En la semana que conmemoramos el 1° de Mayo, el Brasil alcanzaba la triste marca de más de 400.000 muertos por el Covid-19. Seguramente, ya sobrepasa los 500.000 óbitos, pues las cifras ofrecidas por este gobierno asesino no se pueden creer [1].

Por Geraldo Batata, metalúrgico de Minas Gerais, Brasil

El año 2021 comenzó con la desesperación de las familias en Manaus para conseguir camas de terapia intensiva y oxígeno; el colapso del sistema de salud obligó a la transferencia de centenas de personas para otros Estados, incluso los recién nacidos.

Pero nada se dijo en la prensa burguesa sobre el hecho de que el “Distrito Industrial” se mantenía en plena actividad. Este concentra a cerca de 100.000 metalúrgicos en varias multinacionales, en una ciudad con cerca de dos millones de habitantes. El gran impulsor de los contagios. Estamos frente a un asesinato premeditado y con requintes de crueldad.

El mismo criterio adoptado por el gobierno de Manaus, como veremos luego, fue adoptado en todo el país. Mientras las grandes empresas siguen funcionando, la llamada “nueva ola” de la pandemia, y sus nuevas cepas, comandan la vida de los obreros y propagan la pandemia.

El colapso en Manaus se repite en las grandes ciudades del país. Escenas indignantes, una carnicería de millares de seres humanos, una verdadera barbarie.

El número de muertos de los cuatro meses de 2021 (hasta abril) supera ya todo 2020, incluso sin contabilizar la subnotificación. En el Estado de Minas Gerais fueron contaminados 524.909 personas en 2020 y murieron 11.902. En 2021, ya sobrepasamos el millón y medio de casos y 20.595 muertes hasta abril de este año, totalizando más de 33.000 óbitos.

Es preciso entender cómo llegamos a esta situación. A mediados del año pasado, el discurso negacionista de Bolsonaro fue asumido en la práctica por los gobernadores y alcaldes, y las tímidas medidas de aislamiento, que nunca paró las fábricas, fueron relajadas.

Hacia el final del año, prácticamente todas las empresas y el comercio estaban a pleno vapor. Presionados por el corte del insuficiente auxilio de emergencia, la clase obrera, los trabajadores del comercio y los que se ganan la vida en la informalidad fueron enviados sin piedad para el matadero.

La prensa burguesa se escandaliza hipócritamente con los 400.000 muertos, al mismo tiempo que conmemora el aumento de las ganancias de las grandes empresas, como si ambas cosas no tuviesen una relación profunda.

Mientras los gobiernos estaduales cerraban los pequeños comercios y el comercio ambulante, las grandes empresas, siendo o no parte de los sectores esenciales eran “agraciadas” con el sello de “actividades esenciales”. Desplazándose en transporte público repleto, sus trabajadores se infectaron, y murieron o mantuvieron el virus circulando.

El virus aumentaba su contagio en la misma proporción que subían las ganancias de las empresas.

Con una pequeña muestra del aumento de las ganancias de las principales empresas del Estado de Minas Gerais, que concentra la producción de mineral de hierro y siderurgia, constatamos la profunda relación entre las muertes por Covid y el lucro.

La minería de la muerte

Dominado por grandes multinacionales, parte de ellas con sede en el Brasil, la exportación mineral en 2019 fue responsable por 51,56% del saldo de la balanza comercial brasileña. Los dólares que el país acumula en sus reservas, son para que estas y otras empresas remitan al exterior las ganancias a sus accionistas [2], factor esencial para la sumisión del país. La tabla abajo demuestra el crecimiento de las ganancias de las mineras:

Facturación trimestral del sector minero

2020
1o. trimestre R$ 36.000 millones
2o. trimestre R$ 39.200 millones
3o. trimestre R$ 50.700 millones
4o. trimestre R$ 83.000 millones
2021
1o. trimestre R$ 70.000 millones

Fuente: IBRAM (Instituto Brasileño de Minería). La cotización del real hoy es de U$S 5,44 (ndt.).

Incluso antes de la pandemia, la Vale, principal empresa del sector, demostraba la relación directa entre ganancias y asesinatos y la destrucción de la naturaleza en Brumadinho (2019) y Mariana (2015)[3].

El lucro anunciado [4] en 2019 fue de US$ 17.987 millones (R$ 102.345 millones), que contrasta brutalmente con que, en 2020, en plena pandemia, llegó a US$ 21.954  millones (R$ 124.918 millones). Cada vez mayor, ahora, en el tercer trimestre de este año, la empresa reveló un aumento superior a 3.000% del lucro líquido: R$ 30 mil millones, contra R$ 984 millones en el mismo periodo de 2020. Un lucro indecente e inmoral, para decir lo mínimo.

