La crisis social solo se profundiza frente al brutal aumento de la explotación, la miseria y la barbarie impuesto por los capitalistas. Por su parte, la política genocida de Bolsonaro se extiende a otras áreas, como la política económica de Paulo Guedes, que ni siquiera esconde que preferiría que los ancianos muriesen o que el hijo del portero no fuese a la facultad. Frente a la política de este gobierno, el número de muertos en la pandemia aumenta en la misma proporción que la fortuna de los multimillonarios, las ganancias de los bancos, de las multinacionales y de las grandes empresas.

Editorial Opinião Socialista – PSTU Brasil

El tamaño de esta crisis viene provocando, también, un problema en el piso de arriba. La popularidad de Bolsonaro se está derritiendo, como mostró una reciente encuesta de la Daltafolha: 45% de malo y pésimo, contra solo 24% de aprobación. Producto directo de la crisis social que se refleja en una crisis política alimentada por denuncias de corrupción, como el “bolsolão”[1].

Bolsonaro se ve cada vez más aislado y disminuido. Es en este contexto que se da la CPI [Comisión Parlamentaria de Investigación], expresión de la crisis al mismo tiempo en que se profundiza pero cuyo objetivo, en el Congreso Nacional, es solo desgastar al gobierno y canalizar el descontento por la vía electoral.

Bolsonaro intenta responder a la crisis radicalizando su discurso, tanto en relación con la pandemia (llamando a quienes mantienen distanciamiento social de “idiotas”, por ejemplo), como con relación a sus amenazas de golpe. Viene indicando, incluso, que no aceptará cualquier resultado electoral que no sea su victoria, tal como Trump hizo en los Estados Unidos. Pero, los actos en su defensa, el último día 15/5, fueron muy pequeños frente a la toda la estructura puesta a su disposición, mostrando que su base, abajo, también se corroe.

Mientras tanto, si la mayoría de las direcciones de los movimientos actúa para canalizar la indignación para 2022 y defiende una política de Frente Amplio con la burguesía para gobernar el país, el activismo presiona por movilización. El plenario de la campaña unificada por el “Fuera Bolsonaro” aprobó un acto el 26 de mayo, en Brasilia, y una jornada de movilizaciones el día 29.

El Frente Amplio es insistir en un camino de falsas esperanzas y desilusión

Los mayores partidos y dirigentes de las centrales más grandes están mucho más enfocadas en las elecciones, sea el PT, en la construcción de la candidatura de Lula en alianza con banqueros, agronegocio, gran industria y comercio y sus partidos, sea la dirección del PSOL, cuya mayoría no solo se suma a ese movimiento como se está esforzando para mostrarse cada vez más confiable a los capitalistas.

Esa es la razón por la cual, en San Pablo, Boulos actúa en defensa de la alianza con el PT y de un frente amplísimo, y, en Rio de Janeiro, Marcelo Freixo defiende un acuerdo para el gobierno del Estado en el cual cabe hasta el DEM de Rodrigo Maia [ex presidente de la Cámara de los Diputados]. O sea, un proyecto de gobierno de conciliación con los banqueros, los grandes empresarios, el agronegocio y los multimillonarios de siempre.

Es hora, sin duda, de toda unidad para luchar y derrotar a Bolsonaro. Pero es preciso, al mismo tiempo, construir un proyecto de independencia de clase y socialista para el país.

¡Fuera Bolsonaro y Mourão! Construir una alternativa obrera y socialista

La clase no está derrotada y puede levantarse, a pesar de un cuadro aún mayoritario de reflujo, formado por la combinación de la pandemia, el desempleo y la política de la mayoría de las direcciones.

La huelga en la LG y de las obreras de las empresas proveedoras fue muy buena. Los metroviarios de San Pablo, de la misma forma, entraban en huelga mientras cerrábamos esta edición, contra los ataques del gobierno Doria. El “13 de mayo”, especialmente la juventud negra realizó expresivos actos por el país, respondiendo a la masacre de Jacarezinho[2], a la violencia racista y policial, y a la política genocida del gobierno Bolsonaro. Y todo apunta hacia un fortalecimiento de las luchas, este 29 de mayo.

Es preciso dar fuerza a esas movilizaciones, siguiendo todas las medidas de seguridad, como distanciamiento y el uso de máscaras N95 o PFF2. Rumbo a una huelga sanitaria, por vacuna para todos ya; auxilio de emergencia de R$ 600 (debería ser de un salario mínimo) mientras dure la pandemia; y por el fuera Bolsonaro y Mourão, ya.

En esta lucha, es preciso avanzar en la organización de la clase trabajadora y debatir una alternativa de programa y proyecto de país, que contenga medidas de emergencia que giren la economía para enfrentar la pandemia, el desempleo y el hambre. Garantizar estabilidad en el empleo, reducción de la jornada sin reducción de los salarios, un plan de obras públicas que genere empleos, con la universalización del saneamiento básico y vivienda para todos.

Un programa que también defienda el fortalecimiento de la educación pública y del Sistema Único de Salud (SUS), acabando con las tercerizaciones y políticas de privatización en pro de la salud privada, parando las privatizaciones y la entrega del patrimonio público, reestatizando las empresas vendidas, colocándolas bajo el control de los trabajadores.

Para eso, es preciso enfrentar a los multimillonarios que lucran con nuestra muerte y desempleo; parar el pago de la deuda y estatizar el sistema financiero, bajo control obrero, impidiendo la fuga de capitales. Y, aún, estatizar la salud privada. Eso es posible, pero exige que la clase esté movilizada y consciente, pues precisamos construir un gobierno socialista de los trabajadores.

Para avanzar en este proyecto, es fundamental la construcción de un polo obrero y socialista, uniendo a los trabajadores, con independencia de clase, como hizo la CSP-Conlutas y la Intersindical el 1° de Mayo, y debatiendo un programa socialista de transformación social, que acabe con este genocidio, con el hambre, la miseria, el desempleo y la desigualdad.

[1] Se da el nombre de “bolsolão” al presupuesto paralelo creado por Bolsonaro con el propósito de conseguir apoyo político entre los parlamentarios del Centrão [partidos de centro] en el Congreso Nacional, ndt.

[2] La masacre de Jacarezinho es la mayor matanza policial de la historia de Rio de Janeiro, donde murieron 28 personas, ndt.

Artículo editorial publicado en www.pstu.org.br
Traducción: Natalia Estrada.