Mié Ago 10, 2022
10 agosto, 2022

Julio de las Negras: ¡Basta de recortes! Feminicidio de mujeres negras, transexuales y travestis

Es necesario comenzar denunciando que la mayoría de las organizaciones de izquierda, incluidas algunas organizaciones de mujeres, no hablan específicamente sobre el feminicidio de mujeres negras, transexuales y travestis. Solo hablan del feminicidio de mujeres blancas y hacen un recorte para otros grupos de mujeres. ¡Y nosotras, las negras, transexuales y travestis, estamos cansadas de ser “recorte”!

Por: Gabi Assunção y Raiane Assunção

El Estado y la mayoría de los movimientos de mujeres, incluidos los de mujeres negras, consideran el femicidio como un acto practicado por hombres contra mujeres, que envuelve violencia doméstica, violencia familiar, menosprecio o discriminación a la condición de la mujer. Sin embargo, cabe destacar que esta es una visión limitada, que el hogar es el espacio principal de estos acontecimientos. No podemos eximir al Estado burgués, que juega un papel fundamental en esta barbarie y es por eso que defendemos su destrucción. La precarización de servicios como la salud, la educación y la falta de empleo digno han costado la vida a cientos de mujeres negras y trans.

Un retrato de la decadencia del capitalismo

Las condiciones de vida de las mujeres negras revelan la decadencia del sistema capitalista, ya que son sobreexplotadas en épocas de crecimiento económico y son las primeras en quedarse sin empleo en épocas de crisis. Prueba de ello es que, en 2019, la tasa de desempleo fue de 10,6% para las mujeres no negras (la suma de mujeres que se autodeclaran blancas, amarillas e indígenas) y de 16,6% entre las mujeres negras. Con la profundización de la crisis económica brasileña sumada a la crisis sanitaria, una parte importante de las mujeres perdió su trabajo durante la pandemia. En el primer año de la pandemia (2020), la tasa de desempleo de las mujeres no negras aumentó a 13,5 %, mientras la tasa de desempleo de las mujeres negras fue de 19,8 %.[1] Datos de la investigación: “Pandemia en la Favela – La realidad de 14 millones de favelados en el combate al nuevo Coronavirus”, mostraron que el número de mujeres negras desempleadas durante la pandemia pasó a ser el doble en relación con el de hombres blancos.

El hambre como una contradicción del sistema capitalista

Aunque la tasa de mortalidad por COVID-19 es mayor entre los hombres, el impacto socioeconómico de la pandemia ha sido devastador para las mujeres. Según datos del Instituto de Investigación Económica Aplicada – IPEA– y del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística –IBGE–,63% de los hogares brasileños son encabezados por mujeres negras y se encuentran por debajo de la línea de pobreza; en oposición, en los hogares encabezados por mujeres blancas, 39,6 % de ellos están por debajo de la línea de pobreza[2].

Según una encuesta realizada por la Red Brasileña de Investigación sobre Soberanía y Seguridad Alimentaria y Nutricional, durante la pandemia, 10,7% de los hogares encabezados por mujeres negras se encajan en el marco del hambre[3]. Si por un lado de la balanza la pandemia profundizó el escenario de hambre y miseria en el país, por otro hizo que el país se consolidase como el mayor exportador neto de productos agropecuarios del mundo[4]. Esto significa que, mientras el país cuadriplicó el escenario de hambre durante la pandemia, el agronegocio batió récords, es decir, el país pasó a producir más alimentos durante este período. Solo en el primer año de la pandemia (2020), este sector aumentó su PIB en 23%, llegando a casi dos billones de reales[5]. ¡Y por eso, esta cuenta no cierra! El país que se convirtió en uno de los mayores productores de alimentos del mundo es el mismo donde el hambre superó la marca de 60 millones de personas, afectando a 1 de cada 3 brasileños. Además, por primera vez, la inseguridad alimentaria de la población brasileña superó la media mundial. La inseguridad alimentaria femenina es seis veces mayor que la media de la población. Las estadísticas son contradictorias, pero para nosotros marxistas es claro que el hambre en el país aumenta en la misma proporción que la fortuna de los grandes empresarios.

