Si usted recibe R$ 5.000 (U$S 1.000 aprox.) por mes, va a pagar 27,5% de Impuesto de Renta. Sin embargo, las familias dueñas del Itaú (Setubal, Villela y Moreira Salles) facturaron R$ 9,1 mil millones (U$S 2.100 millones, aprox.) en 2017 ¡y no pagaron un centavo de impuesto!

Por: Ricardo Ayala

Esa aberración fue un presente del PSDB de Geraldo Alckmin[1] a los grandes capitalistas. En 1995, Fernando Henrique Cardoso (FHC) sancionó la Ley 9.249, que exime de tributos las ganancias y dividendos pagos a los accionistas. Según la Receita Federal[2], en 2017, el monto de ganancias del cual no se pagó un centavo de impuesto fue de R$ 400.000 millones (US$ 95.000 millones, aprox.).

No es por casualidad que la deuda pública comenzó a subir a finales de los años de 1990. En la medida en que esta crecía, los altos intereses hacían que esta aumentase más. Además, los bancos son los mayores evasores de impuestos del Brasil. Según el Sindicato de los Auditores Fiscales, ellos evadieron R$ 124.000 millones (U$S 30.000 millones, aprox.). Solo para la previsión se debían R$ 7.000 millones (U$S 1.700 millones, aprox.).

La farra no es solamente de los grandes bancos. Los gobiernos de Lula y Dilma cerraron los ojos para la evasión. Ellos también dictaron medidas provisorias que exime del pago de impuestos a los grandes capitalistas. Por eso, el tal déficit fiscal que generó el sistema de la deuda pública es una mentira descarada.

Según cálculos de los auditores de la Receita Federal, la desoneración fiscal de Dilma sumó R$ 458.000 millones (U$S 110.000 millones aprox.) entre 2011 y 2018. Solamente para la Seguridad Social, las grandes empresas deben más de R$ 400.000 millones. Y no pagan. La JBS[3], empresa que recibió más de R$ 10.000 millones (U$S 2.400 millones) del Banco Nacional de Desarrollo Social (BNDES), debe por lo menos R$ 3,72 mil millones (U$S 900 millones) de impuestos desde 1994. La Odebrecht, propietaria de la Braskem[4], debe R$ 2,77 mil millones (U$S 668 millones, aprox.) desde 1994.

Haga las cuentas. Si el gobierno contrae deudas por no recaudar lo suficiente, ¿por qué deja de cobrar impuestos de los grandes capitalistas? Es simple: porque el dinero de los impuestos no pagados es prestado por ellos al Estado, y ellos ganan miles de millones. Mientras tanto, usted queda sin empleo y sin salud, y sus hijos sin buenas escuelas.

Intereses altos y explosión de la deuda pública

El Brasil posee la quinta mayor tasa de interés real del mundo, pero ya fue el campeón. En noviembre de 1997, la tasa Selic[5] alcanzó el nivel récord de 45,67% al año. Fue allí que la deuda comenzó a subir. La deuda pública interna creció, en media, 24,8% al año en el primer mandato de FHC. Subió de R$ 43,5 mil millones (U$S 10,5 mil millones, aprox.) en 1995, a R$ 188,4 mil millones (U$S 45,4 mil millones, aprox.) en 1998.

El efecto de las altas tasas de interés en la deuda pública fue avasallador. En 1994, los intereses consumían R$ 27.000 millones (U$S 6.500 millones, aprox.) del presupuesto. En 2015, en el gobierno Dilma, se pagaron R$ 500.000 millones (U$S 120.500 millones, aprox.).

Lula no pagó la deuda externa

En 2005, el país tenía una deuda de U$S 15.000 millones con el FMI. El PT hizo propaganda sobre el pago de la deuda externa como una de las grandes realizaciones del gobierno Lula. Decía que el Brasil finalmente se había liberado de ese problema. Lo que los petistas no dijeron fue que ese tal pago de la deuda externa fue un gran engaño.

Lo que hubo, en verdad, fue un cambio de títulos de la deuda externa por títulos de la deuda pública interna. Ocurre que los intereses pagados por los títulos de la deuda externa estaban en 4% al año, mientras los intereses de la deuda interna estaban, en media, en 19% al año. Hubo un cambio de una deuda de 4% al año para una de 19% al año.

Los bancos internacionales adoraron y pasaron a obtener títulos de la deuda interna. No hubo ningún acto de soberanía. Por el contrario, fue un acto de entreguismo del país.

