Escándalo del Facebook: nuestra esclavización por los capitalistas de la información

El contratiempo que generó la paralización de las redes sociales ligadas al Facebook aún está en curso. No sabemos la extensión ni la causa, ni si tiene relación con los recientes escándalos que involucran a esta gigantesca empresa de tecnología. Pero este hecho nos da una oportunidad de pensar algunas cuestiones interesantes sobre los tiempos actuales.

Por: Júlio Anselmo

Vivimos una situación de tanta putrefacción capitalista que no hay nada más antisocial que la red social. No hay nada más antidemocrático que las redes que prometían garantizar la libertad y la democracia para todos.

Eso comenzó mucho antes que los grandes monopolios de tecnología y redes sociales. La idea de un medio de comunicación de masas donde la humanidad pudiese intercambiar informaciones sobre todo, libremente, de manera eficiente, fácil, rápida y barata, era la gran promesa de la internet.

Las redes sociales son parte del desarrollo de la internet, al punto de crear plataformas de comunicación interpersonales gigantescas y monopolizadas que penetraron todos los aspectos de la vida. Eso fue permitido técnicamente por el perfeccionamiento no solo de la red sino también de los aparatos que se hicieron menores, más rápidos, y más para el cotidiano de nuestras vidas.

Rápidamente, se percibió que la internet no sería el reino de la libertad sino sí un terreno lucrativo dominado por varios tipos de empresas capitalistas que serían mediadoras del acceso, control, proveedores, servidores y todo lo demás, de modo tal que usted precisa pagar un plan de internet de la marca X, comprar un aparato de la marca Y, acceder a los recursos de la operadora Z. También las redes sociales que vendieron el sueño de “conectar personas”, “aproximar a la humanidad”, permitir un medio de comunicación e intercambio de informaciones, se transformó en un lucrativo mercado monopolizado por grandes empresas jóvenes con ningún escrúpulo para lucrar.

Conectar personas se transformó en viciarlas, aproximar a la humanidad se transformó en crisis de ansiedad y campañas de odio, intercambio de informaciones, en verdad, es diseminación de fake news para sostener cualesquiera intereses de los ricos aquí o allá.

He aquí que la denuncia que ahora aparece sobre Facebook revela hechos de algo que no es ninguna novedad: el Facebook prioriza la ganancia en detrimento de la salud de las personas, de la seguridad de las informaciones personales de miles de millones de personas, etc.

Que este momento de los servicios del Facebook, Instagram y Whatsapp sirvan para reflexionar cómo nos alienamos en el día a día sobre el hecho de que las grandes corporaciones capitalistas están en las mediaciones más íntimas de nuestras vidas. Y tienen acceso a todo tipo de datos. De modo tal que detentan en sus manos un poder económico, político y social gigantesco. Y nuestras actividades cotidianas dependen de esa tecnología, así como las actividades humanas en la primera revolución industrial comenzaron a depender del tren a vapor.

Pero con el transporte, el tren, el medio de transporte, después de mucha lucha y experiencia de la clase trabajadora, se llegó a la conclusión de su tamaña importancia como para quedar en las manos de los capitalistas. De modo que la lucha por la socialización de los medios de transporte se mezcla con el derecho de ir y venir. Hoy es parte del programa de aquellos que se reivindican socialistas la estatización y socialización de los transportes, la lucha contra la monopolización por los grandes grupos capitalistas, la lucha por la tarifa cero, etc.

¿Hasta cuándo continuaremos en el atraso en relación con la urgente necesidad de tener un medio de comunicación a través de la internet, y una propia internet, sin control de los grandes grupos capitalistas como Facebook, Twitter, Google, Amazon, que forman un verdadero oligopolio?

Es preciso una discusión sobre una internet y redes sociales seguras, democráticas y libres de injerencias del poder económico, que sostienen y protegen campañas de fake news, con algoritmos antidemocráticos que visan solo sus ganancias.

Pero la alternativa al poder de las empresas para hacer lo que quieren no es el Estado para tutelar la internet o las redes sociales, como ocurre en China o como piden algunos países capitalistas. Al final, empresas y Estados en la sociedad capitalista son dos caras del mismo interés: beneficiar este o aquel sector de la burguesía, de esta o aquella nacionalidad.

El hecho es que no hay ninguna alternativa técnica para tener una internet y redes sociales tan centralizadas y antidemocráticas como hoy a no ser los intereses de los capitalistas.

Si es verdad que la tecnología no es mala en sí misma, y que desde el punto de vista técnico es plenamente posible que la internet y las redes sociales no estuviesen bajo el control de la burguesía, también es verdad que para que eso ocurra, además de sacarles el control a esas empresas, es preciso ponerlas bajo el control de los trabajadores.

Es evidente que estatizar esas empresas sería un buen primer paso. Pero es preciso, junto con eso, el control popular y de los trabajadores. Es preciso que la lucha contra el poder de los monopolios de tecnología sea parte de la lucha contra todo el sistema capitalista que, inevitablemente, mientras se mantenga, transformará todo nuestro avance tecnológico en una fuerza aparentemente autónoma de nuestra esclavización, mientras Zuckerberg, Jack Dorsey, Jeff Bezos, ríen, disfrutan sus fortunas, sueñan el mundo del futuro con vacaciones en el espacio, con vuelos de cohetes, autos voladores y metaversos[1], mientras la mayoría de la humanidad se mata en la fila de los restos, de la barbarie, para sobrevivir.

[1] Metaverso: contracción de meta universo; se refiere a un entorno donde los humanos interactúan social y económicamente como avatares en un ciberespacio.

Artículo publicado en www.pstu.org.br, 4/10/2021.-
Traducción: Natalia Estrada.