Pero la prensa burguesa, cuando “llora” las muertes por Covid no explica el otro lado de la moneda de esa montaña de dinero. El aumento exponencial de casos y muertes en las ciudades mineras es resultado directo del mantenimiento de las actividades, que afecta no solo a los trabajadores de las minas sino a sus familias; en fin, a todo los habitantes de las ciudades. Es el caso de Itabira, cuyo contagio aumenta en 590%.

Téngase en cuenta que los datos están subnotificados, pues en las ciudades mineras impera el dominio de la Vale, que está en plena sintonía con el negacionismo bolsonarista.

Acero, explotación y muerte

Tomaremos el ejemplo de algunas empresas. Pero el cuadro no es distinto para todas las multinacionales, que presentan resultados “sorprendentes”, así como en las regiones donde estas están instaladas el número de muertes es igualmente asustador.

El lucro de USIMINAS en el cuarto trimestre de 2020 aumentó 643% en el comparativo con el mismo período de 2019. En la comparación año a año, el lucro líquido de 2020 fue de R$ 1.290 millones, alza de 243% comparado con 2019[5].

La Gerdau, otra gigante del acero, también conmemora ganancias de R$ 1.050 millones en el cuarto trimestre de 2020, una suba de 939%. En total ganó R$ 2.380 millones, casi el doble que en 2019[6]. Y ahora, en el primer trimestre, R$ 1.800 millones.

En las principales ciudades del interior de Minas, donde se localizan parte de las grandes siderúrgicas, los casos se dispararon, así como la ganancia de estas empresas, según la tabla abajo.

CIUDAD Nº CASOS 2020 Nº CASOS 2021 – 27/abr ÓBITOS 2020 ÓBITOS 2021 – 27/04 Población % Contagio % tx letalidade
IPATINGA (Usimindas) 14.622 13.150 293 359 265.409 10,46 2,35
TIMOTEO (APERAM) 3.947 6.000 106 161 90.568 10,98 2,68
CEL FABRICIANO (APERAM) 6.049 5.545 118 133 110.290 10,51 2,16

Ciudades do interior de Minas donde están localizadas algunas de las siderúrgicas citadas/ Fuente: ILAESE

Gran Belo Horizonte: fabricando muertes

CIUDAD Nº CASOS 2020 Nº CASOS 2021 – 27/abr ÓBITOS 2020 ÓBITOS 2021 – 27/04 POBLACIÓN (Estimada 2020) % Contagio % tx letalidade
BELO HORIZONTE 62.286 107.390 1.852 2.274 2.722.000 6,23 2,43
CONTAGEM 13.392 16.959 519 694 668.949 4,54 4,00
BETIM 10.912 13.403 311 487 444.784 5,47 3,28
NOVA LIMA 7.660 6.499 56 101 96.157 14,72 1,11
IBIRITÉ 3.926 3.765 82 149 182.153 4,22 3,00
TOTAL 98.176 148.016 2.820 3.705 4.114.043 5,98 2,65

Fuente: ILAESE

Si el aumento vertiginoso de la infección por Covid en las ciudades del interior del Estado dedicadas a la minería o la siderurgia sigue la circulación y la aglomeración de obreros en los lugares de trabajo, una gran ciudad como Belo Horizonte (BH) no podía ser diferente.

En la región metropolitana de BH funcionan la Vallourec, Fiat, Regap, Nemak, y centenas de industrias de autopartes, usinas, químicas, plásticos, embalajes, gigantescos almacenes al por mayor, telemarketing, etc.… donde el virus encontró espacio “libre” para su propagación.

En la refinería Gabriel Passos (Regap/Petrobrás), en el mes de marzo la empresa contrató a 2.000 trabajadores tercerizados para realizar un mantenimiento en la maquinaria. En poco más de 20 días, por lo menos 800 trabajadores fueron contaminados y 12 perdieron la vida.

Este asesinato no fue mayor porque los trabajadores realizaron una huelga sanitaria y la empresa sacó a parte de los trabajadores y cambió el cronograma de mantenimiento.

La FIAT, con sus 15.000 obreros, funcionó todos los momentos de la pandemia, aumentando sus ventas, ocupando el primer lugar entre las ensambladoras instaladas en el país. El costo de este ranking es proporcional al asesinato: en 2020, en la ciudad de Betim, donde está la FIAT, murieron 311 trabajadores. En solo cuatro meses de 2021 ya son 487 [7]. Pero, más allá de la subnotificación, como parte importante de los trabajadores de la FIAT residen en los barrios de BH, eso explica el hecho de que en los cuatro meses de 2021 el número de infectados y muertes sea excepcional.

