Lun Ene 30, 2023
30 enero, 2023

Hubo un intento de golpe: ¡Debemos responder en consecuencia!

Aún no están claros todos los elementos que estuvieron en la base de los hechos de Brasilia el domingo 8 de enero. Pero, con lo que ya se sabe, es posible, y necesario, afirmar categóricamente que hubo un intento de golpe derrotado.

Por: Eduardo Almeida

Las acciones formaban parte de un plan nacional que incluía la invasión del Palacio del Planalto, del Congreso Nacional y del Supremo Tribunal Federal (STF) por menos de 10.000 personas. Rompieron todo lo que pudieron durante dos horas, sin represión alguna. Más que una omisión, hubo implicación explícita de la Secretaría de Seguridad y del comando de la Policía del Distrito Federal, participación de miembros activos y reservistas de las Fuerzas Armadas, además de la connivencia y del apoyo implícito de la comandancia de las FFAA.

También se organizaron bloqueos a refinerías de petróleo (para impedir el suministro de combustible y gas), una nueva ola de bloqueos de carreteras y ocupaciones de vías públicas en el país. Así, esperaban que se desencadene un “levantamiento de masas” en el país, que abriese el camino para la intervención del Ejército para concretar el golpe militar que piden desde que se declaró la derrota de Bolsonaro en las urnas. Todo eso terminó retrocediendo cuando la operación en Brasilia fue derrotada y se hizo evidente que los golpistas no tenían fuerza para lograr su objetivo.

Hubo una dirección nacional, que fue Bolsonaro, que viajó a EE. UU. para estar fuera del país en el momento del intento de golpe. Estuvo de acuerdo con Anderson Torres, entonces secretario de Seguridad Pública del DF y su exministro, quien reemplazó los comandos de defensa en Brasilia días antes del 8 de enero. En la víspera, Anderson Torres viajó a EE.UU. y se reunió con Bolsonaro, tras sabotear la defensa de la capital frente a la “manifestación” convocada.

No hay forma de conectar estos hechos y no sacar la conclusión de que se trató de un intento de golpe militar. La justa comparación con la invasión del Capitolio en 2021 indica el mismo contenido. Esa fue una acción de un sector de ultraderecha, organizado por Trump, para impedir la certificación de la victoria electoral de Biden. Un intento de golpe en EE.UU., expresando la crisis de la democracia burguesa del principal país imperialista.

Bolsonaro, un seguidor de Trump, intentó un golpe en el Brasil. Este es el primer intento de golpe en el país desde el derrocamiento de la dictadura militar.

¿Por qué fue derrotado el intento de golpe? Porque, a diferencia de 1964, el gobierno de EE.UU. está en contra de un golpe de Estado en el Brasil, apoya la estabilización de la democracia en América Latina, contra la política de Trump. Porque la gran burguesía brasileña, en su mayoría, está en contra del golpe. Este rechazo de la gran burguesía impidió que las cúpulas de las FFAA pasaran de la complicidad con las acciones en Brasilia a una sublevación militar. Pero, no impidieron su connivencia para demostrar fuerza con el propósito de mayor chantaje a favor de su aspiración de tutela militar y “poder moderador”.

El golpe no resultó victorioso, además, porque la mayoría de la población brasileña está en contra. Por eso, no hubo el levantamiento de masas esperado por los bolsonaristas con la ocupación del STF.

Una reacción todavía débil del gobierno de Lula

La reacción del gobierno de Lula fue tardía y débil. Tardía, porque el gobierno que asumió no pudo garantizar un mínimo de seguridad en las sedes de los tres poderes del Estado.

Aquí es donde entran los roles criminales del gobierno del DF de Ibaneis Rocha (MDB-Bolsonarista), de Anderson Torres (el bolsonarista designado secretario de Seguridad por Ibaneis), y de la cúpula de las FFAA, que protegió a los bolsonaristas golpistas. Todos conocían los planes y son corresponsables por lo sucedido.

Pero no se puede evaluar lo ocurrido sin mencionar el papel de José Múcio, ministro de Defensa de Lula. Una figura vinculada a la ultraderecha, elogiada públicamente en el pasado por Bolsonaro. Esta es la apuesta de Lula para «dialogar» con el peso bolsonarista en la cúpula de las FFAA y de las policías.

Antes del intento de golpe, Múcio caracterizó las manifestaciones frente a los cuarteles como “democráticas”. Fue directamente responsable por la inexistencia de un verdadero plan de defensa, por creer y apoyarse en los actuales comandos bolsonaristas.

La reacción llegó recién al final de la tarde, luego de las invasiones y depredaciones del Planalto, Congreso y STF, con unos cientos de arrestos, la intervención federal en la seguridad del DF y la destitución del gobernador por 90 días por parte del STF.

