Declaración del Partido Socialista de los Trabajadores

 ¡Contra el régimen corrupto de hambre y represión, vote crítico por Petro y Francia!

 Por. Comité Ejecutivo PST

En la actual campaña presidencial, como hace cuatro años, la polarización vuelve a presentarse, solo que esta vez viene recargada por un crecimiento de la pobreza, el desempleo, la carestía, la desigualdad y la violencia.

La crisis económica y social causada por los propios capitalistas del mundo y del país, se profundizó con la irrupción de la pandemia por el Covid-19, que tan solo en Colombia en estos dos años se ha llevado casi 140 mil vidas. Mientras Duque siguió gobernando para los más ricos (quienes en medio de la crisis siguen acumulando ganancias) aumentó la represión al descontento, mientras que en el campo y las ciudades el paramilitarismo sigue cobrando día tras día la vida de luchadores y líderes sociales bajo la mirada cómplice del régimen.

El Paro Nacional debilitó a Duque y al uribismo, pero no logró derrotar al régimen

Pero el mal gobierno de Duque no ha quedado invicto. El Paro Nacional de 2019, las expresiones de descontento durante los confinamientos, los CAI incendiados ante la brutalidad policial mostraron que pese a la pandemia y la represión, el descontento siguió creciendo. Hace un año, volvió a estallar un nuevo Paro Nacional, más fuerte y extenso que el de 2019, poniendo en jaque a Duque y al uribismo.

La lucha del Paro Nacional, pese a lograr importantes triunfos al contener la política de hambre y represión del Gobierno, no logró superar un importante límite: el régimen político bonapartista represivo y corrupto que ha sostenido a la fracción burguesa representada en el uribismo en el poder durante los últimos 20 años. La disposición de lucha, especialmente de la juventud precarizada fue heroica y ejemplar, pero la política traidora y conciliadora de la burocracia representada en el Comité Nacional de Paro, junto a la feroz represión de la Policía y el paramilitarismo lograron sofocar temporalmente la lucha callejera, transfiriendo las expectativas de cambio y las reivindicaciones concretas hacia el distorsionado terreno electoral.

Petro canaliza el descontento

Es indudable, que Gustavo Petro es quien ha sabido canalizar electoralmente de mejor manera el avance de la conciencia de los luchadores y un amplio sector de trabajadores, pobres y clase media que comparten las ilusiones de cambio y la expectativa de derrotar por fin al odiado Uribismo. Pero lejos de interpretar y asumir las reivindicaciones y transformaciones de fondo, busca domesticar el descontento para su proyecto de conciliación de clases, a un pacto de gobernabilidad con quienes hoy dice combatir. Ese ha sido su proyecto desde hace años y ahora él y la propia burguesía saben que probablemente llegó su momento.

Pero no solo Petro capitaliza la conciencia de los luchadores. La alta votación de Francia Márquez en la consulta del Pacto Histórico muestra que hay un sector de la vanguardia luchadora que va más allá de lo que ofrece Petro, pues reconoció en la figura de Francia Márquez la expresión de la lucha contra las opresiones, expresión muy progresiva del ascenso de la conciencia democrática, rechazando las maquinarias y el oportunismo de siempre expresado en Petro y las otras fuerzas del Pacto Histórico.

La lucha de los “nadie” contra la gente de bien

La creciente polarización, que en realidad es la profundización de la lucha de clases en el país, demuestra, por un lado, que los trabajadores y los pobres cada vez estamos menos dispuestos a soportar más represión y más desigualdad; y por otro, que las fuerzas burguesas que ven amenazado su poder y sus privilegios, enfilan toda su artillería de mentiras, odio y miedo, contra los ecos del Paro Nacional, la juventud luchadora y la campaña de Gustavo Petro y Francia Márquez. Esta campaña de odio que va más allá de las acostumbradas mentiras acerca del Petro “comunista”, ahora se expresan en un verdadero odio de clase contra Francia Márquez con una sucia campaña racista y machista que de fondo pretende aleccionar a los trabajadores y los pobres que su lugar es el de la subordinación. Es la campaña de la “gente de bien” contra nosotros los “nadie”.

Pero ya su odio y su amedrantamiento no tienen el poder de antes. Cada vez son menos quienes sucumben ante su campaña de terror. El grito ¡No más Uribe! hoy es más fuerte que los gruñidos que mascullen Federico Gutiérrez, María Fernanda Cabal y compañía, y los tibios lamentos de Fajardo y el impotente Centro Esperanza.

Ante el odio de clase burgués y de la gente de bien reivindicamos la lucha de clases obrera y popular, la de los “nadie” como Francia Márquez. Reconocemos que hoy la conciencia de los trabajadores, la vanguardia luchadora y de un amplio sector de las masas se expresa en el apoyo a Petro y Francia Márquez, en la ilusión de que ellos representan las reivindicaciones democráticas, sociales y económicas del Paro Nacional. La expectativa de derrotar al uribismo en las elecciones presidenciales, y de lograr un gobierno distinto al bipartidismo liberal conservador y sus herederos bajo el uribismo, hoy es más fuerte que las múltiples contradicciones y viejas mañas que encarna Petro y lo limitado de su programa de gobierno.

