarrollaron Ernest Mandel y el Secretariado Unificado de la IV Internacional, subyace una crítica a posturas que capitulan al reformismo estalinista y a la socialdemocracia europea, que al renunciar al núcleo del programa marxista, la dictadura del proletariado, transitan el camino del abandono de la estrategia revolucionaria, para cambiarla por la exaltación de las formas de la democracia burguesa.

Paralelo a estas discusiones se desarrollaba una fuerte polémica en torno a un asunto fundamental de la lucha de clases, el auge del guerillerismo en América Latina entre 1960 y 1970. Gran parte de la izquierda de entonces se dejó seducir por la imagen del guerrillero en armas contra la tiranía, e incluso parte del trotskismo (una vez más Mandel) capituló a estas vanguardias no obreras. Desde nuestra corriente se desarrolló una crítica a la estrategia guerrillerista por imponer una táctica, válida en ciertas circunstancias, como estrategia permanente que sustituía el papel revolucionario de la clase obrera y las masas por un partido-ejército.

Pero la crítica no se redujo a los métodos guerrilleros, sino que apuntó a sus programas. La gran mayoría de las organizaciones guerrilleras tenían un programa democrático y pequeñoburgués que no rompía con el capitalismo, configurando una especie de “reformismo armado” que, aunque enfrentaba a tiros los regímenes burgueses, en la práctica nunca rompían con el capitalismo. Durante la década de los ochenta, la gran mayoría de estas organizaciones terminaron negociando su incorporación a los regímenes de cada país, incluso integrando regímenes bonapartistas y gobiernos capitalistas, especialmente en Centroamérica.

También la lucha contra la política de frentes populares del estalinismo se dio por medio de una confrontación a las estrategias reformistas que los agenciaban. Frente al gobierno de Allende en Chile, y a variantes de frentes nacionalistas o incluso dichos antimperialistas, nuestra corriente mantuvo una crítica permanente y una política de unidad de acción y de defensa de conquistas cuando fuera necesario, sin capitular a su programa, llegar al apoyo político ni desistir de la tarea de construir partidos revolucionarios independientes.

La llegada de Francois Mitterrand y el retorno del Frente popular a Francia[4], trajo consigo un gran debate, sobre cuál debe ser la postura del trotskismo ante ese gobierno, sus medidas “progresivas” y eventuales ataques de fracciones burguesas de derecha. La Organización Comunista Internacional de Pierre Lambert terminó asumiendo una política de apoyo al gobierno, rompiendo así con la independencia de clase frente a un gobierno burgués, y cediendo a las presiones reformistas del frente popular.

En 1982 se funda la LIT luego de estos debates y los intentos infructuosos de reconstruir la IV Internacional unificándose con la CORCI de Lambert. La nueva organización internacional surge con la convicción en la necesidad de reconstruir la IV Internacional sobre la base del programa revolucionario, la movilización permanente de las masas hacia la toma del poder y la construcción del partido revolucionario en los diferentes países y a nivel internacional. También, el combate permanente al reformismo tanto a la socialdemocracia y el estalinismo como al centrismo y el revisionismo al interior del trotskismo fueron tareas cotidianas de la política de la LIT.

El aluvión oportunista, una prueba decisiva

La década de los ochenta culmina con hechos históricos que sacudieron al mundo. La caída del Muro de Berlín fue el símbolo de un proceso de restauración del capitalismo en los Estados obreros burocráticos, mal conocidos como el “socialismo real”. La restauración capitalista conducida por la burocracia estalinista en complicidad con el imperialismo, enfrentó procesos de revolución política en los que la clase obrera de esos países se levantó contra la burocracia, pero fue sucesivamente derrotada.

Con la restauración del capitalismo en la URSS y los demás Estados obreros, el imperialismo impuso importantes derrotas al movimiento obrero mundial. Fue el triunfo de la política de lo que llamamos Reacción Democrática del imperialismo, con la cual se privilegiaba los mecanismos de la democracia burguesa para desviar y derrotar procesos revolucionarios. La ola de privatizaciones y retroceso de importantes conquistas y la imposición de las políticas neoliberales fue acompañada de una ofensiva ideológica contra el socialismo y el marxismo.

Entre la izquierda, estos hechos significaron también una gran crisis. Para muchos la caída de los Estados obreros significó el desvanecimiento de la perspectiva de la revolución y el socialismo, se le adjudicó al marxismo y al bolchevismo el fracaso que, en realidad, sólo le correspondía al estalinismo, la negación de ambos.

Los retrocesos de la clase obrera mundial profundizaron la debilidad de una perspectiva revolucionaria socialista, proceso que se correspondió con un creciente escepticismo y la adaptación al dominio imperialista y de la permanencia del capitalismo. El terreno abonado por el reformismo fue tierra fértil para que en la izquierda y el movimiento obrero se debilitara la perspectiva del socialismo.

El marxismo fue reemplazado por ideologías ligadas al postmodernismo, la estrategia revolucionaria contra el sistema capitalista fue sustituida por la fragmentación de movimientos que luchaban por transformaciones “posibles”. La socialdemocracia en los gobiernos aplicó las políticas neoliberales, el estalinismo se socialdemocratizó, las organizaciones centristas se cristalizaron en el reformismo, y muchas de las organizaciones revolucionarias ocuparon el campo del centrismo para rápidamente transitar entusiastas hacia el reformismo.

Todo este fenómeno significó una dura prueba para los revolucionarios. Significó un verdadero aluvión oportunista que como un vendaval arremetió contra las débiles direcciones revolucionarias consecuentes, trayendo consigo su destrucción o, en el mejor de los casos, produciendo grandes estragos.

La LIT no fue inmune a este proceso. La caída de los Estados obreros produjo muchos debates en su interior, en el cual muchos tomaron el camino de negar el marxismo y el trotskismo (rompiendo con la LIT), a la vez que la presión por la adaptación a la democracia burguesa adquirió mayor fuerza. Ese abandono del marxismo arrastró a varios sectores de la LIT, por distintas vías al reformismo, sobre todo a partir de revisiones teóricas, que se expresaban en capitulación en la política y en las tácticas. Esto puso a la LIT al borde de su disgregación y disolución a mediados de la década de los noventa. Sin embargo, la LIT persistió.

El retorno de los levantamientos

Pese al retroceso y la situación defensiva de la clase obrera y las masas en el mundo, la rebelión contra los efectos negativos de la ofensiva neoliberal no demoró en estallar. En Sudamérica, rebeliones de masas estallaron en varios países contra sus gobiernos y la aplicación de feroces planes antiobreros.

Gobiernos cayeron en Argentina, Ecuador y Bolivia; mientras que en el mundo una nueva vanguardia se levantaba contra los efectos de la globalización imperialista. Las cumbres de los más ricos en Seattle, Ginebra, Davos se convirtieron en verdaderos campos de batalla en que el capitalismo fue nuevamente cuestionado, planteándose la alternativa de “otro mundo es posible”. Pero ante la ausencia de verdaderas direcciones revolucionarias que encaminaran esos nuevos alzamientos hacia una alternativa anticapitalista, esos procesos fueron canalizados por salidas reformistas, llenando de contenido reformista el llamado movimiento antiglobalización.

Los levantamientos en América Latina fueron canalizados hacia una primera ola de “gobiernos alternativos” que bajo distintas formas (gobiernos de frente popular, gobiernos nacionalistas burgueses) tuvieron en común la aplicación de las políticas neoliberales en las que fracasaron sus predecesores, gracias a que matizaron estas mediadas con el asistencialismo y la cooptación de las burocracias sindicales y la gran mayoría de la izquierda reformista.

