Una polémica con Marcelo Freixo (PSOL) respecto del “golpe”.

Por: PSTU – Rio de Janeiro

Estamos viviendo un momento histórico en nuestro país, que fue abierto a partir de junio de 2013, cuando fue inaugurada la decadencia del modo petista de gobernar. Por más de una década, los gobiernos del PT consiguieron asegurar bajo sus alas los anhelos de la clase trabajadora y en buena medida también de las camadas medias de la población. Lo hicieron principalmente a partir de un crecimiento económico mundial, que permitía el desarrollo de políticas sociales compensatorias (orientadas por el Banco Mundial y el FMI) y de algunas medidas progresivas (altamente insuficientes), tales como las cuotas raciales en las universidades públicas y la Ley Maria da Pena, por ejemplo.

No obstante, la luna de miel con la clase trabajadora llegó a su fin cuando recayó sobre el Brasil la crisis económica mundial, inaugurando una nueva ola de ataques, con despidos en masa y la quiebra de los servicios públicos como la salud y la educación. Dilma no dudó en defender los intereses de los bancos, del agronegocio y de los grandes empresarios en detrimento de los derechos básicos de la población. La corrupción, la inflación, la privatización de la Petrobrás y la degradación del nivel de vida son apenas algunas de las expresiones de la elección hecha por Dilma y sus aliados.

Ese es el telón de fondo de la crisis política. El PT y el gobierno Dilma perdieron su histórica base social de apoyo, y por eso dejaron de ser útiles a la burguesía. El PT no gobierna más el país, no tiene apoyo ni de aquellos a los pies de los cuales se arrastró en el parlamento burgués, y mucho menos de la clase trabajadora. Podría intentar cambiar eso. Podría dar un guiño en la política para recomponer sus bases populares, sin embargo no va a hacerlo, pues ya está totalmente integrado no solo al gobierno sino también al aparato del Estado. Va a pasar los próximos meses intentando mostrar al gran capital que puede ser un buen siervo, que puede cumplir el papel por el cual recibió miles de millones de reales de financiamiento. Pero no va a resultar. El PT solo era útil a la burguesía mientras contaba con el apoyo popular y de esta forma podía impedir las luchas y promover las duras medidas de ajuste fiscal.

Por todo eso, creemos equivocado llamar a la actual crisis de “golpe” como pregonan el PT, el PCdoB, el PSOL, el PCB y el diputado Marcelo Freixo.

Para que se dé un golpe de estado es necesario que el imperialismo y la burguesía, o una buena parte de ella cuyos intereses estén siendo contrariados por el gobierno de turno, se propongan deponerlo por la fuerza. Eso, contra la voluntad de la clase obrera y de la mayoría de la población. Un golpe significa la supresión de las libertades democráticas y la instauración de otro régimen político. Eso es hecho por afuera de la Constitución vigente, retrocediendo en las libertades democráticas y, por regla, en la independencia de los tres poderes de la democracia burguesa. En los 14 años que el PT está al frente del gobierno federal, prácticamente todos los sectores de la burguesía ganaron. El propio Lula, en su discurso en la Avenida Paulista el último 18/3, recordó ese hecho: bancos, grandes empresas y multinacionales, pasando por contratistas y latifundistas ganaron mucho con el PT.

La democracia burguesa no está en juego. Los sectores que desean una intervención militar o una salida bonapartista, como Bolsonaro, son marginales. Ni siquiera las Fuerzas Armadas apuestan a esta salida. Lo que existe son dos bloques burgueses enfrentándose para decidir quién será el mejor gestor del ajuste fiscal en los próximos años.

La polarización social por la cual pasa el país trae huelgas, luchas y acciones radicalizadas como asistimos desde 2013, pero también el fortalecimiento de figuras de ultraderecha como Bolsonaro, o la aparición de pequeños grupos abiertamente fascistas. Este fenómeno social ocurre de forma más desarrollada en Grecia, que protagonizó incontables huelgas generales, llevó al poder a un partido como Syriza –identificado con la lucha contra los planes de austeridad–, pero también levantó a Aurora Dorada, partido xenofóbico y racista de orientación fascista.

Las ilegalidades y arbitrariedades practicadas por el juez Sérgio Moro, tales como atentar contra los derechos individuales de Lula o divulgar escuchas que dicen respecto de su vida privada, las grabaciones de la presidente sin autorización del Supremo Tribunal Federal (STF), el abuso de las conducciones coercitivas, entre otras, deben ser denunciadas y combatidas. El papel de la Red Globo, de insuflar selectivamente algunos hechos y omitir otros, es un escándalo que, incluso, no viene de hoy. Dígase de paso, el gobierno del PT mantuvo excelentes relaciones con esa emisora y otras durante los 14 años en que se encuentra en el poder.

