Mié Ago 10, 2022
10 agosto, 2022

Las masas no confían en el gobierno y las instituciones y toman la capital Quito

Siempre es muy importante estudiar el Ecuador. Nos da la impresión de que siempre se está adelantando en los procesos. Fue el primer país en dolarizarse (no hay otra moneda en el país) y sirvió para que el imperialismo viera que era mejor dolarizar los precios. En 2001, a partir de una insurrección, los indígenas, apoyados por los trabajadores petroleros, derrocaron el gobierno y llegaron a gobernar el país. De este proceso surgió el primer presidente por fuera de los partidos tradicionales y de cuño populista. Este presidente electo perdió apoyo popular y fue destituido por el congreso, tal como Lugo en Paraguay y Dilma en el Brasil. En 2019, el Ecuador fue también el precursor de las gigantescas movilizaciones en Paraguay, Colombia y Chile. Acompañar las luchas y estudiarlas es una forma de tener una noción de hacia dónde caminan los países de América del Sur.

Por: César Neto

Una crisis sin precedentes en el marco de la decadencia capitalista

Los efectos de la crisis de 2019, los cuerpos incinerados en las calles a raíz de la ausencia del Estado durante la pandemia, una inflación galopante donde la ciudad no puede comprar alimentos y los productores del campo no consiguen pagar el diésel para el transporte. Todo esto, combinado con la destrucción aún mayor de los pocos servicios públicos de salud y educación. El desempleo, que ya era estructural, ahora se agigantó. No restó otra alternativa que no sea la lucha.

Radicalización de la burguesía y las respuestas de las masas

El gobierno del banquero Lasso intentó controlar el movimiento utilizando el aparato represivo. Primero detuvo al líder indígena Leonidas Iza; luego publicó un decreto de excepción al que nadie hizo caso y finalmente invadió un espacio tradicionalmente democrático, la Casa de la Cultura Ecuatoriana (CCE), en Quito.

El tiro salió por la culata. La movilización era todavía muy débil, en sus inicios. La detención de Iza y un cierto misterio sobre lo que había pasado con él provocó de inmediato la respuesta del movimiento indígena y también de sectores de las grandes ciudades. La manifestación en Cotopaxi, la tierra natal de Iza, fue impresionante. Había 100 guardias para proteger el Palacio del Gobierno estadual y la avalancha de personas hizo que la policía huyera hacia el interior del palacio. Lo mismo sucedió con la ocupación de la CCE. De inmediato, cientos y cientos de personas que se encontraban en sus casas en Quito salieron a defender el local.

El decreto de excepción fue dirigido directamente a las provincias de Pichincha, Cotopaxi e Imbabura. La primera es la provincia donde se encuentra la capital y las otras dos son el centro de la insurgencia indígena. Inmediatamente comenzó un repudio al Estado de Excepción y la Asamblea Nacional cuestionó públicamente su validez. Posteriormente, el gobierno publicó un segundo decreto de excepción que aumentó de tres a seis provincias. Además, el decreto dejaba claro el toque de queda de 22:00 a 05:00 horas, las prisiones sin orden judicial, la ocupación de espacios públicos e incluso el uso de armas de fuego.

Grupos de ultraderecha

Un hecho nuevo en el escenario político ecuatoriano es el accionar de los grupos de ultraderecha. Ecuador es una sociedad muy opresiva para los negros, indígenas y mujeres. Así que siempre ha existido este sector social. La novedad es que desde la década de 1980 no aparecían personas armadas y bien vestidas, en carros cero kilómetro, amenazando las manifestaciones indígenas.

Estos grupos intentan amedrentar a los manifestantes ante la radicalización del movimiento. Una polarización impensable hace unos años.

La CONAIE asume un nuevo papel

El proceso de desindustrialización primero y el vaciamiento de las empresas estatales le quitó protagonismo al movimiento sindical urbano. En la insurrección de 2000, si bien las grandes figuras fueron indígenas, en la dirección política los trabajadores petroleros jugaron un papel dirigente.

Desde finales de la década de 1990, la CONAIE contaba con un programa basado en la plurinacionalidad y la multiculturalidad. Una lucha progresista contra la opresión capitalista. Pero ahora, la CONAIE está asumiendo un programa más amplio, que incluye a otros sectores sociales no indígenas.