La LIT tuvo el mérito de no sucumbir a este fenómeno, manteniendo vivo el programa revolucionario, la independencia de clase y la estrategia de la revolución socialista. Mientras, otras corrientes provenientes del trotskismo fueron deslizándose hacia el reformismo.

Surgieron los llamados partidos anticapitalistas, en los cuales estas corrientes trotskistas se fundían con los reformistas. Las fronteras y distancias entre ellos se difuminaron, convirtiéndose en su estrategia principal disolver sus partidos en movimientos más amplios como el NPA en Francia o el PSOL en Brasil. Además, entraron a hacer parte de gobiernos de Frente popular y nacionalistas burgueses.

El PSOL y el PCdoB se sumaron a la campaña de Lula y apoyan su futuro gobierno

La LIT, en la medida que se iba recuperando y creciendo, fue sintiendo de forma cada vez más fuerte la presión de la democracia burguesa y el reformismo. Las elaboraciones en torno al “aluvión oportunista” y la actualización programática que profundizó en el legado de la III Internacional sobre el parlamentarismo y el necesario combate al reformismo, a la par que se fue estudiando a fondo los procesos y las presiones sobre los revolucionarios en el siglo XXI, implicaron nuevas rupturas de sectores que ya se habían adaptado; sectores que terminaron rompiendo con la LIT en 2016 para seguir libres el curso de integración a proyectos reformistas, especialmente en Brasil y Portugal.

Actualmente, luego del fracaso y degeneración de varios de estos proyectos de gobiernos de colaboración de clases, en muchos países la derecha burguesa recuperó el gobierno, para aplicar de nuevo más ataques contra la clase obrera, el campesinado, los indígenas y la juventud. A la par que nuevas crisis económicas dieron al traste con la ilusión de un capitalismo todopoderoso, el orden de dominación imperialista en el mundo, impuesto con la restauración del capitalismo en los Estados obreros, se desmorona.

Como antes, las masas luchan contra las políticas de ajuste y de ataque a las condiciones de vida de las masas. La lucha contra las opresiones y contra la precarización y criminalización de la juventud adquieren nuevo aire. Procesos revolucionarios y prerevolucionarios vuelven a surgir en América Latina, como en Chile y Colombia. La amenaza del colapso ambiental y la crisis climática causada por el capitalismo es cada vez una realidad más cercana.

Estas nuevas luchas también plantean el constante retorno del reformismo, ya sea con sus viejas concepciones clásicas, o bajo nuevas formas neorreformistas, que ya no reivindican el socialismo, sino una pretendida democracia radical dentro del capitalismo. La tarea de los revolucionarios/as es combatir no solo a la burguesía, sino también a sus agentes. Es desenmascarar el reformismo como agentes de la burguesía y el imperialismo, mostrar a la clase obrera y las masas explotadas el papel de esos sectores.

La gran mayoría de la izquierda mundial vio en los partidos reformistas Syriza y Podemos, ejemplos a seguir.

Hoy vuelven a surgir gobiernos de colaboración de clases. Boric en Chile, Petro en Colombia, Lula en Brasil; pero esta vez ya no tienen los márgenes económicos que tuvieron a su favor en el pasado, para otorgar reformas y concesiones a las masas para sofocar y desviar las luchas. Esta nueva situación se plantea como un nuevo reto para la LIT, pues nuevamente las presiones del reformismo se fortalecen, y la necesidad de enfrentarlas con políticas y un programa correcto se vuelven una necesidad cada vez más apremiante.

La LIT ha tenido el mérito histórico de mantenerse –no sin errores sectarios y desvíos oportunistas– en el marco del marxismo, el legado de Nahuel Moreno y nuestra corriente y la clase obrera. Es ahí, en esos elementos donde encontrará nuevamente las herramientas para continuar la lucha contra los obstáculos para que la clase obrera derrote al capitalismo imperialista.

No hay dioses que impidan que la rueda de la historia llegue a la cima, y que, al superar el capitalismo, la clase obrera pueda, por fin, emprender el camino del socialismo. Es la tarea a la que la LIT se consagró hace 40 años y en la que continúa con convicción, abnegación y entusiasmo revolucionario.


[1]     Camus, Albert, El Mito de Sísifo.

[2]     E Bernstein, ‘The theory of collapse and colonial policy’ Neue Zeit January 19 1898, in JM Tudor, op.cit. pp168–69. Citado en: Mulholland, «Cuando Bernstein asaltó la “ortodoxia” marxista». Disponible en: https://ctxt.es/es/20161012/Politica/8882/socialismo-marxismo-Bernstein-revolucion-rosa-luxemburgo-psd-socialdemocracia.htm

[3]     Trotski, Programa de Transición.

[4]     Francia ya había vivido una experiencia de gobierno de Frente Popular con León Blum en 1936. El fenómeno la política hacia los frentes populares es desarrollada ampliamente por Trotsky en su trabajo ¿A donde va Francia?.

25N: ¡No alcanza con cambiar las leyes! Depuración del sistema judicial, basta de precariedad

Desde hace unos años, gracias a la lucha de las mujeres en las calles, el feminismo se ha convertido en territorio de disputa institucional. No sorprende que el gobierno autoproclamado “más progresista de la historia” tenga como bandera la de “una nueva generación de derechos feministas”, como son la Ley Orgánica de Garantía Integral de la Libertad Sexual (Ley del “Solo sí es sí”), el proyecto de nueva Ley del Aborto para acabar con las restricciones en nuestros derechos sexuales y reproductivos o el anteproyecto de la Ley Trans, que una parte del gobierno mantiene bloqueada por razones electoralistas.

Son conquistas parciales como lo es que, desde septiembre, haya una nueva estadística para visibilizar todos los feminicidios, o el anunciado aumento del presupuesto en atajar la violencia machista, con 51 millones más en los próximos PGE de 2023. Aunque en rigor ese dinero es calderilla, comparado con el aumento oficial en Defensa de un 25,8 % hasta los 12.317 millones. Y además no cambiará un modelo de Estado basado en la reducción de la esfera pública, la privatización de los servicios públicos y la precariedad e inestabilidad laboral de quienes trabajan en ellos. Pero todas estas leyes y medidas ¡no acabarán con la desigualdad, la discriminación y la violencia que sufrimos las mujeres, en especial las trabajadoras!

Un sistema judicial y un régimen corrupto heredero del franquismo, que es parte del problema y no de la solución

Las leyes de este gobierno para acabar con la violencia machista se centran sobre todo en medidas punitivistas que nos llevan a confiar en una justicia heredera del franquismo y un régimen corrupto que este gobierno se ha aplicado para dejar intacto. Queremos juicio y castigo para quienes ejercen violencia sobre las mujeres, porque necesitamos acabar con tanta impunidad. Pero no tenemos ninguna confianza en un sistema judicial que sigue revictimizando a quienes se atreven a denunciar y dictando sentencias machistas.

Un ejemplo es lo que está ocurriendo con la ley del “solo sí es sí”, con la que algunos jueces están revisado y rebajando las condenas impuestas a agresores sexuales y pederastas. Según el gobierno, falta “leer bien la ley, falta formación en género, unificar doctrinas…» Nosotras decimos que lo que falta es depurar de una vez por todas este régimen y sistema judicial corrupto y antidemocrático, que se apoya en una supuesta división de poderes que es mentira.


Basta recordar el caso de dos policías locales en Estepona que, aprovechando su cargo y autoridad, violaron en 2018 a una joven de 18 años. Fueron condenados a dos años por abuso y no por agresión sexual, librándose de la cárcel a cambio de recibir un curso de educación sexual y una indemnización económica a la víctima. Y este no es, por desgracia, el único caso de agentes de la ley implicados en delitos de agresión sexual ni tampoco la única sentencia machista.