El feminicidio tiene color y clase en el país

La Ley Maria da Penha fue resultado de muchas luchas del movimiento de mujeres, pero lamentablemente ni siquiera con su aprobación, en 2006, por el gobierno Lula, el número de víctimas de violencia doméstica dejó de ser alarmante, al contrario, en total, el número de mujeres asesinadas en 2013 era de 12,5% más que en 2006. Además, en 2006 el número de víctimas disminuyó a 2,1% entre las mujeres blancas y aumentó 35% entre las mujeres negras. La Ley del Feminicidio fue aprobada en 2015 por el gobierno de Dilma y en 2016 hubo un aumento de 38,3% en el número de víctimas y, nuevamente, la mayoría de ellas eran mujeres negras.

Esto evidencia dos cosas, la primera es que el racismo es un factor que intensifica esa violencia. La segunda es que luchar por leyes es importante y urgente para garantizar condiciones dignas a toda la población dentro del sistema capitalista, pero que estas por sí solas son insuficientes. Las estadísticas comprueban que la legislación no consigue eliminar un problema aun cuando haya una mayor inversión. Entonces, luchar por leyes y políticas públicas es importante, pero no es la solución.

Otra evidencia de ello es que el Brasil ocupa la 5ª posición en el ranking mundial de feminicidios. Según el 15º Anuario Brasileño de Seguridad Pública divulgado por el Foro Brasileño de Seguridad Pública, 2 de cada 3 mujeres víctimas de feminicidio en 2020 son negras, lo que representa 62% de las víctimas de feminicidio en el Brasil. De las demás víctimas, 36,5% son blancas, 0,9% amarillas y 0,9% indígenas. Ser mujer y negra en el Brasil significa trabajar más, ganar menos, estar más expuesta a la violencia y tener limitadas las oportunidades en el mercado laboral. Por eso, nuestra solución no está en las urnas y no está dentro del sistema capitalista.

Feminicidio contra mujeres transexuales y travestis

De acuerdo con la Asociación Nacional de Travestis y Transexuales del Brasil (ANTRA), Brasil es el país que más personas trans mata en el mundo; en 2018, 163 personas trans fueron asesinadas en el país, siendo 97% mujeres transexuales y travestis[6]. Estas víctimas tienen raza y clase, ya que 82% de ellas son negras y 65% de los asesinatos están dirigidos a quienes se dedican a la prostitución. En 2020, el país siguió liderando el ranking mundial de asesinatos de personas trans: hubo al menos 175 asesinatos de personas trans, todas ellas travestis y mujeres transexuales. No se encontró información sobre asesinatos de hombres trans o personas transmasculinas en la investigación realizada por ANTRA[7]. Esto reafirma el punto de vista de que el género es un factor determinante para estas muertes.

El proceso de exclusión de estas personas comienza muy temprano y dentro de casa. Según ANTRA, travestis y mujeres transexuales suelen ser expulsadas de sus hogares a los 13 años. Estudios más recientes indican que este rechazo puede tener un impacto devastador en la vida de estas personas, aislándolas de los espacios sociales esenciales para su bienestar, además de provocar un aumento de las dificultades de acceso y continuidad en la formación escolar[7’]. En consecuencia, por la falta de sostén, de apoyo, la calificación profesional se torna inviable, imponiéndoles una interrupción en el proceso de acceso a la ciudadanía y empujándolas a la subalternidad y la prostitución. Así, estas mujeres pasan a ser superexplotadas por el capitalismo, debido a que 90% de la población de travestis y mujeres transexuales utiliza la prostitución como fuente de ingresos y debido a la baja escolaridad provocada por el proceso de exclusión escolar, solo 0,02% del grupo está en universidades, 72% no tiene estudios medios (o secundarios) y 56% no tiene completa la escuela primaria. Este conjunto de violencias causa enormes impactos en la salud mental de esas mujeres, altos niveles de aislamiento y suicidio. Todo esto se refleja en el alto número de feminicidios de jóvenes trans en el país. Según el Mapa de los Asesinatos 2020, 56% de las víctimas tenía entre 15 y 29 años.

