!Ni un día de tregua al gobieno andaluz! !Por un 8M de huelga general!

¡Ni un paso atrás en nuestros derechos: por un 8M de huelga general!

El pacto definitivo firmado por PP y Vox por el que Juanma Diaz sera nuevo presidente andaluz, es una amenaza para las mujeres y un retroceso en los pocos e insuficientes derechos de igualdad y contra la violencia machista que conseguimos en estos años. Un acuerdo frente al que Ciudadanos pretende ponerse de perfil, cuando ¡es de la mano de Vox que su formacion entra en el nuevo gobierno!

Daniel Ruiz: comunicado de los organismos de Derechos Humanos del EMVJ

Se cumplen cuatro meses de la detención de Daniel y su encarcelamiento en Marcos Paz, a continuación compartimos la declaración de los organismos de DDHH del EMVJ:

LIBERTAD A DANIEL RUIZ

Los organismos de derechos humanos nucleados en el Encuentro Memoria Verdad y Justicia queremos denunciar la injusta situación a la que es sometido Daniel Ruiz (dirigente del PSTU), detenido desde el 12 de septiembre de 2018 por haber participado de la manifestación contra la reforma previsional, ocurrida el día 18 de diciembre de 2017.

Los jueces actuantes le han negado una y otra vez sus pedidos de excarcelación sin fundamento alguno.

Hoy Daniel Ruiz es víctima de una nueva maniobra que retrasa su libertad: el recurso de casación presentado por sus abogados, ante la negativa del Tribunal Oral Federal N°3 a otorgarle la libertad, no ha sido asignado a la Sala de Feria correspondiente. Esto significa alargar su tiempo de prisión, pues en tanto no se trate este recurso Daniel Ruiz seguirá injustamente detenido.
Es por esto que queremos denunciar la persecución a la que es sometido Daniel Ruiz por parte del poder judicial, porque no existen ni siquiera excusas formales para mantenerlo en prisión.
Queremos denunciar tanto en el ámbito nacional como internacional que:

• Los delitos por los que Daniel Ruiz se encuentra acusado tienen una pena en expectativa que implica que aún condenado podría cumplir la misma en libertad; aun así, sin condena se lo mantiene preso.
• Durante la etapa de instrucción se le negó la libertad con la excusa de que existían medidas de investigación pendientes, sin embargo, cuando esas medidas finalizaron tampoco se le concedió la libertad.
• En ningún caso los jueces han alegado ni probado que existe riesgo de fuga de Daniel Ruiz o que pueda afectar la investigación, únicos motivos que podrían justificar la prisión preventiva.

Por todo esto es que denunciamos que Daniel Ruiz es rehén del sistema judicial y que, no se le concede su excarcelación como forma de presión por no haber podido concretar la injusta prisión de Sebastián Romero perseguido por haberse manifestado aquel 18 de diciembre. Convocamos a solidarizarse a todas las fuerzas que se oponen a la persecución política desatada por el macrismo contra los luchadores populares.
Exigimos que se brinde una pronta respuesta al pedido de excarcelación y fundamentalmente exigimos la inmediata libertad de Daniel Ruiz.

!LIBERTAD YA A TODOS LOS PRESOS POLÍTICOS!
!BASTA DE PERSEGUIR A LOS LUCHADORES POPULARES!

AEDD-Asociación de ex Detenidos Desaparecidos
APEL – Asociación de Profesionales en Lucha
CADEP-Coordinadora Antirrepresiva por los Derechos del Pueblo
CADHU – Centro de Abogados por los Derechos Humanos
CAJ- Comité de Acción Jurídica
CEPRODH – Centro de Profesionales por los Derechos Humanos
CMM- Colectivo Memoria Militante
CORREPI – Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional.
HERMAN@S DE DESAPARECIDOS POR LA VERDAD Y LA JUSTICIA
HIJOS Zona Oeste
LIBERPUEBLO-Asociación por la Defensa de la libertad y los Derechos del
Pueblo.
SERPAJ-Servicio Paz y Justicia

11/1/2019

Desde el rechazo a la injerencia del imperialismo y la derecha latinoamericana, manifestamos nuestro repudio a la dictadura antiobrera de Nicolás Maduro.

FEDERICO PARRA/AFP/Getty Images)

Un régimen cada vez más represivo. Los trabajadores cargamos con el peso de la crisis.

Luego de que el 20 de mayo de 2018, Nicolás Maduro se hizo reelegir presidente de Venezuela, en un proceso electoral totalmente fraudulento. El pasado jueves 10 de enero de 2019, se realizó el acto de toma de posesión para que Maduro inicie un nuevo periodo de gobierno que se extendería hasta el 2025.

