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21 abril, 2024

Incendios en la V región (Valparaíso Chile): una enorme tragedia, previsible y evitable

Rabia, dolor, angustia, estupefacción, una vez más las llamas se extienden sin control amenazando a nuestra familia, a nuestros amigos, a nosotros mismos. Las llamas, el humo y la ceniza que todo lo envuelven nos traen el recuerdo aún fresco del Mega incendio de Valparaíso del año 2014 y del Mega incendio en el sur el año 2017.

Por MIT- Chile / Valparaíso

A cada hora que pasa, aumenta el número de muertos. Ya son más de 99, con más de 4000 viviendas destruidas, centenas de personas desaparecidas, espacios patrimoniales, como el Jardín Botánico de Viña del Mar, completamente destruidos. Estamos frente a una de las mayores tragedias de nuestra historia reciente. Los más afectados, como siempre, somos los trabajadores. Más de 70% de las casas consumidas hasta ahora eran ocupaciones irregulares o campamentos, viviendas de trabajadores pobres que tienen que aglomerarse en cerros y quebradas por no tener como pagar arriendos o comprar una casa.

Si el fuego forma parte de la naturaleza desatada que se devora a sí misma, la causa del fuego no es natural. En primer lugar, todo indica que los focos son causados por personas, sea por la displicencia al tirar colillas de cigarro a pastizales o directamente con fines criminales (que deben ser investigados y los responsables, castigados). En segundo lugar, esta tragedia solo llega a esta magnitud debido a las condiciones climáticas y sociales actuales.

Las condiciones climáticas actuales, causadas por el calentamiento global generado por la gran industria capitalista y la sobreexplotación de los combustibles fósiles y suelos, crean mayores posibilidades de incendios, con temperaturas récords y sequías. Incendios masivos como el que estamos viendo en la V Región están sucediendo de manera más frecuente por todo el mundo.

Por otro lado, en Chile, los planes reguladores de la mayoría de las ciudades están completamente desfasados. No existe planificación urbana. El ordenamiento de las ciudades es dictado por el mercado y la especulación inmobiliaria. Las políticas habitacionales son totalmente insuficientes, lo que lleva a que cientos de miles de personas vivan en áreas de riesgo (hoy más de 80 mil personas en el país vive en campamentos y se calcula el déficit habitacional en más de 640 mil viviendas) y las medidas de prevención a incendios son completamente ineficaces. Año tras año se repiten las mismas tragedias.

En varias regiones del país, la existencia de enormes monocultivos de pino y eucaliptos son un combustible “natural” para la multiplicación de los incendios. Sin embargo, los dueños de esas grandes empresas nunca son responsabilizados u obligados a tomar medidas para mitigar los efectos de los incendios, cada vez más frecuentes. El sector inmobiliario es otro que termina beneficiándose de tragedias como la actual, ya que se aprovechan de ellas para levantar proyectos inmobiliarios sobre tierras arrasadas.

Las respuestas del Estado, independientemente de si son gobiernos de “izquierda” o derecha”, es la misma: esperar que las catástrofes se produzcan sin ninguna medida seria de prevención. La situación es tan patética que hasta hoy nuestros bomberos tienen que pedir limosnas en los peajes y plazas para poder financiar la institución. Catástrofes como la que estamos viendo serían totalmente evitables, pero para ello habría que reorganizar las prioridades estatales.

Mientras esto sucede, vemos como el gran empresariado aumenta y aumenta sus ganancias, saqueando el cobre, el litio, los bosques, el mar y lucrando con la especulación inmobiliaria. Todo ello para concentrar la riqueza en las manos de un par de familias multimillonarias y empresarios extranjeros. Por eso no hay dinero para construir viviendas, planificar las ciudades, invertir en aviones de combate a incendio y un largo etc.

Es necesario tomar medidas urgentes

La autoorganización del pueblo chileno (“el pueblo ayuda al pueblo”) es fundamental. Llamamos a que todos apoyen las iniciativas de acopios que se están multiplicando por todo el país y a los trabajadores y trabajadoras de las regiones afectadas, a solidarizar con las víctimas.

Sin embargo, esas medidas son insuficientes frente a la catástrofe. Exigimos del gobierno de Gabriel Boric una inversión inmediata en Bomberos y el arriendo/ compra de aviones de combate a incendio. Para ello, es necesario aplicar un impuesto extraordinario a las mayores fortunas del país, que han lucrado durante décadas con la destrucción ambiental y la explotación de nuestro pueblo.

También exigimos del gobierno que indemnice a los familiares de las víctimas y genere un plan de construcción de nuevas viviendas para restituir las pérdidas. Que financie subsidios de arriendo para las víctimas de los incendios mientras se construyen sus casas. Para ello, es necesario tomar medidas de fondo que permitan al Estado obtener recursos, como la nacionalización de los bienes naturales como el cobre y el litio.

Por otro lado, la clase trabajadora debe comprender que en el capitalismo este tipo de problemas seguirán pasando con mayor frecuencia y en mayor magnitud. La economía capitalista es una máquina de destrucción social y ambiental para la acumulación de riquezas en manos de una ínfima minoría de la sociedad. No existe planificación urbana, ambiental o económica en el capitalismo. Por ello, es necesario que la clase trabajadora construya un proyecto alternativo de sociedad. Es necesario que hagamos una revolución contra los capitalistas que controlan Chile y el mundo. Una revolución que ponga la clase trabajadora y el pueblo en el poder, para que podamos planificar la economía con base en las necesidades de la mayoría de la población y de la naturaleza y no de la acumulación de riqueza en manos de los capitalistas.

Tomado de https://www.vozdelostrabajadores.cl/ 4 de febrero del 2024

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