Sin embargo, hasta el momento, el líder del intento de golpe, Bolsonaro, no fue responsabilizado ni política ni legalmente. Los comandos bolsonaristas de las FFAA y de las policías, que fueron parte activa de lo sucedido, en su mayoría absoluta aún permanecen en sus puestos. Los grandes burgueses que financiaron y patrocinaron la invasión siguen sin ser tocados.

La derrota sufrida por el intento de golpe coyunturalmente debilitó a Bolsonaro y fortaleció a Lula. Este momento de la derrota coyuntural de Bolsonaro debería ser utilizado para atacar sus bases golpistas en las FFAA y en la burguesía.

Pero eso no es lo que señala el gobierno de Lula. Apuesta por seguir el “diálogo” con los comandos militares bolsonaristas, no atacar a la gran burguesía y no castigar a Bolsonaro.

El fenómeno de la ultraderecha es mundial. Pero hay algunas peculiaridades en el Brasil, y una de ellas es su peso en la cúpula de las FFAA. Aquí, los comandos militares no fueron depurados tras la caída de la dictadura, como sucedió en otros países, como Argentina. El peso del bolsonarismo en las direcciones de las FFAA y las policías es mucho mayor que el de Trump en EEUU, por ejemplo. Si esto no se enfrenta, el bolsonarismo seguirá con su peso actual y podrá capitalizar otras coyunturas en el futuro.

¿Cuál es la política de los marxistas ante un intento de golpe?

El momento de un intento de golpe militar de derecha es la única realidad en la que los marxistas revolucionarios deben defender el régimen democrático burgués. Porque nos enfrentamos al riesgo de un golpe y el retroceso hacia una dictadura.

Por eso, defendemos la unidad de acción con todos los que rechazan el golpe, incluido el gobierno de Lula/Alckmin. Estamos en la primera línea de esta lucha, así como defendemos el castigo a los golpistas, sus cómplices militares y patrocinadores burgueses, así como a su dirigente Bolsonaro.

Sin embargo, esto no debe confundirse con un apoyo político al gobierno de Lula ni a las instituciones de los llamados poderes de la República. Toda la izquierda reformista, así como la burguesía liberal, pone un signo igual entre “estar en contra del golpe” y “apoyar el gobierno de Lula” o “apoyar las instituciones de la democracia burguesa (parlamento, poder judicial y poder ejecutivo)”. Nosotros diferenciamos categóricamente estas dos cosas.

Pensamos que la clase trabajadora necesita tener independencia de clase, es decir, organizarse independientemente de la burguesía y tener su propio proyecto de sociedad. Por eso, la clase trabajadora y sus organizaciones no pueden estar atadas al gobierno de Lula-Alckmin, por sus relaciones con la gran burguesía y la defensa del sistema capitalista e imperialista. Por eso somos oposición de izquierda al gobierno y defendemos que la clase trabajadora haga lo mismo, de lo contrario será rehén y quedará atada a la burguesía y a un proyecto capitalista.

Otra igualdad completamente equivocada es unir la defensa de la democracia burguesa contra el intento de golpe –lo cual es correcto– con la continuidad ahora de la defensa del régimen democrático burgués o de las instituciones de ese régimen.

Defendemos las libertades democráticas, no la democracia de los ricos que tenemos hoy en nuestro país. No somos apoyadores de este Congreso dominado por la burguesía y por la derecha corrupta. No somos los defensores de este poder judicial dominado por la alta burguesía, contrario a los intereses de los trabajadores.

Derrotar a la ultraderecha, movilizar a las masas y organizar la autodefensa

La única conclusión que se puede sacar de los acontecimientos es que no se puede confiar en las instituciones de la democracia burguesa ni siquiera para defenderse de un golpe. Por eso estamos viendo crecer la ultraderecha en todo el mundo.

La única forma real de enfrentar y derrotar a la ultraderecha es con la movilización de las masas y la organización, por parte de los propios trabajadores, de su autodefensa. Quienes derrocaron las dictaduras en América Latina fueron las movilizaciones de masas. Incluso en Brasil, fueron las movilizaciones por “Diretas Já”, las movilizaciones estudiantiles, las huelgas obreras que llevaron a la crisis terminal de la dictadura, que terminaron por ser canallizada a través de negociaciones con los militares. Quienes impidieron el golpe militar contra Chávez en 2002 en Venezuela fueron las masas en las calles.

Es necesario combinar la movilización de masas con la organización de la autodefensa. Las acciones de la ultraderecha pueden ser enfrentadas con la organización de los trabajadores. Los enfrentamientos de los hinchas de fútbol organizados contra los bloqueos bolsonaristas ya lo demuestran.