Por UST-Venezuela

El gobierno de Maduro, iniciado en 2013, se ha caracterizado por hundir al país en la peor crisis económica y social que se conozca en la historia reciente del país, durante el mismo se han cancelado más de 80 mil millones de dólares en concepto de deuda externa, mientras se recortaron a más de la mitad (tomando como referencia los niveles de 2012) las importaciones de los alimentos, medicinas y bienes necesarios para el consumo de los venezolanos.

Esto ha venido acompañado de un incremento en las características bonapartistas del régimen, que se ha constituido en una dictadura anti obrera y represiva, donde no funciona el parlamento ni existen elecciones libres, las dos instituciones fundamentales de  los regímenes democráticos burgueses (el primero se encuentra arbitrariamente inhabilitado por el gobierno; y en cuanto a las elecciones, se realizan de manera totalmente controlada por el gobierno, sin ninguna posibilidad  real de que una opción política distinta al gobierno pueda ganarlas).

La dictadura madurista, apoyada principalmente en las fuerzas armadas y los servicios de inteligencia (SEBIN, DGCIM, entre otros) detiene y encarcela dirigentes políticos opositores tanto de los partidos de la oposición burguesa como de la izquierda independiente; encarcela dirigentes sindicales y trabajadores activistas que participan de las protestas, como es el reciente caso de la nueva detención del dirigente sindical de la empresa estatal Ferrominera, Rubén González (sometido a juicio militar), y otros nueve trabajadores de esa misma empresa (presos por protestar para exigir aumento salarial y cumplimiento de la convención colectiva); también trabajadores de Alcasa y el emblemático caso del trabajador Rodney Álvarez (siete años preso por un crimen que no cometió y sin haberle realizado el debido juicio).

Los servicios de inteligencia y los cuerpos represivos practican secuestros contra dirigentes sindicales que protestan, los agreden y someten a todo un proceso de intimidación, liberándolos luego con la advertencia de no “meterse en más problemas”   

Todo esto lo hacen a fin de desmoralizar e intimidar, para derrotar el ascenso de luchas que se viene gestando y garantizar la aplicación de un brutal ajuste que descarga la crisis sobre los hombros de los trabajadores, y el pueblo pobre.

Estos últimos por su parte padecen hambre y miseria en las calles, con salarios que son los más bajos del continente (actualmente dos dólares mensuales tomando como referencia el dólar paralelo, que es el que rige realmente la economía), una creciente hiperinflación que los pauperiza cada vez más, los precios de los productos básicos aumentando cien y hasta doscientos por ciento diario (incluso aumentando varias veces al día), una escasez de alimentos y medicinas que no se soluciona, los servicios de salud pública y educación totalmente destruidos, sufriendo la falta de dinero en efectivo y una brutal crisis de transporte. 

Rechazamos la injerencia imperialista y de la derecha continental

Días previos al acto de investidura (exactamente el 4 de enero), en la ciudad de Lima (Perú) los cancilleres de trece países latinoamericanos (con la excepción del canciller de México) de los catorce que constituyen el denominado Grupo de Lima, siguiendo instrucciones del gobierno gringo y haciendo gala del más completo intervencionismo, suscribieron una declaración cuestionando la legitimidad del gobierno venezolano e instaron a Maduro a que respete las atribuciones de la Asamblea Nacional y le transfiera, de forma provisional el Poder Ejecutivo hasta que se realicen nuevas elecciones presidenciales.

Posteriormente, el 10 de enero, los gobiernos de diecinueve países, siguiendo la línea intervencionista del gobierno norteamericano aprobaron en la Organización de Estados Americanos (OEA) otra resolución declarando ilegítimo el nuevo periodo gubernamental de Maduro

Acto seguido la Asamblea Nacional (AN), conformada por la mayoría de los partidos de la oposición burguesa procedió a declarar ilegitimo al gobierno de Nicolás Maduro, exigiendo su renuncia al cargo de presidente de la República, para iniciar de esa manera un periodo de transición gubernamental, para esto incluso nombraron como “legítimo presidente” de la República al diputado Juan Guaidó (presidente de la Asamblea Nacional) quien sería el encargado de liderar dicha transición.

Igualmente solicitaron a las fuerzas armadas su respaldo al “nuevo y legítimo gobierno” para resolver así el conflicto institucional, y a su juicio “dar cumplimiento al ordenamiento constitucional y legal del país”. Algo parecido ya ocurrió en años anteriores cuando la AN nombró un Tribunal Supremo de Justicia paralelo al que había arbitrariamente designado el gobierno, medida política que en su momento no generó mayor efecto. 

