Mié Jul 24, 2024
24 julio, 2024

El panel del clima de la ONU prevé que la Tierra alcanzará el límite en la próxima década

El día 20 de marzo, el IPCC publicó el sexto informe de evaluación sobre cambio climático. El documento del organismo científico que asesora a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) es una síntesis de otros documentos que fueron publicados en más de una década. Curiosamente, la divulgación no obtuvo la debida repercusión en la prensa mundial, a pesar de su fuerte sentido de urgencia, dada la aceleración del calentamiento global.

Una vez más, el IPCC constata: las emisiones de gases de efecto invernadero han causado «inequívocamente el calentamiento global», y hoy la temperatura de la superficie global está 1,1°C por encima de la media del período preindustrial, entre 1850 y 2020.

Pero no solo eso, en los últimos 50 años la temperatura de la superficie global ha aumentado más rápido que en los últimos 2.000 años. Otro dato sorprendente: tan solo en los últimos 30 años (1990-2019), se ha liberado a la atmósfera 42% de todas las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) desde 1850. Es decir, a pesar de las numerosas conferencias ambientales y climáticas celebradas en estas tres décadas – desde ECO-92, celebrada en Río de Janeiro, hasta la última COP, celebrada en Egipto en 2022– ha habido una enorme aceleración de las emisiones de GEI a la atmósfera. En 2019, las concentraciones atmosféricas de CO2 sumaban 410 partes por millón, las más altas registradas durante al menos los últimos dos millones de años.

Superaremos la barrera de 1,5ºC en la década y 2030

El informe también concluye que el aumento exponencial e incontrolable de la temperatura media global superará los 1,5ºC por encima de los niveles preindustriales ya en la década de 2030. Como se sabe, ese fue el límite trazado por el Acuerdo de París, que recomienda limitar la temperatura media global en 1,5°C.

Mantener la temperatura media de la Tierra en hasta 1,5°C significaría administrar el cambio climático con un poco más de severidad de lo que es hoy. Cabe recordar que, en toda su historia, la humanidad nunca se ha enfrentado a un aumento de la temperatura media global como este. Por encima de 2 °C ya podría significar un paso hacia la activación de puntos de ruptura del sistema Tierra y podría amenazar a innumerables ciudades costeras. Un aumento de 3°C ya condenaría al colapso a muchos sistemas naturales de la biosfera y las ciudades costeras desaparecerían.

Los puntos de ruptura son sistemas de retroalimentación positiva. Es decir, un umbral crítico a partir del cual un sistema se reorganiza irreversiblemente retroalimentando el calentamiento global. La Amazonía, por ejemplo, puede llegar a un punto de no retorno con la degradación de la selva, arrojando más CO2 a la atmósfera y retroalimentando el calentamiento del clima. Otro punto de no retorno es el deshielo del permafrost, un tipo de suelo permanentemente congelado que tiene el potencial de liberar el doble de carbono del que existe actualmente en la atmósfera.

De todos los gases de efecto invernadero (dióxido de carbono (CO2), metano (CH4) y óxido nitroso), el CO2 es el más preocupante. Aproximadamente diez años después de ser liberado, el CO2 alcanza su máxima capacidad de retención de calor y puede permanecer durante muchas décadas y siglos en la atmósfera y en los océanos. Esto se llama efecto inercia del CO2. Según el IPCC, la mayoría de las emisiones (79%) provienen de los sectores de la energía, la industria, el transporte y la construcción, y 22% de la agricultura, la silvicultura y otros usos del suelo. En el caso del Brasil, el sector que más emite es el cambio de uso del suelo, es decir, la deforestación de nuestros bosques y la expansión de la agricultura y la ganadería. Poco más de 46% de las emisiones brasileñas provienen de la deforestación, seguida por 24% de las emisiones por actividades agrícolas, lo que refleja claramente la condición semicolonial del país.

Los cambios son rápidos y generalizados

El informe reconoce que ya se están produciendo cambios rápidos y generalizados en la atmósfera, el océano, la criosfera y la biosfera. El nivel medio global del mar, por ejemplo, aumentó 0,20 cm entre 1901 y 2018. Peor aún: la tasa media de aumento del nivel del mar se ha acelerado: fue de 1,3 mm por año (entre 1901 y 1971), a 3,7 mm/año entre 2006 y 2018.

La mitad de la humanidad vive en “contextos altamente vulnerables al cambio climático”, expuesta a la inseguridad alimentaria, hídrica y habitacional. Y entre 2010 y 2020, el informe estima que la mortalidad humana por inundaciones, sequías y tempestades fue 15 veces mayor en regiones altamente vulnerables, en comparación con regiones con vulnerabilidad muy baja.

El sexto informe destaca además que los extremos meteorológicos y climáticos están impulsando cada vez más el desplazamiento en África, Asia, América del Norte, América Central y América del Sur.

Obstáculos a la transición energética

El informe no lo dice con todas las letras, pero cualquiera entiende que no hay futuro para los combustibles fósiles (carbón, petróleo y gas) si no queremos comprometer irremediablemente la civilización y todo el sistema Tierra, accionando los puntos de no retorno.

