La inauguración de una réplica del famoso toro de Wall Street (centro financiero de Nueva York) en plena región central de San Pablo, en la B3 (antigua Bovespa – Bolsa de Valores de San Pablo) es la expresión más perfecta del escarnio con que la burguesía y los banqueros tratan a la población en medio de la más grave crisis económica y social de nuestra historia.

Editorial de Opinião Socialista, 25/11/2021.-

El monumento pintado de oro en una de las áreas más degradadas de la ciudad debería mostrar la supuesta pujanza de la economía, pero acabó simbolizando la brutal desigualdad en un país en el que el pueblo sufre con un desempleo récord, inflación galopante y consecuente caída de los ingresos (de 10%, en la población en general, y de 20% entre los más pobres). Números de una verdadera catástrofe. Es el país de las filas por huesos, de las patas de gallina aumentadas en los supermercados, de las familias buscando alimentos en la basura.

De otro lado, en el pico de la pandemia, 42 nuevos multimillonarios brasileños entraron en la lista de los súper ricos de la revista Forbes, juntándose al selecto grupo de 315 multimillonarios del país que, juntos, acumulan una fortuna de R$ 1,9 billones. Más de 22 veces el total del valor del Auxilio Brasil, o del Bolsa Familia reforzado de Bolsonaro, que será pagado hasta las elecciones de 2022.

Auxilio este que el gobierno concederá a menos personas que antes, sin garantía de que irá más allá de 2022, y, aun así, está siendo implementado a costa de la pérdida para pensionados y jubilados, a través de la PEC de los Precautorios, además de ataques como la Reforma Administrativa, cortes en los servicios públicos, y una nueva Reforma Laboral.

Mientras cerrábamos esta edición, acababa de ocurrir una masacre más en Rio de Janeiro, en el Complejo de Salgueiro, en San Gonçalo. Una carnicería con la justificativa del “combate a las drogas” y que esconde, por atrás, la acción de las milicias [parapoliciales] en la disputa por áreas y la política de genocidio de la juventud negra. Más escenas de barbarie en un país en franco proceso de destrucción, entrega y colonización.

El papel de las direcciones del PT, del PSOL y de las mayores centrales sindicales

Vivimos, hoy, una gran contradicción: la profundización de la crisis, entre los “de abajo”; un rechazo cada vez mayor al gobierno; una burguesía dividida (si no en los ataques, en relación a la perspectiva electoral); y, en las calles, la ausencia de movilizaciones a la altura de la crisis y del descontento social.

Eso porque las direcciones mayoritarias de la oposición y de los movimientos, con el PT a la cabeza, en un primer momento (cuando las manifestaciones estaban en crecimiento) se recusaron a potenciar las protestas rumbo a una Huelga General; y, ahora, simplemente traban las movilizaciones. Fue lo que vimos con el desmonte del 15 de noviembre y en la parca convocatoria para los actos del Día de la Conciencia Negra, el día 20.

El PT, así como toda la oposición parlamentaria y las direcciones del movimiento, no quieren derrocar a Bolsonaro por la fuerza de las luchas; sino, sí, jugar el juego electoral de 2022, con un programa de conciliación de clases y de unidad con la burguesía, en la cual cabe incluso hasta Geraldo Alckmin. Y esto para asegurar al 0,1% de súper ricos que ellos continuarán mandando en el país sin que este sistema de opresión y explotación sea siquiera cuestionado. La dirección del PSOL indica que capitulará a esa alternativa.

Es preciso organizar a la clase trabajadora para responder a esos dos desafíos: retomar la movilización contra el hambre y en la defensa del empleo, el salario, la tierra, la vivienda y los derechos, y por el “Fuera Bolsonaro”, masificando las protestas rumbo a la construcción de una Huelga General, tal como apunta la CSP-Conlutas.

Este es el único camino para luchar por la vuelta del auxilio de emergencia, con un salario mínimo, mientras dure la crisis; por la reducción de la jornada de trabajo sin reducción de los salarios; y por un plan de obras públicas que, de una vez sola, absorba parte de los desempleados y enfrente problemas como el saneamiento básico y el déficit habitacional.

Al mismo tiempo, es preciso revertir las reformas laboral y previsional, defendiendo a los empleados y los servicios públicos, así como el medio ambiente, a los indígenas y quilombolas, y los derechos de los negros(as), mujeres y LGBTIs.

Precisamos de un proyecto socialista y revolucionario

¡Un plan así es posible! Basta defender la soberanía del país y atacar las ganancias y grandes propiedades de los súper ricos y multimillonarios, nacionales e internacionales, que nos explotan y oprimen, y roban el país y sus riquezas.

No sacando dinero de los pobres y de los de escasos recursos, como hace Bolsonaro para su programa electoralero. Sino tasando las grandes fortunas de los súper ricos, imponiendo un impuesto progresivo que grave a los billonarios y desgrave a los pobres y a la clase media. Parando de pagar la deuda pública a los banqueros y prohibiendo las remesas de lucro al exterior. Parando las privatizaciones y reestatizando empresas como la Vale y la Petrobras, haciendo que actúen de acuerdo con los intereses de la población y no para un puñado de banqueros, fondos de inversión y especuladores internacionales y nacionales.

El segundo desafío es el de presentar una alternativa independiente de los trabajadores y socialista, tanto en las luchas como en las elecciones. No podemos dejar a la clase a merced del proyecto autoritario de Bolsonaro y de su variante ultraliberal y reaccionaria “más educada”, como Sérgio Moro. O cualquier nombre de la llamada “tercera vía”.

Como tampoco podemos aceptar el programa del PT y Alckmin, que no es más que la mantención de este sistema de explotación y opresión del 0,1% de súper ricos, que impera en el Brasil. Este nuestro país que, fundado sobre el genocidio indígena y 380 años de esclavitud, en 521 años de historia, no tiene nada que conmemorar.

Precisamos de un proyecto socialista y revolucionario, que apunte hacia una revolución social y un gobierno de los trabajadores, para que no haya más hambre y pobreza mientras sostenemos los privilegios de 0,1% de multimillonarios que viven a costa de la explotación de los trabajadores y de la rapiña del país.

Artículo publicado en www.pstu.org.br
Traducción: Natalia Estrada.