Desde la Unidad Socialista de los Trabajadores (UST) afirmamos que estas acciones de injerencia emprendidas por el imperialismo norteamericano y los gobiernos de la proimperialista derecha del continente, así como las de la oposición burguesa del país desde la Asamblea Nacional, no son otra cosa sino medidas de presión en procura de una salida negociada con el gobierno de Maduro. Tienen como objetivo colocarse en una posición política ventajosa para negociar una salida ordenada del gobierno y un cambio de régimen, tratando de evitar a toda costa que sean los trabajadores y las masas populares que, mediante su organización y movilización, expulsen a Maduro del poder y den al traste con su régimen dictatorial.

Lo que pretenden evitar es un escenario de movilización obrera y popular que cierre las puertas o en todo caso dificulte sus intenciones, de legitimar políticamente y constituir un gobierno donde la burguesía tradicional, junto con las transnacionales, la boliburguesía, los restos de la disidencia chavista y los partidos de la oposición burguesa, preserven las garantías de sus negocios y sus ganancias, provenientes de la explotación capitalista y de la más abyecta corrupción de burócratas estatales, civiles y militares.

Para esto necesitan atacar libertades democráticas, garantizar la impunidad de los delitos llevados a cabo por las mafias de empresarios especuladores, militares, banqueros, chavistas y opositores burgueses y aplicar a fondo el ajuste anti obrero que mantiene a los trabajadores y el pueblo humilde sumido en la miseria.

Estas son sus reales pretensiones que enmascaran con discursos de democracia, pero ¿qué autoridad política y moral puede tener Donald Trump para dar lecciones de democracia?, siendo que como presidente de EE.UU apoya política y militarmente a régimen nazi-sionista de Israel, cuyos gobiernos durante décadas han cometido un verdadero genocidio contra los palestinos; así como también apoya al gobierno represivo de Salmán bin Abdulaziz en Arabia Saudita, responsable del asesinato en Estambul del periodista Jamal Khashoggi, y que también viene desde 2015 perpetrando una verdadera masacre contra el pueblo yemení; o el presidente brasileño Jair Bolsonaro, racista, machista y xenófobo, quien tiene pretensiones bonapartistas similares a las de Maduro, como evidencian sus intenciones de constituir un Supremo Tribunal Federal (STF) afecto al poder ejecutivo.  

La Unidad Socialista de los Trabajadores, rechaza de manera categórica, tanto a la dictadura anti obrera y represiva de Nicolás Maduro, como la política intervencionista e injerencista del imperialismo norteamericano y sus aliados continentales. Igualmente denunciamos a la oposición burguesa venezolana, cuyas acciones desde el parlamento son sólo un nuevo capítulo de su política acuerdista con el gobierno de Maduro, buscan a toda costa frenar la movilización independiente de los trabajadores y las masas populares y pretenden crearse mejores escenarios para su negociación con la dictadura madurista.

Es necesario construir una alternativa política de los trabajadores

Los altísimos índices de abstención observados en las elecciones presidenciales del 20 de mayo del año pasado, así como la bronca creciente de los trabajadores y los sectores humildes de la población por la pésima situación hacía prever el inicio de un proceso de movilizaciones obreras y populares.

La implementación por parte del gobierno de Maduro del llamado “Plan de Recuperación Económica” el cual constituye todo un paquete de medidas económicas que incluye ataques al salario, el desconocimiento de las convenciones colectivas, ataques a la libertad sindical, la implementación de tablas salariales de hambre entre los trabajadores del sector público, provocó el inicio de un proceso de movilizaciones obreras en defensa de sus reivindicaciones y la conformación de la Intersectorial de Trabajadores de Venezuela (ITV), para coordinar las luchas.

Desde la UST creemos que este es el camino a recorrer, sólo con luchas unitarias e independientes de la clase trabajadora podemos derrotar al régimen dictatorial de Nicolás Maduro, es por eso que necesitamos construir una alternativa política de los trabajadores para enfrentar al fraudulento y dictatorial gobierno de Maduro, su paquete anti obrero que arrastra a la miseria a millones de trabajadores, mientras la burguesía y las transnacionales obtienen jugosas ganancias, y para enfrentar el intervencionismo imperialista y a la oposición burguesa cuyo programa económico y político no tiene nada favorable para los trabajadores venezolanos.

La Intersectorial de Trabajadores de Venezuela (ITV) podría ser un embrión de esta alternativa, pero es necesario dar en su interior una disputa por la independencia de clase y contra las tendencias capituladoras hacia sectores políticos pro patronales.