Según el IPCC, la instalación de nuevas fuentes de energía limpia es la única forma de limitar la temperatura por debajo de los 2°C. Pero esto requiere una transformación urgente, revolucionaria y sin precedentes del suministro energético en escala global, en la que las emisiones globales de CO2 tendrían que reducirse en torno a 7% cada año hasta 2050. Actualmente, se emiten a la atmósfera alrededor de 35.000 millones de toneladas al año de CO2.

El texto destaca que las formas renovables de energía, como la eólica y la solar, son cada vez más baratas, y mantener los combustibles fósiles puede ser más costoso que hacer la transición hacia sistemas bajos en carbono. También es enfático en la necesidad de desarrollar tecnologías capaces de capturar CO2 de la atmósfera para evitar un calentamiento por encima de los 2°C. Sin embargo, reconoce que todavía son poco confiables. La mayoría de las veces, sirven como disculpa para que las compañías petroleras exploren más reservas de petróleo y gas.

Lo que el IPCC no dice

El sexto informe del IPCC es quizás uno de los más convincentes ya publicado por el organismo. Su lectura lleva a una conclusión inevitable: en el mundo capitalista, ningún acuerdo climático ha funcionado y no puede funcionar. Todos naufragan, a pesar de los datos que se acumulan. Mientras tanto, la ciencia camina con ojos abiertos frente a la evolución de la catástrofe climática. La trágica historia de Casandra de la mitología griega es quizás una alegoría apropiada para describir la situación actual. Cassandra fue la profetisa troyana maldecida por Apolo con el don de ver el futuro y hacer profecías. Pero nadie las creería nunca, y cuando ella predijo la caída y destrucción de Troya, todos se burlaron.

El problema es que, bajo el capitalismo, la transición energética no es más que una farsa y no detendrá la catástrofe que se anuncia. Sabemos que el obstáculo para ello son los enormes subsidios que otorgan los gobiernos a las grandes petroleras. Un informe de 2020 de la Agencia Internacional de Energía Renovable rastreó un estimado de $634.000 millones en subsidios al sector energético en 2020 y descubrió que alrededor de 70% se destinó a combustibles fósiles y solo 20% se destinó a la generación de energía renovable (1).

Sin embargo, las iniciativas de los gobiernos de los países centrales del capitalismo indican que en los últimos años ha habido (y habrá) una mayor inversión en investigación sobre fuentes renovables, como las matrices fotovoltaica y eólica, la mejora de la investigación sobre hidrógeno verde (H2V) y el uso de biocombustibles (que no es una energía limpia, aunque los planificadores pueden tomarla en cuenta).

Pero este proceso ha sido llevado a cabo por los países centrales del capitalismo. Estados Unidos, China y Alemania están en una carrera por controlar este mercado y obtener alguna renta tecnológica para los grandes monopolios. Incluso las grandes compañías petroleras extranjeras están invirtiendo fuertemente en el desarrollo de nuevas fuentes de energía limpia. Esto no se traducirá en una “transición energética” a corto o medio plazo, sino en la creación de un “mix energético”, en el que se combinen nuevas fuentes renovables y limpias con combustibles fósiles, algo absolutamente insuficiente para resolver el problema de las emisiones de gases de efecto invernadero.

Además, una “transición verde” bajo el capitalismo se basa en una matriz energética que depende del desarrollo de industrias altamente extractivas que aumentan la crisis ambiental. Este es el caso de las baterías eléctricas para automóviles, hogares y otras máquinas, que requieren la extracción de litio y otros minerales raros (como el cadmio, el cobalto o el níquel). La “transición verde” impulsada por un sector del aparato industrial del imperialismo va de la mano con nuevos proyectos mineros contaminantes que, entre otras cosas, ponen en riesgo la contaminación de acuíferos y sistemas ecológicos importantes para la vida humana y animal. Además, con el desarrollo de los vehículos eléctricos, ya existe una carrera entre Estados Unidos y China por explotar el litio en Sudamérica, existente en Chile, Argentina y Bolivia (2).

En suma: los países centrales del capitalismo, mientras intensifican la exploración de petróleo y gas, promueven el desarrollo de nuevas fuentes de energía y una carrera imperialista para garantizar el suministro de materias primas para un futuro muy cercano.

No hay futuro con el capitalismo (3). Para detener la catástrofe ambiental que toca a la puerta y amenaza a toda civilización, es imprescindible la superación del capitalismo y la construcción de una sociedad socialista y ecológicamente equilibrada.

(1) Taylor, M. Energy Subsidies: Evolution in the Global Energy Transformation to 2050 – Agencia Internacional de Energías Renovables, 2020.

(2) Ver en: https://elpais.com/internacional/2023-03-21/luis-arce-denuncia-que-el-litio-de-bolivia-esta-amenazado-por-la-derecha-internacional. html

(3) Para proyecciones, consulte el Atlas interactivo del IPCC: https://bityli.com/29InTA

Artículo publicado en www.pstu.org.br, 24/3/2023.-

Traducción: Natalia Estrada.

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