Los capitalistas del mundo entero pretenden que su crisis económica la paguemos los pobres, para ellos enriquecerse aún más; sus gobiernos están aprovechando la crisis sanitaria desatada por la pandemia del Covid-19 para imponer condiciones precarias de trabajo, aumentando el desempleo, profundizando la crisis social, reprimiendo la protesta y dando prioridad a la reactivación del aparato productivo y al comercio en general, al servicio de la ganancia y la acumulación de capital, acciones absolutamente contrarías a la búsqueda del bienestar de la población: producción de alimentos y su distribución para toda la población, servicios públicos esenciales sin pago y una renta básica universal.

(Propuesta al encuentro nacional de la Coordinadora Nacional Sindical Social y Popular del (CNSSP) 11 y 12 de julio)

El gobierno colombiano ha distribuido decenas de billones de pesos a los bancos y a los empresarios, mientras que con la población desposeída sólo hace promesas de ayudas que no llegan, o las pocas que llegan son sobrefacturadas por gobernadores y alcaldes que se roban miles de millones de pesos; a esto se suma que el gobierno está endeudando al Estado con préstamos que aumentan la deuda externa con la banca imperialista, aceptando condiciones de sometimiento para el saqueo de nuestros recursos naturales y nuestra riqueza, por parte de las mulltinacionales.

Los gobiernos locales, incluidos los que se hicieron elegir presentándose como alternativos, están aplicado todos los decretos del gobierno central, entre ellos el del día sin IVA, demostrando que les interesa administrar bien los negocios de los empresarios más no la salud ni la vida de la población. A esto se suma el rol de instituciones como el congreso que está haciendo equipo con el gobierno para aprobar leyes contra los trabajadores y los pobres.

Varios millones de trabajadores están sin empleo y muchos que lo tenían han sido despedidos; la población no tiene acceso a la salud, educación, servicios públicos ni vivienda, porque todo esto ha sido privatizado y convertido en negocio; el campesinado pobre ha sido despojado de su tierra y los líderes sociales que las reclaman o se oponen a proyectos de saqueo que destruyen la naturaleza están siendo asesinados, sin que se investigue y castigue a los responsables; la población que tiene hambre, si sale a la calle a protestar, es reprimida violentamente, y los habitantes sin techo desalojados de sus cambuches; feminicidios y asesinatos cometidos contra los pobres quedan en la impunidad; niñas violadas y jóvenes asesinados por el mal llamado “glorioso” ejército de Colombia y por la Policía, dejando al descubierto la corrupción y degradación de estas instituciones; para completar el sombrío panorama, se profundiza con la entrega de la soberanía nacional al permitir el ingreso de tropas imperialistas norteamericanas, disfrazando su presencia como misión “exclusivamente asesora”.

En medio de esta terrible situación de profunda crisis social, las direcciones de las centrales obreras y los partidos políticos que se reclaman defensores y representantes de los trabajadores, se han plegado a los planes del gobierno buscando concertarlos, en vez de convocar a la movilización para derrotarlos.

Ante esta declaración de guerra social, se necesita un programa y un plan de lucha para derrotar a los empresarios, al gobierno nacional, a los gobiernos locales y a todos los representantes de los capitalistas.

Organizaciones sindicales, sociales y políticas decimos basta, y nos hemos organizado en lo que hemos denominado Coordinadora Nacional Sindical Social y Popular, para impulsar la unidad y la centralización de la resistencia, con un programa y unos principios, y a la vez exigir a las direcciones, que rompan con su política de concertación y desmovilización.

Programa contra la guerra social

  1. Por una cuarentena total sin hambre y con renta básica universal equivalente a un salario mínimo.
  2. No pago de la fraudulenta deuda externa, impuestos progresivos a patrimonios superiores a 800 millones de pesos, eliminación de las exenciones tributarias y expropiación y cárcel para los corruptos.
  3. Escala móvil de salarios y horas de trabajo para suprimir el desempleo y el empleo informal y precario.
  4.  Estatización de los servicios públicos, la salud, vivienda y educación.
  5. Supermercados estatales a precios de costo comprando directamente a los productores.
  6. Ruptura de los pactos políticos, comerciales y militares con el imperialismo, y su expulsión del país.
  7. Unidad y solidaridad en la lucha con los trabajadores y pueblos del mundo.
  8. Libertades democráticas, desmonte del Esmad y castigo a los asesinos de líderes sociales

Plan de lucha

Para comenzar la lucha, por la conquista de este programa, impulsaremos tres actividades en el menor tiempo posible, en la perspectiva de una lucha general y sistemática que tenga como norte derrotar el gobierno, el régimen político y el régimen social, conquistando un gobierno de los trabajadores y los pobres. Estas actividades son:

  1. Acompañar, fortalecer y unificar los conflictos, entre ellos los de salud y Ecopetrol.
  2. Llamar a los trabajadores a realizar asambleas en sus fábricas para discutir la coyuntura y el plan de organización interno para la lucha.
  3. Organizar jornadas de agitación en fábricas y empresas exigiendo cuarentena total y aplicación del artículo 140 para garantizar el salario a los trabajadores.
  4. Preparar una gran lucha nacional organizada democráticamente en las bases y una huelga de brazos caídos contra las privatizaciones de las empresas estatales, los despidos y la precarización del trabajo, los asesinatos a líderes sociales y la intervención imperialista.

Principios

Nos agrupamos en la Coordinadora Nacional Sindical Social y Popular rechazando: la política de concertación y conciliación con los gobiernos y los patronos, que utilizan las direcciones sindicales y políticas que se reclaman defensoras de los trabajadores y los pobres; el método burocrático para controlar, frenar y manipular los procesos de lucha y movilización; el consenso que utilizan para paralizar y desgastar tanto reuniones como asambleas y encuentros; la división, la indiferencia y falta de solidaridad concreta. En concordancia con esta posición, defendemos como principios:

  1. La independencia de clase frente a gobiernos y patronos.
  2. La lucha directa, la democracia obrera y sindical tomando las decisiones por votación, la negociación con participación de las bases y ad referéndum.
  3. La unidad de las luchas y conflictos de los trabajadores y pueblos, acompañando con solidaridad efectiva.
  4. Reconocemos que así como los trabajadores son los que producen la riqueza, deben tener un papel de primer orden en la conducción de los procesos de lucha y cambios sociales.

Propuesta presentada por

Fredis Marrugo, Presidente de Ustrial
Alicia Cardiles, Secretaría de la Mujer de Ustrial
Jhon Estrada, directivo sindical de Ustrial
Pedro Londoño, Coordinador de la Coordinadora Sindical de Solidaridad de Cartagena
Edwin Molina, Presidente de Sinaltrainal seccional Cartagena
Weimar López, Presidente de Sintrabiofilm (Cartagena)
Sindulfo Acosta, Presidente del Sindicato Unitario de Trabajadores de Electricaribe (Suetecea)
Jorge Ramos, Directivo de Siunedian
Juan Alberto Achuri, presidente de Sintradomesa
Romer Díaz, Presidente subdrectiva Bogotá Sintrabrinks
Harol Linares, Presidente de Sintrainmaconst (Construccción)
Alberto Acosta, Sintrafinanciera