Debemos continuar movilizados, y hacer masivas las movilizaciones en torno a un programa que parta de exigir salarios equivalentes a la canasta básica, indexados mensualmente; por la defensa de los contratos colectivos; y contra las tablas salariales de hambre que el gobierno impuso en el sector público. Pero que además plantee la necesidad de dejar de pagar la deuda externa, de usar esos recursos para importar los alimentos y medicinas necesarios para que el pueblo pueda comer y curarse; para invertir en las empresas básicas y recuperar su producción; por la nacionalización cien por ciento de la industria petrolera, sin transnacionales ni empresas mixtas. Hay que plantear que un programa como este sólo puede ser llevado adelante por un gobierno de los trabajadores.

Total rechazo a la injerencia de EEUU y de sus aliados de la derecha continental.

Movilización Obrera y Popular para derrotar a la dictadura de Maduro.

Derrotemos el Ajuste Anti obrero del Gobierno.

Unidad Socialista de los Trabajadores (UST)

Sección Venezolana de la Liga Internacional de los Trabajadores (LIT-CI)

Rosa Luxemburgo: el Águila Revolucionaria

Este 15 de enero se cumplen cien años del asesinato de Rosa Luxemburgo, la más destacada marxista revolucionaria del siglo XX.

Declaración de la LIT-CI en Europa: Chalecos amarillos, unas primeras lecciones

1/ Ni la más salvaje represión, ni las concesiones de Macron han logrado acabar con el movimiento de los chalecos amarillos.

El anuncio gubernamental del aumento de la tasa de los carburantes fue solo la gota que colmó el vaso de la cólera popular. Fue la espoleta de una protesta espontánea explosiva, extendida a lo largo del país y apoyada masivamente por la población. Lo que comenzó como una rebelión contra la subida del impuesto a los combustibles, ha derivado en una escalada de luchas y manifestaciones radicalizadas y brutalmente reprimidas y en un amplio listado de reivindicaciones.

2/ Estas reivindicaciones, poco articuladas y algunas escasamente definidas, incluyen reclamaciones económicas y sociales como el aumento general de salarios y su indexación, la mejora de las pensiones y de los servicios públicos o la restauración del impuesto sobre las grandes fortunas. Incorporan exigencias políticas contra la Vª República, vista por los chalecos amarillos como una máquina antidemocrática que se burla de la voluntad popular. Es el caso de la exigencia de limitación del sueldo de los políticos, la supresión del Senado o el más reciente de los “referéndum de iniciativa ciudadana” (RIC). Y, por supuesto, en un lugar destacado, la dimisión de Macron.

3/ Es un movimiento profundo que hace frente a un largo proceso de degradación social que afecta a amplias franjas de la población francesa. Tiene su fuerza principal en la provincia, fuera de París, y está compuesto, ante todo, por trabajadores con bajos salarios y precarizados, en su mayoría de pequeñas empresas y sectores no sindicalizados, junto a pensionistas y sectores pauperizados de la pequeña burguesía. Cuenta con una fuerte presencia femenina. Antes de las vacaciones académicas navideñas se incorporaron a la lucha los estudiantes de secundaria de los distritos y barrios populares. A diferencia de 1968, el movimiento no ha arraigado hasta el momento, en la universidad (a pesar de inicios de lucha en diciembre) y tampoco en las fábricas, por el freno criminal de la burocracia sindical, cómplice de Macron. Tampoco se ha hecho fuerte en los suburbios de las grandes ciudades.

4/ Una de las características del movimiento, que explica la fuerza con la que surgió, es la falta de control por parte de los aparatos políticos y sindicales y la tendencia a tomar las cosas directamente en sus manos, unida a su resistencia a delegar en representantes que no controlan y a entablar negociaciones tramposas por arriba al estilo de las de la burocracia sindical.

Los chalecos amarillos desconfían profundamente del entramado institucional de la Vª RepúblicaDesconfían de los partidos políticos que les mienten una y otra vez y les dicen que la alternativa es votarlos en las siguientes elecciones. No se sienten representados por la burocracia sindical, que se ha dedicado a reventar la lucha del movimiento obrero durante décadas y ha sido el cómplice necesario de los ataques neoliberales contra los derechos sociales y laborales. El movimiento de los chalecos amarillos muestra el desgaste y la crisis de los mecanismos de dominación de la democracia burguesa.

No han esperado a las elecciones para salir a la lucha y no han dudado en asumir de manera resuelta los métodos de acción directa, frente a los métodos derrotistas de la burocracia sindical y la sumisión a las instituciones. Y han resistido la violencia policial, desbordando ampliamente su dispositivo durante dos fines de semana en el centro mismo de París.

5/ La movilización consiguió romper la resistencia de Macron, obligándole a renegar públicamente de sus planes y a renunciar a sus solemne compromiso de no ceder a la presión social.