No basta cambiar las leyes: ¡Fuera jueces machistas y elección de los jueces/as por voto directo del pueblo, con sueldos iguales a los de un obrero u obrera calificado/a.

¡Basta de privilegios y de que la cúpula judicial sea intocable!

Gobierno PSOE-UP, cómplice y responsable de la violencia machista

Cómplice al aprobar una reforma laboral que profundiza nuestra precariedad y mantiene el despido fácil y barato. Por muchas leyes que haya, ¿alguien cree que con la reforma laboral de Yolanda Diaz es fácil denunciar acoso y agresión sexual en el entorno laboral? (En 2019, únicamente el 4% de los convenios de empresa incorporaban la definición de acoso sexual) ¿Cómo escapar siquiera de la violencia machista, sin independencia económica ni los suficientes recursos públicos donde acudir?

Porque, pese a lo que nos demostró la pandemia, el gobierno sigue permitiendo la privatización y el desmantelamiento de los servicios públicos, cuyas consecuencias recaen fundamentalmente en las mujeres. ¡Sin más presupuesto para sanidad y educación, la nueva Ley del Aborto o la Ley Trans, serán papel mojado!

Porque sigue manteniendo a millones de mujeres con pensiones de miseria o en la economía sumergida y a miles de personas sin regularizar. ¿Acaso creen que sin derogar la Ley de Extranjería, las inmigrantes en situación irregular se atreverán a denunciar la violencia machista que sufren?

La pandemia primero, y la inflación después, agravaron la crisis económica capitalista. Esto ha supuesto un retroceso generalizado en las condiciones de vida de la clase trabajadora en Europa, dejándonos en situación de enorme vulnerabilidad frente a la violencia machista. Una vulnerabilidad que se agrava en el medio rural, donde los comportamientos machistas están más normalizados, muchas mujeres trabajan en el ámbito del hogar o con jornadas reducidas y hay todavía menos medios específicos para atender a las víctimas.

¡Aumento de emergencia de salarios y pensiones! ¡Cláusulas de revisión salarial automáticas acorde al IPC!

¡Derogación de todas las reformas laborales y en pensiones!

¡Más recursos para protegernos de la violencia machista y NO para pagar la deuda! ¡Servicios 100% públicos y de calidad!

¡Regularización administrativa YA!

Las mentiras de la derecha y cómo combatirlas

El discurso machista, racista y lgtbifóbico, y los bulos de la derecha y la ultraderecha hablan de “chiringuitos», para denominar a las organizaciones e instituciones que trabajan contra la violencia de género, de «inversión de la carga de la prueba», y siguen repitiendo incansablemente la existencia de miles de denuncias falsas. Parte de su negacionismo, consiste en hacer pasar esta violencia como violencia doméstica o intrafamiliar (como la violencia vicaria por la que siete menores fueron asesinados por sus padres en 2021, para dañar a la madre).

Como dato mata relato, hay que recordar(les) que entre 2009 y 2021, el número de sentencias condenatorias por denuncias falsas fue del 0,0084%; que, de las 733 victimas mortales nacidas en España entre 2004 y 2021, sólo en 70 casos los agresores eran de otro país.

Y que 35.359 de las 38.715 registradas como víctimas de violencia doméstica en 2021, son mujeres, es decir más del 90%. Esto prueba que ¡la inmensa mayoría de las denuncias son ciertas! La violencia doméstica es, en su mayor parte, violencia machista. La mayoría de agresores NO son inmigrantes, y la familia y el entorno más cercano siguen siendo el lugar más peligroso para las mujeres de cualquier origen.

Lo que ha quedado claro también es que este gobierno no ha sido ningún baluarte frente a la derecha. A la que no se derrota con discursos de «patriotismo social», ni con medidas que favorecen a la burguesía, como han hecho.

Denunciamos la hipocresía y el cinismo de la derecha y la ultraderecha, a quienes poco les importan nuestros derechos. Además de salir en defensa de este sistema judicial igual que ha hecho el PSOE, está intentando utilizar el revuelo provocado con la Ley “del solo sí es sí” con fines partidistas.

Este 25-N volveremos a salir a las calles para denunciar el discurso mentiroso y de odio de quienes niegan la desigualdad y la violencia machista, y se empeñan en asociar delincuencia con inmigración. Pero también para exigir al gobierno medidas efectivas y recursos. Ésta y no otra, es la única forma efectiva de combatir a la derecha y la ultraderecha.

El machismo y su violencia crecen en la juventud

Hasta octubre de 2022, 37 mujeres fueron asesinadas, 23 no habían presentado denuncia. Pero los feminicidios son sólo la punta del iceberg de la violencia machista, que mantiene una “cifra negra”, desconocida, porque no se denuncia ni hay datos oficiales. Lo que sí sabemos es que sólo en el segundo trimestre de 2022, hubo 45.743 denuncias y el teléfono 016 de violencia machista recibió una llamada de auxilio cada cinco minutos.

Sabemos también la elevada prevalencia de la violencia entre mujeres jóvenes así como el aumento en los chicos jóvenes de una masculinidad reaccionaria al avance de la igualdad. Un ejemplo que se hizo viral en redes son los cánticos machistas de los alumnos del colegio mayor Elias Ahuja de Madrid.

Una de sus manifestaciones más graves es la violencia sexual. Los datos indican un incremento exponencial de las denuncias por delitos sexuales, donde la mitad de las victimas ¡son menores de edad!. Así mismo, hay un incremento de condenas a menores de hasta el 13%.

En España hay cerca de seis violaciones al día. No hay datos oficiales sobre cuántas son perpetradas en grupo, y se estima que más del 80% permanecen ocultas. La mayor parte las cometen conocidos de la víctima, lo que dificulta la denuncia. Y, cuando lo hacen, se encuentran con un permanente cuestionamiento policial y judicial, cuando no directamente son culpabilizadas. Es llamativo que, pese a la gravedad del delito, solo hay en todo el estado 2 centros de crisis 24 horas, concebidos para atender a las víctimas los 365 días del año, de forma interdisciplinar.

Pese a estar en sociedades formalmente igualitarias y a que las jóvenes y adolescentes están a la cabeza de la lucha contra el machismo, sin educación sexual y en igualdad, sin recursos para implementar las leyes ni medidas suficientes en los centros educativos, el machismo y su violencia siguen calando en una parte de la juventud. El Observatorio estatal de la violencia sobre la mujer, advierte de la polarización en la juventud respecto al feminismo y la violencia machista.

El aumento alarmante de estas agresiones entre los menores es también reflejo de la sociedad y de la barbarie y putrefacción moral a la que nos lleva este capitalismo en crisis, en el que nuestros cuerpos son parte de un mercado global.

Educación sexual de calidad en todos los niveles educativos

Y este gobierno es responsable. Porque aprobó una ley que habla de educación sexual, pero esta sigue brillando por su ausencia, como asignatura curricular. Porque pese a los aspavientos de la derecha con la ley, la Iglesia sigue en la escuela pública, desplegando su discurso misógino y lgtbifóbico. Mientras, la pornografía, en su mayor parte violenta y accesible con un sólo click, es la educación sexual de muchos niños y adolescentes.

Las mujeres seguimos sufriendo situaciones de “terror sexual”, como pasó este verano con el tsunami de denuncias por pinchazos en espacios de ocio y diversión, creando un clima de pánico y una sensación de inseguridad. Fuesen un intento de sumisión química o una broma macabra, estas acciones son parte del adoctrinamiento y control de las mujeres, de esa pedagogía del miedo, en el que somos educadas desde pequeñas. Sin embargo, muchas campañas de prevención, siguen haciendo hincapié casi exclusivamente en lo que las mujeres -y no los hombres- hacemos o dejamos de hacer.

