Llegaban mujeres de todas partes de Argentina hacia la ciudad de Mar del Plata, una ciudad balnearia de la provincia de Buenos Aires. Eran, en su mayoría, trabajadoras jóvenes, obreras, profesoras, amas de casa de comunidades de pueblos originarios, de los más diversos movimientos sociales y, también, mujeres organizadas en grupos y partidos políticos.

Por: Silvia Ferraro, de la Ejecutiva Nacional del MML

Por los cálculos de la comisión organizadora del Encuentro, fueron más de 60 mil mujeres que se inscribieron. Este fue el mayor encuentro hasta ahora, desde los 30 años que él existe, y el motivo fue la manifestación multitudinaria que ocurrió en Buenos Aires pero, también, en otras provincias, el día 3 de junio, que se conoce como “Ni una menos”.

 

El 3J llevó a las calles de Argentina a más de 500.000 personas. En un país en el que cada 30 horas ocurre un femicidio, la gota de agua que rebalsó, para la manifestación, fue el asesinato de una niña de 14 años, Chiara Páez, que estaba embarazada de cuatro meses de su enamorado, en cuyo patio trasero fue encontrado el cuerpo de la joven. La adolescente fue enterrada viva y los padres del enamorado son sospechosos de haber ayudado. A partir de ahí, “ni una menos” se volvió un grito, un símbolo, una causa común a todas las organizaciones de mujeres de Argentina, y es lo que explica que el Encuentro de este año haya sido tan masivo.

A pesar de atraer a tantas mujeres, ávidas por discutir salidas para sus problemas y encaminar las luchas, el Encuentro es un espacio de discusión, a través de los innumerables talleres que son abiertas con los temas de interés como violencia, aborto, prostitución, feminismo, etc. No obstante, el encuentro no toma acciones comunes y ni encamina el quehacer en relación con las reivindicaciones, lo que es un límite importante pues, a pesar de afirmar la necesidad de “más presupuestos y políticas públicas para combatir la violencia y aplicar las leyes de protección”, no tomó ninguna acción más contundente para exigir que la presidente del país, Cristina Kirchner, cumpla eso.

Este límite del Encuentro se explica por tener como dirección una corriente que centraliza todo y no conduce de forma democrática las decisiones y encaminamientos. No obstante, el movimiento es mucho mayor y más amplio que su dirección y la energía de las mujeres que quieren luchar contra la violencia y el machismo da la tónica para el hecho de la enorme participación en las actividades.

¡MML y CSP-Conlutas presentes en el Encuentro!

Los talleres fueron superiores a lo que la organización preveía. Solamente en el tema del combate a la violencia fueron más de 10 talleres que no cabían en las salas y tuvieron que organizarse en los corredores de la escuela. Nosotras, del Movimiento Mujeres en Lucha (MML) y de la CSP-Conlutas, participamos de cinco talleres sobre el tema de violencia. Llevamos a las compañeras de Argentina los informes sobre la situación de las mujeres en Brasil, donde cada 2 horas una mujer muere por la violencia machista y por la negligencia del Estado, y que el gobierno de Dilma, con el ajuste fiscal, redujo los exiguos recursos que existían a la mitad e, incluso, acabó con la Secretaría de Políticas para Mujeres.

Además, llevamos la discusión de que el combate a la violencia y al machismo debe unir la lucha de género a la lucha de clases, pues no es posible tener políticas para las mujeres sin romper con el pago de la deuda, sin romper con los conservadores, sin romper con los banqueros, empresarios y latifundistas, tanto en Argentina como en Brasil. No obstante, tanto el gobierno de Cristina como el gobierno de Dilma, a pesar de ser gobiernos conducidos por mujeres, no gobiernan para las mujeres trabajadoras, que son las más afectadas por la violencia, las que más mueren por el aborto ilegal, las que son asediadas en los lugares de trabajo y las que no tienen guarderías para que sus hijos sean educados. Eso es así porque no basta ser mujer, porque la lucha no es una lucha de mujeres contra hombres, ¡sino una lucha de clases!

“¡Frenemos el ajuste del gobierno, gritemos todos juntos: Ni una menos!”

