Este 28 de abril se cumplen 9 años, sin respuesta por la desaparición de Carolina, 3.287 días, exigiendo, insistiendo y reclamando ante un estado, indolente, inoperante, inhumano, sin conciencia, 3.287 días esperando de los Estados de Ecuador y Colombia verdad y justicia.

Por Alix Mery Ardila Pasos

Hace 3.287 días se inició esta pesadilla, un sábado 28 de abril de 2012 mi hija Carolina Garzón desapareció en Quito, Ecuador, y comenzó para mí, para mi familia y para sus amigos y camaradas, esta dolorosa, incansable e incalculable lucha. Desde ese día hemos sido testigos de la ineficacia estatal, de violaciones continuas a la debida diligencia, de la falta de especialización a fiscales y policías para la búsqueda de desaparecidos, de la ausencia de trato reparador para las víctimas, del desprecio con el que varios funcionarios tratan nuestro dolor. Y desde ese día hemos luchado incansablemente por encontrarla y porque el Estado cumpla con sus obligaciones.

Desde el momento de la desaparición de Carolina, los agentes y fiscales no hicieron una búsqueda e investigación responsable, profesional, célere, eficaz, pero lo que sí se resalta, son las innumerables irregularidades, omisiones, negligencia e indolencia: No llamaron a rendir versión a todas las personas que convivían con mi hija y que estaban presentes en el momento de su desaparición.

En algunas oportunidades se ha pretendido poner sobre mi hija la responsabilidad de lo que le pasó y me han insinuado que su desaparición fue por su estilo de vida, por su deseo de viajar por América, por sus opciones políticas, que no eran las de una chica normal; eso que la Fiscalía y demás instituciones llaman comportamiento inadecuado es en realidad el proyecto de vida de mi hija, son sus sueños, sus búsquedas, su razón de ser… mantener su memoria viva significa reconocer a la hija, la hermana, nieta, familiar, amiga, compañera, mujer guerrera, empoderada, estudiante, artista, viajera, socialista, defensora de derechos humanos, militante política…

3.287 días sin mi hija, porque quien tenía la obligación de buscar no realizo las investigaciones prontas, diligentes, serias, exhaustivas, imparciales e independientes, que eran necesarias para esclarecer los hechos y las circunstancias que rodean su desaparición, pero lo que sí hicieron fue tergiversar, desvirtuar y entorpecer la realidad de los hechos.

Durante estos nueve larguísimos años, durante estos 3.287 días, he escuchado diversas promesas; he conocido cientos de funcionarios y despachos; he dado entrevistas, he asistido a marchas, me he reunido con presidentes, ministros, me he parado con otras familias cada miércoles en la plaza grande, familias que, como yo, sufren la misma tragedia y como si fuera poco, ahora la Fiscalía, la Dinased, no investigan como debería ser lo usual. Ahora han tomado como pretexto la pandemia, cada año envían alguna notificación solo para hacer creer que el caso sigue activo, lo único que hasta ahora continua activa es la negligencia, la infamia, la corrupción, la impunidad y es muy indignante que sigan tratando los casos de nuestros amados familiares desaparecidos como si fueran solo números, objetos autos robados

Ahora el caso se encuentra ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) por la falta de garantías judiciales y la negligencia del Estado, por la ausencia de debida diligencia, por vulnerar los derechos de Carolina, por crearle estereotipos, juicios de valor, por vulnerar nuestro derecho a verdad y justicia, es nuestro derecho a saber qué pasó con mi hija Carolina, ¿quién se la llevo? ¿dónde está?  y encontrarla …. Que se juzguen a los responsables; lo cual conlleva a que después de estos nueve años, 3.287 días, no tengamos ningún indicio sobre el paradero de Carolina y el Estado no me la devuelva, no tenga una línea de investigación, menos una posible hipótesis, la única respuesta es la inacción, la ineficacia, la corrupción, la impunidad.

Nueve años después sabemos que es un logro de esta lucha, que el nombre de Carolina Garzón siga vigente, gracias a muchas organizaciones y muchas personas en el mundo, el nombre de Carolina es visible, al igual que el rostro de los miles de personas desaparecidas en Ecuador y de las cuales tampoco sabemos nada.