¡Centros Crisis 24H suficientes para todas las víctimas de violencia sexual!

¡Educación sexual como asignatura curricular!

¡Fuera la Iglesia católica de nuestras aulas!

El machismo es funcional a este sistema capitalista. Luchar contra él es tarea de toda la clase obrera

Millones de mujeres en el mundo no tienen garantizados los más mínimos derechos democráticos y sufren violencia de todo tipo, por el hecho de ser mujeres.

Mientras celebramos este 25-N, se estará celebrando en Qatar el Mundial de fútbol. En un país dictatorial donde las libertades democráticas no están garantizadas, donde se reprime al colectivo LGBTI y cualquier disidencia de género con cárcel o flagelación y donde las mujeres están sometidas a la tutela masculina en todos los ámbitos.

Este gobierno que se llena la boca hablando de igualdad entregó al jeque Tamim Bin Hamad Al Thani, en una reciente visita al país, el Collar de la Orden de Isabel La Católica por comportamientos extraordinarios en beneficio de las Naciones. Otroejemplo de que, cuando hay dinero por medio, desaparecen los derechos humanos y los valores de los que este gobierno presume quedan en suspenso.

El machismo se justifica y normaliza en base a la religión, a ideas preconcebidas, estereotipos y prejuicios distintos, pero existe porque a la burguesía le interesa fomentarlos, ya que la opresión de las mujeres genera beneficios económicos multimillonarios. Un ejemplo es la prostitución, un negocio muy lucrativo para las arcas del estado (hay países cuyas economías dependen de los beneficios generados por la trata y la prostitución) y para algunos sectores de la burguesía. Igual que lo son todos los negocios capitalistas que hacen caja con la cosificación del cuerpo de la mujer, que se nos muestra a diario en las redes sociales o espacios publicitarios.

¡Alternativas habitacionales y sociolaborales dignas para mujeres en situación de prostitución! ¡No a la cosificación y mercantilización del cuerpo de las mujeres!

Pero también se usa para dividir y debilitar al conjunto de la clase obrera. Por eso las organizaciones obreras, estudiantiles y populares de clase, deben organizar en sus filas a las trabajadoras y luchar con independencia de clase y con estas a la cabeza, contra la violencia machista y el resto de opresiones. Y hacerlo, en primer lugar, en sus propias filas. Si queremos eliminar todo tipo de violencia, es preciso cambiar las bases materiales de este sistema basado en la explotación y la opresión. Y esa no puede ser sólo una lucha de las mujeres, sino del conjunto de la clase obrera.

Desde Corriente Roja llamamos a acudir a a las movilizaciones convocadas el 25-N, a apoyar las demandas y reivindicaciones de las mujeres, en especial de las trabajadoras, todos los días del año y a hacer del 25-N un día de lucha internacionalista, de clase y combativo.

Defender a la República Árabe Saharaui democrática (RASD) frentea a la ocupación colonial de marruecos

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El continente africano evoca en el mundo occidental la idea de esclavitud negra y de colonización. Pero la colonización se ve como algo del pasado,[1] aunque aún en la actualidad la RASD es una colonia de Marruecos. Y los migrantes que vienen de África, tratados en la prensa como «catástrofe» y calificados de «ilegales», son una fuerza de trabajo más barata que los esclavos.[2]

Por Liga Comunista de los Trabajadores (Bélgica) y Corriente Roja

El Estado español tiene una amplia comunidad de esos migrantes tanto de Marruecos como de la RASD, y el trabajador saharaui ve en el marroquí su enemigo, mientras este ve en el saharaui un competidor molesto.

Por otra parte, la burguesía española comparte con Rabat el pillaje colonial en el noroeste de África, respetando los «intereses históricos» de Francia en la región, así como las pretensiones de otros países europeos.

Y por si fuera poco, el 11 de diciembre de 2020, Trump reconoció el «derecho» de Rabat a mantener una colonia en el continente africano, a cambio del reconocimiento marroquí del Estado de Israel.

Queremos aportar algunos elementos sobre esta lucha anti-colonial de medio siglo, que sigue hoy en curso.

1. Un poco de historia

Los pueblos al oeste de la actual Argelia resistieron victoriosos durante siglos a la ocupación otomana, pero a principios del siglo 20 tuvieron que soportar la colonización cristiano-europea, a la cual, en 1904, Maal-‘Aynayn, un dirigente saharaui [3] denominó como Yihad (guerra santa). En el mismo año 1904, Francia y el declinante imperio español fijaron el paralelo 27°40′ N como línea de demarcación entre sus respectivas pretensiones.[4] Al iniciarse la Gran Guerra, los bereberes, al norte, estaban bajo protectorado francés y los saharauis, al sur, bajo protectorado español.

Después de la guerra, en 1924, la dictadura española de Primo de Rivera reúne dos colonias, Saguia el Hamra y Río de Oro, para constituir el Sahara Español entre dos líneas trazadas por los europeos en el mapa de África: la de 1904, y otra, trazada en 1885 en Berlín en el paralelo 20°46’N. Este territorio será considerado como una provincia más del Estado.

Después de otra guerra mundial más, en marzo de 1956, la lucha de liberación nacional de los bereberes en Marruecos consigue poner fin a la ocupación francesa, y la independencia pone en el orden del día quién manda en las tierras de los saharauis. En febrero de 1958, el general Franco puede contar con tropas francesas para mantener la ocupación del Sahara Español. Y en abril, el flamante rey Mohamed V de Marruecos se pone de acuerdo con la dictadura franquista para dejar la frontera entre ambos en el paralelo trazado en 1904.

En 1966, los pueblos al sur de esa frontera retoman la bandera de Maal-‘Aynayn, bajo la dirección de Muhammad Bassiri. A raíz de una manifestación pacífica, el 17 de junio de 1970 en Zemia, el colonizador manda a la Legión Española para reprimir, la cual mata a manifestantes y captura a Bassiri, que «desaparece». La Intifada Zemia puso fin a las ilusiones pacifistas.

En diciembre de 1970, la ONU sermonea al Estado español por no haber avanzado todavía en el camino hacia la independencia saharaui, lamenta el «baño de sangre», y pide que se organice un referéndum de autodeterminación bajo su supervisión, con asesoría de Marruecos y de Mauritania. Madrid se niega a hacerlo, y el 10 de mayo de 1973, los supervivientes de la Intifada Zemia crean un Frente Popular por la Liberación de Saguía el Hamra y Río de Oro, el Frente Polisario. Diez días después, su Ejército de Liberación Popular Saharaui (ELPS) lanza un primer ataque, y al copioso botín armado se junta la deserción de numerosos soldados africanos reclutados en las Tropas Nómadas del colonizador.

Confrontado a esa lucha del pueblo saharaui, el Estado español anuncia que hará el referéndum en 1975 y decide dejar el pleito en manos de Marruecos. Pero este no tarda en reivindicar supuestos «derechos» históricos.[5] En abril de 1975, aprovechando la situación terminal del régimen franquista, Hassan II anuncia una Marcha Verde «pacífica» cruzando la frontera trazada en 1904, con el beneplácito de Francia. El 14 de noviembre, el rey Juan Carlos, a punto de subir al trono después de la muerte de Franco, firma el abandono de su «protectorado» a favor de Marruecos y Mauritania. Y los tres informan de ello a la ONU en febrero de 1976 sin que nadie se moleste en consultar a los autóctonos.