Las concesiones, aún siendo parciales y algunas hasta tramposas (como la subida de 100 € del salario mínimo) quebraron la imagen de omnipotencia del poder y dieron confianza al movimiento, que comprobó que “la lucha paga”. Los chalecos amarillos lograron en un mes lo que la movilización controlada por la burocracia sindical no conseguía en muchos años.

Esta es una de las lecciones importantes de la lucha para los explotados y oprimidos: si es firme, consecuente y masiva, si se basa en la voluntad de la base y no se deja manipular ni desarmar por la burocracia, los trabajadores ganan y “la lucha paga”.

6/ El movimiento de los chalecos amarillos dibuja las primeras señales de un cambio profundo. Muestra que la situación de crisis que vive actualmente el capitalismo, marcada por una profunda y creciente polarización social, está preñada, también en Europa, de la posibilidad de cambios abruptos que incluyen la irrupción violenta de masas en la escena política. En Francia, tras la derrota de la reforma laboral y la de los ferroviarios, ambas provocadas por la traición de la burocracia sindical, nadie esperaba que el anuncio de la subida de los impuestos de los combustibles diera lugar al actual estallido social.

7/ Las características del movimiento nos indican también que no estamos ante una protesta social más, sino ante un movimiento que se enfrenta abiertamente con el poder político y cuestiona globalmente el régimen y hasta el propio sistema. Un movimiento que arraiga en las capas más hondas de la sociedad, y sufre, al mismo tiempo, una doble carencia: la de un programa coherente para construir un nuevo régimen político y social y la de una dirección, incluso minoritaria, que le ayude a avanzar en este camino.

8/ El movimiento de los chalecos amarillos refleja la quiebra histórica de los aparatos sindicales tradicionales del movimiento obrero así como la de la izquierda política, incluido el nuevo reformismo de La France Insoumise, surgido de la bancarrota del viejo partido socialista y estalinista.

La burocracia sindical ha sido (en paralelo a la brutalidad policial) el principal muro de contención del poder burgués ante el movimiento de los chalecos amarillos. En cuanto al aparato dirigente de la France Insoumise (muchos de cuyos militantes participan en el movimiento) limita su horizonte al marco institucional parlamentario y su objetivo último no va más allá de capitalizar electoralmente la movilización.

No debería resultar extraño en estas circunstancias que, en sus aspiraciones a un cambio radical, los chalecos amarillos hayan reivindicado, en el espíritu de los “sans-culottes”, la gran revolución francesa de 1789-94 y no hayan levantado la bandera roja y cantado la Internacional, sino La Marsellesa y la bandera tricolor (que el imperialismo francés ha empapado tantas veces en la sangre de obreros y pueblos colonizados).

9/ El papel de la burocracia sindical ha sido criminal, en particular el de la CGT, debido a su especial responsabilidad. Desde el principio su objetivo ha sido aislar a los chalecos amarillos e impedir a cualquier precio su confluencia con los obreros de las fábricas y el movimiento obrero organizado. Por su parte, la burocracia estudiantil no se ha comportado mejor.

Las burocracias sindicales comenzaron presentando a los chalecos amarillos como un movimiento reaccionario vinculado a la extrema derecha y a sectores patronales. Después, a pesar de que el curso de los acontecimientos les impidió sostener esta infamia, han mantenido la misma política de aislamiento y desprecio hacia ellos y de apoyo a Macron.

Cuando Macron se hallaba completamente desbordado, las burocracias acudieron a su llamada de auxilio, presentándose a unas pretendidas “negociaciones” a espaldas del movimiento y suscribiendo el 6 de diciembre unindecente comunicado intersindical en el que legitimaban a Macron, avalaban la salvaje represión gubernamental y denunciaban la legítima violencia defensiva de los chalecos amarillos. Más tarde, la dirección confederal de la CGT convocó una “jornada de lucha”, por supuesto sin huelga, el día 14 de diciembre, contrapuesta a la convocatoria de los chalecos amarillos del día siguiente. La jornada fue, como era de esperar, un completo fracaso pero la dirección del sindicato dejó clara una vez más su oposición a los chalecos amarillos.

La infame política de traición de las burocracias sindicales ha provocado un fuerte repudio y resistencia en la base y en diferentes seccionales de la CGT, que han llamado a unirse a los chalecos amarillos. Ha llegado la hora de reconstruir sobre nuevas bases el movimiento sindical francés, apoyándose en estos sectores de CGT, en una mayoría de Solidaires (que se negó a firmar el miserable comunicado intersindical del 6 de diciembre y finalmente llamó a participar en el “acto Vº” del 15 de diciembre) y en la oposición surgida en las otras centrales.