La Familia Garzón Ardila desde hace nueve años y hasta la fecha enfrenta los mismos obstáculos: falta de cumplimento estatal de la obligación de debida diligencia que impide a las víctimas y a la sociedad acceder a verdad y justicia en el proceso de búsqueda e investigación de personas desaparecida, no están debidamente capacitados, especializados; no cuentan con los equipos técnicos y humanos capaces y suficientes para realizar las investigaciones y que  pasan a ser meras gestiones formales e inoficiosas y que no cumplen objeto alguno; durante estos ocho años ha sido la familia quien ha tenido que insistir a la Fiscalía, a los Estados, sobre el cumplimento de sus obligaciones y aportar permanentemente elementos para que sean debidamente valorados y procesados por la autoridad.

Hoy, tras nueve años de lucha contra la Impunidad, la familia Garzón Ardila le sigue exigiendo a los Estados ecuatoriano y colombiano, que den con el paradero de CAROLINA GARZÓN ARDILA y que se esclarezcan los hechos de su desaparición, incluyendo la debida sanción a los responsables.

Que la investigación del caso Carolina Garzón sea impulsada con celeridad y eficacia; y que el fiscal y agentes investigadores a cargo cuenten con la especialización y las herramientas humanas y técnicas para el cabal desarrollo de sus funciones. Se tomen todas las medidas necesarias y emergentes a efectos de garantizar que la investigación por la desaparición de Carolina Garzón, que se continúe sustanciando con la participación activa de los familiares y sus abogadas, que se cumpla todos y cada uno de los acuerdos realizados entre las fiscalías de Colombia y Ecuador; debiéndose garantizar la participación activa de los familiares y sus abogadas en todo el proceso investigativo; empleando para ello todos los medios técnicos y legales disponibles dentro o fuera del Ecuador cuyo objetivo será la determinación de la verdad.

Y como si el dolor, la incertidumbre por la desaparición de Carolina no fuera suficiente, el 12 de septiembre de 2016, nuestras vidas nuevamente se inundaron de dolor cuando, Walter Garzón – amigo, compañero, también militante del PST y fundador de ASFADEC – falleció en la ciudad de Bogotá. Walter, quien incansablemente lucho por encontrar a Carolina, enfrentó desde su desaparición graves problemas de salud que se agravaron por la profunda depresión que invadió su vida al no conocer el paradero de su hija.

Durante casi dos años, Walter visitó el Ministerio del Interior, el Ministerio de Justicia, la Fiscalía General del Estado, la Defensoría del Pueblo, la Presidencia y varios otros organismos estatales para exigir verdad y justicia, sin embargo, hasta el día de su muerte no encontró respuesta efectiva por parte del Estado.  La angustiante incertidumbre, la impotencia exacerbada por la ausencia de respuestas, por la dilatada investigación, por el silencio estatal, poco a poco fue consumiendo su vida

Walter partió con el profundo dolor, con la incertidumbre de no saber dónde está Carolina; así como lo hizo doña Luz, abuela de Carolina y Madre de Walter, que también tuvo que partir sola, sin su hijo, sin su nieta, sin verdad…

Si los Estados ecuatoriano y colombiano hubieran actuado con responsabilidad, hubieran garantizado una investigación eficaz, célere y hubieran garantizado nuestro derecho a verdad y justicia, Walter seguiría con nosotros.

No existe dolor más grande como el que sentimos ahora, pero tampoco existe fuerza más grande, lucha más digna como esta que llevamos y que nos han intentado arrebatar   y que a diario seguimos de pie, buscamos respuestas, exigimos justicia….

Nuestra lucha por verdad, justicia, reparación y garantías de no repetición continúa y les recuerdo que, nuestros desaparecidos no son estadísticas, objetos, mascotas; son personas con sueños, metas, proyectos, por cumplir y han sido truncados con su desaparición y que al día de hoy no sabemos nada por la irresponsabilidad de unos estados que han guardado silencio y esta actitud lo hace cómplice

De manera persistente y resistente continuaremos exigiendo verdad y justicia y no más impunidad al Estado Ecuatoriano y Colombiano.

Carolina amada hija, me haces falta en todo momento, te busco, te espero, te llamo, te reclamo, seguiré gritando tu nombre, llevando, visibilizando tus fotos, recordando tus sueños, nuestra lucha por encontrarte, por saber de ti, no se detiene, ni se detendrá… aunque a veces parece que el miedo y el cansancio van a ganarnos la batalla, pero…no me derrumbo, no me resigno, no te olvido… no vayas a creer que me han ganado…. haré todo por saber de ti, por llevarte a casa.