¡Nosotras, mujeres transexuales y travestis queremos condiciones de vida dignas!

¡Basta de defender la profesionalización de la prostitución como una salida para mejorar las condiciones de vida de las mujeres transexuales y travestis! ¡Nuestros cuerpos no están a la venta y nosotras no somos mercaderías! Necesitamos estar atentas y entender a quién favorece realmente esta situación.

Además de que el machismo y la transfobia son ideologías que cumplen el papel de precarizar la vida de estas mujeres, parece que la empleabilidad de las mujeres transexuales y travestis está más relacionada con la posición que estas mujeres puedan ocupar en la sociedad. Si van a ocupar puestos subalternos o que no dan ninguna o casi ninguna visibilidad para estas mujeres, los gobernantes y algunas organizaciones reformistas se mueven, pero si es para tener la oportunidad de trabajar en una empresa con atención al público, vender un producto o gerenciar un equipo, no se mueven, al contrario, inventan diversos obstáculos. Esto muestra una de las caras de esa propuesta disfrazada de solución. ¿Por qué, en lugar de proponer una ley para la profesionalización de la prostitución, los gobernantes no proponen leyes para garantizar cupos para esta población dentro de las empresas, universidades, instituciones públicas? ¿Cuál es la dificultad de proponer leyes que garanticen el acceso de estas mujeres a derechos básicos como la salud, la educación y una vivienda digna?

El segundo punto es que profesionalizar la prostitución no quitará el preconcepto que la sociedad tiene con las personas que la practican, así como la abolición de la esclavitud no hizo desaparecer el racismo y no trajo reparaciones al pueblo negro hasta hoy. Actualmente, nosotras mujeres transexuales y travestis ocupamos el mismo lugar en la sociedad que ocuparon las mujeres negras tras la abolición de la esclavitud, que es la de no ser reconocidas como seres humanos, trabajar en los puestos más precarios y marginales, expuestas a todo tipo de violencia, con casi ninguna ley que proteja nuestras vidas. Han pasado los años y las estadísticas comprueban que poco ha cambiado de hecho en la realidad de las mujeres negras y, para nosotros marxistas, esto sucede porque estas desigualdades y opresiones necesitan existir para el mantenimiento del sistema capitalista, porque dentro del capitalismo la ganancia está relacionada con la desigualdad y con la superexplotación.

Por eso entendemos que nosotras mujeres transexuales y travestis solo seremos libres de la opresión y de la explotación en una sociedad construida por los trabajadores (sociedad socialista), pero, hasta entonces, queremos poder tener el derecho de ingresar, permanecer y egresar de una escuela de educación básica y hacerlo con nuestros cuerpos y nombres sociales respetados! ¡Queremos poder elegir o no ir a la universidad, elegir qué profesión seguir y, lo más importante, queremos ser reconocidas y tratadas como seres humanos! Estamos cansadas ​​de la exclusión y de la soledad que nos impone la sociedad, cansadas ​​de no tener acceso a derechos básicos y de tener que sobrevivir de acción afirmativa.

¡Las mujeres negras, transexuales y travestis necesitan una revolución socialista!

A través de las estadísticas se puede observar que, entran y salen los gobiernos, y las negras, transexuales y travestis seguimos siendo la carne más barata del mercado, y esto tiene que terminarse!

Es necesario combatir las opresiones a diario en el conjunto de nuestro pueblo y de nuestra clase, pero hay que tener en mente que el machismo, el racismo y la transfobia son ideologías que cumplen un papel social dentro del sistema capitalista. Son ideologías de la burguesía, que apuntan a la dominación y superexplotación del pueblo negro, LGBT y de toda la clase trabajadora, para así aumentar aún más las ganancias de los grandes empresarios.

Algunos sectores del movimiento negro y del movimiento de mujeres negras creen que el aumento del feminicidio negro está ligado a antecedentes europeos, que la violación es un símbolo de la cultura blanca[8]. Sin embargo, esas teorías surgen para dividir la lucha de nuestro pueblo y a nuestra clase. Es una utopía creer que el fin del racismo y del feminicidio de la mujer negra ocurrirá cuando el pueblo negro rompa con teorías blancas.