Es necesario llevar esta discusión a la clase trabajadora y a la juventud en su conjunto. Así como es necesario adoptar medidas prácticas para la organización y entrenamiento de la autodefensa por los trabajadores. Y esta es una tarea urgente y fundamental que deben asumir los sindicatos y los movimientos populares y sociales.

Esta es una necesidad para defender las huelgas y manifestaciones contra los grupos bolsonaristas. Así como para enfrentar acciones golpistas del bolsonarismo, si se repiten.

Un diálogo con activistas del movimiento que creen y defienden el gobierno de Lula/Alckmin

Queremos dialogar con la base del PT, PSOL, PCdoB, y con todos los trabajadores y jóvenes que creen en este proyecto político que defienden el PT, PSOL, PCdoB y otros partidos. Tenemos opiniones diferentes sobre el gobierno de Lula-Alckmin, pero creemos que tenemos en común la defensa de las demandas de nuestra clase y el objetivo de aplastar a la ultraderecha bolsonarista. Entonces, hacemos un llamado a todas y todos los compañeros a que sumemos nuestras fuerzas para exigirle al gobierno que adopte medidas a la altura para derrotar hasta el final el golpismo de la ultraderecha:

– “Sin amnistía”, como gritaron los manifestantes en todo el país el lunes (9). Se requiere ejemplar verificación, identificación y sanción de todos los involucrados;

– Es necesario identificar a todos los empresarios que financiaron el intento de golpe, sancionarlos penalmente y confiscar todos sus bienes;

–Es necesario destituir y sancionar ejemplarmente a toda la cúpula de las Fuerzas Armadas que estuvo involucrada o en connivencia con el intento de golpe, comenzando por el ministro de Defensa. Urge la desmilitarización de las PMs.

Y, por otro lado, es necesario atender las reivindicaciones más importantes para nuestra clase en este momento:

– La derogación total e inmediata de las reformas laboral y de seguridad social (previsional);

– Duplicar inmediatamente el valor del salario mínimo y establecer un plan para llegar al valor calculado por el DIEESE para el salario mínimo nacional;

– Suspender las privatizaciones en curso y revertir las que se han realizado, como la de la Vale, Embraer, lo que se privatizó de la Petrobrás (y que genera aumentos abusivos en el precio del gas de cocina y de los combustibles), etc.;

– Proceder de inmediato con la reforma agraria bajo control de los trabajadores del campo, y con la demarcación de las tierras indígenas y quilombolas;

– Suspender de inmediato el pago de la deuda pública a los bancos para destinar recursos a salud, educación, vivienda y combate contra el hambre.

Pero, además, queremos alertar a toda la clase trabajadora y a todos los activistas con conciencia de clase que no podemos quedar prisioneros de gobiernos aliados con la burguesía y de un proyecto capitalista, que implica tener como prioridad la defensa de la ganancia y de la propiedad de los grandes medios de producción y circulación de capital (fábricas, bancos, agronegocio, grandes redes comerciales).

Necesitamos unir a la clase trabajadora y el pueblo pobre, que juntos somos la gran mayoría, para impedir de verdad cualquier intento de dictadura, así como luchar por un gobierno de los trabajadores, única forma de conquistar nuestras reivindicaciones y defender la soberanía del país.

Las organizaciones de trabajadores y de la juventud deben tratar de ganar a los trabajadores que apoyan a Bolsonaro

Una cierta crisis política se instaló en la base bolsonarista tras el intento de golpe. Y el bolsonarismo tiene como base un sector de trabajadores pobres, que fueron convencidos por iglesias evangélicas y por los grupos de ultraderecha a adherir al proyecto bolsonarista.

Necesitamos mostrarles a estos trabajadores el error que significa apoyar a Bolsonaro y su proyecto, y para eso no tiene sentido maldecir a esta base bolsonarista. Es necesario explicar pacientemente que este intento de golpe fue para imponer una dictadura militar. Esa dictadura es para evitar que se pueda luchar, hacer huelgas en defensa de los salarios y derechos de los trabajadores.

Bolsonaro no es, como ellos creen, un “luchador contra el sistema”. Es el defensor más radical del sistema capitalista que existe. Bolsonaro y su familia, corruptos «registrados» (véanse los gastos de la tarjeta corporativa de la presidencia que empiezan a salir a la luz en la prensa), son lo peor del sistema. Por eso defienden el golpe de Estado y un régimen militar.

Los sindicatos y los movimientos populares y sociales deben buscar el diálogo con estos trabajadores, encontrar los mejores argumentos para este diálogo, para arrancarlos de la influencia política del bolsonarismo.

Artículo publicado en www.pstu.org.br, 13/1/2023.-

Traducción: Natalia Estrada.

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