Enseguida, el Frente Polisario, gobierno de facto del territorio, proclama la independencia, como República Árabe Saharaui Democrática (RASD), reivindicando la línea fronteriza de 1904 como frontera norte y estableciendo su capital en El Aaiún,[6] a 50 km más al sur y a 28 km de la costa atlántica. Obtiene el reconocimiento de Argelia y de Moscú. En agosto de 1979, Mauritania firma un cese-el-fuego y reconoce también la soberanía de la RASD, una primera victoria del Frente Polisario. Y poco después, Marruecos ocupa un «triángulo útil» al sur de la frontera, en la parte que más le interesa para explotar las riquezas de la región, incluyendo el territorio que Mauritania abandonó.

En 1985, la RASD es incorporada como miembro de la Organización para la Unidad Africana (OUA), lo que lleva a Marruecos a retirarse de esta organización.

2. La RASD colonizada por Marruecos

El rey Hassan II amplía entonces la ocupación de la RASD con medios militares, desplazando progresivamente un Muro de Arena que en abril 1987 alcanza 2700 km, dejando el 20% del país, al Este, ocupado por lo que llaman los «rebeldes». En el sur de la RASD se deja una zona desmilitarizada de unos 5 km de ancho, fronteriza a Mauritania, que permite al Frente Polisario el acceso al océano. El gobierno de la RASD debe refugiarse en un campamento en Tinduf, a 400 km al este de su capital, en territorio argelino, donde se acumulan en los últimos años más de 170.000 [email protected], escapando a la furia represiva marroquí.[7]

En 1991, el enfrentamiento militar entra en una pausa con un despliegue de Cascos Azules de la ONU (Minurso), supuestamente para organizar el referéndum. Pero esa Minurso deja la mano libre a su majestad Hassan II para reprimir el pueblo saharaui y saquear la riqueza natural del país.

Y en 2007, Marruecos propone para el antiguo Sahara Español – rebautizado como Sahara Occidental – un régimen de «autonomía» en el seno del estado marroquí. En 2009, en un discurso conmemorando el 34 aniversario de la Marcha Verde, Mohamed VI dice que el que no es patriota (es decir, apoya a la política de colonización), es un traidor. En adelante, la prensa imperialista y los mapas utilizan el término Sahara Occidental para referirse a la RASD, si es que no la presentan directamente como parte de Marruecos.[8] Y de ese territorio, el 20% es considerado como «disputado por un grupo rebelde».

En 2017, las autoridades marroquíes empiezan la construcción de una carretera desde Guerguerat, a 11 km al norte de la frontera sur de la RASD y a 5 km del océano, con la manifiesta intención de cruzar la estrecha franja desmilitarizada en el sur de la RASD, hacia Mauritania, al servicio de su lucrativo comercio: un «corredor de pillaje».[9]

La RASD tiene embajadas en 18 Estados.

3. La Primavera saharaui

El sábado 10 de octubre de 2020, diez años después de la Primavera Norteafricana,[10] militantes saharaui instalan en Agdaym Izik (alias Gdeim Izik), a unos 16 km al sudeste de la capital El Aaiún, un campamento de protesta que en pocos días se amplía a decenas de miles. Y el martes 21, una manifestación de medio centenar de civiles saharauis bloquea el tránsito en Guerguerat, en la carretera en construcción. El sábado 31, el Consejo de Seguridad de la ONU renueva una vez más el mandato de la Minurso, sin mencionar siquiera el referéndum.

El 13 de noviembre de 2020, el ejército marroquí rompe en Guerguerat el alto el fuego firmado en 1991, y la movilización anti-colonial se amplía al oeste del Muro de arena, en varios barrios de El Aaiún y de Dajla, en solidaridad con el bloqueo de Guerguerat.[11] Al día siguiente, a Brahim Gali, el presidente de la RASD, no le queda otra que tomar nota oficialmente de la ruptura del cese el fuego de 1991. La RASD está en guerra contra el Reino marroquí. [12] De los 85 estados que habían reconocido la soberanía del país hasta entonces, 45 retiran o congelan ese reconocimiento.

En diciembre de 2020, gracias a la arrogancia de Trump, quedó manifiesto el paralelismo entre la lucha por una Palestina «del Rio al Mar» y la del pueblo Hassaní por su tierra ancestral «hasta el Océano«.

En marzo de 2022, el gobierno de coalición español de Pedro Sánchez, rompiendo con una política de neutralidad formal mantenida durante 47 años, hace saber al rey Mohamed VI que «considera la iniciativa marroquí de autonomía, presentada en 2007, como la base más seria, realista y creíble para resolver este conflicto«.[13] Esto provoca que, el sábado 22 del mismo mes, 7000 manifestantes en Madrid defiendan la causa del pueblo saharaui y traten a Sánchez de «traidor». La nueva ministra belga de Asuntos Exteriores, Hadja Lahbib, declaró el 20 de octubre durante una visita a Marruecos que  «considero el plan de autonomía presentado en 2007 como un esfuerzo serio y creíble de Marruecos y como una buena base para una solución aceptada por las partes»[14].

4. Marruecos al servicio del pillaje de África por empresas españolas y de otras potencias

Marruecos disfruta desde el 2000 de facilidades para el intercambio comercial con la UE.[15] Eso excluye explícitamente productos provenientes de la colonia o destinados a la misma. Pero esa formalidad no impide que las empresas europeas, en primer lugar las españolas[16], hagan suculentos negocios, contando con la «gentileza» de su Majestad Mohamed para no incomodarse con la línea trazada en 1904.

Ya en sus tiempos, los «protectorados» francés y español no dejaron de drenar la riqueza natural del noroeste de África. En 1920, Francia constituyó ahí el Office Chérifien des Phosphates, que pasará a ser uno de los principales exportadores de fosfato y sus derivados en el mundo,[17] y el holding Omnium Nord-Africain (ONA – 1934) para organizar el pillaje de minerales de cobre y de cobalto.

El Estado español, por su parte, estaba entonces interesado principalmente en la riqueza pesquera de las costas atlánticas. En el acuerdo de pesca que Marruecos tiene desde 2006 con la UE, está excluido explícitamente “el territorio del Sahara Occidental», una clausula confirmada en 2016 por el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE). Pero las aguas que bañan la RASD son una de las más ricas del mundo en especies comestibles. Marruecos exporta a su vecino al norte de Gibraltar más de 100.000 toneladas de pescado al año (por un valor de más de 1600 millones de euros anuales). El 95% del pulpo viene de Dajla, y el 75% de las sardinas vienen de El Aaiún, dos ciudades de la RASD. Pero formalmente, el producto viene supuestamente de Agadir, un puerto a unos 300 km al norte de la frontera.[18]

En las últimas décadas, la floreciente industria turística en las Islas Canarias valorizó otro recurso a comercializar. La arena, durante milenios una barrera que separaba el África subsahariana de las «civilizaciones» europeas, pasó a ser una materia prima exportable que se utiliza para la construcción (el hormigón) y para rellenar playas. A esas Islas llegan desde la mitad del siglo pasado barcos de la empresa irlandesa Galway Marine para transformar playas de piedras en atractivos balnearios, explotados por el grupo empresarial italiano ANFI, con la arena rubia proveniente de la RASD. Entre 2012 y 2017 pasaron así al menos 750.000 toneladas de arena del puerto de El Aaiún a esas playas. Un fallo del Tribunal de Justicia de la UE (TJEU) declaró ese comercio ilegal. Pero esto fue gracias a un indiscreto marinero que reveló la verdadera procedencia de unos barcos, que en la aduana eran registrados como de Agadir.

Las petroleras Repsol – entre cuyos accionistas se encuentra Blackrock y Cepsa – son las responsables de la casi totalidad del combustible distribuido en estaciones de servicio de la zona ocupada, gracias a la complicidad de una empresa saharaui partidaria de la ocupación.

