Las manifestaciones del 11J contaron con una importante presencia de LGBTI (lesbianas, gays bisexuales, travestis, transexuales e intersexuales) de la isla, que salieron a las calles del país para exigir derechos básicos como la alimentación, la atención médica y los preservativos. Asimismo, estaban allí para cuestionar la violencia policial y la discriminación en el país.

Por: Gabriela Hipólito – Secretaria LGBT/PSTU-Brasil

 «Vine porque estoy cansada de la represión que tiene la policía con los trans, no nos dejan salir a las calles, nos piden carnés, nos llevan por prostitución»

«Yo tengo título. Título de maestra, de peluquera. No hay necesidad de llevarnos, meternos en “peligro”[i] sin necesidad»

«Vine en compañerismo con todas las demás personas que hay aquí. Por el hambre, la necesidad. No hay medicamentos, no hay comida. No hay agua. No hay nada. ¡Las casas en La Habana se están cayendo y ellos están construyendo hoteles!»[ii]

Estos son los relatos de diferentes mujeres trans que asistieron a la Marcha (celebrada el 11 de julio, el llamado «11J»[iii]). Otra, informó que su participación estaba motivada por cosas básicas, como el derecho a los preservativos para protegerse de las enfermedades de transmisión sexual (ETS).

Con una escasez generalizada de alimentos, medicinas y una inflación disparada por el plan económico de la dictadura de Díaz-Canel[iv], varios sectores de la comunidad LGBTI se sumaron a las protestas por condiciones dignas en la isla, con un énfasis visible en las mujeres trans, debido a la transfobia cotidiana, la exclusión específica y la marginación a la que son sometidas, una realidad muy cercana a la de las hermanas latinoamericanas.

Sin acceso real al nombre social y sin protección legal en los empleos (en Cuba existe desde 2014 una ley contra la discriminación por orientación sexual[v], pero no por identidad de género), las mujeres trans acaban siendo constantemente discriminadas y criminalizadas.

Transfobia y homofobia en las detenciones realizadas tras las protestas

Sabemos que las detenciones en la isla suman unos cuantos cientos, con datos organizados por varios activistas que informan de unas 750 detenciones desde el 11J. Muchos de ellos fueron detenidos en los días posteriores a las protestas generalizadas en todo el país, después de que las imágenes circularan por las redes sociales y fueran utilizadas por el gobierno para identificar a los presentes.

Sin embargo, dos casos han tenido una gran visibilidad. La detención de Nathalia Álvarez, que pasó 11 días en la cárcel y está siendo investigada penalmente, y de Brenda Díaz García, acusada de lanzar piedras durante las protestas en su ciudad. Brenda fue detenida junto con su hermano Luis, de 16 años, y todavía hoy está en prisión. A pesar de tener una situación de salud que requiere atención, se le ha negado la asistencia médica en varias ocasiones. Su familia, que intenta visitarla semanalmente, dice que se le niega el acceso a su hija y teme por su salud e integridad física[vi].

Represión constante

Las personas trans en Cuba se enfrentan a una barrera burocrática para tener un nombre social. Además de estar obligados a someterse a la cirugía de reasignación de género, deben ser acompañados por las instituciones del régimen hasta que se les garantice este derecho. El resultado de esta política es una inmensa mayoría de personas sin reconocimiento legal de su identidad, generando y perpetuando la marginalidad y la exclusión en la que viven. En el Código Penal, también son objeto del «Estado de Peligroso»[vii], que prevé el acercamiento policial si tienen una conducta considerada antisocial (situación en la que se incluyen las personas trans), según los términos del Código.

Otra alegación expresada en los testimonios es la detención por prostitución, que, según el mismo Código, afectaría a las «normas de la moral socialista». Aunque el Código se refiere al proxenetismo y no al acto de la prostitución, el relato de la participante del 11J revela que esta práctica se utiliza de forma recurrente contra las mujeres trans.

Leo Negrín, a la derecha. (Foto: María Lucía Expósito)

La homofobia como práctica de tortura

Leonardo Romero Negrín fue detenido el 11J cuando intentaba impedir una agresión policial a su alumno Marcos, de 17 años. Tras ser puesto bajo arresto domiciliario el 19 de julio, en una declaración a la prensa cubana[i], el estudiante y activista (por el que existe una campaña para su liberación por parte de la LIT-CI[ii] ) relató los abusos y la violencia que sufrió poco después de su detención. Aunque no pertenece directamente a la comunidad LGBTI, Leonardo apoya abiertamente las luchas de la comunidad en Cuba.

En la cárcel, relata que sufrió varios golpes, además de ver a muchos otros golpeados de forma aún más violenta. Como parte de su tortura, una violencia explícitamente homofóbica:

«Cuando llegamos a la unidad nos desnudaron a todos. Nos decían que nosotros éramos unos maricones chupapingas y que nos iban a coger el culo» dijo Leo.