10/ El movimiento de los chalecos amarillos dejó sin argumento a todos aquellos que lo presentaron como una creación de la extrema derecha. Su composición, las reivindicaciones sociales y democráticas que ha ido asumiendo, su resistencia a delegar su representación, su funcionamiento democrático de base, sus enfrentamientos con las fuerzas policiales, impiden ninguna identificación con la extrema derecha.

El Rassemblement National de Marine Le Pen, por supuesto, busca influir en el movimiento, al tiempo que encauzarlo (boicoteó por ejemplo el Acto Vº del 15 de diciembre), con el objetivo de capitalizarlo electoralmente. Es una batalla en curso que debe ser librada y cuyos resultados van a depender de la influencia que ganen los sectores del movimiento obrero y juvenil que se sumen a la lucha.

11/ El movimiento de los chalecos amarillos enfrenta varios límites fundamentales. El primero de ellos es la no confluencia con los obreros de las fábricas y otros sectores sindicalizados. Sin esta confluencia no es posible paralizar el país, incorporando a su vez a la juventud y los suburbios de las grandes ciudades. Y si no se paraliza el país mediante una huelga general indefinida y reconducible, no se puede echar a Macron, comenzar a conseguir reivindicaciones sustanciales y abrir una vía a un cambio revolucionario de la sociedad.

12/ El segundo límite es la debilidad en la organización y coordinación del movimiento. Ha tenido éxito en hacer fracasar las maniobras del Gobierno para crear una representación amañada y artificial y llevar a cabo negociaciones tramposas. Pero necesita avanzar sustancialmente en su organización democrática y coordinación. Una organización basada en asambleas y controlada por ellas, delegados y delegadas con mandato imperativo y revocables en cualquier momento, constituyendo la base de una coordinación a escala local, departamental y nacional. El llamamiento de la asamblea de Commercy a una “asamblea de asambleas” es una iniciativa que va en este camino necesario.

La confluencia con los obreros de las fábricas y otros sectores del movimiento obrero organizado y la juventud de los liceos y universidades, si avanza, obligará asimismo a dar nuevos pasos en la organización democrática de quienes se vayan incorporando a la lucha y en la coordinación de la lucha común.

13/ El tercer límite es el programa, lo que no debe extrañar dado el carácter espontáneo del movimiento, su heterogeneidad y el hecho de que esté compuesto en gran medida por sectores hasta ahora desorganizados, sin experiencia sindical o política previa. Por supuesto, desde la reivindicación inicial contra el aumento de las tasas sobre el combustible hasta el momento actual, el progreso ha sido muy notable, al incorporar todo un cuadro de exigencias económicas, sociales y políticas. Sin embargo, el movimiento se encuentra lejos de tener un programa articulado y coherente y menos aún una perspectiva estratégica.

Las conquistas económicas y sociales sólo pueden ser parciales y efímeras mientras no se expropien los bancos y las grandes empresas, se pongan bajo control del pueblo trabajador y comience una planificación democrática de la economía. También parece claro que ninguna reivindicación sustancial podrá lograrse sin echar antes a Macron. Y todo ello nos lleva al problema del poder político. ¿La solución está en nuevas elecciones en el marco de la Vª República para elegir otro presidente diferente de Macron? ¿Qué y a quién ponemos en lugar de a Macron y los suyos? ¿Cómo podemos garantizar que sea la clase obrera y el pueblo trabajador quien controle las riendas del poder y que se avanza de manera firme en el cumplimiento de las reivindicaciones?

14/ El Referéndum de Iniciativa Ciudadana (RIC), que ha tomado fuerza en los últimos tiempos, es visto por sectores de los chalecos amarillos como la gran palanca para asegurar el cumplimiento de la voluntad popular. Es verdad que si hoy existiera esa posibilidad legal, un referéndum popular podría restablecer, por ejemplo, el impuesto sobre las grandes fortunas o incluso desalojar a Macron del sillón presidencial. Por otro lado, aportaría elementos democratizadores frente al bonapartismo de la Vª República.

Pero también debemos ser conscientes de que el RIC, en el cuadro de la Vª República y de la institucionalidad burguesa, no es garantía de que se imponga la voluntad popular, como muestran los casos de Suiza o Italia, pues el poder sigue en manos del capital financiero, de los aparatos de Estado y gestores políticos a su servicio. Ahora, además, existe el riesgo de que Macron y su gobierno utilicen la trampa de unas “negociaciones” sobre el RIC (ya sugeridas por el ministro Bruno Le Maire) para eliminar la reivindicación de Fuera Macron y dividir y neutralizar el movimiento.

15/ Desde una perspectiva estratégica, la única garantía de un cambio verdadero es que el poder pase a manos de un Gobierno de los Trabajadores surgido de nuevas instituciones, es decir, de una red de asambleas y comités populares levantandos en los lugares de trabajao y vida del pueblo.