Marruecos es uno de los grandes clientes de la industria armamentística española. Se ha importado entre 2013 y 2020 un material por más de 500 millones de euros, de lo cual una parte importante se utiliza en el territorio ocupado.

Indra Sistemas S.A., una multinacional española, cerró en 2019 un contrato de 6,3 millones de euros con el gobierno marroquí para ampliar su red de vigilancia por satélite, que incluye las ciudades ocupadas de El Aaiún, Smara y Dajla.

Alemania y el Reino Unido también se aprovechan. Siemens Windpower, que en 2016 acaparó la empresa vasca Gamesa, constituyendo la alemana Siemens Gamesa,  forma parte de un proyecto de 2.800 millones de euros para la construcción de cinco grandes parques eólicos en Marruecos. Dos de ellos están en la colonia ocupada. Y es la empresa Windhoist, de Irvine (RU), que vendió las eólicas a Siemens Gamesa. Entre 2017 y 2019, empresas alemanas importaron, por 40 millones de euros, harina de pescado proveniente «de Marruecos», de la que el 53% era de hecho de la RASD.[19]

Cairn Energy, de Edinburgh (R.U.), era una de las primeras empresas a realizar perforaciones petroleras exploratorias en las aguas territoriales de la RASD, y la empresa San Leon, de Londres, hizo perforaciones en tierra en el país.[20] En marzo 2015, el Reino Unido fue acusado por importar productos agrícolas y pesqueros de la RASD, pero con el Brexit de por medio, no queda claro si la administración de Boris Johnson va incluir el tema en eventuales nuevos convenios comerciales con Rabat.[21]

Hemos visto que Trump logró «aproximar» Marruecos a Israel. En noviembre 2021, Marruecos compró, por 20 millones de dólares, drones kamikaze israelíes para bombardear sus «súbditos» rebeldes. En junio 2022, los dos países  hicieron ejercicios militares conjuntos, «African Lion 2022», donde se apreciaron la tecnología israelí. Y el 19 de setiembre de ese año, el Jefe del Estado Mayor del ejército de Israel, orgulloso de «haber nacido en Marruecos», llegó a Rabat para consolidar «una asociación estratégica» entre los dos países.[22]

5. Nuestra política: Apoyar la lucha de los pueblos oprimidos.

La perspectiva histórica en el África mediterránea no es la de un enjambre de mini-estados sometidos. Defendemos, por el contrario, una federación libre de estados socialistas. Y mientras, somos incondicionalmente solidarios con la lucha anti-colonial de liberación nacional de la RASD.

Abraham Serfaty, de la dirección del Office Chérifien des Phosphates, perdió su puesto en 1968 por manifestar su solidaridad con [email protected] [email protected] de la empresa en huelga. Preso en 1974 bajo los «años de plomo» de Hassan II, en su juicio de 1977 exclamó lo que suscribimos con orgullo:

¡Viva la República Árabe Saharaui Democrática! 

¡Viva la República democrática y popular marroquí!

Y agregamos:

¡Solidaridad con la lucha anti-colonial del pueblo saharaui!

¡Solidaridad con la lucha del Frente Polisario en defensa de la RASD, 
contra los ataques de Marruecos y sus cómplices!

¡No a la injerencia capitalista de Occidente y de China en el continente africano!

¡Viva la lucha de los pueblos africanos contra los ataques del imperialismo!


Notas:

[1]Con respecto a los lazos de la burguesía belga con su antigua colonia del Congo, véase un comentario sobre un reciente viaje del rey en la RDC: <https://litci.org/fr/une-visite-royale-regrettable/>

[2]Véase un estudio de la LCT de 2008, Los trabajadores sin papeles, un eslabón esencial de la explotación capitalista. <http://www.lct-cwb.be/images/pdfs/LCT/sinpapeles.pdf>

[3]Los saharauís tienen su origen en los tribus Beni Hassan, habitantes de la región desde el siglo 11, oriundos de migraciones a partir del actual Yemen. Tienen un idioma de tipo árabe, el hassania, usado actualmente también en Mauritania, totalmente distinto del amazigh de los bereberes.

[4]En 1912, Francia dejó el Cabo Juby, una pequeña franja al norte del paralelo, así como el Rif, una pequeña franja en la costa mediterránea, considerados como «vecinos» de territorio español, a cargo de Madrid. El Rif dará origen a los actuales enclaves de Ceuta y Melilla.

[5]La reivindicación de un «Gran Marruecos», sobre la base de un imperio jerifiano que había derrotado las tropas de Solimán en 1558 y se extendía hasta el actual Senegal, data de la década de 1930.  

[6]Laâyoune para los francófonos. Era la capital del Sahara Español.

[7]<https://www.eldiario.es/catalunya/economia/arena-pescado-energias-renovables-armamento-intereses-grandes-empresas-espanolas-sahara-occidental_1_6480504.html>

[8]Google Maps marca el paralelo fronterizo de 1904 con una linea punteada en territorio marroquí, dando a la parte sur la denominación del colonizador.

[9]El «plunder corridor» hacia Mauritania, como lo nombra Sidi Breika, el representante del Frente Polisario en el Reino Unido. <https://democracyinafrica.org/british-corporate-plunder-helped-provoke-the-war-in-western-sahara/>

[10]Conocida como Primavera Árabe, un término que  reduce equivocadamente el movimiento iniciado con la inmolación de Mohamed Buazizi, el 17 de diciembre de 2010, en Túnez, a pueblos que fueron dominados y aculturados por los «Árabes» del imperio otomano. Hay muchos bereberes, nubios y saharaus que no fueron «convertidos», en particular precisamente en el Noroeste de África pero también en el Cuerno de África.

[11]<https://www.eldiario.es/desalambre/conflicto-sahara-occidental-aumenta-tension-territorios-ocupados-policia-saqueado-casas-saharauis_1_6436720.html

[12]<https://www.eldiario.es/internacional/el-frente-polisario-considera-roto-el-alto-el-fuego-en-el-sahara-y-declara-el-estado-de-guerra-tras-la-entrada-del-ejercito-marroqui_1_6430037.html>

[13]<https://elpais.com/espana/2022-03-18/sanchez-considera-la-autonomia-del-sahara-como-la-base-mas-seria-realista-y-creible-para-resolver-el-conflicto.html>

[14] https://www.lesoir.be/474526/article/2022-11-01/le-soutien-de-la-belgique-linitiative-marocaine-dautonomie-ignore-les-droits-du

[15]Con la entrada en vigor de un Acuerdo de Asociación con la Unión Europea (AA), previsto por el art.217 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea.

[16]Casi la mitad de las empresas españoles del Ibex 35 tienen negocios en Marruecos.

[17]Marruecos es el mayor depositario de fosfato, con reservas estimadas en 50.000 millones de toneladas, por delante de China con 3.100, sobre un total mundial de 68,000. <https://fr.wikipedia.org/wiki/Groupe_OCP>

[18]Un estudio bien documentado a respecto, del que reproducimos datos, se puede consultar en <https://www.eldiario.es/catalunya/economia/arena-pescado-energias-renovables-armamento-intereses-grandes-empresas-espanolas-sahara-occidental_1_6480504.html>

[19]<https://wsrw.org/en/news/fishmeal-german-government-data-confirms-import-controversy>

[20]<https://democracyinafrica.org/british-corporate-plunder-helped-provoke-the-war-in-western-sahara/>

[21]Íbidem

[22] <https://www.bladi.net/comment-maroc-israel-renforcent-cooperation-militaire,96545.html>

<https://afrique.lalibre.be/69058/le-maroc-et-israel-sallient-dans-le-secteur-aeronautique/> (24.03.2022)

25N Centroamérica: organización y lucha para defender nuestros derechos contra la violencia capitalista

La lucha de las mujeres trabajadoras por la igualdad de derechos a lo largo de la historia sigue siendo una tarea constante ya que a pesar del discurso oficial de los gobiernos donde aseguran que hay avances y se garantiza una vida libre de violencia hacia la mujer, la realidad es todo lo contrario.