«Nos tuvieron contra la pared durante dos horas, llevábamos cuarenta minutos desnudos esperando, venían por detrás y me halaban el pelo, lo tengo largo, y me decían: “Chinita, con este pelito se puede hacer tremendo peluquín», relató Leonardo.

«Me tocaban las nalgas, a mí y a otros también», completó.

Leo espera el juicio en casa, pero con un telón de fondo de incertidumbre y miedo. Además de que su declaración fue cuestionada y desmentida por las autoridades, el 25 de julio fue secuestrado por la policía y devuelto a su casa horas después, como un claro intento de intimidar su activismo y la repercusión del caso.

Marcha LGBTI en 2019: la llama del inconformismo en Cuba

No es la primera vez que la comunidad LGBTI independiente (sin vínculos con el gobierno) gana visibilidad en el país. En 2019, el 11 de mayo, una marcha no autorizada por el Estado fue convocada por las redes sociales y reunió a cientos de personas en las calles de La Habana[iii].

En medio de las discusiones sobre la nueva Constitución del país (aprobada en abril de 2019) y los avances sobre lo que serían los derechos de la comunidad LGBTI -en particular el artículo sobre el Código de Familia, que tendría hasta dos años para definirse después de la entrada en vigor de la Constitución, con la posibilidad de la unión homoafectiva se convirtió en la vanguardia de un movimiento que tendría impacto en los años siguientes y en el 11J del mes pasado.

En esa ocasión, la respuesta violenta a la manifestación pacífica del 11 de mayo fue recibida con gran repudio, que trascendió a la isla, adquiriendo una inmensa visibilidad internacional, incluso con críticas de personalidades residentes en el país, como la cantante Haydée Milanés, hija del histórico cantante Pablo Milanés (quien también hizo una crítica muy fuerte al gobierno cubano por la represión del 11J[iv]).

Hace unos años, como respuesta a los ánimos de la isla y bajo una fuerte presión del turismo europeo, el gobierno cubano presentó a Mariela Castro, directora del CENESEX (Centro Nacional de Educación Sexual), como portavoz de un mea culpa[v] que trataba de justificar los tiempos de terror a las personas LGBTI en el país.

En agosto de 2010, Fidel Castro asumió ante el diario mexicano «La Jornada»[vi], el «error» de haber sometido a los LGBTI a campos de trabajo forzado agrícola, a la tortura, a la expulsión de sus trabajos y a obligarles a ocultar sus identidades para sobrevivir:

«Fueron momentos de una gran injusticia, ¡una gran injusticia! –repite enfático–, la haya hecho quien sea. Si la hicimos nosotros, nosotros”, “Escapar a la CIA, que compraba tantos traidores, a veces entre la misma gente de uno, no era cosa sencilla; pero, en fin, de todas maneras, si hay que asumir responsabilidad, asumo la mía. Yo no voy a echarle la culpa a otros…” dijo Fidel.

Sin embargo, la realidad de la isla sigue siendo extremadamente hostil a las personas LGBTI. No sólo no hay políticas concretas para incluir a la comunidad y satisfacer sus necesidades básicas, sino que, de hecho, las prácticas y comportamientos no heterosexuales o cisgénero (que responden al sexo biológico) están fuertemente reprimidos y forman parte de la vida cotidiana cubana. Los escasos signos de apertura están completamente sujetos a los intentos de mejorar la imagen pública del país, en gran medida en función de presentarlo como un paraíso turístico para los grandes países imperialistas del mundo.

Otro factor relevante son las estrechas relaciones del Régimen con el Vaticano, incluyendo el hecho de recibir, en 2015, al entonces Papa Francisco con honores de máxima autoridad en la Isla. Desde los últimos años, la Iglesia Católica no sólo ha recuperado la propiedad en el país, sino que desempeña un papel clave en el conservadurismo y las limitaciones ideológicas que impregnan el Estado cubano.

11J: un grito que dura décadas

La Revolución Cubana, responsable de increíbles avances en la isla, fue un inmenso logro de la clase obrera del continente y del mundo. Abolió la propiedad burguesa a partir de 1961, planificó la economía y los principales medios de producción, propició un inmenso avance científico y cultural que superó a cualquier país del Caribe y de América Latina durante mucho tiempo.