Avanzar en la organización y la coordinaci´n democrática del movimiento de los chalecos amarillos así como en su confluencia con los obreros de las fábricas y otros sectores sindicalizados y juventud escolarizada, no sólo es necesario para derrocar a Macron sino también para crear las bases d eun nuevo poder verdaderamento democrático y popular.

16/ Todos esos límites mencionados se podrían resumir en uno: el retraso en la formación de una dirección revolucionaria alternativa que, desde el seno de los chalecos amarillos, el movimiento obrero y la juventud, oriente estratégicamente el movimiento para superar dichos límites y avanzar en el camino del poder.

Hemos señalado antes papel de la burocracia sindical como el principal muro de contención contra el movimiento de los chalecos amarillos y también hemos mencionado el rol de La France Insoumise, que no ofrece una alternativa real porque no llama a la base sindical a la rebelión contra la burocracia, no cuestiona la institucionalidad burguesa, no pretende expropiar al gran capital ni romper con la Europa del capital (la UE y el euro).

En cuanto a buena parte de la extrema izquierda francesa, al principio rechazó el movimiento, en medio de sospechas de que estaba manipulado por la ultraderecha (fue, por ejemplo, la posición oficial inicial del NPA, aunque no la de sus portavoces Poutou y Besancenot, que manifestaron su simpatía). Después, en general, se ha mantenido distanciada, en una mezcla de adaptación al cuadro de la izquierda oficial y de elitismo intelectual. En nuestra opinión, si alguien ha defendido desde el principio forma coherente una posición revolucionaria en Francia, ha sido la Tendencia Claire del NPA.

17/ Si el movimiento de los chalecos amarillos refleja una necesidad, es ante todo la de dar pasos en la construcción de una organización revolucionaria que, para serlo, ha de ser internacional, porque no hay solución a la crisis en Francia si no es en el marco de la lucha por romper con la Unión Europea y dinamitarla y construir unos Estados Unidos Socialistas de Europa. El papel de Francia en esta batalla es decisivo.

18/ El movimiento de los chalecos amarillos ha surgido de las entrañas de la sociedad francesa, respondiendo a una crisis profunda del capitalismo francés. Un capitalismo imperialista en decadencia en el centro de una Europa capitalista en declive. Un capitalismo que pretende jugar un papel como gran potencia imperialista que no se corresponde, sin embargo, con su fuerza económica real. Un capitalismo que, para lograrlo, se aferra al imperialismo alemán y a la UE y carga duramente contra su clase obrera y su pueblo.

Pero los chalecos amarillos se han alzado y han puesto contra las cuerdas al presidente de los ricos. Han hecho retroceder a Macron, cuya mayor bandera era que jamás cedería a las presiones de la calle. Al año y medio de su elección, la gran esperanza del capitalismo francés y europeo, Macron, ha tenido que ceder y ha sido duramente golpeado y deslegitimado. Y con él la Vª República francesa.

El lugar central de Francia hace que el movimiento de los chalecos amarillos impacte con fuerza en la crisis de la UE, al tiempo que estimula al movimiento obrero y popular del continente a la lucha masiva y a la acción directa.

19/ El discurso de fin de año de Macron muestra que no está dispuesto a arrojaar la toalla y que va a usar todas las armas a su alcance para revertir la situación. Por eso reivindicó sus contrarreformas (laboral, ferrocarriles,…) y prometió seguir acometiendo en estos próximos meses sus planes contra las prestaciones de desempleo, la reforma de las pesniones y la de la función pública.

Para ganar es necesario poner en marcha un plan de acción conjunta entre los chalecos amarillos, los sectores sindicales combativos que los apoyan y la juventud estudiantil . Un plan que, yendo más allá de los “Actos” de los sábados, defina una plataforma con las reivindicaciones más sentidas y organice un plan de movilización con huelgas, manifestaciones masivas y bloqueos, hasta echar a Macron.

En estas primeras semanas y meses de 2019 vamos a ver cómo avanzamos en este camino: si el movimiento consigue autodefenderse de la represión, si evita las trampas de Macron y su gobierno y los intentos de institucionalizarlo, si logra avanzar en su organización y en su programa, si avanza la confluencia con los obreros de las fábricas, sectores del movimiento obrero organizado y la juventud estudiantil, que ha anunciado movilizaciones tras el reinicio de curso. Vamos a ver si, al calor de esta batalla, se va configurando un embrión de dirección revolucionaria y una alternativa sindical a la burocracia.

Por nuestra parte, vamos a difundir y apoyar en nuestros países la lucha de los chalecos amarillos, porque su triunfo es también el de la clase obrera y los pueblos de Europa, el nuestro.