El Salvador, Honduras y Guatemala son tres de los cinco países en América Latina en los que se registra la cifra más alta de femicidios, la cual se encuentra también entre las más altas del mundo.

La violencia machista es uno de los factores principales que obliga a mujeres, niñas y personas LGBTIQ a abandonar sus hogares en Centroamérica. La discriminación y la violencia contra las mujeres en América Latina siguen estando a la orden del día. La región es una de las más violentas para las mujeres.

La crisis económica capitalista ha profundizado la barbarie en cada país centroamericano con altos precios en los productos y servicios básicos, limitando el acceso para las familias de la clase trabajadora ya que los salarios son precarios, en Nicaragua la dictadura de Ortega-Murillo sostiene uno de los salarios más bajos de la región el cual no llega ni a los 300 dólares mensuales, siendo el sector agropecuario el más golpeado con 163 dólares aproximadamente, con jornadas laborales hasta de 10 horas diarias.

A esto se le agrega la nula posibilidad de organización por parte de los trabajadores ya que los dirigentes sindicales están cooptados por la dictadura que sostiene y protege a la gran empresa privada nacional y extranjera.

Los salarios bajos afectan directamente y en mayor escala a las madres cabezas de hogar que en su mayoría ni siquiera poseen un empleo fijo este problema y el aumento de desempleo en la región ha provocado las caravanas de migrantes hacia Estados Unidos, uno de los principales países explotadores invasores en América Latina.

Pero además de la violenta explotación laboral y el bajo acceso del derecho al trabajo las mujeres tenemos que estar bajo la lupa del Estado conservador y opresor cuando de derechos sexuales y reproductivos se habla, El Salvador es el claro ejemplo de un Estado altamente conservador y violentador en este tema encarcelando hasta por 50 años a las mujeres que sufren problemas obstétricos, y penalizando totalmente el derecho a decidir ser o no madre.

Son las mujeres pobres las que son encarceladas o mueren en los hospitales por no ser atendidas ya que incluso los doctores pueden ir a la cárcel por atender un aborto incluso si la vida de la mujer está en riesgo, en todo caso la vida de ella no importa.

¿Qué mujeres nos representan?

Nos hacen creer que las mujeres debemos de estar unidas solo por nuestro género, que debemos apoyar a las diputadas o presidentas o cualquier otra que ostenta un cargo público, y aunque el papel de la mujer en la política es fundamental debemos diferenciar nuestras verdaderas aliadas, ya que las mujeres burguesas o las que defienden y perpetúan los intereses de la clase explotadora son totalmente contrarias a las mujeres de la clase trabajadora, ya que profundizan la explotación y la opresión no sólo a otras mujeres sino también a hombres, la presidenta de Honduras Xiomara Castro, recién electa después de un proceso convulso del pueblo contra el corrupto gobierno de JOH, ha demostrado su verdadero interés por seguir manteniendo un sistema capitalista que saquea las tierras, especialmente las indígenas y se expresa en el desalojo de las familias garífunas y la detención de mujeres dirigentes de las comunidades en resistencia, estos desalojos se dan ya que las empresas necesitan esas tierras para construir sus hoteles de lujo.

Misma situación sufre Guatemala donde son los pueblos originarios quienes gracias a las políticas aprobadas en el congreso son desplazados y despojados de sus tierras y las tradiciones ancestrales como forma de aniquilar la cultura del Abya Yala (pueblo del territorio americano) de profundizar la invasión yanqui y europea para seguir vendiendo la mano de obra centroamericana al más bajo precio y asentar sus empresas en territorios sin pagar impuestos.

Esta industrialización en los países de la región la venden como desarrollo, cuando propicia el despojo de riquezas de las comunidades locales, en Costa Rica y Panamá donde la industria se encuentra en ascenso más que en los otros países, la clase trabajadora tiene que lidiar no sólo con el alto costo de los productos sino también con el elevado precio para acceder a servicios básicos como salud o educación, si tienes la suerte de tener un empleo con seguridad social, si eres inmigrante las políticas xenofóbicas evitan que obtengas atención médica, o el ministerio de trabajo y su burocracia defienden siempre al patrón negando casi siempre el derecho a la sindicalización, a la indemnización, o a los horarios y salarios dignos.

Y son las mujeres empleadas domésticas inmigrantes o del sector campesino especialmente quienes son víctimas de la nefasta labor de las instituciones gubernamentales.

Emancipación y unificación

Tenemos más de una razón tangible por la cual dejar de creer que los gobiernos burgueses que se pintan de progres solucionarán los problemas.

El empoderamiento nos limita, nosotras las trabajadoras tenemos que luchar por la emancipación de nuestra clase para combatir frontalmente la violencia machista que nos asesina diariamente, combatir el machismo en las organizaciones práctica nociva que aleja a las compañeras y disminuye la capacidad de lucha.

Es cierto que la lucha debemos de darla como clase obrera junto a nuestro compañero de clase y por ello la responsabilidad de garantizar espacios libres de acoso, violencia de todo tipo y sobre todo ser parte efectiva para que la doble jornada laboral o de cuidado de hogar que realiza la mujer deje de ser un obstáculo para que se organice.

Las burguesas no representan nuestros intereses por eso decidimos luchar por un programa de clase que nos lleve más allá de reformas, nuestra libertad e igualdad jamás estarán dentro de un sistema putrefacto o inhumano como el capitalismo con dictaduras como la de Ortega-Murillo o gobiernos totalitarios como el de Nayib Bukele.

Nuestro programa es de lucha y organización para obtener

  • Medidas de prevención y justicia contra los feminicidios
  • Centros especiales e integrales contra la violencia machista
  • Salarios justos, a igual trabajo igual salario
  • Comedores y lavanderías públicas para no seguir oprimidas con la doble jornada laboral
  • Educación sexual y reproductiva en los centros de estudio
  • Derecho al aborto para que las mujeres trabajadoras nos mueran
  • Presupuesto para salud, educación, arte y deporte

Con nuestra lucha y resistencia seguimos recordando a las compañeras activistas Mirabal asesinadas en 1960 por la dictadura de Rafael Trujillo en Republica Dominicana, antes y ahora la lucha contra el régimen y el sistema capitalista sigue vigente porque nuestros derechos no son negociables.

¡BASTA DE VIOLENCIA MACHISTA!

¡CONTRA LA OPRESIÓN Y EXPLOTACIÓN!

¡UNIR LA LUCHAS CON EL COMPAÑERO DE CLASE!

Plataforma de la Clase Trabajadora – El Salvador

Partido Socialista de los Trabajadores – Honduras

Partido de los Trabajadores – Costa Rica

25N ¡Retomemos las calles contra la violencia machista!

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Este 25 de noviembre conmemoramos el día contra la violencia hacia las mujeres. Lamentablemente, esto lo vivimos todos los días: desde el acoso callejero, la violencia doméstica, el irrespeto a nuestros derechos sexuales y reproductivos y los femicidios. La violencia machista la vivimos en todas todos los ámbitos de nuestra vida, porque es parte de este sistema capitalista que la reproduce.

Por PT – Costa Rica

Una de sus formas más frecuentes son los femicidios, que durante este 2022 siguen siendo alarmantes y van en aumento. Desde el 25 de noviembre del 2021 hasta el mismo mes de este año se contabilizan 21 muertes violentas de mujeres, a esto se le suman varios asesinatos violentos sobre los cuales no se tiene suficiente información.