Quien controla el Presupuesto del gobierno son los banqueros

El Banco Central vende los títulos de la deuda pública escogiendo quince empresas. Estas compran los títulos en un remate, el llamado mercado primario, y después revenden para otros compradores.

Nadie sabe cómo el Banco Central elige a quienes participan del remate, pero son siempre los mismos. Cinco de los mayores bancos del mundo y los mayores bancos brasileños, junto con sus agencias intermediarias, monopolizan la compra de los papeles de la deuda pública. Ese bando de canallas ni siquiera compra los títulos por la tasa Selic, la tasa oficial de intereses. Como es un remate de títulos, el Banco Central ofrece una tasa. Ellos se organizan entre sí y dicen que solo comprarán por intereses mayores, y el Banco Central vende. Así, cuanto mayor es la deuda, más se gana con los intereses.

Como la mitad del Presupuesto del gobierno federal está volcado al pago de los intereses de la deuda, eso significa que el presupuesto del gobierno está en manos de siete bancos.

Preste atención a un detalle: Goldman Sachs, Merrill Lync y Credit Suisse, grandes bancos internacionales, junto con Itaú y Bradesco, son los dueños de la mitad del presupuesto del país, o sea, roban directamente su salario.

El asalto al presupuesto no tiene límites

Vea cómo ese pillaje del Presupuesto público no tiene límites. El gobierno hace la deuda y dice que los impuestos no son suficientes para los gastos. No obstante, los bancos internacionales tienen una ganancia fabulosa, pues la tasa de interés en el Brasil es hoy de 6,5%, y en los Estados Unidos es de 1,7%. Cuando envían las ganancias, no pagan un centavo de impuesto, porque la remesa de lucros en el Brasil está exenta de impuestos.

Para empeorar, en febrero de 2006 Lula decretó la Medida Provisoria 281, que se tornó ley aprobada por el Congreso, reduciendo a cero el Impuesto de Renta sobre los rendimientos producidos por títulos públicos de la deuda. Con ese “plumazo”, Lula abrió mano de recaudar nada menos que R$ 87.000 millones (U$S 21.000 millones, aprox.).

Si la deuda se produce porque el gobierno recauda menos impuestos de lo que gasta, ¿cómo Lula puede abrir mano del impuesto a los multimillonarios? ¿Contrae deuda porque no recauda impuestos y, después, exime a los dueños de la deudas de pagar impuestos?

La deuda es, en verdad, un gran negocio, un sistema organizado por los gobiernos patronales con banqueros nacionales e internacionales y grandes empresarios. Cuanto mayor la deuda, más ganan ellos con los intereses.

Es un robo, un asalto que transfiere los salarios de la mayoría de los trabajadores para esos parásitos. Y para que nada perturbe su negocio, construyeron un enmarañado de leyes para controlar el Presupuesto Federal.

[1] Geraldo Alckmin, del PSDB, es candidato a las elecciones presidenciales de octubre de 2018 por ese partido, y fue gobernador del Estado de San Pablo, ndt.

[2] Receita Federal es el órgano del Estado brasileño, responsable por la administración de los impuestos y de los servicios aduaneros, ndt.

[3] JBS S. A. es una empresa brasileña, una de las mayores industrias de alimentos del mundo. Comercializa además, productos de higiene y limpieza, embalajes metálicos, colágeno, biodiesel, etc. Sus negocios incluyen operaciones en los Estados Unidos, Australia, Canadá, México y Puerto Rico. El grupo controla diversas marcas del mercado, entre ellas la Swift, Friboi, Seara, etc. La JBS está involucrada en los escándalos de corrupción de la Lava Jato, y tuvo dos procesos por violación a las leyes laborales, una de ellas fue por servir carne contaminada con larvas a los empleados y la otra por no tomar medidas de seguridad básicas para la refrigeración de sus productos con gas amonio, ndt.

[4] Odebrecht es una multinacional brasileña, la principal contratista involucrada en los escándalos de la Lava Jato, y la Braskem, controlada por la Odebrecht, es la mayor productora de polietileno, polipropileno y PVC del Brasil, líder mundial en la producción de biopolímeros y la mayor productora de resinas termoplásticas de América, con participación importante en la Petrobras y con una capacidad de producción de 5,7 millones de toneladas de polímeros en territorio brasileño, ndt.

[5] Tasa Selic, Sistema Especial de Liquidación y de Custodia, también llamada “tasa básica” es la tasa de financiamiento en el mercado interbancario, para operaciones de un día, que poseen lastre en títulos públicos federales, que son listados y negociados en ese sistema, ndt.

Artículo tomado de: www.pstu.org.br

Traducción: Natalia Estrada.