 4 de enero de 2019

PdAC (Partito di Alternativa Comunista – Italia)

Corriente Roja (Estado español)

Em Luta (Portugal)

LCT (Ligue Communiste des Travailleurs – Belgique)

ISL (International Socialist League – Great Britain)

El caso Battisti: la justicia burguesa está hecha. Los verdaderos motivos de la persecución mediática y policial

Aquí está: el ministro del Interior más racista en la historia de la Italia republicana –el que coquetea con las frases de Mussolini, que se aferra al lado de Bolsonaro para elogiar las dictaduras sudamericanas, que se jacta de poner en peligro la vida de los inmigrantes agotados por el hambre y el frío, que ofende a las mujeres y tiene relaciones amistosas con los golpistas fascistas de Casapound– finalmente tiene su trofeo “comunista”. Sí, porque precisamente así definió Salvini a Cesare Battisti en las redes sociales: un “asesino comunista”. No hace falta ser un genio para adivinar el mensaje oculto de este tweet: todo “comunista” es básicamente un asesino y merece terminar como Battisti. El verdadero deseo del ministro “muchos enemigos, mucho honor” (1) es hacer una limpieza de todos los “comunistas” que insisten en salir a las calles contra él.

Salió la revista teórica Marxismo Vivo Nº 13

A nuestros lectores

 Esta edición de Marxismo Vivo, que continúa con los debates del XIII de la LIT-CI y  que entra  en dos  nuevos temas polémicos (la táctica del FUR y la discusión sobre el fascismo) queremos dedicarla al más nuevo integrante de nuestro Consejo Editorial. Se trata de Daniel Ruiz, actualmente rehén de la justicia burguesa argentina.

¿Quién es Daniel?  Un obrero petrolero, dirigente de su gremio y del PSTU argentino, quien desde hace varios años sintió la necesidad de acercarse a la teoría marxista, convencido de la necesidad de que los obreros se apropien de esta teoría para poder dejar de ser dirigidos y pasar a ser el elemento central  en la dirección del partido revolucionario.

Su vida no fue fácil. Hijo de una familia obrera, huérfano de padre desde los 8 años, desde muy joven se convirtió, junto a sus tres hermanos, en activista social en su ciudad natal, Comodoro Rivadavia, centro petrolero de la Patagonia argentina. A finales de los años ’90 e inicios de 2000, en medio de la gran crisis que azotó a su país,  fue  dirigente  del movimiento piquetero[1],  encabezando en su región el sector que no luchaba por planes sociales sino por trabajo digno. Producto de esas luchas, gran cantidad de trabajadores desocupados consiguieron trabajo en las petroleras.

Desde esa época, se convierte en militante revolucionario ingresando a la sección argentina de la LIT-CI. Más tarde ingresa al gremio  petrolero,  en el sector perforaciones, trabajando en boca de pozo, en medio del desierto patagónico, con temperaturas abajo cero grados y en medio de los fuertes vientos característicos de la región. Al tiempo es elegido delegado de base y, poco después,  se convierte en un reconocido dirigente de la oposición, no solo en su gremio o en su ciudad sino en los diferentes conflictos y luchas en donde se presentaba llevando la solidaridad e impulsando la coordinación y la construcción de una nueva dirección sindical antipatronal y antiburocrática.  

El 18 de diciembre de 2017 participó, junto a los militantes de su partido, de la gran movilización que enfrentó  la política de reformas que atacaba el derecho de los jubilados.  Gran movilización de masas brutalmente reprimida por las fuerzas de seguridad,  en la que cinco manifestantes perdieron un ojo y hubo un importante número de presos y procesados. Incluso el juez que atiende la causa habla del exceso represivo.

Todos los procesados, así como Sebastián Romero, que continúa perseguido, y Daniel Ruiz, que fue llevado preso el 12 de setiembre de 2018, son acusados del “terrible crimen” de haber participado en esa movilización, y de haberla defendido, respondiendo a la brutal represión policial con los elementos de que disponían, como los fuegos de pirotecnia que tradicionalmente se llevan a las movilizaciones en la Argentina. No hay dudas de que este es un ejemplo más de criminalización de las luchas sociales.

Ese es Daniel Ruiz. Para nosotros fue un orgullo su incorporación al Consejo Editorial de Marxismo Vivo. Él representa el perfil del sector al que prioritariamente queremos llegar con nuestra revista. Hoy sumamos, entonces, nuestra voz al reclamo internacional por su inmediata liberación.

Los editores.

Nota:

[1]  Trabajadores desocupados organizados, que  eran identificados con ese nombre porque utilizaban el método de los piquetes para cortar las rutas y los accesos a las fábricas.

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