A su vez, las infracciones a la Ley contra la violencia doméstica y de penalización de la violencia contra las mujeres es la segunda causa de detenciones en el país. En 2021 la policía realizó 8950 detenciones, mientras que en los 10 meses de este año la suma es muy similar: 8436.

En relación con la violencia sexual, los datos del Poder Judicial son brutales. Por ejemplo, en el año 2020 el 49% de las sentencias fueron por abusos sexuales contra menores de edad, mientras el 28% de las mismas fueron por violaciones, donde el 79.6% de las víctimas son mujeres.

Estos datos nos siguen confirmando cómo las mujeres vivimos con la violencia latente todos los días. Este mes inicia el campeonato mundial de futbol y lejos de alegrarnos, para muchas mujeres es el comienzo de una época de terror, ya que la violencia contra la mujer se incrementa. Para el mundial pasado se contabilizaron hasta 486 llamadas durante los partidos de la selección en el mundial. Con el aumento de la violencia y el retroceso en derechos de las mujeres luego de la pandemia, el panorama en la actualidad y en el futuro no es muy alentador.

Con mayor urgencia vemos la necesidad de una declaratoria de emergencia por la violencia que sufrimos las mujeres en nuestro país, lo que significa en los hechos fortalecer en todos los niveles la atención de parte del Estado a las personas sobrevivientes de violencia, invirtiendo en apoyos económicos y psicosociales a las personas que necesitan salir de sus círculos de violencia, así como incremento en el presupuesto de las instituciones de atención a la violencia de género. 

La normalización de la violencia machista promovida por el Estado

La impunidad ante los casos de violencia machista es otra de las problemáticas a la que nos enfrentamos las mujeres y familias que deciden denunciar, una impunidad muchas veces causa de la negligencia de las instituciones estatales, tan permitida y normalizada en nuestro país. Ejemplo de esto es que, ante la muerte del directo del OIJ, Walter Espinoza, tanto medios de comunicación como instituciones incluido el INAMU honraron su labor, se olvida e invisibiliza la misoginia y negligencia con la que trató los casos de femicidios y desapariciones de mujeres, como fue el caso de Luany donde se culpabilizó a la víctima, a su familia y donde se evidencia la faltante de un protocolo para la atención de las mujeres desaparecidas.

 Estas actitudes solo expresan la misoginia de las instituciones y lamentablemente no son de extrañar en un país donde se normaliza la violencia. Prueba de esto es que el presidente de la república Rodrigo Chaves fue sancionado por acoso sexual; y durante la campaña electoral y actualmente este hecho fue minimizado e invisibilizado por la mayoría.

Por otro lado, en la Asamblea Legislativa se siguen proponiendo proyectos de ley que atentan contra los derechos de las mujeres. Tal es el caso de la iniciativa presentada por Leslye Bojorges y Fabricio Alvarado (proyecto de ley 23.421) que obligaría a las mujeres sobrevivientes de violencia de género que tengan hijos con su agresor a “procurar el respeto y la sana convivencia de los menores con su progenitor”. Acciones como estas seguirían exponiendo a la violencia a las mujeres, a sus hijos e hijas quienes además en nuestro país no se consideran también como sobrevivientes de la violencia.

La violencia estructural empuja a la dependencia económica

El desempleo, el alto costo de la vida y la desigualdad son aspectos que influyen de gran manera en la vida de las mujeres. En la actualidad el desempleo golpea en un 10.2% a los hombres, pero a las mujeres casi al doble, con un 17.8%. Las mujeres acceden en su mayoría a los empleos peor remunerados, como el trabajo doméstico el cual es representado como una subcategoría salarial por debajo del mínimo. Vivimos en un sistema que excluye a las mujeres del ámbito laboral y nos empuja a la dependencia económica, lo cual repercute de forma directa en las posibilidades de salir de los ciclos de violencia, ya que los medios económicos son determinantes para garantizar las necesidades básicas.

Si bien la violencia hacia las mujeres nos afecta a todas, no la vivimos todas por igual, ya que las mujeres pobres terminamos recibiendo el machismo y la violencia con muchas peores condiciones para afrontarla, cumpliendo las labores domésticas y de cuido luego de la jornada laboral remunerada, donde son explotadas por los patronos, con salarios que no alcanzan para vivir.

Sumado a esto, el gobierno de Rodrigo Chaves junto con las cámaras empresariales siguen impulsando el proyecto de ley para ampliar la jornada laboral a 12 horas por 4 días, proyecto que por un lado, contrario a los argumentos que plantean como beneficios, lo que generaría es un sobrecargo de la doble jornada laboral que generalmente recae sobre las mujeres, que después de 12 horas de trabajo deben llegar a realizar el trabajo doméstico y de cuido que llega hasta 36 horas semanales o por el otro lado se seguiría sacando del mercado laboral a miles de mujeres que no lograría cumplir con esta extenuante doble jornada.

Por su parte las mujeres como parte de esta violencia estructural que sufrimos, esta violencia económica que nos general el capitalismo con el alto costo de la vida, una situación económica del país que golpea con mucha más fuerza a las mujeres, donde el gobierno prioriza el pago de la deuda por sobre las necesidades urgentes que tiene la clase trabajadora y con ella cientos de miles de mujeres, que van desde la necesidad de vivienda, tierra para vivir, servicios de salud, educación y programas de atención integral a las víctimas de violencia.

Luchar por acabar con la violencia machista y el capitalismo

El capitalismo se nutre de la opresión, de la violencia y del machismo que sufrimos las mujeres, para traducirlo en un enorme trabajo no pago que realizamos en los hogares, pero también para pagar salarios más bajos y dejarnos viviendo de las migajas del capitalismo, siendo víctimas del más cruel desempleo y la precariedad en todos los sentidos.

A pesar de que en la vida cotidiana debemos luchar con todas nuestras fuerzas contra el machismo y contra todo tipo de violencia que sufrimos las mujeres trabajadoras y pobres, debemos comprender que esa lucha no va a acabar por completo con la opresión mientras no acabemos con este sistema capitalista, que se nutre del machismo para explotarnos aún más.

Es por eso, que nuestra lucha es por organizar a toda la clase trabajadora, hombres y mujeres en la lucha contra la violencia machista en todos los espacios, pero además en la lucha por destruir el sistema capitalista que es resguardado por las leyes actuales que no son más que formas institucionalizadas de mantener la opresión y explotación contra la mayoría de la población. Para esto es necesario una revolución socialista, que acabe con este sistema.

Volvamos a las calles para detener el avance de la violencia

Este 25 N, debemos retomar las calles para combatir la violencia que sufrimos las mujeres, debemos marchar en denuncia de los femicidios que no paran, de la violencia física y sexual de la que somos víctimas las mujeres todos los días, pero además contra la violencia económica y estructural del sistema capitalista.

En esta ocasión hay que aprovechar la movilización del 25 N para repudiar la situación de las trabajadoras de la cadena de tiendas SYR, que fueron brutalmente golpeadas en su centro de trabajo tras ser acusadas de una pérdida de dinero de la tienda, lo cual evidencia que la violencia contra las mujeres es llevada al extremo por parte de las patronales.

Debemos continuar en las calles exigiendo el respeto de nuestros derechos, contra la impunidad ante los hechos de violencia machista y contra toda opresión; es por esto que, desde Lucha Mujer y el Partido de los Trabajadores, exigimos:

  • ¡Declaratoria de emergencia ante la violencia machista!
  • ¡Cárcel a los patrones agresores!
  • ¡Contra el proyecto de ley 23.421 que expone a mujeres y niñez a la violencia!