En este cambio programático, al reivindicar cuestiones comunes a los sectores urbanos, la CONAIE amplía el abanico de papel dirigente y en las ciudades el apoyo de las masas populares también es expresión de este cambio.

Este avance programático, como dijimos anteriormente, es bastante progresivo, sin embargo limitado a cuestiones económicas, sin avanzar hacia la expropiación de las tierras ocupadas por los capitalistas rurales y sin avanzar tampoco hacia el problema de la subordinación al imperialismo, especialmente en el caso de la producción petrolera y petroquímica que tiene impacto directo para los indígenas y campesinos en la medida en que necesitan del petróleo para la circulación de mercaderías y para la producción de urea [fertilizante nitrogenado] para mejorar el suelo.

La radicalidad no es solo numérica, también es política

Durante los primeros años del milenio, muchas marchas y protestas se dirigieron hacia la Asamblea Nacional, el Tribunal Constitucional o el Palacio de Gobierno. Hoy el centro es otro: ocupar Quito es la consigna central. No se trata de exigir algo de las instituciones del Estado, sino de mostrar fuerza ocupando la capital e impidiendo su libre funcionamiento.

Para que esto suceda, existe una disputa por el acceso a la ciudad y cuando logran acceder, la burguesía trata de impedir que los indígenas tengan un lugar para dormir. La solidaridad con los indígenas ha llevado a las universidades a votar recibirlos en sus campus y la policía ha impedido violentamente el acceso.

Indígenas llegando a Quito.

Las contradicciones entre fuerza y ​​programa

Los indígenas que viven en el campo y también los indígenas que viven en la periferia de las ciudades están mostrando su fuerza y ​​disposición de lucha, comandados por la CONAIE. ¿Hasta dónde están dispuestos a llegar en su lucha? Esta es la gran contradicción. Con la fuerza de la movilización, los indígenas impusieron a la dirección de la CONAIE la consigna de Fora Lasso. La dirección de la CONAIE llevaba un año negociando con el gobierno y no tenía (ni tiene) la intención de derrocar el gobierno de Lasso. De hecho, esto queda claro en las entrevistas de Iza cuando dice que Lasso tiene que sacar de su gobierno a los malos funcionarios.

La consigna Fuera Lasso fue impuesta por el movimiento durante sus marchas. En realidad, la consigna debería ser Fora Lasso y por un gobierno de la CONAIE apoyado en asambleas populares.

¿Por qué es necesario acabar con el gobierno de Lasso y crear un gobierno de la CONAIE apoyado en asambleas populares ?

Los indígenas del campo y de la ciudad están demostrando su fuerza, disposición de lucha y, sobre todo, su heroísmo. Pero es necesario entender que los grandes problemas como la contaminación de los ríos, la destrucción ambiental, la usurpación de tierras, son problemas que afectan directamente a los indígenas y quienes cometen estos crímenes son los políticos burgueses como Lasso, Moreno y Correa y sus aliados de la minería.

Solo un gobierno de la CONAIE, que se subordine a las decisiones de las asambleas populares, puede enfrentar estos problemas y resolverlos.

Los indígenas y los trabajadores ecuatorianos necesitan nuestro apoyo

Mientras los indígenas ocupan Quito, el gobierno da la orden de reprimir, lanzar bombas de gas, bombas de efecto moral, usar balas de goma y hasta armas de fuego. Estamos frente a una ola muy grande de violencia y frente a la posibilidad de tragedias.

El movimiento sindical de los países semicoloniales y también de los propios países imperialistas tiene que dar un paso adelante en la solidaridad y el apoyo político y material a los luchadores ecuatorianos.

• Libertad a los presos políticos.

• Cese inmediato de la represión

• Investigación de las tres muertes ocurridas.

• Castigo a los policías y militares involucrados en las muertes y la represión.

• Todo apoyo a la lucha del pueblo ecuatoriano.

• Fuera Lasso.

• Por un gobierno de la CONAIE apoyado en asambleas populares.

Traducción: Natalia Estrada.

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