En las autopiezas, la patronal usa una “creatividad macabra” para contornear el alejamiento del trabajo por Covid. Se contratan obreros para sustituir temporariamente a los contaminados, mientras estos se recuperan y, al retornar al trabajo, sustituyen a un nuevo turno de contaminados. Es una forma de garantizar la “inmunidad de rebaño”. Se aumentan los relatos de obreros que perdieron a familiares por la enfermedad. “Un dolor que no pasa”, dicen algunos compañeros.

¡Revolución socialista o marcha al abismo!

En los días que corren, la imagen del capitalismo es semejante a un cuerpo en su putrefacción, con olor fétido, hinchazón, generando colonias de bacterias y gusanos en su descomposición. Solamente puede sobrevivir nutriéndose de MUERTE.

Las fuerzas destructivas generadas por la descomposición se manifiestan en forma de crisis violentas, guerras, genocidios, agresiones ambientales, superexplotación del trabajo. Esta es la única forma de su resurrección permanente.

De este navío fantasma nacen gusanos como Bolsonaro. Muchos ven sus actitudes como el descalabro de un psicópata, pero no, él es solamente la expresión de la descomposición y degeneración social del capitalismo imperialista. ¡Expresión de una clase dominante subordinada a los intereses del capital internacional, a la que no le tiembla el pulso cuando se trata de mandar a la muerte a centenas de miles de personas si eso se convierte en ganancia!

Cuando este gusano ya no atienda los intereses del capital, será arrojado afuera. Todos los que fueron parte de este genocidio, harán caras hipócritas y la prensa tendrá su “chivo expiatorio”, pero los accionistas de la USIMINAS, la Vale, etc., serán “canonizados” como filántropos, porque donaron canastas básicas para los hambrientos y respiradores para los moribundos.

Hoy, estamos, la mayoría de la clase trabajadora, inseguros, de luto, premiados con el desempleo y con la muerte de amigos, parientes, vecinos; vivimos en estado de “shock”. En este momento de reflexión aparecen los “cantos de sirena”.

Se equivoca el ex presidente “rehabilitado” cuando dice que si la clase dominante de este país tuviese un mínimo de racionalidad lo apoyaría en las próximas elecciones. La razón es función del tiempo presente, y se encarna en los miles de millones de ganancia. Esa misma razón es la que lo rehabilita para desempeñar su papel en este circo de horrores, sobre una montaña de cadáveres.

Ahora, el papel de Lula será el de impedir que los trabajadores tomen su destino en sus propias manos. Está abierta una gran disputa política por la conciencia de nuestra clase. El frente amplísimo que se expresó este 1° de Mayo contra Bolsonaro no es exclusivamente un frente electoral.

La advertencia dada por las masas en el Paraguay, la reciente explosión en Colombia, la continuidad de las movilizaciones chilenas anticipa los movimientos de la clase dominante brasileña. Su objetivo supremo es impedir que la clase trabajadora, arrastrando consigo a la pequeña burguesía arruinada y a los hambrientos que se extienden por el país, rompa las cadenas de este infierno. Su objetivo más profundo es impedir la organización y movilización de los trabajadores, independientes de la burguesía, y que nuestra clase vea la razón de la catástrofe: el capitalismo imperialista.

Notas:

[1] De acuerdo con la Fundación Osvaldo Cruz (FIOCRUZ) existe por lo menos 30% de subnotificación.

[2] Según el balance anual del IBRAM (Instituto Brasileño de Minería): En 2020, el sector mineral fue decisivo para mantener positivo el saldo de la balanza comercial brasileña. El saldo del sector fue de U$S 32,5 mil millones, el equivalente a 63,8% del saldo de la balanza comercial brasileña. En 2019, esa equivalencia fue de 51,6%. https://ibram.org.br/conteudos-tecnicos/

[3] Se agrega en estos macabros episodios el hecho de que el gobierno del Estado abrió mano de una parte de la indemnización por la ruptura de la represa de Brumadinho, por valor de R$ 17.000 millones, de un total exigido de R$ 55.000 millones. Además, la Vale expropió a millares de pequeños propietarios rurales las casas cuyas áreas quedaban en la ruta de la lama de otras represas amenazadas del ruptura inminente, aumentando sus áreas para minería futura.

[4] Informe de la Administración de la Vale 2020. http://www.vale.com/PT/investors/information-market/quarterly-results/ResultadosTrimestrais/RELATORIO%20DA%20ADMINISTRACAO%202020_p_vf.pdf

[5] https://valorinveste.globo.com/mercados/renda-variavel/empresas/noticia/2021/02/12/lucro-da-usiminas-em-2020-e-o-maior-em-11-anos-e-receita-tambem-e-recorde.ghtml

[6] https://valor.globo.com/empresas/noticia/2021/02/24/lucro-da-gerdau-sobe-939percent-no-quarto-trimestre.ghtml

[7] Cifras hasta el 27/4/2021.

Artículo publicado en www.pstu.org.br