Estos sectores proponen que los hombres negros son machistas debido a la colonización europea y no apuntan ninguna o casi ninguna salida para superar el machismo. Por eso, es importante enfatizar que los hombres negros son machistas porque nacieron en un sistema que los educa para ser machistas y no porque fueron esclavizados por blancos europeos. La esclavitud del pueblo negro surgió como forma de acumular riquezas para que pudiera así surgir el sistema capitalista, es decir, las raíces del sistema capitalista están encima de la opresión, de la matanza y de la superexplotación del pueblo negro. Y desde entonces, desde el surgimiento de este sistema, nada ha cambiado, en los periodos de crisis del capitalismo hay un aumento de la opresión para generar más explotación, y, así, la burguesía lucra aún más.

El crecimiento del feminicidio negro durante el gobierno de Dilma y el crecimiento del desempleo y el encarcelamiento entre los negros en EE.UU. durante la administración Obama son las mayores expresiones de que el empoderamiento individual es una política ilusoria y dejó claro que no basta tener a un negro o una mujer en el gobierno si el programa es burgués. ¡Por eso nosotras, las mujeres negras, transexuales y travestis no podemos confiar nuestras luchas a los resultados de las elecciones!

El gobierno de Bolsonaro representa la Casa Grande en el Brasil; un gobierno racista, machista y transfóbico. Y nosotras, mujeres negras, transexuales y travestis necesitamos luchar con la misma independencia de clase que lucharon nuestras ancestrales quilombolas y así concluir la tarea que ellas no consiguieron realizar: construir un quilombo socialista en el Brasil y en América Latina. ¡Por eso el Quilombo dos Palmares no debe ser solo un recuerdo histórico del pasado de lucha de nuestro pueblo sino una necesidad para el presente! Necesitamos construir una alternativa de poder en este país, una alternativa de los de abajo para derrocar a los de arriba.

REFERENCIAS

[1] Brasil a inserção das mulheres no mercado de trabalho. Acceso: https://www.dieese.org.br/outraspublicacoes/2021/graficosMulheresBrasilRegioes2021.html

[2]   Síntese dos Indicadores Sociais Uma análise das condições de vida da população brasileira 2019. Acceso: https://biblioteca.ibge.gov.br/visualizacao/livros/liv101678.pdf

[3] Investigación Nacional sobre Seguridad Alimentaria en el Contexto de la Pandemia de Covid-19 en el Brasil 2022.

[4] Secretaría de Relaciones Internacionales del Agronegocio SRI/MAPA: apoyando la inserción internacional y la transformación continua de la agricultura tropical más grande del planeta. Acceso: https://www.embrapa.br/es/olhares-para-2030/artigo/-/asset_publisher/SNN1QE9zUPS2/content/odilson-luiz-ribeiro-e-silva?inheritRedirect=true

[5] El agronegocio crece en la pandemia: Señales de que el sector ferroviario necesita inversiones. Acceso: https://massa.ind.br/agronegocio-cresce-na-pandemia/#:~:text=De%202019%20para%202020%2C%20o,de%20gr%C3%A3os%2C%20um% 20n%C3%BAmer%20registro.

[6] Dossier sobre ASESINATOS y de la violencia contra TRAVESTIS y TRANSEXUALES en el Brasil, en 2018.

[7] y [7’] ANTRA: Asesinatos y Violencia Contra Travestis y Transexuales Brasileñas en 2020.

[8] Mulherisma Africana – Nah Dove.

*Artículo de colaboración para la discusión de la Secretaría de Negras y Negros del PSTU Brasil, publicado en www.pstu.org.br, 28/7/2022.-

Este texto se basa en la publicación: “Basta de recortes: Feminicidio de la mujer negra”, del 25/07/2019 en el sitio web del PSTU y de la LIT-CI, y que fue actualizado al 25 de julio de 2022.

Traducción: Natalia Estrada.

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