Es preciso unificar la lucha de la clase trabajadora y del pueblo pobre en defensa de la vida, por la vacunación de todos ya, porque se retome el auxilio de emergencia y por empleos y salarios. ¡Fuera Bolsonaro y Mourão!

Por: Redacción PSTU-Brasil, 4/1/2021

El año 2021 comienza con la explosión en los casos y muertes por Covid-19, indefinición de un programa nacional de vacunación y el fin del auxilio de emergencia, sin que siquiera haya sido sustituido por algún complemento inferior, como se había dicho hace un tiempo.

Resultado: mientras las unidades de terapia intensiva tienden peligrosamente al colapso en los Estados, como en Rio de Janeiro y Amazonas, el desempleo bate récord, y la pobreza y la miseria avanzan sin ninguna perspectiva para el final de esta crisis sanitaria, social y económica.

Mientras tanto, Bolsonaro refuerza su negacionismo genocida, continúa jugando contra la vacuna y haciendo propaganda del tal “tratamiento preventivo” sobre la base de cloroquina e ivermectina, en un momento en que los gobernantes más negacionistas del planeta ya comienzan a inmunizar a sus poblaciones, como es el caso de Hungría o el de México.

Pandemia avanza

El año terminó con la contabilización de más de 186.000 muertes por el nuevo coronavirus. En el momento en que este texto estaba siendo escrito, ya eran 196.000. Relevamiento de la Fiocruz, sin embargo, basado en los casos de muertes por Síndrome Respiratorio Agudo Grave (SRAG), indica 253.000 muertes más que en los años anteriores, en números parciales que aún pueden ser revisados hacia arriba. Eso puede ser, sin embargo, apenas la punta del iceberg de los casos que dejan de entrar en las estadísticas oficiales.

El avance de la segunda ola de la pandemia, por su parte, hace volver a las dramáticas escenas de cámaras frigoríficas siendo utilizadas para contener cuerpos, como en Manaus, además de las filas para sepultura. Se espera un salto en los casos con las aglomeraciones en las fiestas de fin de año, impulsadas por la negligencia por parte de los gobiernos estaduales y por el sabotaje y campaña de Bolsonaro contra las medidas de aislamiento social y de una real prevención, como el uso de máscaras.

Vacuna para todos ya

Mientras los casos de Covid-19 suben de forma vertiginosa en el país, 51 países ya aplicaban alguna de las diez vacunas aprobadas para uso, incluyendo desde países imperialistas a naciones más pobres que el Brasil, como Chile, Argentina y Costa Rica. Y el Brasil, aunque sea referencia en vacunación en masa, con institutos de renombre internacional como el Instituto Butantan y la Fiocruz, continúa sin ninguna perspectiva de iniciar la inmunización.

El gobierno federal, que se desentendió de forma criminal en la búsqueda por vacunas, apostando a una única opción, la AstraZeneca/Oxford, prueba cada vez más que la ausencia de un programa de vacunación no se trata solo de incompetencia sino, sí, de una política. Ni siquiera jeringas fueron garantizadas por el gobierno para aplicar la vacuna, cuando ella venga. La semana pasada, el Ministerio de Salud intentó comprar 331 millones de unidades, pero solo consiguió 7,9 millones. O sea, si hubiera vacuna, no habría jeringas para aplicarla.

Pero, por lo que parece, no tendremos vacunas en el corto plazo. Presionado por la disputa con Doria [gobernador de San Pablo] y por la opinión pública, el gobierno intenta importar dos millones de dosis de la vacuna AstraZeneca, a fin de comenzar a vacunar en enero, ya que las primeras dosis producidas por la Fiocruz solo estarían listas el mes que viene. La Anvisa autorizó la importación de las dosis, pero la India, donde está la fábrica de AstraZeneca, vetó la exportación del producto hasta que los grupos prioritarios del país estén inmunizados.

Por su parte, el tucano [perteneciente al PSDB] Doria, que venía intentando polarizar con el negacionismo de Bolsonaro en relación con la vacuna, se desmoralizó al anunciar medidas de restricción en el Estado durante las fiestas de fin de año, para enseguida después tomar un avión para Miami. La CoronaVac, que el Estado produce en asociación con la china SinoVac, por su parte, padece de falta de transparencia en los resultados de su tercera fase de testes, reiteradamente prorrogada por el gobierno o por la farmacéutica.

Doria moviliza a la prensa para ser fotografiado junto al cargamento de insumos de la CoronaVac.

El secretario de Educación de Doria, Rossieli Santos, por ejemplo, anunció la vuelta obligatoria a las aulas presenciales en todo el Estado para el 1 de febrero, mostrando que la pretendida preocupación con la salud de la población es mero discurso fake y electoralero. El anuncio del retorno a las aulas, además, ocurre el mismo día en que el primer ministro Boris Johnson decreta el lockdown en el Reino Unido, incluyendo el cierre de las escuelas a raíz de la nueva cepa del coronavirus, más transmisible y que ya fue localizada en el Estado de San Pablo.

En medio de toda esa indefinición que rodea el embrollo de las vacunas, la única certeza es que, a depender del gobierno Bolsonaro, la población, sobre todo los trabajadores y la población más pobre, continuarán muriendo, pero esta vez no por el Covid-19 sino por la falta de vacunas.

Porque se retome el auxilio de emergencia

A partir de enero, 67 millones de brasileños sobrevivieron con el auxilio de emergencia en el inicio de la pandemia; ese número de beneficiados disminuirá ahora, sin fuente de ingresos y en medio de la escalada exponencial de la pandemia. Sin el auxilio, la pobreza, la miseria y el hambre –que fueron contenidas en 2020 con esta medida– tienden a explotar con toda la fuerza, así como el desempleo. Estimativas de la FGV apuntan que, con el fin del auxilio, el hambre puede alcanzar a 10% de la población. De la misma forma, la extrema pobreza en la que se encontraba 7% de la población antes de la pandemia superará 10%. Y la pobreza, que era de 25% subirá a 30%.

El programa del gobierno para la crisis es más ataques a los derechos y a los salarios, entregar lo que queda del patrimonio público al imperialismo, y avanzar en la destrucción del medio ambiente. Los empresarios, por su parte, presionan para que se prorrogue la medida de reducción de los salarios de los trabajadores. Los planes privados de salud ya buscan alternativas para importar vacunas y venderlas a quienes puedan comprarlas. Los ricos quieren vacunarse y dejar que los pobres mueran.

En medio de esta verdadera crisis humanitaria, partidos como el PT y el PSOL están absorbidos en el debate sobre apoyar al candidato de Rodrigo Maia (DEM) a la presidencia de la Cámara de Diputados. Las organizaciones de la clase trabajadora precisan llamar a movilización y unificación de las luchas en defensa de la vacunación para todos ya, por la vuelta del auxilio de emergencia mientras dure la pandemia, y en defensa de los empleos, de los salarios y de los derechos.

Es preciso luchar por el Fuera Bolsonaro y Mourão, pues mientras este gobierno y su banda estén en el poder, nada cambiará. En esta lucha en defensa de la vida y contra los ataques del gobierno, es preciso avanzar en la autoorganización de la clase trabajadora y del pueblo pobre.

Lea también: “El mundo en manos de media docena de grandes farmacéuticas”, disponible en este mismo sitio.

Artículo publicado en www.pstu.org.br

Traducción: Natalia Estrada.