El domingo, después de todos los talleres y actividades, tuvimos la gran marcha, que reunió a más de 65.000 personas. Columnas de todos los tipos y de todos los colores estaban presentes. Cada grupo político se organizaba con sus banderas y con sus reivindicaciones. Nosotras recorrimos todas las columnas de la marcha, para registrar la dimensión de aquel acontecimiento y la diversidad de las organizaciones. Después, nos quedamos en la columna del FIT (Frente de Izquierda y de los Trabajadores), que organizó una comisión del frente, de candidatas que se presentan en los próximos días en las elecciones argentinas. El programa del FIT es el único que presenta la propuesta de romper con el pago de la deuda externa, en Argentina, para destinar recursos a las políticas de combate a la violencia contra las mujeres, así como defiende la legalización del aborto en sus propagandas, en la televisión.

Con una animación formidable, recorrimos las calles de Mar del Plata, cantando las canciones junto con las compañeras de “Lucha Mujer” (PSTU), una de las organizaciones que compone el Frente de Izquierda y de los Trabajadores. Algunas canciones expresaban bien el espíritu de la columna del FIT: “Hombres y mujeres salgamos a las calles, nuevamente derrotemos el ajuste del gobierno, gritemos todos juntos ‘ni una menos, ni una a menos’” o, incluso, en relación con el gobierno de Cristina: “A ver, Cristina, a ver si nos entendemos, pagando la deuda externa vos vendes nuestros derechos. Derecho al aborto, seguro y legal, luchando en la calles, vamos a conquistar. Contra la violencia vamos a luchar, las redes de trata a desmantelar. Deja ya mismo de pagar la deuda!”.

Al final de la marcha, algunas columnas, incluso la del FIT, quisieron pasar frente a la Catedral de Mar del Plata para protestar contra el conservadorismo de la Iglesia, que hace campaña contra la legalización del aborto y, también, porque en Argentina, la Iglesia Católica es responsable por encubrir los crímenes de la dictadura militar y por la desaparición de mujeres y niñas. Dentro de la iglesia había un grupo de orientación fascista, supuestamente “defendiendo” la iglesia de las “feministas”. La policía fue accionada por la iglesia, reprimió a las manifestantes y apresó a cinco activistas.

A pesar de la represión policial frente a la Catedral, la marcha fue muy victoriosa y las mujeres, al final, decían que era necesario hacer una nueva manifestación el día 25 de noviembre, que es el Día Internacional de Combate a la Violencia contra la Mujer. Esta disposición solo comprueba que más que los encuentros es necesario organizar a las mujeres trabajadoras para luchar, concretamente, contra el gobierno que aplica el ajuste fiscal y que no efectiviza recursos para proteger a las mujeres. Los femicidios continúan ocurriendo e, incluso, el día de la marcha ocurrieron dos asesinatos de mujeres en la propia ciudad de Mar del Plata.

Unificar las luchas de las mujeres trabajadoras en América Latina

La realidad de las mujeres de la clase trabajadora es semejante en todos los países de América Latina. Los gobiernos aplican políticas de ajuste fiscal, que está recortando gastos de educación, de salud, de las guarderías y, también, están comprometidos con los sectores conservadores que impiden la legalización del aborto y hacen retroceder los pocos derechos que fueron conquistados por las mujeres. La política de beneficiar el agronegocio causa un verdadero genocidio y miseria entre todos los pueblos originarios de los diversos países.

El aumento de la explotación y de la precarización alcanza, sobre todo, a las mujeres y a todos los sectores oprimidos, que son obligados a aceptar condiciones cada vez peores de trabajo, o son los primeros en sufrir con el desempleo y con el efecto de la política económica. Las mujeres continuarán muriendo todos los días, a todas horas, sea por la violencia, por el aborto ilegal, por la falta de atención en salud, o por el aumento creciente de la miseria.

Por eso, para lograr “ni una menos” es necesario parar de pagar la deuda a los banqueros, impedir el desempleo con leyes que garanticen la estabilidad; aumentar los salarios; garantizar educación y salud públicas de calidad, y especialmente la educación infantil para todos los hijos de los trabajadores; realizar la reforma agraria y urbana; y garantizar el derecho a la tierra a todos los pueblos originarios. Esto sería lo mínimo a hacer, y que ningún gobierno hace, pues están comprometidos con los grandes capitalistas e imperialistas. Organizar a las mujeres trabajadoras, junto con los hombres trabajadores, para que salgamos a las calles por ¡“Ni una menos”! Por ninguna menos es luchar, sobre todo, contra los gobiernos y el sistema que nos oprime y nos explota. ¡Es cada vez más necesario que nos unifiquemos los trabajadores de todos los continentes para eso!

Traducción: Laura Sánchez.