Sin embargo, nunca llegó a tener un carácter verdaderamente socialista. Desde su origen, controlado por la burocracia castrista[vii], nunca tuvo una democracia obrera como la de Rusia después de 1917, ni los derechos conquistados por los soviéticos. Si en Rusia el derecho al aborto tuvo un lugar inédito en el mundo, así como las leyes contra la discriminación sexual y de género, Cuba fue la heredera de los peores retrocesos estalinistas en la materia. A partir de los años 30, todos los derechos de los sectores oprimidos que la revolución bolchevique había conquistado fueron eliminados, criminalizados y defendidos por el estalinismo. La Cuba postrevolucionaria, por desgracia, no fue diferente. Si Fidel tuvo tiempo en su vida de «justificar» la opresión por la mayor necesidad de luchar contra el imperialismo, una generación de revolucionarios y las posteriores, en estos últimos 60 años, han vivido y sufrido las inestimables consecuencias de la exclusión, la criminalización y el destierro que nada tienen que ver con una sociedad socialista, ni en su dirección.

En lugar de resolver estas contradicciones y avanzar hacia el socialismo, el castrismo fue en la dirección contraria. Consolidó una dictadura en la isla y avanzó a pasos agigantados hacia la restauración capitalista, hoy completa y fuertemente dominada por el Imperialismo Europeo.

 

Es hora de un debate honesto

Los movimientos LGBTI, ligados a la clase obrera y a la lucha por el socialismo, deben enfrentar la realidad de la isla con franqueza.

Quienes comparten una visión socialista, en contra de cualquier forma de opresión y a favor de los derechos plenos, a la libertad y a la vida en su esencia (derechos que el capitalismo nunca nos ha dado ni nos dará) tienen que saber de qué lado están frente a un régimen que niega derechos básicos apoyado en las ideologías más reaccionarias de esta sociedad decadente.

El descalabro estalinista que hizo retroceder todas las conquistas revolucionarias -muchas de ellas pioneras en el mundo, como el derecho al aborto y el fin de las leyes que criminalizaban la homosexualidad- ha dejado sus profundas huellas.

No es de extrañar que muchos movimientos surgidos en décadas anteriores, que dicen luchar por los sectores oprimidos, nieguen y demonicen lo que entienden por marxismo, negando, de hecho, la dictadura contrarrevolucionaria estalinista y su legado de persecución constante a las minorías en el régimen soviético.

Consentir los abusos y la discriminación de la dictadura capitalista de Díaz-Canel demuestra la incapacidad de reconocer que un futuro socialista en Cuba pasa por su derrocamiento. No estar al lado de las mujeres LGBTI en la isla, al igual que negar su derecho a manifestarse o incluso la solidaridad con los presos políticos, es negarles el apoyo incondicional que hemos dado a las recientes luchas por la democracia y los derechos, con una fuerte presencia LGBTI, en Colombia, en Chile, en Brasil.

Las valientes voces del 11J demostraron que la libertad de las personas LGBTI en la isla pasa por la libertad de todos los trabajadores y jóvenes. Esta poderosa fuerza, que une a las personas LGBTI como parte de la clase trabajadora en objetivos comunes, es la que destruye las dictaduras y organiza las revoluciones.

– ¡Todo el apoyo a los derechos LGBTI en Cuba!

– ¡Libertad para todos los presos políticos de la isla!

– ¡Fin de la dictadura de Díaz-Canel!

– ¡No al bloqueo de Estados Unidos! ¡No a la intervención imperialista en Cuba!

[i] https://jovencuba.com/abusos-manifestantes/

[ii] https://www.facebook.com/litci.cuartainternacional/photos/a.985348764829758/4585050748192857/

 

[iii] https://litci.org/pt/repressao-a-uma-marcha-lgbt-em-cuba-ditadura-e-homofobia-no-regime-de-castrista/

[iv] https://oncubanews.com/cultura/pablo-milanes-critica-al-gobierno-y-asegura-confiar-en-el-pueblo-cubano/

[v] https://operamundi.uol.com.br/politica-e-economia/26928/mariela-castro-consenso-e-de-que-homofobia-e-transfobia-sao-incoerentes-com-a-revolucao

[vi] https://www.jornada.com.mx/2010/08/31/mundo/026e1mun

[vii] https://www.pstu.org.br/cuba-da-revolucao-a-restauracao-2/

[i] «Estado Peligroso” un dispositivo legal cubano para procesar a las personas que son detenidas por presunta prostitución.

[ii] Testimonios originales en: https://www.tremendanota.com/cuba-11-de-julio-de-2021-la-manifestacion-lgbtiq/

[iii] https://www.pstu.org.br/lit-qi-todo-apoio-a-luta-do-povo-cubano/

[iv] https://litci.org/pt/cuba-o-significado-do-dia-zero/

[v] https://oncubanews.com/cuba/sociedad-cuba/sociedad-sociedad-cuba/revive-debate-sobre-codigo-de-trabajo-por-revelaciones-de-activista-gay/

[vi] https://www.tremendanota.com/mujeres-trans-detenidas-en-el-11j-a-las-arbitrariedades-reportadas-se-anade-la-violencia-de-genero/

[vii] https://wipolex.wipo.int/en/text/492002