Como hace cuatro años, reconocemos que el crecimiento electoral de Petro y el protagonismo de Francia Márquez son expresión distorsionada del ascenso de luchas en el país. Lo progresivo no es la figura de Petro, sino el avance de la conciencia democrática y de lucha que se expresa en el apoyo a sus candidaturas. Esta conciencia se sustenta en la experiencia de la lucha, si bien, todavía no reconoce las limitaciones de Petro y su programa; las inevitables contradicciones de un eventual gobierno del Pacto Histórico plantearán la necesidad de más y mayores luchas para conquistar los cambios necesarios en el régimen, la economía y la sociedad. Esto planteará la necesidad de una revolución por una sociedad totalmente distinta al capitalismo decadente actual, que no es otra que el verdadero socialismo.

Acompañamos a los trabajadores en el voto a Petro, pero no confiamos en él

Acompañamos el sentimiento de odio contra el uribismo, y reconocemos que la posibilidad de una derrota de la derecha en las elecciones es un golpe a quienes han gobernado con la violencia durante décadas. Sin embargo, Uribe no representa hoy en día a toda la burguesía. En el ocaso del uribismo, surgen y surgirán nuevas figuras políticas burguesas que buscarán restaurar la estabilidad necesaria para que sus negocios sigan prosperando en medio de mayores incertidumbres en el orden imperialista mundial. La conciencia antiuribista debe llegar a un nivel superior, a una conciencia de clase, contra la burguesía en su conjunto, tenga la máscara que tenga. Hoy la mayoría de la burguesía y sus partidos se alinean a la derecha con Federico Gutiérrez para tratar de impedir el triunfo de Petro, propósito para el que cuentan con el apoyo de Fajardo, Ingrid Betancourt y los otros candidatos del régimen.

El Partido Socialista de los Trabajadores llama a votar contra los partidos burgueses de la derecha, hoy en el poder, y ante la ausencia de una clara candidatura de los trabajadores, independiente de la burguesía, llamamos al voto crítico por la candidatura de Gustavo Petro y Francia Márquez. Acompañamos en su experiencia a los trabajadores, los pobres y los oprimidos en su intención mayoritaria de votar por ellos.

Pero nuestro llamado al voto es un voto crítico, con total independencia política, pues, aunque entendemos las ilusiones en su candidatura, no las compartimos y no tenemos ni tendremos ninguna confianza en su eventual gobierno. Al mismo tiempo que llamamos a votar críticamente por Petro y Francia, señalamos con claridad que no es con su programa reformista de capitalismo humano ni con compromisos políticos con los empresarios, sus partidos y sus políticos que se va a lograr el cambio.

Esos compromisos solo llevan a un gobierno de colaboración de clases, donde se privilegian los intereses de la clase dominante sobre las necesidades y expectativas de los trabajadores y los pobres, como ha pasado en América Latina con los mal llamados gobiernos alternativos.

Hay que ir más allá en la lucha, con un programa socialista

No es suficiente con planteamientos democráticos generales y con la ilusión de un Estado Social de Derecho. Solo destruyendo el actual régimen bonapartista de violencia, corrupción, hambre y represión, se logrará parar la acción del paramilitarismo, los falsos positivos y la acción criminal del Esmad. Más allá de una reforma a la Policía se necesita una transformación total, que debe partir por la democratización de las fuerzas armadas.

Los acuerdos de paz han mostrado su ineficacia para parar la violencia. Al tiempo que hay que cumplir con las garantías para los guerrilleros firmantes del acuerdo, es necesaria una verdadera reforma agraria que expropie a los terratenientes, los verdaderos jefes del paramilitarismo y que las tierras sean entregadas a los campesinos e indígenas. Ante la violencia narcotraficante es necesaria la legalización de las drogas en el país. Ante la represión y el terrorismo de Estado, castigo a los culpables del genocidio paramilitar; cárcel para Uribe y demás jefes políticos del paramilitarismo.

Es necesario desmantelar todas las contrarreformas que en los últimos 30 años ha arrebatado los derechos laborales y prestacionales de los trabajadores. Contra el desempleo repartir el trabajo entre quienes podemos trabajar, sin rebaja salarial. Por estabilidad laboral, no más tercerización ni informalidad. Reversión de todas las privatizaciones, por Salud, Educación, pensiones y servicios públicos prestados por el Estado.

Es necesario enfrentar la carestía y la especulación, por alza de salarios que se corresponda con el alza de los precios de los bienes de consumo. Salario mínimo que realmente satisfaga las necesidades de los trabajadores y sus familias, control de precios y castigo a los especuladores.

Solo rompiendo con el imperialismo, sus organismos y sus pactos se logrará la independencia política necesaria para tomar medidas necesarias ante la actual crisis. Petro y Francia deben romper con la OTAN, el brazo armado del imperialismo, al tiempo que deben apoyar la resistencia a la invasión rusa a Ucrania y exigir la inmediata salida de los invasores.

Los pactos económicos con el imperialismo, a través de la OCDE y la Deuda Externa son el principal desangre de la riqueza del país producida por los trabajadores. No más políticas antiobreras dictadas por la OCDE, el FMI y el Banco Mundial, no al pago de la deuda externa.

Necesitamos un verdadero gobierno de los de abajo, de los “nadie”, un gobierno obrero y popular. Los trabajadores podemos y tenemos el derecho y el deber de gobernar, con nuestro propio Estado en una nueva sociedad, sin explotados ni oprimidos. Por eso, invitamos a luchar por esa sociedad de los trabajadores y por la construcción del partido revolucionario necesario para ello. Por eso, ¡Venga al PST!

¡Construyamos el partido de la revolución socialista!

¡Contra el régimen corrupto de hambre y represión, vote crítico por Petro y Francia!

¡Contra el hambre y el desempleo, contra el régimen criminal, votar crítico con el pueblo!

¡A votar por Petro contra Uribe y los de siempre, pero sin confiar en él cuando sea presidente!