Por eso, el PSTU está llamando al “Fuera todos: Dilma, Temer, Cunha, Aécio, Bolsonaro…”, y a la convocatoria de nuevas elecciones generales. Denunciamos también al juez federal Sérgio Moro, que no pasa de un escriba del PSDB dentro del Poder Judicial, así como también la insuficiencia del impeachment, que cambiará seis por media docena.

¿Estado Democrático de Derecho?

Marcelo Freixo defiende un supuesto Estado Democrático que existe apenas en los libros de los estudiantes de Derecho. El Estado, a nuestro modo de ver el mundo, no es algo vacío a ser llenado por los tecnócratas del poder o por gobernantes y legisladores electos por el antidemocrático sufragio universal, que privilegia las campañas millonarias financiadas por los contratistas corruptos. Para nosotros, del PSTU, el Estado tiene un carácter de clase definido, independiente del gobierno de turno. El Estado que conocemos hoy en el Brasil y en el mundo está al servicio de mantener el estatus quo de la sociedad y garantizar la tasa de ganancia de la burguesía y del imperialismo.

Hablando de Estado Democrático de Derecho, fue en el gobierno del PT que se creó la Fuerza Nacional de Seguridad que reprimió brutalmente a los manifestantes en Barra de Tijuca durante el remate de los pozos de nuestro pré-sal. El Estado Democrático de Derecho no existe, por ejemplo, para los habitantes del Complejo de la Maré, que tuvieron sus vidas militarizadas y sufren desde hace años una ocupación del Ejército en la puerta de sus casas. Como hecho normal, la población negra y pobre tiene su día a día sitiado por fuerzas de represión del Estado Democrático de Derecho, que mata para esconder los males del capitalismo y vender una imagen de “Cidade Maravilhosa” [Ciudad Maravillosa] que recibirá los juegos olímpicos en agosto de este año. O sea, el Estado no pasa de un destacamento de hombres armados para garantizar la gobernabilidad de la burguesía. No por casualidad, una de las últimas medidas de Dilma antes de su inevitable caída, fue la sanción de la Ley Antiterrorista, que tiene como estrategia criminalizar los movimientos sociales, por ejemplo a los estudiantes que ocuparon las escuelas en San Pablo y las ocupan ahora en Rio.

Freixo tiene una concepción de que el Estado puede ser disputado y por eso se lanza honestamente como candidato para, como él mismo afirma, “perfeccionar las instituciones democráticas”. Los argumentos legalistas del diputado no resisten la prueba de los hechos. Freixo se pone en defensa del gobierno Dilma, apegándose a la Constitución Federal y a la fragilidad de los argumentos jurídicos del impeachment. Pero se olvida que Collor fue absuelto por el STF, que después de años consideró el impeachment sufrido por el ex presidente (y actual senador de Alagoas) como ilegal.

En un reciente video (https://www.facebook.com/MarceloFreixoPsol/videos/1132568560116732/), el parlamentario de PSOL se pone hasta contra el mismo impeachment de Pezão, que está parcelando el salario de los educadores del Estado que se encuentran en una durísima huelga para defender sus derechos y su dignidad. Nosotros, del PSTU, pensamos lo contrario. Si la mayoría de la clase trabajadora está en contra de un gobierno y defiende su salida, estaremos de su lado, luchando por su derrocamiento. No hay nada más democrático que el derrocamiento revolucionario de un gobierno “democráticamente” electo.

Lamentablemente, Freixo, al convocar a las manifestaciones de los días 18 y 31 de marzo (https://www.facebook.com/MarceloFreixoPsol/videos/1138491589524429/) acaba colocándose en el campo de apoyo al gobierno, independientemente de su voluntad o intención. Vale destacar que no es la primera vez que Freixo sostiene políticamente a este gobierno. Luego de 12 años de ataques sucesivos de los gobiernos petistas, Freixo llamó a votar a Dima en el segundo turno de las elecciones de 2014.

El PSTU apuesta a otro camino, que puede parecer más tortuoso y aparentemente utópico para muchos, pero que en realidad es la única chance que tenemos de vencer. Nunca dejamos de creer en la fuerza y en la movilización independiente de la clase trabajadora, y en especial de la clase obrera. Para nosotros, es ella la que debe gobernar. En fin, defendemos un Estado de la clase trabajadora, construido sobre otras bases y sostenido por organismos democráticos controlados por los obreros y las obreras.

Traducción: Natalia Estrada.

Artículo publicado en Facebook el 1 de abril de 2016.-